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viernes, agosto 21, 2015

Dimisión de Tsipras y auténticos radicales europeos

Dicen los analistas que tenía que pasar, que la dimisión de Alexis Tsipras y la convocatoria de elecciones legislativas en Grecia era algo inevitable. Se nota que no se fijan demasiado en España.
Los habrá que hoy estarán dando palmas con las orejas porque esta dimisión es la caída de lo que ellos denominan "la izquierda radical" en Grecia. Pero todos esos voceros hoy felices, desde el ABC hasta La Razón, no se dan cuenta o no quieren que nos demos cuenta de que la dimisión de Tsipras es en realidad su derrota.
La derrota de todos los que afirman que cualquier partido que no acepta las condiciones de la economía liberal capitalista de mercado es un partido totalitario. Porque Tsipras ha perdido apoyos y ha convocado elecciones, no ha disuelto el parlamento y declarado el Estado de Excepción.
El fracaso de todos los que mantienen que los partidos surgidos de la indignación popular, esos que llaman de la "izquierda radical", impondrán por la fuerza su forma de ver el mundo e iniciarán un proceso de purgas estalinistas. Porque cuando Tsipras ha tenido que hacer algo importante ha hecho un referéndum, ha dejado hablar a sus ciudadanos y ahora les pregunta si quieren que siga gobernando no da un Golpe de Estado.
La constatación de la mentira que suponía y supone lo que ellos mantienen para alentar el miedo de aquellos que solamente saben usar esa palanca para sus decisiones políticas. Eso de que si se vota a esos partidos "será la última vez que se vote en libertad". 
Porque los griegos votaron a Syriza y van a volver a votar en libertad.
Así que la dimisión y convocatoria de elecciones en Grecia es una derrota de la ideología que mantiene que se puede establecer un nuevo sistema económico más allá del capitalismo liberal y la deuda apalancada, eso es cierto. Pero es una derrota que transforma a sus más acérrimos enemigos en radicales. No en liberales, conservadores, constitucionalistas, europeistas o como quieran llamarse para disimular su verdadera naturaleza.
Les transforma tan solo en radicales.
Porque ellos son los que han usado un pueblo entero de rehén y han chantajeado a un gobierno legítimo con su hambre y su miseria para forzarle a abandonar un poder que sus ciudadanos le habían otorgado para hacer algo que a ellos les venía mal, porque ellos son los que consideran "inaceptable", "peligroso" o "insultante" el acto más puro de democracia como es un referéndum, porque ellos son los que han privado a un país de su soberanía para lograr imponer su forma de entender la economía y la política,.
Porque ellos son los que han faltado a sus promesas electorales desde el primer día y no han dimitido, los que han actuado en contra del programa electoral que se convirtió en mandato popular al ganar los comicios y no han convocado elecciones.
Porque Syriza, Tsipras y lo que ellos llaman la izquierda radical ya han demostrado hoy, en el momento en el que peor les venía, que son demócratas. Ellos todavía no.

jueves, agosto 20, 2015

Rescate griego: mentira, mentira, mentira cochina

Sé que las cañas, el calor, la playita y las vacaciones hacen más difícil la capacidad de atención sobre temas tan arduos como la deuda griega. Pero como tiendo a madrugar, tengo un portátil -que no es mío, por cierto- y mi partenaire vacacional tiende a despertarse tarde -muy tarde-, la habéis cagaó. Otra de rescate griego al canto.
Esta va de mentiras.
"A Europa tendrá que aportar 86.000 millones más para el rescate griego".
Mentira: Los estados europeos no aportarán ni un solo céntimo más, no harán ni una sola aportación extraordinaria para ese rescate. EL dinero saldrá del Mede, (Mecanismo de Estabilidad), que todos los años recibe una aportación presupuestaria obligatoria de cada estado -haya rescates o no- y cuyo saldo actual es de 455.000 millones de euros.
"Los principales prestamistas de Atenas serán la Comisión Europea y el Banco Central Europeo"
Mentira. La Comisión Europea no aportará ni un duro de su presupuesto. Será el Mede. El Banco Central Europeo tiene prohibido por ley prestar a los estados. Lo que hará será avalar créditos bancarios de entidades privadas -alemanas y francesas fundamentalmente- o compra de duda pública griega por entidades privadas. Vamos, lo mismo que ha desatado este fiasco.
"El Fondo Monetario Internacional no aportará nuevas cantidades hasta que considere viable la gestión de la deuda griega".
Mentira. El FMI no va a aportar ni un céntimo más bajo ninguna circunstancia. Lo único que hará es dejar de retener los más de 25.000 millones del segundo rescate que se negó a aportar ilegalmente y que hubieran hecho innecesario este tercer rescate.
"El dinero del tercer rescate va destinado a evitar el colapso de la economía griega, fomentar la inversión y el empleo".
Mentira. De los primeros 26.000 millones Atenas está obligada a pagar 7.000 millones al FMI y 3.500 millones al BCE. Diez mil se usarán para la recapitalización bancaria y otros 13.000 para hacer frente a vencimientos de deudas con los bancos privados alemanes, franceses y holandeses, pensiones y pago de salarios de los funcionarios públicos.
De modo que solo quedan 3.000 para destinar realmente a los griegos.
"Los 50.000 millones del fondo de privatizaciones -que ha impuesto Europa por insistencia de Alemania- están destinados a mejorar la economía y crear riqueza en Grecia".
Mentira. El 50% del fondo (25.000 millones) se destinará de nuevo a recapitalizar al sistema bancario heleno - que una vez saneado se privatizará-,  el 25% (12.500 millones) se dedicará al pago de la deuda y solo el otro 25% (12.500 millones) se dedicará a la productividad y el crecimiento, es decir, a generar empleo.
O sea que al final del proceso Grecia estará igual si no peor que ahora y deberá más dinero porque tendrá que devolver capital e intereses de un préstamo realizado exclusivamente para pagar otros préstamos.
¿Comprendemos ahora porque su gobierno quería salirse de ese ciclo?
Y ahora voy a ponerme en remojo.

miércoles, agosto 19, 2015

Las curiosas similitudes entre Merkel y Salvatore

East Harlem, 1915.
Un joven con carisma y ambición -vamos, lo que ahora se llamaría un emprendedor- puso en marcha un negocio que parecía tener futuro
El proceso es sencillo. Convencía a los viejos comerciantes de que necesitaban arreglos en sus tiendas y negocios, de que tenían que lanzarse hacia el futuro. Les conseguía la financiación nadie preguntaba de donde llegaba el dinero y si lo hacían se mentía sin reparo y luego.
Cuando resultaba que esas mejoras no hacían que el negocio fuera mejor y no se podían pagar los plazos y el comerciante quería salirse de ese negocio que le estaba desangrando enviaba a unos amigos a recordar "amablemente" al propietario del negocio que tenía que pagar, destrozaba el establecimiento y cuando le tenía lo suficientemente acobardado le volvía a dar dinero para reconstruirlo, se quedaba con un porcentaje mayor de los beneficios y así en un ciclo sin fin que no acababa nunca.
Mar Mediterráneo, un siglo después.
Durante años la Unión Europea, sus instituciones y los gobiernos que defienden el liberal capitalismo como forma de economía han defendido que el sistema de deuda nacional apalancada era el adecuado para avanzar hacia el progreso. Alemania, el autonombrado líder europeo, han permitido a los sucesivos gobiernos socialistas y conservadores acceder a prestamos de sus bancos de forma forma fraudulenta amañando balances y auditorias nacionales.
Y luego, cuando se ha demostrado que el sistema económico que iba a durar para siempre y a traer riqueza para todos no servía, cuando agoniza en un catafalco de crisis y recesiones superpuestas y los griegos se han dado cuenta y han querido intentar otra cosa para sobrevivir, ha enviado a sus amigos del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión europea a amenazar, extorsionar, a aquellos que sabían que ese no era el camino para que claudiquen, para que se plieguen a sus exigencias para que sigan siendo la parte del negocio que les da beneficios. Hasta que lo consiguen. Hasta que el esfuerzo y el trabajo de otros vuelve a llenar sus arcas
Y quien crea que la analogía es excesiva que lea lo siguiente.
Los principales acreedores del mal llamado rescate griego son los bancos alemanes que prestaron dinero asumiendo riegos que una entidad bancaria no asumiría nunca porque el Banco Central Europeo, controlado por Alemania, así lo dictó, El gobierno de Tsipras quiere salirse de ese negocio que para Grecia no lo es y le niegan una liquidez que ya tenía pactada -dinero del segundo rescate que no tenían derecho legal a retener- hasta que claudica y acepta el cambio de condiciones para recibir ese dinero. Grecia ya ha claudicado y Alemania impone un fondo de de privatizaciones de 50.000 millones de euros con las empresas públicas griegas. 
Y ¿qué ocurre entonces? que un grupo de empresas alemanas se hace a través de ese rondo con el control de 14 aeropuertos griegos. Eso en España -y concretamente en Castellón o Ciudad Real- sería una temeridad pero en Grecia, donde la industria más importante es el turismo y sobre todo en las islas, hacerse con los aeropuertos de Salónica, Corfú, Santorini Rodas o Mikonos no es moco de pavo.
De modo que no solo se arrastra a la miseria a Grecia sino que además se le quitan los sectores que podrían permitirla ganar el dinero suficiente como para pagar la deuda y recuperarse de esa miseria. Así se obliga a un país a ser deudor para siempre. 
Y eso se llama extorsión mafiosa. Lo apruebe el Consejo de Familias de Manhattan o el Parlamento Europeo en Bruselas, se ejecute desde un restaurante italiano del East Harlem en 1915 o desde la Kamzleramt en Berlín.
¡Ah, por cierto, ese joven emprendedor que hoy seria centenario cuyos pasos ha seguido sabiamente la canciller alemana Ángela Merkel se llamaba Salvatore Lucania, más conocido en el mundillo como Charlie "Lucky" Luciano!
Se le considera el padre del Crimen organizado como a Merkel se la tiene por la madre de la Unión Europea.

domingo, julio 12, 2015

Economía griega y golpe de Estado europeo.

Después de acusar al gobierno griego de demorar lo inevitable y de forzar un drama para su sociedad por retrasar el acuerdo y someterlo a referéndum ahora resulta que es el Eurogrupo el que pone pegas, el que no se baja del burro.
Y esto ya se convierte en algo diferente de una negociación. 
Es simplemente una estrategia política que pretende quitarse de encima el, de momento, único gobierno europeo que no acepta su visión de la economía. Y no es de ahora, viene de hace tiempo.
La primera:
Con los anteriores gobiernos -socialdemocratas y conservadores- se firmaban créditos, se compraba deuda y se hacían rescates uno tras otro sin poner problemas. Incluso se manipulaban las cifras y los datos macro económicos del país para poder concedérselos. Goldmand and Sachs, con el egregio Junker consintiendo y aprobando todo, lo hizo una y otra vez.
Pero ahora, apenas seis meses después es imposible. El gobierno de Tsipras ha acertado y realizado objetivamente muchos más ajustes que los seis gobiernos griegos anteriores, pero es imposible. Junker se pone exigente al límite cuando durante ocho años no lo fue con gobierno griego alguno pese a sus fraudes y aumentos constantes de gasto  ¿por qué?
La segunda:
La intransigencia de los representantes del Eurogrupo -me niego a referirme a ellos como Europa, porque no representan en realidad a los Estados sino a los sistemas financieros nacionales de cada país- evita un acuerdo por 100 millones de euros de recaudación del IVA, Tsipras convoca el referéndum, el BCE paraliza la inyección de dinero en la banca griega -algo que una parte del Consejo de Europa considera ilegal, por cierto- y fuerza al "corralito" bancario griego.
Y ahora endurece las condiciones del acuerdo porque el "corralito" ha empeorado la situación.
Por segunda vez, originan una situación que deteriora al límite la economía griega y luego hacen responsables al gobierno griego y se niegan a asumir su parte de responsabilidad en ese deterioro. De nuevo, ¿por qué?
La única explicación plausible esta en la diferencia. Es la cuchilla de Occam.
Y la única diferencia entre entonces y ahora es que antes se le daba el dinero a unos, gobiernos socialdemocratas y conservadores, y ahora no se les quiere dar a otros: el gobierno griego de Tsipras que no es ni una cosa ni la otra porque no acepta la bondad intrínseca que se pretende vender sobre al actual sistema económico.
Pueden llamarlo como quieran, pero cuando alguien intenta eliminar un gobierno democrático sin recurrir a las urnas está dando un golpe de estado: utilice una división acorazada o el estrangulamiento de una economía.
Así de simple.

jueves, abril 02, 2015

Cuando el falso rescate griego niega el capitalismo

"Hay que pagar las deudas". Y con eso parece que se puede comprar toda la campaña desatada por los voceros del conservadurismo español contra otro tipo de políticas económicas personalizadas en el eterno ejemplo del actual Gobierno griego.
Pero como todo vocero se dedican a las frases cortas y los eslóganes y no a las explicaciones. Parece que ese sacrosanto principio del capitalismo liberal -muy justo, por otro lado- lo explica todo pero lo único que hace es ocultar que no es está cumpliendo el principal principio de ese sistema económico que tanto defienden. No del comunismo, ni del estatalismo, ni siquiera de la economía feudal. El principio básico del capitalismo.
"La actividad económica es fruto de la iniciativa y del riesgo privado y el Estado no debe intervenir en ella en ningún sentido". Y no lo digo yo. Lo dijo Milton Friedman.
Que ¿por qué incumplen ese principio?. Muy sencillo porque ahora, como quien en la cosa nada tiene que perder, Paulo Noguiera Bautista, uno de los directores ejecutivos del FMI reconoce que "dieron dinero para salvar a los bancos alemanes y franceses, no a Grecia".
O sea que los estados intervinieron para salvar la iniciativa de las consecuencias que su propias decisiones de riesgo especulativo habían provocado en sus finanzas.
El dinero dado por los gobiernos de Merkel y Sarkozy e incluso por el gobierno español pasaron por el Gobierno griego de Samaras para volver a los bancos alemanes y franceses y cubrir sus enormes agujeros. La deuda griega solo fue una excusa, el gobierno griego solo un intermediario y una cortina de humo para hacer un rescate de su propia banca.
Si nadie había obligado a Credit Lyonnais o al Deutsche Bank a comprar deuda griega ¿por qué hay que rescatarlos?, si nadie les forzó a dar créditos a una sucesión de gobiernos corruptos de uno y otro signo en una Grecia en la que meter el dinero en la caja pública era el deporte preferido del PSOC y Nueva Democracia, ¿por qué hay que cubrir sus pérdidas?
Si se defiende el capitalismo liberal, ¿por que se actúa contra él a espaldas de la opinión pública y utilizando la miseria de un país como cortina de humo?
Por eso el nuevo Gobierno griego les crispa, les pone de los nervios. Por eso no hay vocero conservador que no cargue contra él con argumentos que bordean el ridículo. Por eso no se puede gastar el dinero del rescate en los griegos, ni en evitar su miseria, ni en sus servicios públicos.
Porque nunca se ha dado todo ese dinero para salvar a Grecia, porque ese nunca fue el objetivo y si alguien se da cuenta sabrá que ellos son los primeros que están hundiendo el sistema que defender y encima lo hacen sin luz ni taquígrafos, a traición y por la espalda y que el fracaso de ese sistema no esculpa de Grecia sino de al avidez irresponsable de sus bancos.
Así que el próximo conservador español que tire del consabido "hay que pagar las deudas" para justificarlo todo y cargar contra laactitud del Gobierno griego que antes se recite ese otro axioma de "quien está capacitado para asumir un riesgo, lo es para afrontar las consecuencias".
Y que decida lo que es más liberal capitalista..

miércoles, febrero 25, 2015

Grecia destapa el auténtico miedo de la vieja política

El momento más temido desde que los nuevos partidos irrumpieran en la Europa de los mercados ha llegado.
El Gobierno Griego, liderado por Tsipras y uno de esos partidos que surgieron de la incapacidad y el anquilosamiento de la dualidad socialdemocracia, democracia cristiana, ha hecho lo que todos temían. Y no se trata de destruir Grecia, de llevarla al colectivismo soviético ni de convertirla en la Venezuela de Maduro.
No era eso lo que temían los políticos y partidos de la vieja guardia. 
El Gobierno griego ha cogido sus promesas electorales y las ha empezado a cumplir, ha cogido la defensa de sus ciudadanos y la ha empezado a practicar, ha cogido la política y la ha convertido en servicio.
Porque, por más que lo griten sus voceros o lo pongan en portadas sus medios, la prorroga de cuatro meses que han firmado con el Eurogrupo es todo eso. Es una demostración de que esa otra forma de hacer política, que dibuja su sonrisa torcida por "ingenua", su alzamiento de cejas por "utópica" o su completo rictus de terror por "antsistema", es posible y viable
Y eso es lo que temían desde Samaras hasta Merkel pasando por Rajoy, desde Sánchez hasta Durao Barroso pasando por Hollande.
Porque Varoufakis, ese rapado y poco elegante ministro de economía que se dedica a hacer su trabajo y no a lucir impoluto en las fotos, quiso cambiar de interlocutor y la Troika, la famosa Troika que había dirigido sin legitimidad ni derecho los destinos económicos de Europa durante más de un lustro, despareció de las conversaciones y fue sustituida por el Eurogrupo, los ministros de economía de Europa, que si han sido elegidos y tienen legitimidad para hablar de esos asuntos.
Porque Tsipras pidió una extensión del rescate griego y parecía una claudicación, un entrar por el aro de la política de austeridad impuesta por Alemania pero se cruzó de brazos cuando pretendieron imponerle de nuevo esas condiciones draconianas que todavía se llaman "rescate" y dejó que el temblor de los mercados, de los bancos, de los especuladores financieros y de los fondos buitre sacudiera al Euro hasta que los países y gobiernos que aún dependen de ellos tuvieron que empezar a ceder.
Pero sobre todo porque el Gobierno griego ha presentado un paquete de medidas en el que han aceptado lo que consideran justo pero han mantenido lo que prometieron a sus electores, a los que les pusieron en el gobierno para hacer y solamente eso. 
Y Europa, el Eurogrupo y el dinero europeo ha tenido que tragar y aceptar que eso es lo que quiere Grecia y sus habitantes y que si la quieren dentro de Europa tienen que asumirlo.
Puede que solo hayan ganado cuatro meses de tiempo, puede que solamente sea una posibilidad y todavía no sea una certeza pero el gobierno griego ha hecho lo que más temían los partidos tradicionales.
Porque nunca temieron que los nuevos partidos lo hicieran, el terror que atenazaba sus entrañas era que lo hicieran bien y enterraran así para siempre su forma de hacer política basada en escudarse en "la coyuntura económica" para no cumplir sus promesas electorales, en "la situación financiera" para gobernar a favor de los mercados y no de los ciudadanos, en "las exigencias de Europa" para legislar contra los derechos de sus propios habitantes.
Porque si se pueden cumplir las promesas electorales y enfrentarse al entramado político financiero que es Europa porque tus votantes así te lo ordenan -dejad que lo repita, ordenan, no sugieren, piden, suplican o aconsejan, ordenan- su forma de hacer política para sí mismos y para sus socios financieros habrá pasado a la historia.
Eso es lo que temen. No al comunismo, al colectivismo ni al caos.

sábado, febrero 21, 2015

Cuatro meses que ocultan por quién trabaja Europa

Después de muchos dimes y diretes, tras titulares que anunciaban el apocalipsis europeo por el nuevo gobierno griego y las constantes referencias al "izquierdismo" de su primer ministro como si fuera una enfermedad o un comportamiento antisocial y peligroso, Grecia y el Europa se han dado cuatro meses más para seguir igual. Es decir, seguirán cuatro meses buscando una solución. Al menos eso parece.
Y todo el mundo analiza quien ha ganado y quien ha perdido esta batalla, aunque en la prensa política española se empeñan desde la falsa izquierda a la anquilosada derecha en presentar este acuerdo -que es más bien un armisticio- como una derrota de esos radicales, populista que nada saben de política y van a llevar a Grecia al desastre.
Pero, más allá de quien ha ganado y quien ha perdido, está otra cosa, algo de lo que no suele hablarse, las motivaciones. La vida es la ciencia de los porqués más allá de los cómos y los cúandos. Y la política otro tanto.
Alemania, que no quería prorroga alguna, que intentaba imponer una vez más su criterio de Austeridad a cualquier precio -mientras el precio es la miseria más allá de sus fronteras, claro- se ha comido el sapo de esta extensión de cuatro meses por un solo motivo; La Europa de la Troika y el Eurogrupo, que durante los comicios griegos sacó pecho e hizo campaña por Samaras, exigiendo pagos, compromisos y recortes imposibles, se ha moderado por idéntico motivo.
Los mercados financieros. Calmar, apaciguar y tranquilizar a los mercados.
Vamos, como siempre. Ni por los ciudadanos, ni por sus principios políticos, ni por sus convicciones económicas. Solo por los mercados.
Porque el gobierno griego de Tsipras puede jugar una carta que ellos ni siquiera han visto en el tarot en el que han convertido la política económica europea.
Grecia ya está hundida, los mercados ya no confían en ella, las agencias de evaluación han tenido que añadir letras al final del alfabeto para calificar su deuda y el riesgo de inversión especulativa en el país. 
Así que ya no tienen porque pensar en los mercados, no tienen porque inmolar a su población y su futuro en el altar de los mercados financieros. No van a confiar más en ellos porque renuncien a su intento de cambiar las cosas y si lo consiguen volverán a confiar en ellos.
Pero Alemania, el Eurogrupo y la Europa que ha basado su unidad y su progreso en un sistema económico que ya huele a podrido en su catafalco, aún los necesita, aún trabaja para ellos, aún necesita que los bancos, los especuladores financieros, los fondos buitre -que eso son los mercados, no nos confundamos- confíen en ellos para seguir inyectando fondos en sus deudas nacionales que crecen cada día y casi cada hora.
Así que ha demorado el problema, han firmado el armisticio provisional para que el euro no sufra más, para que sus dueños y señores no pierdan dividendos ni intereses.
Mientras todo el mundo duda de los actos del gobierno griego, nadie cuestiona las motivaciones de la Europa de las finanzas unidas.
Equivocado o no, Tsipras piensa en sus ciudadanos; equivocados o no el Eurogrupo solo piensa en sus amos, en los mercados, o sea en el dinero.
Yo sé que es lo que me inspira más confianza, ¿nos hemos parado a verlo así?

lunes, febrero 16, 2015

Comfia, el despilfarro y la desconexión de la banca

Ayer me desayunaba con la noticia de que Comfia, la sección de Banca de CC.OO, había pagado casi cuatro millones de euros en sobresueldos a sus delegados y hoy la historia sigue con que se gastó en cuatro años la friolera de 14 millones de euros en viajes, congresos y opíparas comidas que por su precio parecen bordear lo pantagruélico.

Vayamos por partes. Llamarlos sobresueldos me parece una manipulación del tamaño de un continente pequeño. 
Resulta que en realidad se trata de complementos salariales, en nómina, que pagan a Hacienda y que no cotizan a la Seguridad Social -hasta que esta llegó a un acuerdo con los sindicatos-, sencillamente porque no tiene obligación de hacerlo. Lo siento por todos aquellos que intentarán equilibrar los sobresueldos en B que circulaban por Génova, 13 porque no son, ni de lejos, lo mismo.
¿De verdad creemos que la Tesorería General de la Seguridad Social hubiera negociado algo si pudiera exigirlo? Esos complementos salariales no son diferentes de los bonus que cobran los ejecutivos por resultados o  los consejeros de administración. A ver si ahora va a resultar que vamos a caer en la vieja trampa que nos han tendido desde siempre los conservadores españoles de mantener que lo que sirve para un rico ejecutivo no sirve para un sindicalista porque ser de izquierdas significa ser pobre mientras que ellos, como son de derechas, sí pueden acumular dinero sin faltar a su ética. Si un bonus de un ejecutivo no merece una portada, un complemento salarial de un sindicalista tampoco.
La única duda que me queda es que esos bonus suelen darse por resultados y, con dos reformas laborales brutales de dos gobiernos diferentes, con EREs a diestro y siniestro y oficinas de todas las entidades bancarias cerrándose en todas las ciudades, no me parece a mi que nadie que trabaje para Comfia merezca un bonus por resultados.
Así que si no les gratifican por hacerlo bien a lo mejor les están gratificando por no hacerlo. Y entonces, claro, ya no es un complemento salarial, es un soborno disfrazado de otra cosa. 
Y vamos ahora con los congresos, viajes y comilonas.
De nuevo hay que decir que el despilfarro no es un delito. Pero en este caso es una falla ética de proporciones faraónicas.
Un sindicalista puede comer en Dantxari, Kupela, Cuevas del Duque o la Parrilla De María por muy de izquierdas y sindicalista que sea pero tiene que pagar con su dinero. Mira, un buen uso para los complementos salariales lícitos que les pagaba su sindicato.
Y el resto es un dispendio que no se comprende cuando CC.OO ha tenido que recortar personal por la crisis, el descenso de afiliaciones y la congelación de las ayudas estatales -que, aprovecho para señalarlo, pienso que no deberían existir-. Los viajes y los congresos y los 10 millones gastados en ellos son el producto de una falta de ética galopante y de una traición ideológica brutal.
No porque coman en asadores o viajen en primera clase sino porque se supone que CC.OO es un sindicato de clase y su federación de Banca ha decidido ignorarlo. Ha pensado que como sus afiliados y sus ingresos son numerosos los pueden dilapidar en lugar de utilizar los excedentes en ayudar a la federación minera, la de estibadores portuarios o cualquier otra que por el rango económico de sus afiliados no tenga tantos ingresos.
Así que al final, por muy legal que sea todo, los complementos salariales, y los gastos de representación, congresos y viajes no son muy diferentes de las indemnizaciones a los ejecutivos de Bankia, las tarjetas negras o los gastos y sueldos desorbitados de las entidades bancarias intervenidas por el Estado.
Una muestra de que la banca ha vivido desconectada de la realidad social del país pese a que ha sido precisamente el sector financiero el que más ha contribuido al agujero negro en el que estamos.
Egoísmo y avaricia. 
Y para eso da igual que seas sindicalista y de izquierdas o banquero y de derechas.
Así han conseguido que no confiemos ni en los bancos ni en los sindicatos.

miércoles, enero 28, 2015

Cuanto menos Grecia somos, más cambio precisamos

La llegada Syriza al gobierno en Grecia por voluntad de los sufragios democráticos y no de los augurios, avisos y amenazas de todos los órganos, organismos y "organúsculos" que quisieron evitarlo para bien de los intereses de un sistema económico que nos está matando en su agonía, la estrategia de políticos y medios de comunicación política ha cambiado.
Ahora se trata de demostrar que España no es Grecia o que Grecia no es España para evitar que los ciudadanos que están hartos de lo que pasa en nuestro país hagan lo mismo que han hecho los griegos: borrar a los partidos tradicionales del mapa político y darle a otros la oportunidad de hacer una política diferente.
Y tienen razón. España no es Grecia.
Para empezar como decía un Tweet ayer: "en Grecia se detuvo a los militares golpistas en 1974, se les juzgo y encarceló, se hizo un referéndum y se echó al rey". Así que es verdad. España no es Grecia.
Pero hay más, muchas más cosas que nos separan de Grecia, que nos evitan la odiosa comparación con el país en el que ha triunfado el intento de cambiar la forma de hacer política.
En Grecia lo habitual es que formen parte de los gobiernos profesores y catedráticos universitarios, en España no pasamos de un par de inspectores de Hacienda -con todo el respeto a la dificultad de esas oposiciones- y encima los medios critican a las formaciones políticas que los integran porque parece que ser un cacique de pueblo, un lameculos de pasillo de sede de partido y un familiar de algún líder renombrado da mas "experiencia de Gobierno" que saber de política, economía o sociología.
En Grecia su primer ministro dimitió para crear un gobierno de unidad nacional cuando la crisis se hizo rampante y el rescate se consumó, aquí lo más cerca que hemos estado de eso ha sido cuando el Presidente del Gobierno y el líder por entonces de la Oposición se sientan en el mismo palco a animar a la selección española de fútbol.
En Grecia, con la plaza sintagma ardiendo día sí y día también de indignación, a nadie se le ha ocurrido criminalizar las protestas, crear una ley que impida o dificulte en extremo manifestarse, prohibir la convocatoria de reuniones por Internet o detener a manifestantes en sus casas, dos días después de la manifestación, desplegando un operativo policial digno de la lucha antiterrorista, en España, los inquilinos de Moncloa es lo primero que han hecho.
En Grecia los partidos tradicionales han cargado -como era de esperar y lógico- contra Syriza. Pero lo han hecho por motivos ideológicos. No han buscado conexiones con grupos violentos, no han intentado vincularlo con oscuros manejos de dictaduras de izquierdas alrededor del mundo ni se han llenado la boca de decir que son terroristas internacionales responsables de todo atentado desde la defenestración de Praga. Aquí tardaron un par de días en acusar a Podemos de estar vinculado a ETA -como no iba a salir el simbionte político favorito del Partido Popular-, de prácticamente aupar a Hugo Chávez al poder y les ha faltado un suspiro para encontrar el parecido entre Pablo Iglesias y el hijo del dictador coreano Kim Jong.
Así que tienen razón, sin que sirva de precedente tienen razón y se la doy. España no tiene nada que ver con Grecia. 
Allí sus gobernantes eran unos inútiles, corruptos, incompetentes e incapaces de hacer el trabajo para el que fueron elegidos y su población está harta de pagar el pato de los desmanes económicos de sus gobernantes y de mantener el nivel de vida de sus magnates enriquecidos con ese sistema.
Aquí también, pero ademas nos enfrentamos a un grupo de déspotas que pretenden mantenerse en el poder a cualquier precio, que no creen en la democracia, que actúan como si fueran los únicos que por derecho divino tienen al gobierno y que están dispuestos a acallar a la población, reprimirla y manipularla con tal de lograr su permanencia en lo más alto de la cadena alimenticia de la política española.
Allí han respetado la democracia, aquí intentan inventar la contra democracia. No nos parecemos. Por eso nos hace mucha más falta el cambio.

domingo, enero 18, 2015

Y olvidamos la lección de la deuda apalancada


Es posible que alguien me llame agorero o que tengo complejo de Casandra o alguna otra cosa peor pero me parece que no hemos aprendido nada.
De pronto, en plena de cuesta de enero, nos aparecen los datos del consumo y todo el mundo, sobre todos los que quieren mantener este sistema económico a cualquier precio -incluso al precio de la vida y la miseria de muchos- lanzan las campanas al vuelo. Su alegría se desborda cuando descubren que por primera vez en años, el consumo de las familias excede a sus rentas familiares.
Y alguien dirá que eso bueno, que alienta a la recuperación, que para salir del bache necesitamos consumo, necesitamos gastarnos los ahorros porque así la economía crecerá.
Y no digo yo que sea cierto. Y no digo yo que en este sistema económico no sea necesario pero, ¿de verdad queremos seguir en este sistema económico?, ¿de verdad queremos que nos vuelva a pasar lo mismo?, ¿de verdad somos tan inconscientes que volveremos a hacer lo mismo esperando que tenga un resultado diferente?
Parece ser que ni la miseria, ni la reversión a la servidumbre, ni la debacle de la banca política española nos han servido para nada. 
Tal como yo lo veo lo único que supone que de pronto el gasto supera la renta familiar y el consumo sustituya al ahorro es que que no nos hemos enterado de que esta crisis eterna no la han provocado los bancos ni los políticos, no la han forzado los especuladores ni los corruptos: la hemos construido nosotros.
Y hemos olvidado que la burbuja inmobiliaria la creamos nosotros intentando especular con nuestras viviendas, que la crisis crediticia la originamos nosotros tirando de la deuda familiar apalancada a tal nivel que nos comíamos la nómina le primer día de mes y teníamos que recurrir para sobrevivir a la tarjeta de crédito durante los 28 días siguientes de mes; que el descalabro financiero lo originamos aceptando hipotecas que se comían el 70% de la renta familiar, pidiendo prestamos para viajar de vacaciones a Cancún, financiando  a crédito cambios anuales de coche, de muebles, de lo que fuera.
No nos hemos enterado de que estamos como estamos porque el crédito que parecía eterno e inacabable nos hizo vivir muy por encima de nuestras posibilidades.
Y ahora, en cuanto alguien nos vende unos cuantos "brotes verdes" nos lanzamos de nuevo al consumo, al gasto más allá de los ingresos, volvemos a alimentar un sistema económico perverso que nos ha llevado a donde estamos, que ha dejado a cinco millones de personas en el paro, que ha llevado a la ruina a miles de pequeñas empresas, que nos ha arrojado al abismo en el que todavía estamos.
Llámenme derrotista o pájaro de mal agüero. Pero si ya ni siquiera somos capaces de aprender de nuestros propios errores no queda mucha esperanza para el futuro. Si nos comportamos como niños pequeños a los que los gobiernos tienen que impedirles cometer una y otra vez los mismos fallos para no acabar una y otra vez arrojados a la miseria y la crisis quizás nos merezcamos lo que nos pase.
No olvidemos la lección de la deuda apalancada. Aprendamos a vivir con lo que tenemos, con lo que ganamos y a ajustar en lo económico y en todo lo demás nuestras expectativas a nuestras realidades. Que no es tan difícil, digo yo.

martes, diciembre 30, 2014

Juncker, Syriza y el extremismo gobernante de la UE

Lo de la Unión Europea es de traca. Bueno, más bien de torpedo en la linea de flotación de esa democracia que tanto dicen defender sus instituciones.
En tres días, desde que se supo que la elección presidencial griega estaba bloqueada sin remedio, han lanzado todas sus baterías de babor y de estribor contra la democracia griega. 
Syriza, -el Podemos griego, para entendernos- está a la cabeza de las encuestas sobre la intención de voto heleno y Juncker, presidente del Banco Central Europeo se descuelga diciendo que él -y por ende el BCE, se supone- se sentiría "más cómodo sentado con rostros conocidos que con extremistas".
Ahí le han dado. 
Ese es el problema que nos ha llevado a donde estamos. Juncker y todos los políticos europeos se sienten más cómodos entre caras conocidas y por eso los colocan lo más cerca de ellos, les dan sueldos y puestos que no se merecen y han convertido la administración política en una red de nepotismo y corrupción que lo impregna todo.
Pero lo que más chocante me parece de Juncker es eso de "extremistas". 
Según yo lo veo, sus conocidos, esos con los que se siente tan cómodo, son los principales extremistas de la política europea en nuestros días.
¿Enviar a la muerte por miseria a una población para salvar a unos bancos fraudulentos no es extremismo?, ¿forzar recortes en servicios  básicos, hasta que estos dejan a la población sin cobertura sanitaria, social o educativa, para cuadrar un déficit que luego se incrementa con gastos militares o administrativos no es extremismo?, ¿negar créditos a las  empresas mientras se les concede a interés cero a las Comunidades Autónomas para que hagan sus obras electorales no es extremismo?, ¿modificar el mercado laboral eliminando prácticamente todas las garantías y derechos laborales en aras de  reducir el coste salarial prácticamente a cero no es extremismo?
O sea que en realidad Juncker ya está  rodeado de extremistas, extremistas del liberal capitalismo, los conoce y piensa como ellos. Vaya, pues no es lo mismo que lo que ha dicho, me da la impresión.
Y sobre todo se me antoja algo peor. Que él mismo es uno de ellos porque ¿amenazar veladamente a un pueblo soberano con no ayudar a solventar una situación que su intransigencia económica ha provocado si no votan lo que él y sus conocidos quieren que vote no es extremismo?
¿Decirle a Grecia y a Europa que no se puede ser europeo si no se piensa como él y no se ve la economía como sus conocidos no es extremismo?
En mi molesta opinión, Juncker está muy a gusto en compañía de esos extremistas del liberal capitalismo que han llevado a Grecia a la desesperación y a Syriza a la cabeza de las encuestas porque es uno de ellos.
La UE ya está llena de ellos y gobernada por ellos. Y Syriza no tiene nada que ver con ello.

jueves, diciembre 05, 2013

Una multa la lava la cara al asesino del euribor

Mientras los medios de comunicación españoles se lanzan a una vorágine de perseguir con indignación fingida a delincuentes y criminales excarcelados legalmente, en una elusión voluntaria y visceral del hecho de que han cumplido sus condenas legales y los que han incumplido una de las normas más básicas del Estado de Derecho han sido aquellos que les mantenían en prisión, hay otros criminales de los que no hablan, de los que hablan poco, por cuyas acciones pasan de puntillas y para los que no se pide a gritos los cumplimientos íntegros de sus condenas. Vamos, que ni se pide que se les condene a nada.
Durante una década varios centenares de individuos -e individuas, que diría el lenguaje paritario- se han vestido cada mañana con sus impolutos trajes de chaqueta de Armani, con sus inmaculados conjuntos de Chanel, han cogido sus flamantes coches de empresa y han salido a la calle a delinquir.
Los ejecutivos estrella, las operadoras de cuentas destacadas, de los 31 grandes bancos del mundo decidieron dejar de ser lo que eran para transformarse en una Honorable Sociedad, en una Cosa Nostra que se dedicaba a manipular el euribor y otros tipos de interés en su propio beneficio y en el de las entidades para las que trabajaban.
Y dicho así parece una cosa menor, un delito quizás, pero uno de esos trapicheos que hacen los bancos en la frontera de la legalidad, una de esas operaciones que los tiburones financieros, que bordean el límite externo de la ley, hacen bajo el amparo de legiones de abogados que les permiten traspasar el filo sin cortarse.
Quizás por eso la Comisión Europea se aplaude a sí misma porque les ha impuesto unas multas millonarias -que para las provisiones de los bancos no lo son tanto- por atentar contra la competencia. Quizás por eso, porque las finanzas son el arcano mágico del siglo XXI que nadie entiende y nadie se atreve a intentar entender, parece que es suficiente.
Pero no lo es.
La manipulación del euribor y de los tipos de intereses londinense y nipón no es un delito financiero, no es un fraude. Es un crimen de sangre y muerte que bordea la definición de lesa humanidad.
Porque sus robos, sus latrocinios, han sacado de los hogares europeos miles de millones de euros. Han llevado a sus bolsillos 3.000 millones de euros italianos, 1.800 españoles, 5.000 alemanes, 2.500 británicos y otros muchos, arrancándolos de los hogares hipotecados que los necesitaban para llegar a fin de mes, de las cuentas corrientes de los pequeños negocios que los necesitaban para sobrevivir, de los ahorros de personas que pretendían tener un mínimo colchón para afrontar su futuro.
Y eso no atenta contra la competencia, ni contra la libertad de mercado. Al menos eso no es lo importante. Eso ataca frontalmente y sin misericordia  la misma supervivencia de las personas. Si lo hiciera un particular sería un intento de homicidio. Si lo hiciera un ejército sería un acto de guerra.
Como señores de los cárteles de la droga de Medellin o Sinaloa, manipulaban a escondidas los precios de su mercancía sin importarles cuantos de sus obligados clientes dejarían de poder acceder a ella y morirían de síndrome de abstinencia o se ponían de acuerdo para cortarla y manipularla sin tener en cuenta cuantos caerían envenenados o por sobredosis.
Veinte millones de hogares europeos han sufrido el espolio de aquello que necesitaban para sobrevivir, de los fondos que precisaban para salir adelante solamente para que esos enfants terribles de las finanzas aumentaran sus comisiones incrementando las ganancias de sus bancos.
Treinta y un bancos se han puesto de acuerdo para manipular el euribor, 31 entidades se han aliado para delinquir, 31 sociedades anónimas se han puesto de acuerdo para robar, extorsionar y matar a los hogares y negocios europeos. Y eso por definición es una conspiración. Y una conspiración criminal y delictiva, también por definición, solamente tiene un nombre y un supuesto penal: Crimen organizado.
Y por si eso fuera poco, luego, como ejecutores y sicarios de una banda mafiosa, ha mandado a sus abogados y sus cobradores a reclamar la deuda ilegalmente inflada y obtenida y si no se ha podido pagar no les ha temblado el pulso para arrodillar al deudor y descerrajarle un tiro en la nuca con su ejecución hipotecaria y su desahucio
¿Una mujer que se arroja por el balcón de su vivienda en Bilbao cuando recibe la notificación de desahucio atenta contra la competencia?, ¿un hombre que se quema vivo en Lisboa cuando es expulsado de su casa atenta contra el libre mercado?, ¿Un niño que muere de pulmonía en las calles de Torino porque su familia ha pasado a vivir debajo de un paso elevado es una ofensa a las leyes de comerciales?, ¿un anciano que se pega un tiro en la sien en la plaza Sintagma de Atenas para no tener que rebuscar en la basura es un incumplimiento de los principios del liberal capitalismo?
No no son eso. No merecen una multa.
El incremento de un 30% en los suicidios en todos los países de la zona euro a causa de la crisis económica no merece una multa, los cientos de miles de familias europeas que han perdido sus hogares no merecen una multa, los millones de personas que han sido arrojadas al umbral mismo de la miseria o al agujero más profundo de ella no merecen una multa.
Porque una multa no es castigo para aquellos que con su latrocinio mafioso, con su extorsión hipotecaria, han transformado esas muertes en suicidios inducidos, para aquellos que son colaboradores necesarios, si no responsables directos, de toda esa pérdida de vidas y todas esas injusticias.
Como estamos en Europa merecen la cárcel. Si estuviéramos en Wyoming merecerían la inyección letal. Si estuviéramos en guerra solo mecerían el paredón. Y sin bala de fogueo.
Así que la próxima vez que queramos reclamar que los criminales permanezcan en la cárcel más allá de los castigos que marcan las leyes no recurramos a la víscera fácil y fanática de los asesinos y violadores que han cumplido veinte años de condena y salen legalmente del presidio.
Enviemos a nuestra mente imágenes de trajes de Armani y conjuntos de Chanel.
Porque esos 31 bancos, constituidos voluntariamente y con alevosía en sociedades para el delito, han matado a más niñas que el asesino de Alcasser, han arrojado a la prostitución y violado a mas mujeres que el macarra más perverso, han descerrajado tiros en la boca a más europeos que la más sangrientas de las bandas criminales y no han cumplido ni un solo día de condena por ello. Nadie les ha aplicado la doctrina Parot. De hecho, ni siquiera les están aplicando la ley.
Solamente les multan como si se hubieran saltado un semáforo o hubieran escupido en la calle. Y los medios de comunicación no se indignan, no les persiguen, no claman por la inseguridad que para todos supone que no estén entre rejas para siempre.
Porque, claro, son los mismos que dan créditos blandos a esos medios para que sigan a flote y que prestan casi a fondo perdido dinero a los partidos para que puedan engañarnos a toda página y cartel en sus campañas electorales.
Y eso siempre  es motivo para una redención de la pena.

miércoles, agosto 07, 2013

Sanidad Pública y el sofisma de la sostenibilidad

Una de las restricciones que impone la democracia es la imposibilidad de hacer las cosas por aquello de las santas gónadas que tanto gustan de traer a colación los totalitarios. 
Este gobierno nuestro no lleva demasiado bien esa restricción. Tan mal la lleva que su cabeza visible llega a decir que él dará explicaciones "cuando lo estime necesario", es decir, cuando le de la real gana. Pero como todavía quieren fingir que ellos son los demócratas -y todos los que se oponen a ellos los antidemócratas  por definición- todavía intentan argumentar sus decisiones. Y la que más intentan argumentar es la que afecta a la privatización -¡Uy, perdón!, quise decir la externalización de la gestión, es que mi pensamiento antidemocrático me traicionó- de la Sanidad Pública.
Y para ello se han inventado el concepto de sostenibilidad. Para ser más exactos, han manipulado el concepto de sostenibilidad. Que parece lo mismo pero no lo es.
Como los profesionales de la Sanidad Pública les presentan cifras y datos en Madrid para desmentir su ahorro y para demostrar que, a la larga, su "externalización" saldrá carísima; como los informes independientes del proyecto Alzira en la Comunitat Valenciana no dejan títere con cabeza en el fiasco que ese experimento supuso, nuestro gobierno decide tirar de expertos -del BBVA- y presentar un informe post apocalíptico, digno de la cuarta entrega de Mad Max, según el cual la sanidad pública y su modelo actual son insostenibles.
Nadie duda de los datos. Lo que se duda es del análisis y del silogismo que esos datos generan.
El gasto sanitario no hace otra cosa que crecer, en Madrid, un 30%, en Valencia un 45%, un 50% en Castilla-La Mancha, en Murcia un 60% y en Baleares un 89%. Y como no hace otra cosa que crecer precisa que la economía del país crezca. Y como la economía no va a crecer, el sistema público de salud se colapsará y no es sostenible.
Así que hay que cambiarlo, hay que "externalizarlo", hay que privatizarlo. Es la única solución.
Pero si miramos con lupa esos datos, si nos paramos a pensar, nos damos cuenta de que el silogismo es falso, de que no responde a la realidad, de que se ha construido sobre premisa falaces. De que es un sofisma.
¿A nadie le ha llamado la atención de que el gasto sanitario haya subido por encima de cualquier otra comunidad en Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia y Baleares, todas ellas controladas por gobiernos del PP, la mayoría de ellas desde tiempo inmemorial?
¿A nadie le ha sorprendido que esas comunidades no tengan dinero para sufragar su sanidad?
¿Nadie ha caído en la cuenta que tres de esas comunidades tienen más políticos procesados, imputados y condenados por corrupción, cohecho y nepotismo que todo el resto de los estados de la Unión Europea juntos?
Es lógico. Las políticas de "expansión", que no de crecimiento económico, del Partido Popular basadas en esas formas de hacer las cosas han generado unos agujeros financieros del tamaño de las lunas de Júpiter. 
Han permitido que las empresas que allí se asentaban prácticamente no pagaran impuestos por su actividad, han gastado dinero público en concesiones a empresas que luego quebraron -más o menos fraudulentamente- y jamás hicieron aportación alguna a las arcas públicas en forma de impuestos, pese a que el dinero para sufragarlas salió de los créditos pedidos por los gobiernos autonómicos.
Por eso no tienen dinero, por eso no recaudan, por eso no encuentran forma de sufragar su sistema sanitario -y ya puestos tampoco el educativo-. El dinero que tenían que haber utilizado en ello, se usó para aeropuertos fantasmas, circuitos de fórmula 1 sin gran premio, campos de golf, urbanizaciones en playas protegidas, puertos deportivos, visitas papales y un largo etc.
Cierto es que en mayor o menor medida todas las comunidades autónomas cayeron en ese error, pero esa política era la bandera de "crecimiento" del PP desde los tiempos de Zaplana, Matas y Aznar. Y ahora con todas esas burbujas estalladas en miseria y desempleo no hay cotizaciones suficientes, no hay ingresos en la Seguridad Social para sufragar el actual modelo.
Así, el silogismo se transforma en otra cosa. El modelo actual de Sanidad Pública no es lo que no es sostenible. Es el modelo actual de hacer política y de falso crecimiento es lo que es insostenible.
Y así la otra verdad apocalíptica se derrumba por pura lógica.
Se dice que hace falta un crecimiento económico del 1,6% en todo el país para que el actual sistema sanitario sea sostenible. Pero, visto lo visto, es mentira.
Lo que hace falta es que el Estado ingrese el dinero como si el actual sistema económico creciera un 1,6 por ciento. De nuevo, puede parecer lo mismo pero no lo es.
Ese aumento de ingresos llegará de evitar de una vez por por todas el fraude impositivo de las grandes empresas, ese aumento de ingresos llegará de penar que las empresas creen sociedades de acciones en paraísos fiscales para eludir los impuestos, ese aumento en los ingresos llegará de dejar de rebajar una y mil veces las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social por hacer lo que tienen que hacer, es decir, contratar gente -sean mujeres, jóvenes, hombres o lo que sea-.
Ese aumento llegará de que el Gobierno de Madrid deje de perdonar impuestos y cotizaciones a empresarios extranjeros a cambio de contratar en régimen de servidumbre sin representación sindical a mujeres y hombres de la comunidad de Madrid para maquillar sus cifras de paro; llegará de que el Gobierno de la Comunitat Valenciana cobre al Vaticano el alquiler de  los espacios que utiliza para la visita papal y no la pague de sobaquillo a través de cuatro empresas interpuestas que encima luego no pagan a Hacienda; llegará de que la Santa Cospedal deje de firmar convenios que reducen los impuestos de las empresas de sus familiares y socios prácticamente a cero a cambio de que contraten cuatro secretarias de Albacete y dos administrativos de Valdepeñas.
Esos ingresos se incrementarán si se deja de hacer la política de dádivas de Matas, Fabra, Aguirre, Camps y todos aquellos que nos vendían y venden que "España iba bien" y que anteponían sus egos y sus magnificencias a la justicia en la recaudación de los impuestos que hacen posible el mantenimiento del sistema sanitario.
Y además llegará de que los Gobiernos pongan de su parte. 
De que recorten gastos de representación, campañas de concienciacion de lo que sea que no conciencian a nadie, promociones turísticas millonarias que tampoco generan impacto ninguno, campañas promocionales que bordean el delito electoral que solamente buscan perpetuarse en el poder, gastos en medios de comunicación públicos que se convierten en aparatos de propaganda con sueldos millonarios a colaboradores y contertulios de la cuerda política mientras se despide en masa a los verdaderos profesionales de la información.
Y si se hace todo eso, Si se empieza a recaudar con seriedad de las corporaciones y empresas, si se empiezan a exigir los pagos a aquellos que dejan las arcas gubernamentales, autonómicas y municipales bajo cero, entonces nos daremos cuenta del verdadero silogismo que esconden las cifras del sistema sanitario público.
Si la forma de hacer política y de pervertir la economía no permite mantener el actual modelo de Sanidad Pública, hay que cambiar la forma de hacer política, no el modelo sanitario. 
Los que no son sostenibles son los políticos y los gobiernos que piensen de otra forma.

viernes, julio 12, 2013

Nos roban la Constitución para dársela a sus socios

Entre tanta anotación que viene y va, tanta declaración ante el juez Ruz de los sobrecogedores y los genoveses que vieron o no vieron pasar el dinero ante sus ojos directo hasta su bolsillos, entre tanto robo, apropiación indebida, desviación de capitales, el Partido Popular y el gobierno al que mantiene ne La Moncloa nos ha robado dos cosas en un solo día.
Nos ha robado el oído y se ha echado al bolsillo la Constitución. Apenas hemos podido fijar un frente y ya nos abren otros dos. Nadie dijo que iba a ser fácil.
En el Congreso de los Diputados -eso que, según ellos, es intocable e imposible de rodear cuando los ciudadanos quieren tocarlo y rodearlo- nos ha dejado sordos. Ha decidido que no tenemos derecho a escuchar a nuestro presidente, ese que lo es porque los ciudadanos le dieron el poder. 
Han decidido que Rajoy no tiene porque hablar de la financiación de su partido, que nosotros no tenemos que oír lo que tiene que decir al respecto. Ha decidido que, aunque todo el resto de los votantes -representados en el resto de los partidos políticos- lo exijan, Don Mariano no tiene porque hablarnos de los sobres genoveses.
Después de intentar dejarnos mudos en las calles ha logrado dejarnos sordos en el parlamento. No escucharemos de su voz la mentira de la negativa, ni la del de conocimiento. Porque la verdad ya sabíamos que no la íbamos a escuchar.
Pero hay otro robo, otro latrocinio, mucho más peligroso es el que ha protagonizado mientras estábamos pendientes del otro. Nos ha robado la Constitución.
El nuevo Tribunal Constitucional Express, el que ha surgido de la renovación -o involución- que se ha sacado el ministro de Justicia Ruiz Gallardón de su manga más totalitaria, ha tomado su primera decisión y con ella se ha llevado la Constitución a dar una vuelta.
Ha decidido paralizar el Decreto antidesahucios de la Junta de Andalucía. Una normativa que había permitido paralizar doce desalojos, que había dado aire y un poco de futuro a doce familias andaluzas, en tan solo una semana sin la necesidad de que tuviéramos que partirnos el alma y el cuerpo para pararlos.
Y lo ha hecho a petición del Gobierno. No lo ha hecho porque los ciudadanos consideren la norma injusta o fuera de la Constitución. Lo ha hecho simplemente porque el Gobierno moncloita se lo ha exigido.
Mientras Ruz les exige explicaciones sobre su financiación, mientras una jueza sevillana se enfrenta a la corrupción de los ERE, mientras cientos de magistrados se esfuerzan por aunar ley y justicia y anulan desahucios por cláusulas abusivas al amparo de los exigido por los máximos órganos jurisdiccionales europeos, mientras los tribunales superiores de justicia le paralizan sus privatizaciones sanitarias en Castilla - La Mancha y en Madrid por el mal que pueden hacerle a la ciudadanía, el Tribunal Constitucional, su tribunal constitucional, paraliza una ley antidesahucios pese a que sabe el daño irreparable que les hará a cientos de familias andaluzas condenadas a quedarse sin vivienda.
Y ese es el mayor robo perpetrado por el PP y los inquilinos de Moncloa. Mayor que sus privatizaciones nepotistas, mayor que sus sobrecogimientos de pasillo y despacho. Ha cogido la Constitución y se la ha metido en el bolsillo para que deje de servirnos a nosotros y les sirva solo a ellos.
Para eso es para lo que querían y se han esmerado en controlar el Tribunal Constitucional. No para la ley del aborto ni para redefinir el terrorismo, ni para intentar fatuamente controlar el soberanismo. Todo eso son daños colaterales. Querían robarlo para esto.
Porque tanto el nuevo Tribunal Constitucional como el Gobierno saben que ese decreto no es anticonstitucional.
Porque el Gobierno sabe que si es una cuestión de competencias podría haberlas negociado con la Junta de Andalucía en lugar de recurrirlo ante el Constitucional.
Porque los nuevos conservadores que pueblan la alta instancia judicial saben que podían haber admitido el recurso sin necesidad de paralizar su aplicación durante cinco meses.
Porque, a diferencia del cierre de las urgencias nocturnas castellano manchegas, al contrario que la privatización de seis hospitales madrileños, la aplicación del decreto no supone un perjuicio irreparable para la sociedad y los ciudadanos sino todo lo contrario.
Pero, claro, supone un perjuicio para las entidades bancarias, las mismas entidades bancarias que nos han llevado a la ruina, las mismas entidades bancarias que han forzado un rescate que nos endeuda con Europa por dos generaciones para salvar las nalgas laceradas y enrojecidas de su gestión politizada e irresponsable. Las mismas entidades bancarias que nos están matando.
Porque el decreto permite algo que no les viene bien, algo que les descuadra sus ya maltrechas cuentas de resultados. Permite hacer con ellos lo que ellos hacen con otros. Permite la expropiación de viviendas vacías a los bancos.
Y eso no es constitucional
Puede que beneficie a un mercado inmobiliario que está bajo mínimos porque las entidades financieras se niegan a poner a la venta al bajísimo precio de mercado actual todas las viviendas que tienen en sus manos, pero no es liberal capitalista.
Puede que impida que esas entidades acumulen activos tóxicos hasta la extenuación para luego largárselos al Estado y librarse de ellos y del agujero que supone en sus cuentas de resultados y de las provisiones financieras a las que les obligan, pero no es neocon.
Puede que sea necesario para frenar la desesperación de aquellos a quienes la reforma laboral a arrojado al paro y están a punto de quedarse sin techo, para evitar la ruptura que la miseria lleva a cualquier sociedad que se ve arrojada a un futuro marcado por la falta de expectativas. Pero según el Gobierno y su nuevo tribunal amigo y aliado eso no es constitucional.
Y el único motivo de ello es que nuestros acreedores europeos, los que ahora dirigen nuestro presente y nuestro futuro porque nuestro gobierno les pidió el dinero que le hacía falta para salvar a sus amigos y socios de la quiebra, creen que esa medida "tendrá un impacto en la estabilidad financiera".
Pese a la politización de la gestión de las entidades financieras hundidas, pese a las irregularidades en sus balances, pese a la gestión fraudulenta de sus consejos de administración, pese a las mentiras de sus comerciales a la hora de vender preferentes, pese a los créditos millonarios a los gobiernos autonómicos nunca devueltos y desperdiciados en puertos, aeropuertos, circuitos y radiales faraónicas, inútiles y no rentables, lo que "impactará" en la estabilidad financiera es que se les puedan expropiar viviendas. No todo lo demás.
Y Rajoy y su corte moncloita asienten obedientes y deciden que la Constitución tiene que servir a la estabilidad financiera, no a la social, que debe proteger a la banca irresponsable no a la población desesperada, que debe anteponer los daños financieros a los desastres sociales. Deciden que es inconstitucional no ser neoliberal. No ser neocon.
Igual que pusieron a Wert al frente de la Educación para robárnosla, igual que han colocado a sus amantes, consejeros y familiares en las empresas sanitarias para robárnosla, ahora han colocado a sus magistrados amigos en el Tribunal Constitucional para robarnos la Constitución y regalarsela con un lazo dorado a sus amigos bancarios.
Otra cosa que quieren quitarnos. Otra cosa que nos debemos empeñar en mantener en nuestro poder.
Lo dicho, nadie dijo que iba a ser fácil.


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