lunes, agosto 24, 2015

La manipulación del lógico miedo conservador

Alguien a quien por nuestras conversaciones creo inteligente y por nuestras discusiones se conservador me escribió ayer una frase, un dicho popular: "Más vale malo conocido que bueno por conocer". Sin animo peyorativo alguno es el axioma de continuidad perfecto para definir el pensamiento conservador que se puede acrecentar en el más gráfico y popular "Virgencita, virgencita, que me quede como estoy".
¿De donde provienen esos axiomas, esos mantras conservadores? La respuesta es simple y eterna: del miedo. Un miedo natural y comprensible a lo desconocido, al caos, a las cosas empeoren, a perder lo poco o mucho que ya se tiene. De un miedo muy humano.
El gran error de los no conservadores es despreciar ese miedo, es arrinconarlo y explicarlo como síntoma de formar parte de una élite económica o social que solamente quiere conservar sus privilegios. Los habrá -y los hay que son así- pero en realidad ese miedo en muchos llega de otra parte.
De las fuentes de información.
En España, por ejemplo ¿por qué tener miedo al PSOE o a IU, que ya han gobernado -a distintos niveles- y aunque puedan ser más o menos inútiles o tener ideologías distintas a la liberal no han supuesto amenaza ninguna? La experiencia demuestra que el miedo es infundado.
Y luego están las nuevas formaciones.
¿De donde viene el miedo a Podemos? De lo que saben de ellos ¿a través de quien saben lo que saben? Esa es la pregunta que deben hacerse. ¿viene de sus actos como gobierno?, obviamente no porque no han gobernado ¿llega desde su posición ideológica? Obviamente tampoco porque nada en su esculcado, analizado y observado con lupa programa electoral hace que se atisben tendencias amenazadoras a los derechos o libertades.
¿Viene de la comparación con el chavismo bolivariano? Parece ser que, entre otras cosas, sí ¿Por qué?, ¿por que algunos líderes han estrechado manos o trabajado profesionalmente para él? La relación es endeble. mucho más endeble que vender material antidisturbios y armas al gobierno venezolano, por ejemplo.
Pero sobre todo ¿les dicen aquellos que establecen esa comparación en base a pruebas circunstanciales e indicios engrandecidos que el chavismo surge de un golpe de estado militar que lo primero que hace es reprimir a la izquierda venezolana, les cuenta que el general Chávez decía tener una base cristiana y rezaba públicamente todos los días a varias advocaciones marianas, les cuentan que en las primeras fases de su revolución estalista y anti imperialista hacía llamar a su movimiento el bolivaliarismo cristiano?
No lo hacen porque no les conviene hacerlo. Porque así consiguen que otros, humanos, gente normal, que es conservadora y teme perder lo ganado hasta ahora y a los que les infunden ese miedo que ellos si tienen por pertenecer a una élite que ansía conservar sus privilegios.
Y es un ejemplo que no significa que hay que votar a Podemos, el PSOE, IU, Ciudadanos o cualquier otra formación política.
El miedo al Estado Islámico, al neo imperialismo ruso de Putin o al constante intervencionismo militar estadounidense están justificados porque parte de la observación de sus actos y del análisis prácticamente universal compartido por todos. Pero no creo que el conservador deba asumir miedos que no son suyos sin saber quién se los ha desatado realmente.
Y por ahora lo dejo. Habéis tenido suerte que mis compañías vacacionales se despiertan y hay que desayunar...Otra vez.

Llanto y elegía por Baal y el futuro

Dicen que Baal murió a manos del dios de la Zarza y dicen que resucitó unos instantes, apenas unos días, cuando, cansados, macilentos y exánimes, un puñado de judíos se acordaron de él y le reconstruyeron en forma de becerro de oro para pedirles que les sacara de un imposible apuro.
Y dicen que, para huir de la ira del dios que quería matarle, se transformo en demonio.
Y así sobrevivió hasta que un puñado de locos furiosos en su avidez de sangre y fanáticos en aras de su dios falseado llenó ayer en Palmira su último templo de explosivos  y lo hizo volar por los aires y viajar para siempre a los infiernos.
¡Judíos del mundo!, pegad vuestros rostros al muro que sustenta lo que queda de ese pacto que hicisteis con el dios invisible y llorad por Baal. 
Porque si os matan al último rival cananita de aquel que es vuestro dios, os quitan la posibilidad de cambiar aquello que pensáis, de vivir diferente, de respetar a aquellos que no piensan igual, de convivir con los que colocan su fe o sus creencias en altares que no tienen que ver con el dios de la zarza.
¡Cristianos del mundo!, arrodillaros alrededor de los sagrarios donde descansa el cuerpo de quien vino a salvaros y rezad por Baal. 
Porque si os matan al último demonio perderéis la fuerza para defender el placer más allá del pecado, para cambiar de bando, para elegir la vida que queréis y responder por ella. Para elegir con libertad entre Dios y el infierno.
¡Musulmanes del mundo!, hincaros de rodillas y haced las abluciones que os presentan limpios ante el dios del desierto e implorad por Baal. 
Porque si os matan a un dios que no existía cuando apareció el vuestro os están arrebatando todas las palabras que os envió El Profeta, la posibilidad de que el mundo os acepte y de vivir en paz con los hermanos de Libro o cualquiera que piense diferente, que prefiera el jahannam al paraíso de docenas de huries. Os quitan todo vuestro futuro por matar un pasado en que supisteis convivir con los otros.
¡Laicos, ateos y agnósticos del mundo!, afinad vuestras voces, elevad vuestros brazos y gritad por Baal. 
Porque si os matan el mito os matan el pasado, os matan la posibilidad de comprenderlo y cambiarlo, asesinan la capacidad de llegar a entenderlo, mejorarlo, explicarlo. Os privan del intento de crear un futuro de lógica y razón, donde cada dios o cada ausencia de él sea solo de uno y no sea jamás obligación que sea impuesto a todos.
Y luego  recurrid a todas vuestras armas que son la historia, la conciencia, la razón, la piedad, la cultura, la misericordia, la solidaridad, la lógica, el respeto, la fe, la transigencia, la caridad, la ciencia y la cordura y todos, en formación cerrada, iniciad vuestra carga contra esos locos sangrientos e ignorantes del falso califato que ayer en un templo olvidado de Palmira mataron a Baal.

Fraude: un bofeton de realidad a las promesas del PP

El Partido Popular, en su afán con un cierto tufo antidemocrático -que no totalitario- de dejar atados y bien atados los presupuestos de 2016 para forzar al siguiente gobierno, sea suyo o no, a hacer lo que el quiere, ha dado una herramienta inestimable al  votante -incluido al de su propio partido- que no suele tener ante unos comicios: la realidad.
Por mas que prometa, por más que imprima millones de panfletos y folletos sobre su programa electoral y haga perder la voz a sus líderes en sus mítines ahí estarán los Presupuestos Generales del Estado para devolver con una caricia o un bofetón a la realidad a todos los que escuchan sus promesas.
Y eso le ocurre con su siempre jurada y prometida lucha contra el fraude fiscal.
Se llena la boca por pasiva de decir que van a luchar contra el fraude pero es mentira.
Y esa rotunda afirmación se basa no solo por la experiencia previa. Es decir, ya podían haberlo hecho durante los últimos cuatro años en lugar de dar amnistías fiscales a los grandes defraudadores y limitarse a perseguir sin tregua a los que dejamos de pagar 132,90 por una factura extranominal del ejercicio 2012 -que también está bien que lo hagan, todo sea dicho-. También está basada en la realidad de sus intenciones plasmadas en los Presupuestos Generales del Ministerio de Hacienda.
La Agencia Tributaria contará en 2016 con 9 millones y 671 personas menos para el funcionamiento de la institución según las magnas cuentas públicas para el año que viene. 
¿Así es como mejoran la lucha contra el fraude mas teniendo en cuenta que 75 de las doscientas plazas reducidas son de inspectores fiscales que se jubilan y no se renuevan?
El capítulo de ingresos es otra bofetada de realidad en el rostro ya bastante amoratado del votante del PP. No hay una sola previsión de incremento de ingresos por lucha contra el fraude, de hecho ese capítulo de ingresos se reduce como todos los años. Es decir se prevé recaudar por "prevención de fraude" menos que en 2014, que ya fue menos que 2013 y menos que 2012 y así desde casi el albor de los tiempos.
Y la prueba definitiva que la lucha contra el inmenso fraude fiscal no es una prioridad es que el presupuesto en ese campo sigue siendo cosmético. Es decir se presupuesta mucho menos de lo que se podría recaudar por ese concepto -dicho por los propios inspectores de Hacienda- para que al superarlo ya se pueda presentar como un éxito y se pueda dejar de emplear recursos en ellos.
De modo que la realidad de sus Presupuestos Generales vuelve a desmentir las promesas del Gobierno que busca la reelección.
No sé cuantas van ya pero los votantes del PP van a tener que despachurrar el presupuesto familiar en bistec para colocárselos en los ojos y bajar la hinchazón de todos los puñetazos que la realidad de las cuentas públicas del gobierno del PP está dando en sus esperanzas de regeneración de su partido.

Una rabiosa excepción a la pena de muerte.

No soy yo de los que cree que ejecutando a alguien por sus crímenes se arregle el problema del crimen en sí mismo. Pero como en todo hay excepciones.
Si acudes a un país a frenar la tragedia de la guerra, en nombre de la mayor agrupación de países de La Tierra, y te dedicas a emborracharte y violar mujeres, mereces morir. No ser licenciado con deshonor y un borrón en tu hoja de servicios militar. Mereces morir.
Si las Naciones Unidas te arman, te dan de comer, te equipan y te envían a la República Centroafricana para frenar décadas de sufrimiento, de sangría de luchas tribales y religiosas y tú usas tu arma para apuntar a una mujer y obligarla a quedarse quieta mientras la violas mereces morir. No pasarte el resto de tu vida entre barrotes. Mereces morir.
Si la ONU te concede contratos millonarios de transporte, te hace ganar dinero llevando a sus tropas a los lugares en los que se necesitan y tu permites que tus helicópteros transporten a jóvenes raptadas en la República del Congo para ser violadas durante semanas en tus bases de operaciones, mereces morir. No perder el contrato millonario  ni ir a la cárcel. Mereces morir.
Si ACNUR te encomienda la protección de un campo de refugiados que huyen de la violencia religiosa que enfrenta a milicias de fanáticos cristianos y musulmanes enloquecidos y vigilar los alimentos que allí llegan y tú traficas con ellos obligando a menores a realizar contigo prácticas sexuales a cambio de las raciones que les corresponden por derecho, mereces morir. No ser repatriado y procesado. Mereces morir.
Si te envían a paliar las consecuencias de un terremoto en Haití y violas niños, mereces morir, si recibes la misión de ayudar en una epidemia devastadora de ébola en Liberia y secuestras u abusas de niñas, mereces morir, si te hacen ir a Mali a combatir contra aquellos que lapidan y violan a niñas y mujeres y tú te dedicas a explotarlas sexualmente a cambio de comida, mereces morir
Sin paliativos, sin excusas, sin penas conmutadas, indultos ni apelaciones. Mereces morir. Seas ruandés, congoleño, ruso, fránces, nigeriano, estadounidense, austriaco, belga, búlgaro, checo, chipriota, Estonio, Bangladeshí, alemán, fines, griego, húngaro, irlandés, italiano, letón, británico, holandés o portugués, mereces morir.
Por todo el sufrimiento causado en lugar de evitado, por el descrédito que originas a todos aquellos que sí se están jugando la vida en sus misiones de paz, por privar a un continente entero de una de las pocas esperanzas de mejora que le quedan, por negar al futuro entero del planeta y de la humanidad una esperanza que no es posible sin que África y todos los países asolados por la guerra y la miseria salgan de esa situación, mereces morir.
Y si eres un alto cargo de la ONU y recibes los informes y las denuncias sobre esos hechos, los testimonios de otros millares de cascos azules que sí hacen aquello para lo que están en África y las investigaciones de ongs y gobiernos implicados y las metes en él último cajón de tu escritorio esperando a que pase la tormenta...
Mereces que se arme con un mauser de cerrojo cargado con un sola bala a todos y cada uno de los embajadores de esos países ante las Naciones Unidas, se te saque esposado al hall de su sede en Nueva York y se te ejecute sin más.
Por el bien del mundo en su conjunto.

domingo, agosto 23, 2015

Paige Turco o la necesaria conciencia de Occidente

Hay una serie televisa, de esas de ciencia ficción que anticipan un mundo destruido y terrible, llamada Los 100. 
No puedo dejarla de ver porque mi hijo se ha hecho con el control del mando a distancia y porque no puedo quitar los ojos de una de las protagonistas. Una tal Paige Turco que se me antoja que es como alguien que conozco hubiera podido ser.
Más allá de todas estas digresiones sentimentales, hay un capítulo en el que la moza en cuestión descubre que unos individuos, aquejados de una enfermedad, necesitan la sangre de otros, podres, incivilizados e incultos, para sobrevivir y han tomado la sabia decisión de encerrarles y realizar periódicas cosechas de su sangre que les dejan exhaustos y acaban por matarles.
"Lo necesitamos para sobrevivir, si no lo hacíamos moríamos" le dice un personaje algo arrepentido pero que intenta justificarse a cualquier precio y entonces es cuando hace esa pregunta que tanto nos gusta a los occidentales atlánticos: "¿qué otra cosa podíamos hacer?"
Y en ese mismo instante es cuando cuando Paige Turco se convierte en alguien necesaria y casi imprescindible para todo el Occidente Atlántico -y el guionista y JJ Abrahams, demos a cada cual su parte de mérito en el producto-. Con dos preguntas retóricas y definitivas, le da al compungido cosechador de sangre humana la respuesta que todos conocemos y no queremos escuchar
"¿Qué otra cosa podríais hacer?, ¿morir?"
Vale que es muy trágico y radical, como todo en los mundos distópicos de la ciencia ficción, pero el mensaje tendríamos que tatuarlo en nuestras mentes y sobre todo en nuestros corazones.
No es justo que carguemos a otros de sufrimiento para no experimentarlo nosotros, no es justo que explotemos a otros para vivir mejor, no es justo que ignoremos los derechos de los otros para mantener los nuestros, no es justo que defendamos exclusiones o discriminaciones porque nos vienen bien, no es justo que juguemos con los sentimientos de otros para mantener los nuestros a salvo, no es justo que ignoremos injusticias cometidas contra otros porque nos benefician...
Y todos lo sabemos. Pero cuando llega le momento nos refugiamos en la defensa de enroque de reina del "¿qué otra cosa puedo hacer?"
Podemos morir, metafóricamente hablando claro está. Podemos anteponer la justicia a nuestro provecho, la dignidad a la supervivencia y la ética al placer. 
Y si nos aburrimos, repasemos nuestras nociones de geopolítica o de sociología, nuestra vida laboral, social, familiar o afectiva y apuntemos cuántas veces no lo hemos hecho e imaginemos adonde nos va a llevar que sigamos sin hacerlo.
Y no lo digo yo. Lo dijeron Abraham, Jesucristo y Mahoma, lo dijeron Sidarta, Confucio y Sun Tzu, lo dijeron Bakunin, Engels y Ernesto Guevara, lo dijeron Adam Smith, Hume y John Stuart Mill, Lo dijeron Keneddy, Adenauer y Gorvachov...
Y lo dice Paige Turco.
Está dicho.

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