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miércoles, julio 12, 2017

Mayor Oreja y el sueño persistente del PP de ver los tanques en la calle

Lo bueno de tener irredimibles en tus filas es que no se bajan del burro. Ocurra lo ocurra, ellos siguen en sus trece y se convierten en un faro que siempre apunta al mismo sitio, a la esencia de aquello que ellos consideran lo esencial de la ideología. Lo malo es que te destrozan con una frase las más complejas y pensadas estrategias de manipulación social.
Dos semanas intentando vender esto del homenaje a Miguel Ángel Blanco como algo que refuerza la idea de juntos podemos conseguir cualquier cosa, enviando voceros a todas las tertulías para hablar de "puntos de inflexión social", de "decir basta al miedo" y de todo lo que se podía ocurrir para buscar una unidad social inexistente en torno a la figura de esta víctima de ETA y de pronto se le enciende la luz al irreductible, el obseso del control y la fuerza y te la echa por tierra con una sola frase.
"ETA sigue viva en Catalunya a través del procés soberanista de ruptura de España"
Y el gabinete de Comunicación del PP tirándose de los pelos en Génova 13, y los sueldos de todos los estrategas tirados a la basura. No porque no estén de acuerdo, no porque vaya en contra del mensaje que quieren difundir, sino porque toda una vagamente sutil y arteramente pergeñada estrategia de manipulación política y social ha sido puesta al descubierto.
Mayor Oreja, ¡cómo no! Allá donde se invoca la sombra de ETA siempre está Mayor Oreja.
Desde su retiro dorado o su celda acolchada en Bruselas -que nunca se tiene muy claro que papel cumplen en según que partido los destierros europeos- el adalid de la respuesta acorazada en las calles de Donosti a la Kale Borroka, desvela lo que algunos habían inferido, muchos sospechábamos y la inmensa mayoría probablemente no tenía ni idea.
Que todo esto de Miguel Angel Blanco y su homenaje es solo uno de los elementos de algo que nada tiene que ver ETA, ni con el terrorismo en Euskadi, ni con la memoria del asesinado Miguel Ángel Blanco.
Que todo va, como siempre en el último lustro de la política española, de la independencia de Catalunya.
Y ya no hay pancarta, ni memoria, ni ovación en el Congreso que pueda ocultar que el desmedido interés por la conmemoración de Miguel Ángel Blanco va también de eso.
Porque si el procés es ETA hay que reaccionar contra el Procés como contra ETA. Y si la forma de actuar contra ETA es la que se reivindica falsamente a través del homenaje a Miguel Ángel Blanco, eso supone que habrá que enviar a los cachorros a atacar las sedes de todo partido soberanista, independentista o nacionalista en Catalunya, que habrá que internar forzar que las fuerzas del orden, ya sean autonómicas o nacionales, les traten como criminales, que hay que intentar ilegalizar esa forma de pensamiento y decretar un delito ser independentista como se hizo con la infausta Ley de Partidos en Euskadi.
Vamos que hay que equiparar independentista con terrorista. Lo que siempre quiso y buscó el Partido Popular antes y después de Miguel Ángel Blanco.
Da igual que no haya violencia, es indiferente que el único conato terrorista del independentismo catalán, Terra Lliure, lleve décadas muerto y autoenterrado. El independentismo en sí mismo es ETA, es terrorismo.
Si a esto le sumamos a todo el carro de bueyes del sistema bipartidista, desde Aznar a Guerra, pasando por González, clamando por utilizar el artículo 155 de la Constitución para colocar Catalunya en un equivalente a un Estado de Excepción y a Dolores de Cospedal descolgándose también casualmente, como quien no quiere la cosa, con un ""por tierra, mar y aire, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil se encuentran donde haya que proteger los valores de la democracia y de la Constitución, pero también la integridad y soberanía"de España", parece que no hay duda.
No sé si al final se atreverán pero resulta más que evidente lo que están pensando. 
A lo mejor el irreductible Mayor Oreja ve por fin cumplido su sueño de ver tanques y las tropas en la calle, aunque no sea de Donosti y sí de Barcelona. 
Como ya ocurriera el 23F, en la Semana Trágica o en otros grandes momentos de "defensa de la democracia".
Y a lo peor los verdaderos patriotas nos vemos forzados a ir a una guerra antes de lo que pensábamos y no contra ese enemigo enfundado en negro y falso islam sino contra aquellos que nos fuerzan, como diría el liberal, nada comunista y padre de la patria estadounidense, Edward Abbey, a defender nuestro país en contra del Gobierno.
Aunque sea para defender el derecho de nuestros compatriotas a querer dejar de serlo.
Y entonces Mayor Oreja por fin será feliz.

jueves, enero 22, 2015

Cáncer, el nuevo arma del pogromo sanitario

Parece que no, parece que es Ciencia Ficción post apocalíptica de esas de Orwell, pero hay veces que el vicio de relacionar informaciones termina poniéndome los pelos de punta.
La santa patrona del recorte, María Dolores de Cospedal, cierra por el artículo catorce toda la planta de pediatría oncológica del hospital de Toledo y el gobierno central mete el tajo a las prestaciones sanitarias de los funcionarios a través de Muface.
Por separado ambos recortes ya son perversos, pero si te da por leer la letra pequeña de la segunda noticia te enteras de que el recorte de prestaciones a los funcionarios también afecta a los tratamientos de cáncer. Y es entonces cuando te entran escalofríos.
El Gobierno, nuestro gobierno, ese que pusimos en Moncloa para otra cosa, ha decidido dejarnos morir a nuestra suerte. No está dispuesto a gastar dinero en los tratamientos de la enfermedad que más seres humanos mata -aparte de la guerra, que es una enfermedad social crónica- en todo el mundo conocido.
Podría haber eliminado de la cobertura de los funcionarios la reconstrucción maxilofacial tras un accidente, podría haber cerrado otro área del hospital infantil de Toledo, pero ha optado por dejarnos sin asistencia contra una enfermedad que es mortal de necesidad. Cualquier otro recorte en Sanidad sería irresponsable e intolerable, pero recortar en la asistencia del cáncer es simplemente criminal y escalofriante.
Para mi significa que prefieren que muramos, que no les importa con tal de poder sacar dinero para sus negocios y para sus necesidades políticas, que han iniciado un camino cruelmente maltusiano de librarse de todos aquellos que no son productivos y que necesitan de una inversión económica simplemente para mantenerse vivos.
Y les da igual que sean niños, ancianos, funcionarios, parados o cualquier otro ciudadano que padezca una enfermedad que le puede llevar a la muerte, que no se cura con ibuprofeno y una taza de leche caliente.
"Si al final van a morir no gastéis el dinero de nuestras campañas electorales y nuestras cuentas cifradas en Andorra, Suiza o Caiman Brac en ellos". Ese es el nuevo lema que rige la actuación de nuestras autoridades sanitarias.
Cercenar la asistencia oncológica no es otra cosa que la matanza de gente indefensa por un grupo enfurecido y violento
O sea, un exterminio sistemático, la definición casi literal de un pogromo.


domingo, julio 13, 2014

Jomian y el post de los malnacidos

Decía Jim Garrison, el fiscal del único juicio promovido por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy que...
No. Hoy no. 
Hoy estas endemoniadas lineas destilan demasiada rabia como para tirar de erudición histórica. Hoy dos personas a las que aprecio -y que deben ser de las pocas que leen este espacio- me han pedido concisión y mi rabia, mi furia, me insta a concederles tal requerimiento. Las audiencias mandan.
Así que tiremos de lenguaje legal y directo.
Jomian Leonel, niño con parálisis cerebral de 13 años, ha muerto en Toledo. Ha muerto esperando que le llegaran unas ayudas que el gobierno de María Dolores de Cospedal le había negado. Una ayuda que ascendía a 347 euros y para la que se pedía que se presentaran facturas de todos los gastos por adelantado a la concesión de la ayuda.
Estos son los hechos del caso y son irrefutables.
Alguien inocente y dependiente ha muerto y hay culpables. No hace falta juez, jurado ni tribunal de apelación para saberlo. Quizás hiciera falta un verdugo para castigarles, pero todo lo demás sobra.
Porque hay muchos culpables.
La malnacida que dirige el gobierno de Castilla - La Mancha y que utiliza el dinero de los dependientes para cubrir sus agujeros financieros.
La malnacida que dirige el Ministerio de Sanidad y de Asuntos Sociales y que permite estas situaciones.
El malnacido que gobierna en Moncloa y que impone esa política en toda su administración.
Los malnacidos que se sientan con sus sueldos millonarios en los escaños del Congreso y mantienen esa política con su mayoría absoluta jaleando y susurrando "que se jodan" a cada recorte.
Esos son culpables y son unos cabrones. No tienen otro nombre.
Pero hay más.
Los malnacidos que quisieron hacer de la dependencia un negocio y la dejan en la estacada cuando no llegan las concesiones nepotistas y los beneficios.
Los malnacidos empresarios que han logrado una reforma laboral que hace que la familia de Jomian no tenga recursos para afrontar el pago adelantado de esos servicios.
Los malnacidos que gestionan fundaciones supuestamente sociales para eludir impuestos y no usan ni un céntimo para ayudar a niños como Jomian.
Los malnacidos que hicieron sus negocios bancarios a lo loco y han convencido al Gobierno de que ellos necesitan más el dinero para cubrir sus deudas que los españoles para afrontar situaciones como la de la familia Leonel.
Los malnacidos que robaron miles de millones en impuestos a la Hacienda de todos e hicieron imposible cubrir económicamente esos servicios.
Esos también son culpables y también son una pandilla de cabrones.
Pero hay más.
Los que votaron al PP sin preocuparse de que en su programa pretendían cargarse la Ley de Dependencia.
Los malnacidos que lo sabían y no les importó porque ellos no tenían familiares dependientes, tenían dinero suficiente para atenderlos o le podían endosar esa carga a otro miembro de la familia.
Los malnacidos que lo ignoraron porque les importaba más que sus hijos recibieran clases de religión gratuitas o que las mujeres no abortasen que la supervivencia de la infancia.
Los malnacidos que usaron sus medios de comunicación para dinamitar el concepto de dependencia y hacer así un favor electoral a sus dueños y señores.
Los malnacidos que votaron creyendo que hay mas dignidad para un país en el ondear de las banderas que en que sus niños con parálisis cerebral no mueran sin los cuidados necesarios.
Esos también son culpables o, por asignar el delito adecuado, son colaboradores necesarios de un crimen cometido por una caterva de cabrones.
Pero hay más.
Los malnacidos que no apoyaron las protestas ni movilizaciones contra la destrucción de la atención a la dependencia porque con ellos no iba.
Los malnacidos que creyeron que toda protesta era una herramienta ideológica de sus rivales por el poder y las despreciaron.
Los malnacidos que pedían dinero para sus escuelas confesionales, sus ritos y sus mitos, detrayéndolo de quien verdaderamente lo necesitaba.
Los malnacidos que centraron el foco de su protesta en asuntos ideológicos que bien podían demorarse en lugar de en las necesidades más urgentes y acuciantes.
Esos son cómplices de la muerte de Jomian Leonel a manos de un hatajo de cabrones.
Y faltan los últimos
Los malnacidos que desde sus medios y sus altavoces mediáticos restarán importancia al asunto para justificar a los artífices de la muerte.
Los malnacidos que buscarán acallar la protesta cuando la rabia y la ira lleguen a la calla o las redes sociales.
Los malnacidos que propondrán cortinas de humo y tejerán muros de niebla para intentar ocultar a los responsables.
Los malnacidos que intentarán echarle la culpa a otros, a sus contrarios o a sus rivales para obtener beneficio político de ello.
Los malnacidos que se encojan de hombros y busquen en el periódico el resultado del último partido del mundial.
Los malnacidos que piensen que ellos tienen suerte porque con su dinero a ellos nunca les puede pasar eso.
Esos serán cómplices posteriores al hecho de un asesinato cometido por la asociación criminal de un amplio numero de cabrones.
Y si vuelven a darles el poder... entonces serán tan cabrones como ellos.
No sé si he sido conciso y me he explicado con la suficiente claridad.

miércoles, julio 09, 2014

Y pagarás por morir lejos de casa, en Toledo.

Pagar por esperar para morir.
No parece que nadie, ni el más rapaz de los capitalistas de novela negra y teleserie, fuera capaz de idear un negocio semejante, de planteárselo siquiera. Pero no ha hecho falta tirar de tiburón de las finanzas de ficción y ni siquiera de gestor oculto de fondo buitre de los de verdad para que se ponga en marcha tan macabra idea, tan perversa forma de conseguir ingresos.
No ha sido el mítico Gordon Gekko, ni siquiera el Ebenezer de Charles Dickens, han sido un gobierno, una administración del Estado y un servicio sanitario público los que han intentado poner en marcha esa nueva vía recaudatoria.

El Hospital de Toledo le ha pasado la factura a una paciente extranjera muerta.
Un centro sanitario al que los ajustes de falta austeridad y las veleidades privatizadoras de Nuestra Santa Señora de Cospedal, Santa Patrona enmantillada del recorte, han convertido prácticamente en un erial ha querido pasar la factura de su muerte a Jeanneth Beltrán. Tenía que pagar porque era extranjera, tenía que pagar porque no tenía tarjeta sanitaria. Tenía que pagar por estar muriendo en un país que no era el suyo.
Dejado de la mano privatizadora de Cospedal, abandonado a su suerte y con los recortes cercenando la garganta de sus presupuestos, el Hospital Virgen de La Salud de la ciudad imperial va de colapso en colapso, sus servicios de urgencias se saturan día sí y día también. Y uno de esos colapsos acabó con Jeanneth Beltrán.
Murió en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital 'Virgen de la Salud' en Toledo, después de esperar más de 4 horas en Urgencias para ser atendida porque sus profesionales no dan abasto, ni todo su esfuerzo ni todas sus protestas sirven para nada porque el suicidio financiero al que les somete el Sescam por orden y deseo de Cospedal, que necesita el dinero al parecer para otras cosas.
El gobierno de Castilla - La Mancha no tiene dinero para aumentar la tasa de reposición de los profesionales sanitarios, no quiere gastar en atención hospitalaria y mantiene salas cerradas mientras los enfermos, los que pagan ese servicio con sus impuestos, están hacinados en los pasillos o esperan hasta la muerte en sus salas de espera. 
Pero sí tiene dinero para pagar al personal que envía requerimientos de facturación a los enfermos, que pretende cobrar a alguien por tener la poca previsión de morir en un país extranjero. Su política sanitaria impide que profesionales que quieren hacerlo salven la vida a una mujer pero se esmera en acelerar los trámites para cobrar por los servicios prestados, para recaudar dinero que luego se utilizará en algo que poco o nada tiene que ver con la sanidad ni con los servicios públicos.
Por supuesto que la facturación es un error, una equivocación macabra e inoportuna. Pero es una pincelada, un esbozo, un síntoma quizás, de la deshumanización a la que ha llevado la gestión del gobierno de Castilla La Mancha a su sanidad pública; de la falta de importancia que nuestros gobernantes le dan a nuestras vidas y nuestra salud cuando hay dinero de por medio.
Y es absolutamente indiferente que el que muere y tiene que pagar por esperar para morir haya nacido allende del Atlántico o en Fuensalida, provincia de Toledo. Puede que a la cuentas de Cospedal no les de igual pero a nosotros sí tendría que darnos lo mismo.
Menos más que hay profesionales y ciudadanos a los que estás cosas les importan como Yo sí Sanidad Universal.

sábado, enero 11, 2014

Copago, aborto y la falaz maniobra del poli bueno

Cuando la disensión se recibe como un insulto personal, la que llega de los propios, amigos y aliados se transforma en una afrenta de proporciones mayúsculas, en la misma visión arquetípica de la traición.
Eso cuando es auténtica disensión.
Y el partido que sustenta al Gobierno parece encontrarse en esas.
La "lideresa" Aguirre del PP madrileño permanece uncida al carro de la guerra y la victoria contra los locos furiosos del tiro en la nuca, pese a que Estrasburgo le diga lo contrario y los propios visionarios enloquecidos de la violencia hayan escenificado una y mil veces su propia derrota; su delfín, colocado al frente de la Comunidad al modo visigodo de la designación de heredero, se emperra en enfrentarse a Moncloa por la refinanciación autonómica -esto es, yo me gasto el dinero en fastos olímpicos, visitas papales y radiales inútiles, hundo empresas y entidades financieras en el proceso, y el Gobierno Central me paga la deuda-.
Pero, sin duda, las disensiones más llamativas son las que afectan a los temas sanitarios. Son aquellas voces disonantes que hablan del copago, del aborto, de la atención hospitalaria...
Monago en Extremadura carga contra el aborto, Cospedal en Castilla - La Mancha la emprende contra el copago hospitalario. Y así van sumándose barones y baronesas populares de repente, por sorpresa, sin anestesia ni nada, a una lucha comenzada contra ellos, planteada contra ellos, que arrancó como una forma -la única forma- de resistencia contra su visión monetarista y nepotista de la sanidad pública.
Vamos, como cuando sus cachorros cantaban hace años Libertad sin Ira de Jarcha -una canción compuesta contra sus fuentes ideológicas- en honor de Miguel Ángel Blanco.
Si en este punto alguien siente que por fin está calando la responsabilidad en esas supuestas disonancias del Partido Popular, que lo olvide; si alguien cree que ha llegado hasta ellos la preocupación por los ciudadanos sobre los que gobiernan, su futuro y su salud, que lo deseche; si alguien ha llegado a pensar que son auténticos disidentes, que se eche una siesta y lo reflexione con la almohada..
Porque es una simple estrategia, es una simple y sencilla acción de manipulación comunicativa que es tan vieja como el Gobierno.
Tan antigua como amenazar con la excomunión y castigar con el silencio, como apostar las legiones en el campo de batalla y enviar un anciano senador contrario al César a negociar la rendición; tan vieja como mentar a Stalin y enviar a Kruchev a las negociaciones, como mandar una carta con la firma de Hitler exigiendo la anexión inmediata de Los Sudetes y recibir tres minutos después una llamada de Goebbles para solucionar "la ofuscación del Furher".
Algo que en términos hollywoodienses se conoce con el poco glamuroso nombre de "Poli bueno, Poli malo". 
Nadie puede creerse que la Santa Cospedal, que prentendió dejar sin urgencias rurales a toda su región, que se peleó en los tribunales con Valencia por el coste de una ambulancia, que pretende hacer pagar a los dependientes sus traslados, que ha borrado de la lista de dependencia con cualquier excusa -y sin ellas- a miles de personas, haya recibido de repente, mientras se colocaba la mantilla para ir a misa mayor en la catedral toledana, la visita de un ángel del señor que le haya conminado a preocuparse por los ciudadanos, a oponerse al copago hospitalario, so pena de condenación eterna.
Es imposible de creer -ni siquiera de concebir- que Monago, que recorta en Extremadura hasta los minutos de las horas, de repente sienta una inclinación concienciada hacia la dignidad de la mujer, del hombre, del feto o de ningún otro rango de existencia humana.
Este copago, que afecta a 43 fármacos, en 157 presentaciones, que toman enfermos crónicos y graves (cáncer de próstata, de pulmón, mama o renal; hepatitis C; diversas leucemias; artritis reumatoide; psoriasis...), ya se sabía injusto cuando se anuncio y callaron. Ya se habían hecho los cálculos del exiguo ahorro que significaba y no dijeron esta boca es mía.
Y ahora, cuando el Consejo de Estado les enmienda la plana, cuando los tribunales les paralizan las privatizaciones hospitalarias, los cierres de urgencias rurales y toda su dinámica de monetarización de nuestra salud, de repente les da por ponerse en contra.
Aparece el poli bueno para temperar la vena furiosa e irascible del poli malo.
¿De verdad creemos que el Partido Popular no esperaba un enfrentamiento frontal a su ley del Aborto?, ¿de verdad creemos que el anuncio de cambios de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría responde a las críticas de los supuestos disidentes del Partido Popular?
El Partido Popular aprobará la ley del aborto que siempre quiso aprobar -porque nunca quiso en realidad aprobar la que ha presentado- y la disensión interna nos venderá que gracias a ellos se pudo atemperar, se pudo mejorar, se pudo evitar el desastre.
Y muchos y muchas llegaran a percibirlo como un triunfo, pírrico si se quiere, pero como un triunfo. 
Como a la Francia de entre guerras, les parecerá una victoria que le quiten la Cuenca del Rhur porque mantienen Alsacia y Lorena. Aunque la Alemania de 1931 solamente quisiera la Cuenca del Rhur.
Y con el copago hospitalario pasará o pretenden que pase lo mismo.
Sabían que el ahorro era ínfimo cuando diseñaron la norma; sabían que la sociedad reaccionaría poniéndose de uñas contra una medida que pone en riesgo la vida de enfermos crónicos, de dependientes, de ancianos... Y por eso la pusieron en marcha.
Porque prescindir de ella no supondrá un problema para sus cuentas, porque atemperarla les hará parecer compresivos y cercanos a la ciudadanía, porque no perderán nada si la pierden y tienen la esperanza de que esa pírrica victoria distraiga nuestra atención del copago farmacéutico, de la privatización de las donaciones de sangre y de los servicios auxiliares hospitalarios, del pago por la tarjeta sanitaria o del euro por receta.
Es decir, de todos los focos hacia los que no quieren que miremos.
Y así piensan cumplir su doble objetivo: presentarse como un gobierno dialogante y dispuesto a moderar sus medidas y reforzar electoralmente a los que son sus brazos armados en las comunidades autónomas, que siempre podrán decir un clásico de toda campaña electoral en cualquier país de Occidente "me enfrenté a mi partido para defender a mis ciudadanos" (salva de aplausos)
Como si nunca hubiéramos visto una peli de polis, como si no nos hubiéramos tragado Corrupción en Miami. Como si hubiéramos nacido ayer y encima nos chupáramos el dedo.
En nosotros está que les salga bien o no.

martes, noviembre 12, 2013

Francisco hace a Rouco compar ruedas de molino

Hay una vieja canción del mitificado pop de los 80 españoles, ese de la movida, que dice algo parecido a "si tienes que jugártelo a una carta, ve de cara al decir tu palabra. Pero antes de que el eco la repita, Dios y El Diablo te ayuden a estar lejos porque la vida en la frontera no espera, es todo lo que debes saber".
Si sustituyes la difusa frontera por las más concretas convenciones geográficas de la ciudad Estado del Vaticano, algo parecido debe estar sintiendo Jorge Mario Bergoglio, más conocido como Francisco.
Porque el hombre no pierde el tiempo en decir todo lo que tienen, quiere y cree que debe decir sobre la estructura de su jerarquía, de su credo y de sus fieles. Por si la vida en Roma tampoco espera, como ya demostró en edades pretéritas.
Pero lo último que ha dicho nos compete. Seamos laicos, ateos, agnósticos, católicos, protestantes o de cualquier otro credo o no credo, nos compete. Puede que sus quejas sobre otros asuntos nos importen, que sus revisiones sobre gais o sobre la familia nos interesen. Pero Francisco ha hablado de corrupción y eso nos compete por españoles. Creamos o no creamos lo que sea.
Como quien no quiere la cosa, como quien en la cosa nada tiene que perder -salvo la vida, quizás- el papa sin numerar se ha descolgado diciendo: "A todos aquellos que con una mano defraudan al Estado y con la otra dan dinero a la Iglesia: para los cristianos de doble vida no hay perdón de Dios”.
De un plumazo se ha cargado la política de toda la derecha española desde los tiempos de Cánovas y Sagasta, desde que el falso general del bigote y las botas fundara el nacional catolicismo, desde que el Partido Popular decidiera escuchar los arrullos de la Conferencia Episcopal en lugar de los quejidos de la sociedad que debía gobernar..
Se ha cargado nuestro más típico modus operandi de catolicismo castizo de andar por casa: el " a Dios rogando y con el mazo dando".
Así que don Mariano, el bueno de don Mariano ya no tendrá que perder el tiempo en la Almudena ni en visitas compostelanas para congraciarse con su dios y los jerarcas que dicen servirle falsamente.
La Santa Cospedal de mantilla de encaje en la catedral toledana no tendrá que reservar en su agenda espacio para hacer genuflexiones buscando la indulgencia plenaria a sus manejos, sus sueldos sobrecogidos y sus comisiones ilegales.
Güemes, Lamela o Aguirre pueden ahorrarse el rito de la comunión dominical mientras sigan disfrutando de sus sueldos millonarios en empresas a las que favorecieron o de comisiones millonarias por sus componendas nepotistas.
Porque no merecen el perdón de dios. Merecen la cárcel, la inhabilitación y hasta, si se apura, la deportación de antaño a Cabo Verde, pero no el perdón de dios.
Porque defraudar a Hacienda, a la sociedad, no se cubre con una limosna. Porque robar al erario público no se cubre con pagar a los profesores de religión, porque apropiarse de dinero que nos les pertenece y es de todos no se cubre dando subvenciones o regalando terrenos al Opus Dei para que haga negocio con sus colegios o sus universidades.
Porque, al parecer, su dios ha empezado a pensar más en lo de todos que en lo que le dan a él. O al menos lo hace su pontífice.
Y puede parecer que no. Pero eso coloca a una buena parte de este país en una encrucijada.
Porque si la democracia cristiana española ya no es democracia por corrupta ni cristiana porque ni su mesías ni su pontífice les perdonan: ¿alguien puede decir qué opina Rouco de esta nueva singularidad teológica española?
Porque su jefe acaba de decir que no puede adscribirse a ellos, que no debe pedir el voto para ellos, acaba de decir que no merecen el perdón de dios. De hecho, ha sido un poco más explícito:  “Se merecen -lo dice Jesús, no lo digo yo. Y el yo no soy yo, es el papa Francisco- que les pongan en el cuello una piedra de molino y los arrojen al mar”.
¿Tiene Rouco tantas piedras de molino para colgar del cuello de aquellos a los que da de comulgar cada domingo?, ¿tiene piedras de molino suficientes para lanzar al mar a aquellos que le pagan los profesores de religión, los curas castrenses y hospitalarios, las residencias obispales y el proselitismo evangelizador disfrazado de educación?
¿Cuantos de sus amigos y aliados caerán dentro de la nueva definición vaticana de fariseo y pecador: "finge ser cristiano, pero lleva una doble vida. Y la doble vida de un cristiano hace tanto mal, tanto mal… Dice: ¡Yo soy un benefactor de la Iglesia! Meto la mano en el bolsillo y doy a la Iglesia. Pero con la otra mano, roba: al Estado, a los pobres… Roba. Esta es la doble vida”?
Si una limosna ya no limpia un robo, si una dádiva a la iglesia ya no esconde la corrupción a los ojos de su dios, Rouco Varela y todos los jerarcas católicos hispanos que se han aliado con los corruptos, los nepotistas y los estafadores tiene un problema teológico y social de considerables proporciones.
Pero hay otros que tienen otro problema que dirimir, otra decisión que tomar. Otros que nos importan más, otros que son fundamentales para esta sociedad porque forman parte de ella.
Todos aquellos que votan al Partido Popular porque se supone que son aquellos que defienden lo que sus prelados y purpurados les dicen que hay que defender.
Pero si Francisco dice que no, que por corruptos no son cristianos, que por defraudadores no merecen perdón, que dejen de pensar exclusivamente en los gais y en la familia tradicional y en el aborto a la hora de emitir sus sufragios y piensen en lo esencial.
¿En qué excusa se refugiarán ahora para dar su voto a quienes demuestran que no son demócratas al incumplir sus promesas, que no son liberales al alterar la economía en su favor y que no son cristianos al defraudar?
Por suerte para ellos todavía les queda España. Les queda la bandera, les queda el soberanismo y les queda Gibraltar para justificar su apoyo a los que nos desangran, a los que  nos roban y aquellos a los que su propio dios rechaza por boca de su propio pontífice. Pero ya no pueden refugiarse en que se lo impone su credo y su iglesia.
Cierto es que nada de lo que diga Francisco afecta a nuestras leyes. Pero nunca está de más que sepan que se están quedando incluso sin justificaciones internas. Que además de la cárcel por corruptos y ladrones, merecen el desprecio de su dios por pecadores irredentos.
Por más que defiendan la familia tradicional, besen el anillo obispal en manifestaciones y comulguen los domingos.
Y ya no lo decimos los laicos y los ateos. Ya lo dice hasta el Papa.

miércoles, octubre 16, 2013

Cospedal y el segundo nombre del Golpe de Estado

Existe una costumbre cada vez más arraigada de no llamar a las cosas por su nombre. 
La costumbre del eufemismo, del circunloquio nos invade como en su día lo hizo la del apocope que nos obligó a contraer la historia en una sola fecha reducida a una cifra y una letra.
Y si hay alguien que es un auténtico maestro en esto de las cosas dichas al revés, enunciadas a escondidas con un nombre falso, ese es el Gobierno que cargamos sobre los hombros desde nuestra última emisión de sufragios.
Tienen nombres falsos y alias para todo. Herencia recibida para incapacidad de gestión; necesidad para ideología inflexible, externalización para privatización, repunte y brotes verdes para manipulación de cifras, mejor mes de agosto en las cifras de desempleo para cero estadístico, revalorización mínima de las pensiones para pérdida de poder adquisitivo, crecimiento muy moderado de los sueldos para bajada proporcional de las nóminas, radicalismo antisistema para protesta ciudadana justificada, antidemocracia para oposición callejera a sus medidas, estabilización de la justicia para colocar a sus militantes al frente de los máximos órganos jurisdiccionales del Estado... y así un largo etcétera que les haría merecedores de un sillón en la Real Academia de la Lengua Española dedicado al eufemismo impropio.
Pero si hay, dentro de ese partido -que no de ese gobierno- alguien que ha depurado el arte de no llamar a las cosas por su nombre es la Santa Patrona del de la Austeridad, la Virgen Santa de los Recortes: Nuestra Señora de los Dolores de Cospedal.
Y lo demuestra con la última ley que pretende sacar adelante. Con la reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla - La Mancha que pretende -y conseguirá- aprobar en el Congreso de los Diputados, amparada en la mayoría absoluta de su partido.
Llama a esa reforma ahorro pero resulta absurdo porque no ahorra nada por más que reduzca el numero de diputados del Parlamento castellano manchego. No ahorra nada porque, después de haberles quitado el sueldo, es absolutamente irrelevante que haya 49 diputados como ahora, 25 como ella quiere dejar o 100.00 como fueran en su día los Hijos de San Luis. Si el coste en sueldos es cero, reducir o aumentar el numero de diputados no modifica esa cuantía.
También la llama redistribución territorial pero tampoco sirve. Porque no es en nada racional que aumente el número de diputados en una circunscripción, Ciudad Real, hace un año y ahora reduzca a la mitad el numero total de diputados.
Se refiere a ello como un sistema de representación más justo. Pero falla de largo y por mucho. Porque nada de justo tiene que formaciones políticas que antes precisaban un 5% de los sufragios para entrar en el parlamento regional ahora tengan que alcanzar el 18%, mientras que las que ya tienen representación y que no han recibido esos votos se repartan los escaños sobrantes cuando no se alcance ese porcentaje -para entendernos, un 17% de la población castellano manchega podría votar a IU, por ejemplo, pero al no ser suficiente para alcanzar un escaño, ese escaño iría al partido más votado-.
Defiende que es un sistema más equilibrado pero no dice la verdad si llegar a mentir. Y volvemos a Ciudad Real.
Con las actuales reglas del juego, al PSOE le basta con superar en un 7% los votos obtenidos por el PP para desbancarles en la provincia de Ciudad Real. De superar esa frontera porcentual, 7 escaños serían para los socialistas y 5 para el PP. Sin embargo, con los nuevos cambios previstos, reduciendo de 12 a 6 el número de diputados a elegir, el partido que pretenda romper el empate deberá obtener un 20% más de votos que su inmediato rival: un escenario prácticamente imposible.
Y con todos estos eufemismos y nombres falsos la autoproclamada profetisa del recorte a ultranza y oráculo de la austeridad ciega se gana otro titulo, otra beatificación que podrá lucir con orgullo en sus tardes toledanas de mantilla y crucifijo a las puertas de la catedral: Santísima Redentora del totalitarismo.
Porque, la llame como la llame, la oculte bajo el nombre que la oculte, su reforma no es otra cosa que una lay pergeñada, ideada y redactada para garantizar su mantenimiento en el poder, para eludir y manipular la voluntad popular en el caso de que le sea adversa. Para garantizar que nadie la pueda descabalgar del caballo del gobierno que tanto tiempo, esfuerzo y cadáveres políticos arrojados dentro del armario le ha costado montar.
Por más que luego, en otro gesto de los típicos de los dictadores más recalcitrantes, se dedique a besar bebés por las esquinas.
Así que no llamemos a lo que Cospedal trama reforma estatutaria, representación equilibrada, redistribución territorial, ahorro presupuestario ni ninguno de los alias eufémicos que emplea para ella. Ni siquiera usemos los términos reforma injusta, pucherazo electoral o cambio electoralista que son los apelativos blandos usados por la oposición para denunciar esta nueva cacicada novecentista de Nuestras Señora de Cospedal, digna de los Santos Inocentes o EL Disputado voto del Señor Cayo
Cuando algo se diseña, se redacta, se presenta y se aprueba de la manera en la que se ha hecho con esto solamente tiene un nombre ajustado a la realidad. Es, simple y llanamente, un Golpe de Estado.
Las cosas por su nombre.

miércoles, septiembre 04, 2013

El orgullo patrio de los 31 de Cospedal

Nuestro gobierno, ese que nos tiramos encima con nuestros sufragios y nuestra falta de responsabilidad para con el futuro, ha demostrado que tiene pocos amigos. 
Bueno, pocos amigos de esos que no piden y dan, de esos que no esperan distraídos a que metas la mano en tu cartera para invitar, de esos que dan antes de recibir. De esos que no se arriman al árbol del que más billetes caen en ese otoño nepotista que siempre decora los vestíbulos de los bancos helvéticos.
Pero si hay algo de lo que la corte genovita ha sido siempre amiga, son los números.
Don Mariano y sus chicos siempre se han llevado bien con ellos. Los han utilizado hasta el hartazgo cuando creían que les beneficiaban, los han engrandecido cuando eran negativos y podían echarles la culpa a otros, los han reducido, escondido y guardado a buen recaudo -es de suponer que para su seguridad- cuando crecían y crecían y ya no tenían a nadie a quien culpar de ellos.
La Santa Cospedal nos ha mareado con cifras de déficit que cambiaban de un día para otro, de deuda pública que ora eran enormes y ora se reducían por arte de magia, con recuentos de funcionarios recortados, de asesores de confianza, de profesores despedidos.
No cabe duda que los números son el orgullo del Partido Popular.
Y ellos, que han puesto su futuro y su orgullo, sobre todo su orgullo, en esos números -o en su recorte, según se mire-, de repente han descubierto que las grandes cifras no importan, que el orgullo del Gobierno de toda una nación, de toda una sociedad, tiene que basarse en los números pequeños, en una miserable treintena mas uno.
La Virgen Santísima del Recorte, que ha manejado cifras de miles de millones de euros para hablar del déficit, de cientos de miles de millones para hablar del dinero que Europa le ha dado a España no para capear la crisis sino para salvar a las entidades bancarias a las que la gestión partidaria de las mismas había convertido en un sumidero, que ha visto pasar ante sus ojos números de miles de funcionarios despedidos o de millones de dineros cambiados de manos en los sobrecogedores pasillos de Génova, 13, ahora cifra su orgullo en un número primo casi ínfimo: treinta y uno.
La divina patrona del déficit cero y la intransigente austeridad saca pecho -y es figurado, ¡los hados nos libren de insinuar que tan virtuosa dama descubra su busto en público!- porque hoy, en España, hay 31 parados menos que el mes pasado.
Y te haría reír si no te hiciera llorar. Te resultaría ridículo si no fuera kafkiano
María Dolores de Cospedal se enorgullece de los números, de sus números. Y ese orgullo simplemente la vuelve pequeña, miserable, la condena a desaparecer.
Porque estar orgulloso de 31 es en estos términos estar orgulloso de nada.
Nadando en una historia en la que el orgullo numérico se fijó en el "One Million men" de Malcom X, en los 100.000 hijos de San Luis, en los míticos 1.000 barcos de La Armada -hundida pero invicta- o incluso en los 300, los famosos 300 de Leónidas -que en realidad eran 15.000- que se enfrentaron al millón de Xerjes -que en realidad eran 70.000-, que la buena de "Mari Loli" a arrebole de y satisfacción por 31 parados menos da una medida de la pírrica grandeza de su dignidad.
Resulta curioso que los sindicatos no puedan, siempre según las fórmulas mentales de Génova, 13, de juntar a un millón de manifestantes o cien mil profesionales indignados por las privatizaciones sanitarias, o a treinta mil maestros que no quieren que se desmantele la educación pública, pero una simple treintena de nuevos empleados -pese a todo lo que el gobierno hace para que aumente el paro- sean motivo de orgullo incontestable para alguien como la santa Cospedal, que ha visto elevarse el paro por las decisiones propias y la de su partido a niveles desconocidos en España.
Porque el Gobierno del PP tiene tantos números de los que avergonzarse que necesita tirar de un dato que estadísticamente es cero para justificarse, para poder mirarse al espejo, para poder seguir defendiendo todas las tropelías y cacicadas que permite a sus gobernantes, todas las fallas ideológicas que ha puesto en marcha, todos los destrozos sociales, los recortes de derechos y las involuciones que está permitiendo y alentando.
¿Qué hará con esos 31 parados que ya no lo son?
¿Los localizará y los conducirá en procesión bajo palio en rogativas toledanas con mantilla incluida?, ¿los enviará al Rocio en carro enjaezado a unirse a Fátima Bañez en sus oraciones a la Blanca Paloma para que haya trabajo?, ¿los convertirá en caravana itinerante, como hiciera el viejo dictador del bigote y las botas de charol con los míticos niños de la Operación Plus Ultra, para que recorran el territorio español -incluido Gibraltar por su puesto- como símbolo viviente del Milagro del Empleo Patrio?
¿O simplemente los sacará del mercado laboral y los encerrará en vitrinas como otrora se hiciera con el Negro de Bañolas y los pigmeos bosquimanos en museos y casas de fieras como muestra de una especie en peligro de extinción: el español con trabajo?
No me gustaría que nada de eso ocurriera. Porque eso significaría que me vería separado de una de mis hijas que, utilizando el mismo modo de pensamiento simplista que permite a Cospedal enorgullecerse hasta el paroxismo de ese dato, debe ser una de esas 31 personas ahora orgullosamente empleadas que antes no lo estaban. 
En julio no tenía trabajo y ahora tiene uno en el que le pagan 300 euros por 20 horas de trabajo semanales y en el que le renuevan los contratos por semana -y a veces por días- a través de una empresa de trabajo temporal que se queda con 50 euros mensuales de sus nóminas semanales.
Yo estoy orgulloso de ella pero el Gobierno que permite ese tipo de contrataciones no debería estarlo. El gobierno que ha facilitado legalmente la precariedad laboral hasta colocarnos en el limite mismo de la servidumbre feudal no debería estarlo. El gobierno que solamente ha conseguido 31 puestos de trabajo más pese a que los empresarios son prácticamente de nuevo señores de horca y cuchillo gracias a sus cada vez más apretadas reformas laborales no debería estarlo.
Si después de todo lo que nos han quitado y nos quieren seguir quitando solamente han conseguido 31 parados menos en el mes de agosto en un país con seis millones de personas sin empleo ni siquiera deberían atreverse a dar el dato y mucho menos a presentarlo a bombo y platillo como si fuera la victoria en la batalla de Maratón.
Y esa simple actitud de María Dolores de Cospedal es la mejor prueba de la incapacidad del Gobierno que nos dirige -aunque ella no sea parte del mismo- y de la inoperancia y falta de criterio del partido político que lo sustenta -y de ese sí es responsable la santa toledana-.
Cuando eres tan incapaz que tienes que presentar como un éxito algo que es un fracaso ya dejas de dar lástima, simplemente produces repugnancia.
Solo treinta y un parados menos no es un orgullo, es una vergüenza. Y Cospedal debería saberlo. De hecho lo sabe, pero no le importa.

martes, agosto 13, 2013

Lasquetty y Echaniz: La nueva estrategia sanitaria del "divide, vence y que me quiten lo bailaó"

Toda acción tiene una estrategia. Ya sea meditada o subconsciente, ya sea racional o visceral, todo acto que se lleva a cabo está basado en una estrategia. Y la venta de la sanidad pública no podría ser una excepción a esa regla casi universal.
Agotada la estrategia de la criminalización de los que se oponen a ella, quemados los puentes de tremolar la bandera de la democracia contra la acracia y agotado el discurso del "mi gobierno o el caos" que el Partido Popular y sus huestes utilizaron de escudo y parapeto contra las sucesivas mareas que se oponían a sus esfuerzos privatizadores, llegan las nuevas estrategias, las nuevas formas de defender lo indefendible.
Y la primera de ellas viene de la mano, como no podía ser de otra forma, del paladín y caballero andante del recorte y la privatización sanitaria. Francisco Javier Fernández Lasquetty.
Ayer, como quien no quiere la cosa, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, anunció que ya ha firmado la adjudicación definitiva de tres de los seis hospitales que quiere poner en manos de aquellos que ha elegido como árbitros económicos de nuestra salud.
Sin tener en cuenta los reparos judiciales que se han puesto a su privatización y que aún no han sido resueltos, sin tener en cuenta que incluso el mismo tribunal que consideró que el PSOE no estaba legitimado para presentar un recurso -curiosa decisión, por cierto- le advirtió que debía ser prudente y "no avanzar en sus planes privatizadores hasta que no haya pronunciamientos firmes”, él sigue adelante.
Lasquetty, inaugura la estrategia del "que me quiten lo bailaó".
Lo hace todo a la carrera, con la alevosía veraniega del mes de agosto, con la nocturnidad culpable y apresurada del que aprovecha la ausencia de los dueños para entrar en la casa y desvalijarla. Lo hace con la prisa del que espera que, una vez hechas las cosas sea mucho más difícil deshacerlas que haberlas dejado sin hacer.
Se arriesga a que, como ocurriera a su gobierno y a otros del Partido Popular con los ERES acelerados de Telemadrid, o con los cierres de las urgencias rurales en Castilla-La Mancha o con las jubilaciones forzosas de médicos y profesores, una decisión judicial le haga echarse atrás perdiendo mucho más dinero del que pretende hacernos creer que ahorra. No le importa jugar con la posibilidad de que su déficit se dispare al tener que contemplar las indemnizaciones que tendría que pagar a las empresas adjudicatarias si al final el proceso se anula -y las que, con toda seguridad, no renunciarán-.
Firma con sus demostradamente incompetentes amigos valencianos y con sus nuevos socios enterradores británicos los contratos y a otra cosa. Cuanto antes mejor y no lo hace con los puertorriqueños porque como "no opera en España" los trámites se alargan. A lo mejor es que el máximo irresponsable de HIMA no ha encontrado a un banco al que engañar para que le de un crédito para su aval como hiciera cuando se lanzo a su carrera en Estados Unidos.
Lo dicho, "que me quiten lo bailaó", "mañana, dios dirá". "Coge el dinero y corre".
Y la otra nueva estrategia de protección y parapeto a la hora de la privatización nos llega de los feudos de la Santa Patrona del Recorte, La Virgen de los Dolores de Cospedal. Los dolores nuestros, que no suyos.
La amantillada Cospedal nos echa a su consejero de Sanidad, José Ignacio Echaniz. Y como ha tenido que renunciar a la privatización de cuatro hospitales porque dárselos a la empresa del consorte presidencial sería demasiado obvio y evidente, tira por la tangente y recurre a un gran clásico: el "divide y vencerás" más antiguo del mundo.
En una entrevista que no tiene desperdicio, nos sacude con su nueva estrategia. No sin antes presentarnos un completo muestrario de las anteriores.
Para empezar recurre a las cortinas de humo. Con la inocente complicidad de la entrevistadora se dedica a hablar de reproducción asistida y del aborto. Como si esas prestaciones fueran el centro de las prioridades de la asistencia sanitaria en España. Nos arroja los problemas ideológicos secundarios para ocultar los prioritarios. 
Luego afirma que su modelo de sanidad privatizada ha sido "consensuado por todos los españoles desde hace más de 30 años: un modelo de gestión sanitaria financiado con fondos públicos, y gestionado instrumentalmente como a cada uno le parezca oportuno, en función de buscar la mayor eficacia y eficiencia"
Obvia que los profesionales, los pacientes y los ciudadanos de hoy, del año 2013, se han opuesto a ese modelo, amparándose en que hace 30 años, cuando nadie lo preguntó y ni lo tenía en mente, nadie se opuso explicitamente a esa posibilidad.
Es como decir que Estados Unidos tiene derecho a clonar y manipular genéticamente seres humanos con fines militares porque Benjamin Franklin y George Washington no dijeron nada en contra cuando elaboraron la Constitución Estadounidense ¿Captamos el ridículo?
Y, por supuesto tira de la criminalización de las mareas, de todos los que se oponen a sus medidas. 
"Mi sensación es que esas manifestaciones estaban más nutridas por personas habituales de sindicatos y colectivos que están todo el día en la calle, especialmente contra un gobierno del PP, que de sanitarios. Personas que por la mañana se ponen la camiseta verde de la Educación, a medio día la naranja por la ley de Dependencia y por la tarde la blanca, por la sanidad". 
No puede ser porque la facultativa que es profesional sanitaria, también forma parte de la comunidad educativa como madre; no puede ser porque aquel que es atacado como paciente también lo es con los recortes en la dependencia. No puede ser porque el gobierno madrileño, castellano-manchego y del Partido Popular en general, nos ataca desde tantos frentes que tenemos que llevar cuatro camisetas puestas y tres en el bolsillo, aún en los días más calurosos del estío. No puede ser porque los sindicatos están para defender los derechos de todos y por eso están presentes en apoyo de todas las mareas.
 Y aquí es donde empieza el nuevo ataque, la nueva estrategia del "divide y vencerás".
Según Echaniz, la única legitimidad es la de luchar por una sola cosa. Los profesionales de la sanidad tienen que palear exclusivamente por la sanidad, los de la educación exclusivamente por la educación, las feministas solamente por el aborto y la reproducción asistida a las lesbianas, los dependientes por la dependencia, los laicistas contra la religión en los colegios e institutos, los alumnos universitarios por las becas y las AMPAS de colegios e institutos por las becas de comedor.
Este médico que parece haber dejado en suspenso su juramento hipocrático en aras de mejorar su posición política y su cartera, pretende que todo aquel que defienda los intereses de otros es un agitador profesional, que todo aquel que apoye y luche por el bien de todos es solamente un izquierdista que quiere montar bronca con espurios fines antidemocráticos.



Y así, si cada uno va a su bola, si cada uno defiende exclusivamente lo suyo y eso es lo que le otorga legitimidad, los sindicatos no la tienen porque defienden lo de todos, los partidos políticos tampoco porque también defienden lo de todos -los que lo hacen, claro está-. Ningún movimiento social que aglutine a los ciudadanos es legítimo porque cada uno tiene que ir a lo suyo sin preocuparse por lo de los demás.
Tan sencillo como el individualismo, tan miserable como el egoísmo. Tan antiguo como nuestra civilización occidental atlántica.
Y para darnos un motivo, Echaniz deja caer otra piedra en busca de la división "aquí había médicos que ganaban 300.000 euros al año".
¿Nos acordamos de lo que pasó con los controladores cuando eran perversos por sus salarios y no por secuestrar aviones en vuelo en su huelga soterrada?, ¿nos acordamos como salieron a colación los sueldos de los pilotos aéreos, de los maquinistas de tren, de los bomberos o de los inspectores de Hacienda cuando se opusieron a las propuestas y medidas del gobierno?.
Ahora tiene que ser un problema para nosotros que un cirujano gane 300.000 euros al año y tenemos que darle las gracias a Echaniz y su Santa Cospedal por impedirlo, por acabar con esa injusticia.
Tenemos que darle las gracias porque con su sistema eso no pasará. Los directores de hospitales colocados por el PP ordenarán a equipos enteros trasladarse de hospital a cargo de fondos públicos para operar a sus familiares, pero los algunos cirujanos no ganarán 300.000 euros anuales. Las empresas concesionarias del transporte en ambulancia ganarán seis veces más con el cierre de los centros rurales de urgencias, pero nada de 300.000 euros de nómina para un cirujano.
Puede que haya que ahorrarse esos ingresos extraordinarios de algunos cirujanos pero ese objetivo no puede ocultar el hecho de que todo lo que se ahorra no irá destinado a pagar más facultativos, más turnos ordinarios, ira a los bolsillos de las empresas que gestionarán privadamente los hospitales y los centros de salud solamente con criterios económicos.
"Ningún paciente en mis 30 años de trabajo en el sistema de salud me ha preguntado cómo se gestiona un hospital o quien lo opera. Lo que me han dicho es si les habían tratado bien el médico, si la enfermera había sido cariñosa, si les habían hecho esperar", dice el consejero castellano-manchego que, por cierto, parece creer que la única muestra de profesionalidad que puede dar una enfermera es ser cariñosa -no sé si catalogarlo como fantasía sexual frustrada o como arquetipo sexista, que doctoras y enfermeras elijan lo que prefieran-. 
Pero la verdad es que no lo hemos preguntado porque sabíamos que lo gestionaba el Estado y estábamos de acuerdo con ello, no porque no nos importara.
Al fin y a la postre no sorprende que las estrategias de Lasquetty y Echaniz son complementarias.  El uno intenta separarnos y enfrentarnos para que nos miremos los unos a los otros con recelo y eso nos impida ver por el rabillo del ojo como el otro coge el dinero y sale corriendo.
Tan viejo como un robo de guante blanco.

miércoles, agosto 07, 2013

Sanidad Pública y el sofisma de la sostenibilidad

Una de las restricciones que impone la democracia es la imposibilidad de hacer las cosas por aquello de las santas gónadas que tanto gustan de traer a colación los totalitarios. 
Este gobierno nuestro no lleva demasiado bien esa restricción. Tan mal la lleva que su cabeza visible llega a decir que él dará explicaciones "cuando lo estime necesario", es decir, cuando le de la real gana. Pero como todavía quieren fingir que ellos son los demócratas -y todos los que se oponen a ellos los antidemócratas  por definición- todavía intentan argumentar sus decisiones. Y la que más intentan argumentar es la que afecta a la privatización -¡Uy, perdón!, quise decir la externalización de la gestión, es que mi pensamiento antidemocrático me traicionó- de la Sanidad Pública.
Y para ello se han inventado el concepto de sostenibilidad. Para ser más exactos, han manipulado el concepto de sostenibilidad. Que parece lo mismo pero no lo es.
Como los profesionales de la Sanidad Pública les presentan cifras y datos en Madrid para desmentir su ahorro y para demostrar que, a la larga, su "externalización" saldrá carísima; como los informes independientes del proyecto Alzira en la Comunitat Valenciana no dejan títere con cabeza en el fiasco que ese experimento supuso, nuestro gobierno decide tirar de expertos -del BBVA- y presentar un informe post apocalíptico, digno de la cuarta entrega de Mad Max, según el cual la sanidad pública y su modelo actual son insostenibles.
Nadie duda de los datos. Lo que se duda es del análisis y del silogismo que esos datos generan.
El gasto sanitario no hace otra cosa que crecer, en Madrid, un 30%, en Valencia un 45%, un 50% en Castilla-La Mancha, en Murcia un 60% y en Baleares un 89%. Y como no hace otra cosa que crecer precisa que la economía del país crezca. Y como la economía no va a crecer, el sistema público de salud se colapsará y no es sostenible.
Así que hay que cambiarlo, hay que "externalizarlo", hay que privatizarlo. Es la única solución.
Pero si miramos con lupa esos datos, si nos paramos a pensar, nos damos cuenta de que el silogismo es falso, de que no responde a la realidad, de que se ha construido sobre premisa falaces. De que es un sofisma.
¿A nadie le ha llamado la atención de que el gasto sanitario haya subido por encima de cualquier otra comunidad en Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia y Baleares, todas ellas controladas por gobiernos del PP, la mayoría de ellas desde tiempo inmemorial?
¿A nadie le ha sorprendido que esas comunidades no tengan dinero para sufragar su sanidad?
¿Nadie ha caído en la cuenta que tres de esas comunidades tienen más políticos procesados, imputados y condenados por corrupción, cohecho y nepotismo que todo el resto de los estados de la Unión Europea juntos?
Es lógico. Las políticas de "expansión", que no de crecimiento económico, del Partido Popular basadas en esas formas de hacer las cosas han generado unos agujeros financieros del tamaño de las lunas de Júpiter. 
Han permitido que las empresas que allí se asentaban prácticamente no pagaran impuestos por su actividad, han gastado dinero público en concesiones a empresas que luego quebraron -más o menos fraudulentamente- y jamás hicieron aportación alguna a las arcas públicas en forma de impuestos, pese a que el dinero para sufragarlas salió de los créditos pedidos por los gobiernos autonómicos.
Por eso no tienen dinero, por eso no recaudan, por eso no encuentran forma de sufragar su sistema sanitario -y ya puestos tampoco el educativo-. El dinero que tenían que haber utilizado en ello, se usó para aeropuertos fantasmas, circuitos de fórmula 1 sin gran premio, campos de golf, urbanizaciones en playas protegidas, puertos deportivos, visitas papales y un largo etc.
Cierto es que en mayor o menor medida todas las comunidades autónomas cayeron en ese error, pero esa política era la bandera de "crecimiento" del PP desde los tiempos de Zaplana, Matas y Aznar. Y ahora con todas esas burbujas estalladas en miseria y desempleo no hay cotizaciones suficientes, no hay ingresos en la Seguridad Social para sufragar el actual modelo.
Así, el silogismo se transforma en otra cosa. El modelo actual de Sanidad Pública no es lo que no es sostenible. Es el modelo actual de hacer política y de falso crecimiento es lo que es insostenible.
Y así la otra verdad apocalíptica se derrumba por pura lógica.
Se dice que hace falta un crecimiento económico del 1,6% en todo el país para que el actual sistema sanitario sea sostenible. Pero, visto lo visto, es mentira.
Lo que hace falta es que el Estado ingrese el dinero como si el actual sistema económico creciera un 1,6 por ciento. De nuevo, puede parecer lo mismo pero no lo es.
Ese aumento de ingresos llegará de evitar de una vez por por todas el fraude impositivo de las grandes empresas, ese aumento de ingresos llegará de penar que las empresas creen sociedades de acciones en paraísos fiscales para eludir los impuestos, ese aumento en los ingresos llegará de dejar de rebajar una y mil veces las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social por hacer lo que tienen que hacer, es decir, contratar gente -sean mujeres, jóvenes, hombres o lo que sea-.
Ese aumento llegará de que el Gobierno de Madrid deje de perdonar impuestos y cotizaciones a empresarios extranjeros a cambio de contratar en régimen de servidumbre sin representación sindical a mujeres y hombres de la comunidad de Madrid para maquillar sus cifras de paro; llegará de que el Gobierno de la Comunitat Valenciana cobre al Vaticano el alquiler de  los espacios que utiliza para la visita papal y no la pague de sobaquillo a través de cuatro empresas interpuestas que encima luego no pagan a Hacienda; llegará de que la Santa Cospedal deje de firmar convenios que reducen los impuestos de las empresas de sus familiares y socios prácticamente a cero a cambio de que contraten cuatro secretarias de Albacete y dos administrativos de Valdepeñas.
Esos ingresos se incrementarán si se deja de hacer la política de dádivas de Matas, Fabra, Aguirre, Camps y todos aquellos que nos vendían y venden que "España iba bien" y que anteponían sus egos y sus magnificencias a la justicia en la recaudación de los impuestos que hacen posible el mantenimiento del sistema sanitario.
Y además llegará de que los Gobiernos pongan de su parte. 
De que recorten gastos de representación, campañas de concienciacion de lo que sea que no conciencian a nadie, promociones turísticas millonarias que tampoco generan impacto ninguno, campañas promocionales que bordean el delito electoral que solamente buscan perpetuarse en el poder, gastos en medios de comunicación públicos que se convierten en aparatos de propaganda con sueldos millonarios a colaboradores y contertulios de la cuerda política mientras se despide en masa a los verdaderos profesionales de la información.
Y si se hace todo eso, Si se empieza a recaudar con seriedad de las corporaciones y empresas, si se empiezan a exigir los pagos a aquellos que dejan las arcas gubernamentales, autonómicas y municipales bajo cero, entonces nos daremos cuenta del verdadero silogismo que esconden las cifras del sistema sanitario público.
Si la forma de hacer política y de pervertir la economía no permite mantener el actual modelo de Sanidad Pública, hay que cambiar la forma de hacer política, no el modelo sanitario. 
Los que no son sostenibles son los políticos y los gobiernos que piensen de otra forma.

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