viernes, diciembre 19, 2014

Un hombre de Teruel da mucho miedo

Un hombre de Teruel estrellando su coche de forma trágicamente inútil contra la sede del Partido Popular desata muchos miedos.
Miedo a que esa sea la única salida que nos dejen aquellos que se niegan a diseñar otra para no perder su situación de poder y privilegio.
Miedo a que cuando consigamos sacar la cabeza de estas crisis que se superponen hasta parecer eternas ya no quede nada que recuperar.
Miedo  a que aquellos que nos han dirigido al desastre reaccionen como suelen hacerlo cuando les entra el miedo.
Miedo a que ni por esas capten el mensaje de que no queremos lo que han pensado hacer con nuestro futuro para su beneficio.
Miedo de que la muerte de un sistema económico se lleve por delante no solo las haciendas sino las vidas de muchos de los que han caído en el pozo de la miseria.
Miedo a que, una vez más, haga falta un héroe o un milagro para adecentar el local
Miedo a que la desesperación vuelva loca a demasiada gente hasta no ver más salidas que las que están teñidas de muerte y violencia.
Miedo a que las disquisiciones que vendrán ahora sobre el asunto nos haga perder aún más tiempo en la labor de ponernos todos a intentar construir algo nuevo sobre las cenizas de un sistema ya muerto.
Miedo a que hechos como este les sirvan de excusa o coartada para cerrar aún más los dedos de su poder sobre la garganta de las libertades públicas a las que ya están asfixiando.
Miedo a que la inagotable cascada de tropelías políticas de los que dicen gobernarnos haya originado tanta gente que no tenga nada que perder que se conforme con lograr que los causantes de su desgracia dejen de respirar.
Pero a mi no es el hombre de Teruel estrellando su coche contra la sede del PP lo que me da miedo.
Lo que me da miedo es que ninguno de ellos ha captado el mensaje de desesperación y destrucción social que supone que un hombre de Teruel estrelle inútilmente su coche cargado de una bomba casera contra Génova, 13.
Me da miedo que los que deberían estar reflexionando y haciendo examen de conciencia sobre lo que han hecho y dejado de hacer para que lleguemos a esto, ahora tan solo tienen miedo.

jueves, diciembre 18, 2014

Obama y Cuba: Por la rendición a la victoria.

Barack Obama que, a estas alturas me parece a mi que ha defraudado  muchas esperanzas que nunca quiso crear, ha hecho una de esas cosas que parece que son imposibles que se hagan.
Tal como yo lo veo ha dado en este último mandato, ya sin presión por ser reelegido un paso que le convierte en algo diferente -no sé si mejor o peor- pero desde luego diferente: se ha rendido. Después de seis décadas de operaciones encubiertas, de presión económica y de confrontación abierta ha decidido poner fin a la guerra con la dictadura cubana.
Tras Bahía de Cochinos, tras la crisis de los misiles, tras la guerra fría, los operativos encubiertos y toda la continua riada de refugiados balseros que llegan a las playas estadounidenses, ilustres expatriados en mansiones de Miami y disidentes políticos que presionan desde dentro y desde fuera, ha levantado el bloqueo económico que ahogaba y mataba no al régimen cubano, sino a la población de la isla.
Ha dado por terminada una guerra sin necesidad de vencer, sin necesidad de arrastrar a su enemigo encadenado a su cuadriga de laureles coronados como césar del mundo libre. Por fin ha reconocido que Cuba es un país independiente.
No creo que muchos aprendan de ese reconocimiento y me temo que será mucho más criticado que ensalzado, pero en realidad lo que creo que ha hecho es comenzar a ganarle la guerra al castrismo, quitarle la principal excusa que utiliza para todo, para la miseria, para el control de la población, para todos los brochazos oscuros con los que decora un gobierno que debería ser de otra forma si realmente defendiera lo que dice defender.
Ahora Cuba puede dedicarse a sí misma y no a la derrota de un enemigo al que no puede derrotar y que no tenía ningún derecho a querer derrotarla a ella. Y si los cubanos deciden que lo que tienen no es lo que quieren será sin que  la falta de horizontes del bloqueo les mediaticen para ello.
Ahora Cuba ya no tiene nadie de quien defenderse salvo de su gobierno si ellos deciden que lo sea, claro está.
No tengo mucha esperanza -pese a que hoy es el día en el que al parecer más hay que tenerla- en que muchos vean en este gesto geopolítico a gran escala algo que pueda servirles para sus sociedades o sus vidas. Somos de atacar, somos de no dar un paso atrás, somos de vencer y convencer. 
Pero quizás sirva para darnos cuenta de que combatir y resistir a ultranza llega un momento en que es inútil para salir de nuestras guerras y nuestros miedos. A veces todo consiste en dejar de tratar a todos como si fueran un enemigo potencial y dedicarse a vivir, a ver qué pasa.
¡Ah y esto no tiene nada que ver nuestro gobierno y nuestra situación! Ellos son los que han decidido ser enemigos nuestros, no al contrario. 
Por si acaso alguien lo ha interpretado mal.

martes, diciembre 16, 2014

Bélgica y nosotros. Empezar pronto o conformarse

Bélgica está parada por una huelga general de esas de tomo y lomo. No como las nuestras, quiero decir..
No suele ser común que nos lleguen este tipo de noticias desde este país pero su huelga general nos puede servir como siempre para mirarnos a nosotros, que de vez en cuando no está de más verse un poco reflejados en los demás.
Bélgica tiene un 8,5% de paro y va a la Huelga General, nosotros tenemos un 25% y nuestros sindicatos se dan palmaditas en la espalda por lograr la caridad de seis meses del gobierno para con los parados de larga duración.
El gobierno belga de centro derecha quiere recortar 11.000 millones de euros en cinco años y sus sindicatos paralizan vuelos, cierran el espacio aéreo, echan el candado a las grandes superficies y detienen la actividad económica en general; el Gobierno de Moncloa ha recortado cinco veces esa cifra en dos años y en nuestra huelga general el comercio no la secundó y además protestaba por las pérdidas.
A los belgas les suben la jubilación a los 67 años -como a nosotros- y se ponen en pie de guerra porque eso "resta oportunidades de trabajo a los jóvenes", no porque tengan que trabajar dos años más como hacemos nosotros.
 Y sobre todo una frase "Esta huelga general no será la última hasta que Michel -el Primer Ministro- se vaya".
Iba a decir algo sobre la capacidad de perseverancia estratégica en la protesta de nuestras organizaciones sindicales -con las gloriosas excepciones en la Enseñanza y la Sanidad públicas-, pero se me ha olvidado
Iba a decir algo sobre nuestra capacidad de esfuerzo solidario por el bien de todos anteponiéndolo a la perdida de una o varias jornadas de sueldo -con idénticas excepciones que lo anterior-, pero de repente se me fue de la cabeza.
No sé, quizás me estoy haciendo viejo. 

lunes, diciembre 15, 2014

Dos frases de un loco que nos paran la paz

 El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó ayer que rechazará la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra el fin de la ocupación israelí de Palestina-una vieja tradición en los gobiernos de Israel, por cierto-, porque “llevará a los extremistas islámicos hasta los suburbios de Tel Aviv y el corazón de Jerusalén”.
Y esta frase es para mi, que tengo quizás un punto de vista algo peculiar sobre esa zona del mundo muy querida para mi, la mejor definición de lo que hay en la cabeza de Netanyahu. Es el principal signo de su locura.
Porque los extremistas están ya dentro de las calles de Tel Aviv, dentro de las murallas de Jerusalén, sentados en los sillones del Gobierno e instalados en las calles y los despachos de todo Israel. Y además lo están porque él los ha colocado ahí.
Pero no son extremistas "islámicos". No son los extremistas del enemigo, son los extremistas propios, son los extremistas que piensan como él, son los extremistas con los que se siente cómodo y con los que, aunque no lo reconozca abiertamente, está completamente de acuerdo.
"Mis extremistas sirven y los del enemigo son demonios perversos". El razonamiento tipo de un fanático ya sea religioso o ideológico, ya sea por defensa del judaísmo (religión) o del sionismo (ideología).
Y una segunda frase de esa declaración grandilocuente del acosado primer ministro israelí por aquellos que en su país quieren paz y futuro se me antoja que nos muestra su pensamiento mucho más claramente que si alguien le hubiera trepanado el cráneo y nos mostrara su cerebro: “Somos una isla solitaria contra las oleadas de extremismo islámico que inundan todo Oriente Medio”.
Todos los síndromes típicos de la megalomanía en una sola frase: Desde el de Casandra, la visionaria trágica de un futuro de desdichas no escuchada por nadie, hasta el más típico de lo suyo de Mesías, el elegido para salvar al mundo de su perdición. El catálogo completo.
En resumen, un loco mesiánico que, en dos frases, ha echado por tierra otra vez las esperanzas de paz y de democracia de dos pueblos. Menos mal que gran parte de los que viven bajo su gobierno ya han dejado de creerle.
A ver si esta vez es la buena.
Demasiados muertos y demasiados en peligro de muerte necesitan que esta vez sea la buena.

Mil preguntas y una respuesta para 426 euros

Va a sonar un poco a eso de la parda flora argentina -que si se la meten grita y se la sacan llora- pero el pacto social que acaba de escenificar ese gobierno que pusimos en Moncloa con nuestros sufragios me resulta más que contraproducente.
La medida más visible será que cerca de medio millón de parados de larga duración recibirán durante medio año 426 euros de ayuda. Nadie va a decir que eso no sea necesario, pero las cifras dan que pensar, los porcentajes dan que pensar.
En España hay casi tres millones y medio de parados de larga duración ¿Por qué se establece una ayuda que solo cubre a 400.000?, ¿por qué, habiendo un millón de familias con todos sus miembros en paro se establecen unos principios de acceso a la ayuda que imposibilitan a muchas de ellas acceder a esos paupérrimos 426 euros?
El plan precisará como mínimo 1.200 millones de euros sin tener en cuenta los gastos de reinserción laboral -cursos y demás- que lo colocarán casi en dos mil millones ¿de dónde salen ahora esos miles de millones de euros que no existían cuando hace dos años se decidió borrar de las prestaciones del INEM a miles de parados?, si han existido siempre ¿por qué se espera a este momento para sacarlos de la chistera y utilizarlos con este fin?
Ni en la edad de jubilación, ni en las pensiones, ni en la reforma de los tipos de contratación, ni en los despidos. En nada de todo eso ha cedido el gobierno de Mariano Rajoy a la presión sindical ha lo largo de todo su desmontaje del mercado laboral español, ¿por qué ahora pasa de su primera oferta de ayuda para 40.000 parados a multiplicarla por diez solamente con un para de reuniones con los sindicatos?
Puede que la primera y más obvia respuesta se resuma en una sola palabra: elecciones, maquillaje electoral o como se quiera llamar. Pero a mi, que me gusta darle vueltas a las cosas -demasiado, según algunas- se me antoja otra respuesta.
El Gobierno ya tiene el mercado laboral donde lo quería. Ya tiene cinco millones de personas dispuestas a trabajar casi en cualquier condición, ya tiene a los que trabajan dispuestos a soportar reducciones de sueldo y pérdida de derechos laborales con tal de conservar sus puestos de trabajo, ya tiene un sistema en el que la precariedad laboral desequilibra las reglas del juego a favor del empresario hasta límites no recordados desde los cuentos de Charles Dickens. 
Ya ha hecho el trabajo para el que accedió al poder, aupado por quienes querían que eso ocurriese.
Así que ahora no está demás recurrir a la limosna, desprenderse de algunas migajas para demostrarles a los siervos de la gleba del nuevo feudalismo empresarial que sus señores de horca y cuchillo pueden ser amos magnánimos y caritativos.
Eso sí, aprovechando que cada vez están más cerca las elecciones.
No sé, a lo mejor exagero.

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