lunes, julio 24, 2006

La Liberación de Amila

Amila tenía un apellido pero nunca lo supe.
Nunca lo supe porque la conocí en mitad de una guerra. Una guerra que los suyos estaban condenados a perder pero en la que seguían luchando.
Amila tenía una boca y una nariz pero apenas vislumbré atisbos de ellas porque, cuando no estaban tapadas con el Kaffir de combate, estaban cubiertas por un vaporoso velo negro.
Amila tenía una banda coránica que rodeaba su cabeza, como la tenían todos sus compañeros de Hezbollah y en la suya podía leerse: Allah creo a la mujer para ordenar el mundo.
Amila era capaz de montar un AK-46 en menos de 45 segundos. Era capaz de besar a un hombre en el cuello -por fortuna a mi- en mitad de la calle Hamra sin que se diera cuenta de que se había acercado. Amila mandaba un grupo de cincuenta hombres con el mando más férreo que se había conocido desde los tiempos del Califa. Todos la obedecían. Su nombre de combate había sido inventado para ella. Amila era jalīfahia (la califa).
Pero Amila hablaba siempre a través de la seda negra de su velo; reía siempre a través de la seda negra de su velo y gritaba sus órdenes a través del paño duro de su pañuelo de combate. Amila luchaba por la libertad de su pueblo y la libertad de su creencia. Luchaba por el futuro. Amila era una mujer palestina en medio de una guerra, haciéndo lo que todo palestino se ve obligado hacer en medio de esa guerra: sobrevivir y pelear.
Amila nunca se enfadaba con nosotros, a los que ella llamaba sus al-liŷâmdi (caballeros) de occidente, pero un día nos gritó. Se enfadó cuando le preguntamos por qué no se quitaba el velo, que por qué ella, que era una guerrera, que hacía por Palestina mucho más que muchos hombres, seguía conservando esas construmbres arcaicas.
Señaló a la línea de ruinas y escombros que dividia el Beirut cristiano, bajo control druso y supervisión Israelí, del Beirut musulman, bajo supervisión Siria y control de Hezbollah y habló en el inglés más duro que mis oídos recuerdan. Luego pasó al árabe y su lugarteniente nos tradujo: "Ahí he enterrado a dos esposos. Los dos los buscaron mis padres para mi. A los dos los quise. Mi padre me llama Shiarya (pequeña luz) ¿Creeis que habría cerrado esas bodas si yo no quisiera a esos hombres?. Teneís que aprender como funcionan las cosas". Amila tenía 27 años.
"Nuestras tradiciones son nuestras y las llevamos con orgullo. No podéis venir aquí a quitárnoslas porque cuatro mujeres de vuestro país digan que son malas. Igual que Israel no puede quitarnos nuestra tierra. Somos libres, llevamos lo que queremos y estamos orgullosas de hacerlo".
Nunca he vuelto a preguntar a una mujer árabe porqué lleva velo. He aprendido que son fuertes, mucho más fuertes que cualquier otra mujer del mundo. El día en que cualquiera de ellas quiera quitarselo se lo quitará. Y su hombre ni siquiera pensará en impedirselo.
Vi a Amila durante ocho meses más. Vi sus ojos y escuche su voz através del negro sedoso de su chador y del ensordecedor estruendo de las armas.
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El 25 de julio de 1993 las bombas de la operación "Ajuste de Cuentas" cayeron sobre el valle de La Becá. Cerraron los ojos de Amila y enmudecieron sus labios bajo su pañuelo de combate.
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Afortunademente, uno de sus "caballeros" tenía un arma infalible contra el tiempo y pudo retratar la velada belleza de Amila en su aspecto más guerrero. Hoy en día, hay un periódico que todavía reproduce esa foto cuando habla de la mujer en Palestina.
Nadie más que Amila luchó por la libertad de la mujer en Palestina, porque nadie más que Amila luchó por la libertad de Palestina con velo incluido. Vivir es comprender.
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Amila vuelve a mi cada 25 de Julio. No te hubiera querido más, Shiarya, si hubiera contemplado tus labios. No te hubiera admirado más, jalīfahia, si hubiera visto tu naríz. Tu fuerza y tu libertad nada tienen que ver con tu chador. Allah Yahfasla (Allah te guarde)

viernes, julio 21, 2006

Sem no nació en Sion

Ya ha empezado.
Un empresario judío acusa a Zapatero de ser antisemita. ¿Por que? Por criticar que Israel está bombardeando inmisericordemente Libano y mantando a civiles a diestro y siniestro.
Ya vuelve a identificarse el sionismo con el judaismo racial y religioso y por tanto el antisionismo con el antisemitismo.
Todo esto exige matizaciones, muchas matizaciones, infinidad de matizaciones: De hecho exige una negación frontal
Como buen demonio se algo de historia bibicla así que contemos un cuento:
Despúes de ser expulsados del paraiso Adan y Eva se dedicaron a aquello que les había ordenado Dios o sea a multiplicarse. Como pese a ser los primeros, o quizás por ello, tenían más juicio que sus descendientes religiosos -o quizás porque utilizaran algún metodo anticonceptivo desconocido que ningún ángel del cielo les prohibió- sólo tuvieron un hijo Sem.
De lo que se deduce que: todos los gentiles descendemos del malo Cain que se cargó a Abel antes de que pudiera depositar semilla alguna en el mundo. Y los judíos, el pueblo elegido, desciende de Sem -que tampoco se tiene muy claro sobre quien deposito su semilla dada la escacez de población femenina del momento-. Generaciones después el pueblo de Sem se escinde y por un lado van los descendientes de Abraham (los judios) y por otro los de Ismael (los árabes).
Y esto es lo gracioso. Si vas al diccionario de la Real Academia de la Lengua se puede leer:
Semita: Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. 2.
adj. Se dice de los árabes, hebreos y otros pueblos. 3. adj. Perteneciente o relativo a estos pueblos.
De lo que se deduce que tanto los descendientes de Abraham, como los de Ismael son semitas. Por tanto Arabes y Judíos son semitas. Por consiguiente no se puede ser antisemita por apoyar a árabes o a israelíes cuando se enfrentan entre ellos porque ambos son pueblos semitas.
Pero claro, la naturaleza excluyente del "Pueblo elegido de Dios" olvida las palabras de su propio libro sagrado cuando le conviene.
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Para saber por que el antisemitismo y el antisionismo no son lo mismo habrá que saber qué es el sionismo. El sionismo no tiene nada que ver con la condición racial de los judíos. Es simple y llanamente una aspiración política.
El diccionario de la lengua española lo explica claramente una vez más.
Sionismo: 1.Aspiración de los judíos a recobrar Palestina como patria.
2. m. Movimiento internacional de los judíos para lograr esta aspiración.
Asi que ¿se puede ser antisionsita, es lícito, democrático y todo eso? la respuesta es si: Se puede pensar que los judíos no tienen derecho a reclamar toda Palestina como su patria sin por ello caer en odiar a los judíos por su condición racial. Es mas, siendo estrictos, puesto que árabes y judíos son semitas, lo menos antisemita sería defender que se dividieran Palestina entre ambos (tierra en la que también se supone que moraron Ismael y sus descendientes desde el principio de los tiempos). Y como muestra de que esas ideas son posibles baste el botón que supone esta foto (por si no se nota, el que porta la pancarta es un rabino judío, con dos dedos de frente, eso si, pero un rabino judío).
Condenar el antisionismo como un sentimiento racista y xenófobo, equiparándolo al antisemitismo, es tan absurdo como que Gran Bretaña pretendiera que España es antianglosajona y xenófoba por negarle el derecho a mantener el control de Gibraltar o que se afirmara que la Comunidad Internacional es racista con los negros porque impida que el gobierno etíope se anexione Eritrea. El sionismo es una teoría política y por tanto es perfectamente lícito estar en contra de ella.
Todos aquellos, incluidos embajadores israelíes, politicos del PP y empresarios judíos que acusen a cualquiera de ser antisemita por oponerse a la teoría sionista del Estado de Israel, no sólo no tienen ni idea de español, sino que además son unos manipuladores y unos mentirosos malintencionados.

jueves, julio 20, 2006

El ciclo de Sion (2)


Supongo que los bolgs están para hablar de la insoportable levedad del ser y todas esas cosas profundas de las que no nos atrevemos a charlar con los amigos ante una cerveza con o sin alcohol.

Para para mi, nada es tan leve como escasa cordura que se destila en las mentes y los actos de los dirigentes del Estado de Israel y nada es sin duda tan insoportable como la miserable condescendencia que con ellos mantiene un mundo occidental que mira hacia otro lado mientros ellos repiten el juego mortal de cambiar tierra y riqueza por misiles y sangre, de seguir los belicosos dictados de sus líderes y de su dios. Así que, a despecho de mi yo interno, de mi popularidad bolgsistica (si es que existe el término) y de mi insoportable levedad. Aquí va otra de política y sinrazón.

Israel se ha instalado en la locura teocrática y anexionista. Ha iniciado su propia cruzada amparándose en el concepto estadounidense de guerra al terrorismo. Su dios les llama a las armas y, ya que parece bastante reticente a derribar de nuevo para ellos las murallas de Jericó, deciden recurrir a los misiles y las bombas, modernas trompetas de oro en las manos de los josues de nuestro tiempo.

Y ya no reconoce amigo o enemigo. Bombardea los barrios de los cristianos drusos de Beirut causando medio centenar de muertos. Los mismos cristianos drusos a los que armó hasta los dientes hace tres decadas para que pudieran plantear una guerra civil en minoria a la mayoría árabe y musulmana del país. Bombardea a los mismos cristianos drusos libaneses a los que entrenó y utilizó como milicias, bajo el mando del entonces ministro de defensa Ariel Sharon, para perpetrar uno de los genocidios más terribles que se recuerdan: las matanzas de civiles, de niños y mujeres en los campos de refugiados de Sabra y Shatilla.

Pero ahora los barre de la faz de Beirut con sus bombas y sus misiles ¿Por qué? La respuesta es sencilla Porque no los necesita, porque cuanto menos gente quede en Libano más territorio tendrá que repoblar con sus colonos.

Mientras tanto, occidente mira a otro lado. Protesta levemente, se queja amargamente, pero mira a otro lado. Israel no sobreviviría ni diez días a un bloqueo económico. No resistiría un mes a un bloqueo diplomático o militar, pero occidente no lo hace ¿Por qué? Muy simple por complejo, por miedo.

Durante décadas el Estado de Israel y la comunidad judía internacional han conseguido que los occidentales sintamos vergüenza de alzar la voz contra un judío y mucho más contra su Estado. Han conseguido que le fantasma del holocausto nazi se convierta en un velo que cubre todas sus acciones. Estar en contra de Israel supone ser antisionista, lo cual es sinónimo de ser antisemita y por tanto nazi. Ya está. Así de sencillo. Y los occidentales hemos caído en esa trampa.

Quizás ya va siendo hora de que alguien diga lo contrario. El estado de Israel es un estado fascista, racista y teocrático. Basado en unos principios religiosos fascistas y excluyentes y que realiza auna política que, ideológicamente, este mucho más a la derecha que Hitler. Y eso no tiene nada que ver con la raza judia. Para los que no lo saben. Soy negro, de origen africano, antiteista y de izquierdas. Ni siquieran sueñen con poder acusarme de nazi antisemita.

En la segunda guerra mundial murieron cuatro millones de gitanos y toda Europa los ha seguido criticando desde entonces. Perecieron 20 millones de rusos y occidente les ha criticado, enfrentado y hasta hecho la guerra varias veces desde entonces. Tres millones de comunistas, dos millones de católicos, medio millon de negros, ocho millones de chinos (sesicientos mil sólo en una semana en Nanking)...

Todos esos pueblos sufrieron y perdieron vidas, fueron sometidos a exterminios y progromos por los mismos autores del que se presenta como único holocausto nazi. ¿Que hace diferentes a los seis millones de judíos de los cuatro millones de gitanos o de los 20 millones de soviéticos? Que a mi se me ocurra, salvo el hecho de que los demás lucharon y la mayoría de los judíos no, nada les hace diferentes.

Pero occidente sigue sintiendose culpable de los pecados de sus abuelos -aunque la moyoría ni siquiera fueran sus abuelos- Cada vez que alguien critica una actuación judía o la misma esencia del Estado de Israel alguien, apoyado en el Muro de las Lamentaciones, grita ¡Holocausto! ¡Antisemitismo! Y Occidente enrojece de vergüenza.

Según la teoría sionista, el mundo debería permitir a los rusos masacrar chechenos, ucranianos, azerbayanos y cualquiera que estuviera en su en torno porque, al fin y al cabo, perdieron 20 millones de personas en la segunda guerra mundial. El mundo debería permitir que China se anexionara cualquier país como Mongolia o Corea, porque los japoneses crearon campos de violación y masacraron a sesicientas mil personas en Nanking y a otros ocho millones y medio a lo largo de los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Los gitanos deberían tener un estado independiente que abarcara Rumanía, parte de la antigua Yugoslavia y parte de Bulgaria porque perdieron cuatro millones de personas en los bosques y los campos de concentración nazi. Y además podrían robar, y conducir sin carné en todos los países del mundo.

Todo ello es absurdo como absurdo es el Estado de Israel, desde su origen hasta sus actos actuales.

En 1948, la vegüenza y el sentimiento de culpa de las potencias europeas junto con el poderío económico de lobby judío estadounidense son los factores determinantes para que, por supuesto sin contar con los habitantes de esas tierras, se cree el Estado de Israel. Los límites de Israel son incuestionables ¡Aparecen en la Biblia!. Menos mal que recurrieron al Libro de los Reyes y a no a la frase del génesis de ¡Poblad la Tierra!.

Desde entonces, la OLP se opone a que Palestina forme parte del Estado de Israel. Y el sionismo internacional lo considera una agresión. No hay un sólo criterio histórico que justifique el actual Estado de Israel. El reino de David y de Salomón en sus mejores momentos no era ni una décima parte de lo que comprende ahora el Estado Judio. 200 años después de cristo Tito acabó con el último gobierno judio de Jerusalem. Jerusalem ha sido mucho más tiempo musulmana y políticamente dependiente del califato de Damasco, que gobernada por judíos.

Pero los gobernantes israelies, como todo gobierno que carece de razón pero no de fuerza, impone sus criterios, se dedica a reescribir la historia basándose en sus libros sagrados, afrima que invadir Los Altos del Golan o el Libano son acciones defensivas, masacra civiles, reubica poblaciones a punta de balloneta, coloniza territorios que no son propios, impone formas educativas y de vida a poblaciones de otras culturas, crea ghettos y campos de refugiados, realiza acciones de castigo contra poblaciones civiles, incumple las resoluciones de las Naciones Unidas...

Cuando algo actua, piensa y se mueve así, puede tener todas las estrellas de David que quiera bordadas en su bandera, pero sólo tiene un nombre... FASCISMO

miércoles, julio 19, 2006

El infinito ciclo de Sion

Lo han vuelto a hacer. Lo harán siempre que puedan y serán incapaces de dejar de hacerlo.
Para Israel, para los gobernantes del Sion Terrenal, la invasión y la guerra es una droga y como buenos drogadictos medran en ella hasta el punto de que son incapaces de vivir en el mundo sin su dosis peíódica de lujuria bélica.
Ahora le ha vuelto a tocar el turno a Libano. 200 muertos en seis días sólo porque Israel dice que quiere debilitar a Hezbollah, la milicia chiita que tiene sus bases en el país vecino al reino de Sión.
Pero Israel, uno de los países con los Servicios de Inteligencia más poderosos y crueles del mundo, el Mosad, parece ignorar que los dirigentes de esta organización residen en Damasco, en Amman y hasta en El Cairo ¿si lo se yo, un pobre peridodista ignorante, como es que lo ignoran ellos? La respuesta es sencilla: No lo ignoran. Lo saben positivamente pero no les importa.
Ataques aéreos, incursiones de artillería e infanteria no pueden debilitar a Hezbollah porque Hezbollah ha crecido, se ha hecho fuerte, en el secreto. El casi millón de guerrileros armados y militantes de distinto grado con los que cuenta sólo tienen que quitarse su uniforme negro del cuerpo, su cinta coránica de la cabeza y su turbante con máscara para poder pasar a pie a Gaza o a Cisjordania sin que el ejercitó israelí los conozca. O refugiarse en la cercana Siria sin que los panzers israelíes puedan hacer nada para evitarlo.
Si es así ¿por qué el ejercito invasor de Sión destruye el aeropuerto de Beirut, bloquea los puertos libaneses y manda a sus hombres a las calles de la antigua fenicia? La respuesta es tan simple y aterradora que se antoja imposible: Por que está escrito, porque su dios lo manda.
Amparado en la memoria colectiva de una grandeza pasada e inexistente, el gobierno de Sion ignora a Hezbollah, ignora todo lo que dice defender y todos los objetivos que pregona perseguir y tan sólo ansía dos nombres propios que persigue desde siempre: Tiro y Sidón.
La historia es la memoria.
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Unos cientos de años antes de que naciera Joshua Ben Juseff en Belén, el rey judío firmó un acuerdo con las dos potencias de la zona y de la época: Saba y Babilonia. Por ese acuerdo Israel se asentaba como un reino. Pero en sólo dos siglos había iniciado guerras contra los Filisteos, los Ammobitas, los canneneos e incluso amenazaba a los Nabateos. Consiguió la victoria en todas sus guerras gracias a la transigencia babilónica. Y entonces la emprendió con Tiro y Sidón, por entonces ciudades independientes fenicias. Sus textos decían que había que "reducir esas ciudades idólatras para gloria de Dios".
Pero a Babilonia le importaba un bledo lo que dijera el dios de los judios y no permitió que la riqueza y el comercio que gestionaban esas dos ciudades cayera en manos de los judios. resultado: Babilonia reduce a la esclavitud al pueblo judio, los envía la destierro y arrasa el templo de Jerusalem. Primera diaspora.
Unas decenas de años despues del nacimiento de la misma persona el rey herodes, uno de tantos herodes, está a punto de lograr llevan al reino judio a su máximo explendor bajo la atenta mirada del imperio romano. Herodes ha sido educado en Roma y decide firmar un acuerdo con las ciudades de Tiro y Sidon para incorporarlas a su reino. Pero el acuerdo no se firma porque el Sanedrín -los más recalcitrantes de los recalcitrantes, es decir el equivalente al integrismo- pretenden obligar a los fenicios a que renuncien a sus dioses. Herodes se niega y es asesinado y sus sucesores pretenden invadir las dos ciudades. Roma reaccaiona por idéntico motivo que lo hiciera Babilonia. Resultado: Tito entra con sus legiones, arrasa el reino, quema por segunda vez el templo de Jerusalem. Segunda Diáspora.
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Y ahora vuelven a las andadas, vuelven a querer controlar el Libano por los mismos motivos. No tienen tierra, no tienen donde generar riqueza y vuelven la vista hacia las ciudades libanesas y las imaginan judaizadas, habitadas por la población que a ellos les sobra y que se ven obligados a sacar de la franja de Gaza. Por eso esperan a que Siria se retire de Libano, por eso atacan a Hezbollah y no a los Martires de Al Aqsa o a Hammas que ahora están en sus horas más bajas, por eso bombardean puertos y aeropuertos en lugar de utilizar sus tristemente famosos ataques selectivos. Israel quiere Tiro y Sidon como Estados Unidos quiere los campos petrolíferos de Irak. Su dios lo dice.
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El último estado teocrático de la tierra, basado en las leyes que un inexistente dios dio a un macilento pueblo incapaz de convivir en paz con sus vecinos, ha iniciado de nuevo su reconstrucción del Reino de Sión. ¡Sieg Heil!, ¡Sieg Heil!

lunes, julio 10, 2006

Vivir acaba en AR

Vuelvo a hablar.
Vuelvo a volcar en palabras la energía que, en buena ley, debería destinar a convertir en vida las palabras.
Vuelvo al abjetivo de los textos para lograr mantener el impas que se abre cuando el verbo de la vida se vuelve intransitivo. Hablo y escribo para hacer soportable una espera, que quizás se transforme en infinita, que tal vez se convierta en desespero.
Pero escribo y espero.
Espero, mientras vivo, que el verbo de la vida, el único verbo de la vida, se decida de nuevo a utilizarme de sujeto para componer sus frases y susurros.
Escribo mientras ansío que la acción del mundo, la única acción que merece la pena en el mundo, me utilize de objeto directo en su juego y su arte.
Repito de memoria un verbo que en la falsa gramática que me impone la espera se conjuga como el verbo vivir.
En contra de la historia, en contra de la vida, en contra de la muerte. Vivir es un verbo que se conjunga falso.
No es verbo transitivo, no es verbo activo, no es verbo reflexivo.
Vivir, al menos para mi, el demonio que ama, se artícula en la espera.
Vivir se conjuga en primera, igual que el verbo amar.

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