jueves, febrero 02, 2012

Las pírricas rebajas en la Milla de Oro de la Banca


En esto de la crisis, que no lo es porque no está cambiando nada, solamente se está desmoronando, nos estamos acostumbrando a las cifras mareantes, a las interminables cadenas de ceros detrás de los números enteros que marcan las cifras de este entierro del sistema que nos ha llevado a la ruina provocada por nosotros mismos.
Y ahora son dos cifras las que nos asaltan desde los periódicos, desde los informativos, desde nuestra más completa incredulidad. 50.000 millones para sanear las cajas de ahorros y 600.000 euros anuales -espero, por lo más sagrado, que sean anuales- como sueldo máximo para los ejecutivos de las entidades financieras con dinero público.
Los hay que se indignarían ya, así de entrada, con eso de que cuando nos faltan no sé cuantos cientos de miles de millones para cuadrar las cuentas, el estado dedique medio centenar de esos miles de millones para cuadrar las de las cajas de ahorro que las han descuadrado por el acto de la más pura avaricia que se recuerda desde que ascendiera al trono el Rey Midas del capitalismo.
Pero yo empezare por el otro número. Por los 600.000 euros anuales.
Los que quieren que la medida parezca fuerte, dinámica, solidaria titulan que a cuatro columnas, como en un parte de guerra, que el gobierno rebaja un 75 por ciento el sueldo de los ejecutivos de las entidades bancarias con dinero público.
Y parece drástico, draconiano, parece que por fin Don Mariano ha decidido meterle mano a esos caraduras que cobran participaciones en beneficios que no generan.
Y es una falacia como la copa de un pino. Es algo tan absurdo como decir que el capitán del Titanic -o del Concordia, ya puestos- lo hizo bien porque esquivó "un poquito" el iceberg.
Porque si el Gobierno puede decidir que los ejecutivos no cobren más de 600.000 euros  al año -y espero por su bien que sea al año-, puede decidir que no cobren más de 60.000.
Y no lo ha hecho.
Ha condenado a todos sus funcionarios a ganar mucho menos que eso. Ha congelado los sueldos de barrenderos que ganan 1.500 euros, los de jefes de negociado o de departamento, o de cómo quiera que se llame ahora, que no cobrarán más de dos mil, mira con malos ojos a los sindicatos por negarse -ya iba siendo hora- a firmar la congelación salarial incondicional durante dos años ¿y quieren que nos conformemos con que los ejecutivos no puedan ganar más de 600.000 euros anuales?
Resulta absolutamente irrelevante que eso signifique que han perdido un 75 por ciento de su sueldo anterior -o sea que ganaban 2.400.000 euros anuales-, es completamente insustancial que pierdan poder adquisitivo. ¡Siguen ganando 600.000 euros anuales en un país en el que el sueldo mínimo es de 500 euros rapados, en el que hay cinco millones de personas que no tienen trabajo, en el que hay dos millones de personas que sobreviven sin trabajo con una prestación de 400 euros, en el que el sesenta por ciento de los trabajadores son mileuristas.
Si el Gobierno ha consentido que, pudiendo decretar que solamente ganaran 60.000, sigan cobrando 600.000, sencillamente se ha mantenido en lo mismo que estaba.
Porque, ¿qué desventaja puede tener para el país que esos ejecutivos cobren 60.000 euros anuales? ¿Qué se vayan a entidades extranjeras?
 ¡Perfecto! Después de haber hundido con su gestión las cajas de ahorros la fuga de ejecutivos bancarios no es precisamente una cuestión de seguridad nacional Que lo intenten. A ver que les dicen en la banca privada internacional -¿cómo se dice descojonarse en suizo?-.
El Gobierno le regala 600.000 euros anuales a muchos que deberían sentirse afortunados porque se les dejara pagar para poder mantener el puesto de trabajo cuando en este país lo pierde gante que no ha cometido ni de lejos errores profesionales como los suyos.
Y si no pueden vivir con 60.000 euros al año. Bueno, que se le va hacer. ¡Que se mueran! Los hay que viven con 12.000 y menos.
Eso en el mundo occidental atlántico. Que en el resto del mundo ni te cuento.
Mientras, nosotros nos ahorramos mucho más en sus salarios
Y eso nos lleva al segundo número. A los 50.000 millones que hay que inyectar a las cajas de ahorros para que funcionen.
Aquí, los afines al gobierno también intentan tranquilizarnos con el titular, con la aclaración. Esos 50.000 millones no serán considerados déficit.
Y pasamos de la sorpresa al más absoluto de los arrebatos de indignación, en un pestañeo, en un repensar la explicación.
¿De modo que puede decidirse qué se considera déficit y qué no?, ¿de modo que el Gobierno puede inyectar 50.000 millones, gastarlos a fondo perdido en las cajas y puede decidir que ese gasto no se incluya dentro del déficit?
¿Y por qué decide que esos no se incluyan y los que ha de gastar en Educación o Sanidad sí?
¿Porque no saca de la consideración de déficit la sanidad e incluye la ayuda a las entidades bancarias de manera que las que tengan que hacer los ajustes sean las cajas y los bancos y no los usuarios de la sanidad?
No parece muy comprensible que se pueda decidir desde el que gasta qué gasto es reflejado y qué gasto no.
Y tú te dices "no va a colar". Los que se han convertido en dictadores absolutos de nuestro futuro -o sea los mercados- no van a tragar con eso de que un gasto de esa magnitud no se considere como parte del déficit.
Y esperas que sus quejas, salidas de esas entidades sin rostro y sin forma llamadas entidades e valoración de riesgo se escuchen hasta en el más insondable abismo de la tierra.
Esperas escuchar la amenaza de Moody´s y no la oyes, esperas recibir la queja de Standard & Poors y no llega ni una amenaza, ni una advertencia, ni una pequeña regañina siquiera.
Y ese silencio lo que te demuestra lo que pasa, lo que está pasando, lo que nos está llevando al desastre por empeñarnos en mantener un sistema que está muerto.
Los mercados no se alteran ante esa mentira, ante esa falsedad documental, ante esa manipulación del balance contable, ante ese uso del dinero negro por parte del Estado, porque Fitch. Standard & Poors y Moody´s son filiales de entidades bancarias, porque los principales compradores de la deuda soberana son los bancos.
Y descubres que los mismos que han llevado al país al desastre son los que ahora le imponen que se ajuste, son los mismos que especulan con su deuda para obtener beneficios, son los mismos que miran a otro lado cuando el Estado tira el dinero en la sima abisal de los agujeros negros de los bancos.
El Estado debe contener el gasto. Siempre y cuando ese gasto no sea en nosotros. EN los bancos hay que gastar todo lo que nos haga falta -dicen los mercados- aunque eso encarezca la sanidad y la educación, aunque eso obligue a a disminuir los sueldos de los funcionarios, aunque eso obligue al resto del país a perder poder adquisitivo, aunque eso significa ahogar a las pequeñas empresas.
En nosotros, los bancos, se puede gastar. En lo demás es prácticamente un anatema de la nueva religión del liberal capitalismo.
Parece que también las entidades financieras terminan asemejándose peligrosamente a aquellos que las usan. Nosotros, sí. Los demás, no.
Porque la situación es tan  incongruente como las rebajas en la milla de Oro Madrileña ¿que me importa que un bolso costara antes 3.500 euros, si ahora en las rebajas sigue costando 1.500? ¿ya me lo compraré cuando cueste 150 -y aún es un exceso-.

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