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sábado, abril 07, 2018

Esa rebelión que disfraza en uno todos nuestros fracasos.

Lo que está ocurriendo con la "rebelión" judicializada que el Gobierno y la Justicia española mantenían y pretenden mantener para castigar el Procés parece un fracaso del Gobierno y es muy posible que lo sea. Pero en realidad ese fracaso evidente esconde otros muchos menos notorios, que afectan a alguien más que a La Moncloa.
-El fracaso de la política de la arenga.- Para mantener sus posiciones, cada partido, no tira de mensajes mesurados, argumentados ni estables, tira de la arenga visceral y exagerada. Lo hizo en sus tiempos el PSOE con los famosos perros rabiosos de sus campañas electorales, lo hacen el PP y Ciudadanos con la equiparación de Podemos con Venezuela, lo hace Podemos con la equiparación con el Franquismo de cualquier acto conservador del gobierno. 
Y este caso no iba a ser una excepción. Se tiró de hipérboles comparándolo con el 23F, incluso con el alzamiento franquista. Se les ha llamado supremacistas, nazis, golpistas. Algo que puede servir de metáfora arengaria pero que no es verdad.
Por eso cuando juristas externos -de ahí la estrategia de internacionalización- toman una decisión contraria, todas las personas convencidas por las arengas se sienten defraudadas y acusan de incoherencia a los jueces alemanes, belgas, suizos o escoceses que sacan el asunto de la arenga y lo devuelven al mundo real.
-El fracaso de la judicialización de la política.- Los políticos españoles están acostumbrados a buscar el refuerzo de los tribunales para dar fuerza a sus argumentos. Cada vez que una ley no les gusta tiran del Constitucional, cada vez que quieren tomar una decisión de Gobierno buscan que sean los jueces quienes lo hagan. Y en este caso, eso ha llevado a que órganos judiciales que nunca deberían haber procesado ese delito lo hicieran, a que fiscales, que tenían que haber buscado el delito más ajustado a derecho, acusaran del delito que la arenga política les decía que se había cometido, antes siquiera de haberlo investigado.
-El fracaso de la politización de la Justicia.- Es el reverso -quizás más tenebroso- del anterior. Fiscales politizados, tribunales politizados, que se ven obligados a seguir la línea del Gobierno que les colocó en sus puestos y claro, de nuevo, cuando el asunto trasciende las fronteras y caen en manos de jueces que no tienen esa presión política, porque sus sociedades ni están gobernadas por esos partidos ni han sido arengadas sin tregua y sin descanso por una y otra parte, la realidad de los hechos choca con las hipérboles generadas por los políticos españoles y aceptadas por la sociedad.
-El fracaso de los medios de comunicación. Los medios de comunicación -ya muy tocados en nuestro país por el vicio de la propaganda política- han de ser mediadores sociales antes que generadores de opinión. Pero siempre que hay un conflicto ideológico optan por su papel de generadores de una u otra opinión. El aborto, la Ley de partidos, La Ley de Violencia de Género, el laicismo... la lista de asuntos es prácticamente infinita. En lugar de presentar las posiciones de unos y de otros solamente y dejar que cada uno saque conclusiones, presentan las de unos para desacreditarlas y las de otros para ensalzarlas; presentan los vicios de unas y esconden los de otras. Si hicieran su trabajo todos los medios por igual, el lector no tendría la posibilidad de hacer lo que hace ahora. Leer solamente el periódico que le gusta y refuerza las arengas recibidas y asumidas. Tendría que pensar por su cuenta.
Y estos son solo los fracasos del sistema, del elemento institucional. Como sociedad también nos han salido unos cuantos.
-El fracaso del complejo nacional. Desde el comienzo de todo esto nos negamos a escuchar al extranjero, al que nos ve desde fuera. Nos lo dijo el Times, nos lo dijo el Washington Post, nos lo dijo Le Monde Diplomatique y nosotros lo rechazamos. A unos y a otros les dijeron que sus caminos eran erróneos, pero todos los desecharon con un "¡qué sabrán ellos!" porque nuestros complejos nos impiden aceptar nada crítico que venga del exterior.
-El fracaso del refuerzo frontal.- O sea, eso de que el hecho de que alguien le quite la razón en algo a nuestros antagonistas supone que nos la da a nosotros en todo. Si alguien decía que el camino del Procés era erróneo eso ya significaba que estaba dando la razón a quienes decían que el camino del Gobierno, de la detención y el procesamiento por rebelión, era justo; si alguien decía que ese no era el camino para la solución ya estaba diciendo que Catalunya tenía que ser independiente.
-El fracaso de la acusación como condena.- Otro de nuestros grandes defectos sociales. Como se les ha acusado ya son culpables. Lo hacemos con todo. Con las acusaciones de corrupción, con las de malos tratos, con las de malas actuaciones policiales, prácticamente con las de cualquier delito. Así que, que se acuse a alguien de rebelión le transforma en rebelde y claro, cuando un juez dice que no, que no lo es, sentimos que le están dando la razón, que dejan a un "rebelde" marcharse de rositas.
Y todos esos fracasos nos llevan al peor y más doloroso de todos.
De nuevo hemos fracasado en el noble arte de pensar por nuestra cuenta. De darnos cuenta de que, por más que quisiéramos la independencia, tendríamos que haber mirado más allá de las arengas y ver que esa vía era absurda y hacérselo saber a nuestros líderes; que, por más que seamos unionistas, tendríamos que haberles dicho a nuestros líderes ¡Por favor!, ¡cómo va a ser igual convocar un referéndum que invadir el Congreso a punta de pistola y sacar los tanques a la calle! en lugar de comprar la hipérbole y repetirla hasta llegar a creérnosla.
Y lo más grave es que, cuando una decisión externa intenta devolvernos a la realidad, la desechamos y seguimos a lo nuestro. Exigiendo tomar a los 200.000 alemanes que residen en España como rehenes o destrozar cervecerías en Baviera. Otra nueva arenga para poder seguir en la burbuja de todos nuestros fracasos.

martes, julio 25, 2017

Esa dantesca inconstitucional de mejorar las condiciones de trabajo

Vaya por delante que no es que yo tuviera demasiada confianza en esa supuesta última linea de defensa de nuestros derechos que es el Tribunal Constitucional.
Sus continuos vaivenes, sus formas partidistas de entender la justicia y demás compañeros mártires no le favorecían demasiado. Cierto es que algo de crédito había recuperado con lo de la anulación de la amnistía fiscal, pero lo perdió de inmediato al reprocharla pero no anularla.
Y ahora remata la faena con su admisión del recurso del gobierno contra un decreto de la Junta de Andalucía por vulneración de derechos y discriminación.
Y ¿cual es el decreto de marras del gobierno andaluz?, ¿ha firmado la independencia de Al Andalus?, ¿ha decidido negar la entrada de los no andaluces en la comunidad?
El Gobierno central recurre. No se entiende muy bien el motivo, pero en su derecho está. Y el Tribunal Constitucional lo acepta. Y eso sí que carece de explicación ninguna.
¿Cómo una medida que reduce la jornada laboral manteniendo el suelo, que fomenta la conciliación laboral y aumenta la oferta de empleo público para que más personas que no tienen trabajo puedan acceder a uno puede vulnerar los derechos?
Desde luego los de los andaluces no. Y los del resto de los funcionarios tampoco. Porque la Junta de Andalucía no tiene la posibilidad de aplicar esa jornada a la función pública que no trabaja para ellos. Si los funcionarios que dependen en Andalucía del Gobierno central siguen trabajando 37 horas, quien en todo caso vulnera sus derechos es su contratador, o sea las administraciones dependientes del Gobierno Central, o sea el mismo que ha presentado el recurso.
Ya de por sí no tiene lógica ninguna. Pero encima el Tribunal Constitucional obliga al gobierno andaluz a que los funcionarios vuelvan a la jornada de 37 horas hasta que decida si su reducción es constitucional o no. Estupendo.
De modo que no anula la Amnistía  Fiscal para que no los delincuentes confesos de fraude fiscal no caigan en indefensión, pero sí anula el decreto de la Junta da Andalucía sin importarte esa indefensión de los funcionarios públicos que no han cometido delito alguno.
No soy yo de los que dicen que los delincuentes no tienen derechos o que estos no deben ser respetados. Pero desde luego no parece muy constitucional ni de una estado de derecho que se tengan en cuenta para estos y no para los que no comenten delito alguno.
Lo de la discriminación es aún más grave.
¿No se supone que la discriminación positiva es un concepto que tiene cabida en nuestra Constitución?, ¿no se utilizó ese concepto para declarar constitucional una ley que convierte a la mitad de la población española en inocente y a la otra mitad en sospechosa y culpable por su mera condición sexual?, ¿por qué no se puede aplicar ese concepto a los funcionarios andaluces?, si se les discrimina positivamente sobre otros funcionarios mejorando sus condiciones de trabajo ¿por qué no se puede aplicar en este caso?
Porque no conviene. Simplemente por eso.
Y eso hace que el Tribunal Constitucional sea una vez más la voz de su amo. Si se acepta para los andaluces, el gobierno tendrá que igualar las condiciones en Andalucía y luego posiblemente en todo el territorio nacional. Y eso supondrá más gasto.
Y no olvidemos que la última linea de defensa de nuestros derechos constitucionales dejó que se alterara la Carta Magna con nocturnidad y alevosía para incluir el techo de gasto sin decir una sola palabra. Por no hablar que, mientras todos los recursos del Gobierno se aceptan, el 99 por ciento de los recursos de amparo de los ciudadanos son desechados sin ni siquiera entrar a juzgarlos.
Al final, ya no sorprende que la justicia no sea ciega pero que sí continúe siendo sorda.

sábado, junio 17, 2017

Amancio Ortega: preguntas y respuestas entre la caridad y la justicia

Justicia y Caridad. Es esta una dicotomía casi tan vieja como esta sociedad occidental atlántica nuestra que ahora languidece por egoísmo y se está desmoronando para la historia por pura y llana inconsciencia.
Puede que esa dualidad exista desde siempre, pero hoy tiene un nombre: Amancio Ortega.
Las donaciones del multimillonario han puesto nombre y apellido por unos días a ese eterno enfrentamiento que, como siempre en España, se polariza hasta límites irracionales.
Los que tiran de rechazar las donaciones -fundamentalmente adscritos a la izquierda- yerran el blanco en una paradoja entrópica en la que no les sirve el dinero porque se entrega voluntariamente, pero exigen que se aporte de forma obligada a través de los impuestos.
Los que se descuelgan en las redes Sociales con el #YoApoyoaAmancioOrtega tiran de toda suerte de argumentos absurdos -fundamentalmente contra Podemos como siempre- que pretenden desacreditar la crítica a las donaciones y sobre todo las actividades cuestionables del ínclito empresario comparándolas con nimiedades que convierten en fallas morales insalvables de sus detractores. Para mi todos se equivocan o manipulan -que ya no sé si no es lo mismo en esta sociedad-. Y creo que se equivocan porque no hacen ni se hacen las preguntas adecuadas.
¿Que es la caridad?
La caridad cristiana -que es con la que nos hemos desayunado durante generaciones, nos guste o no- no es ni fue nunca en su concepción eso de dar limosna al pobre sino otra cosa. El loco de Nazaret la interpretó como la ayuda al desfavorecido por lo inevitable- un desastre natural, la lepra, etc.-, no como una forma de paliar la injusticia. Para paliar la injusticia estaba la justicia -aunque en su caso mesiánico fuera la de Dios-.
Pero el falso cristianismo imperante y jerárquico la cambió con el correr de los siglos y ahora es otra cosa. Es soltar las migajas -aunque esas migajas sean millones de euros, es dar la calderilla de aquello que se ha ganado gracias al desequilibrio de un sistema injusto.
Y las preguntas siguen
¿Necesita la Sanidad Pública española la caridad de Ortega? Por supuesto que sí. La de Ortega y la de cualquiera. 
¿Por qué la necesita? Porque los recortes y la desafección por ella de los últimos gobiernos la han dejado en una situación precaria, lo cual era realmente su objetivo para poder privatizarla y quitar su lastre de las cuentas públicas.
¿Es Ortega culpable de esa situación? Como empresario no. Solamente lo sería en su condición de apoyo ideológico a esa política y al partido que la ejerce. Algo que solamente se supone.
¿Es justo que la empresa de Ortega pague tan pocos impuestos a través de la ingeniería fiscal? No, no lo es ¿Es el empresario culpable de esa situación? De nuevo no. Mientras sea legal y esté permitido el que es culpables es el gobierno que lo permite no modificando la tributación de las empresas amparándose en unos criterios que harían al mismísimo Adam Smith retorcerse en su tumba escocesa.
¿Se le puede exigir que Amancio Ortega que pague más impuestos? Por legalidad no, por ética sí. Aunque puede decir que en vez de eso tira de las donaciones. Si sus aportaciones voluntarias igualan los impuestos que elude pagar legalmente, podría argumentarse que sus actuaciones están éticamente equilibradas. Y sería casi cierto -si la ética pudiera equilibrarse, claro-.
¿Es la donación caritativa de Amancio Ortega un signo de su compromiso social? No. No puede serlo. Y aquí comienzan las verdaderas responsabilidades y críticas al multimillonario gallego.
Porque ni todos los millones del mundo pueden compensar que tenga a trabajadoras marroquíes trabajando 65 horas semanales por 178 euros al mes; porque si realmente tuviera conciencia social su empresa no recibiría una multa del gobierno Brasileño por un taller de trabajo esclavo en 2011; porque si realmente le importara la mejora social y la educación no permitiría que Zara contratara en ese país a empresas que mantienen irregularmente a 7.000 trabajadores; no pagaría a niñas de 13 años -cuyo trabajo está prohibido en media docena de convenios internacionales-1,3 euros al día por coser sus camisas y sus pantalones o a adolescentes trabajando sin contrato, privadas de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana por un salario de 0,88 euros al día.
Porque la mejor manera de evitar una injusticia no es compensarla por otro lado. Es dejar de participar o generar esa injusticia
¿Son las donaciones de Amancio Ortega reflejo de su compromiso con la mejora social al menos en España, ya que no parece preocuparse por ella en Marruecos Turquía, India, Bangladesh, Vietnam, Camboya, Argentina o Brasil? Ni siquiera eso y sorprende que los tiran de españolismo a capa y espada le pongan de ejemplo. 
Porque si se preocupara por eso no hubiera deslocalizado prácticamente toda su producción. La habría mantenido en España pese a que eso redujera sus beneficios -no los impidiera, tengámoslo claro- para contribuir a la mejora social de su país y que sus impuestos -que serían mucho menos susceptibles de ingeniería fiscal- contribuyeran al erario público y por tanto a sufragar la Sanidad Pública y cualquier otro servicio público. Y si luego quería donar de sus beneficios, bienvenido sea.
En definitiva ¿puede considerarse a Amancio Ortega como alguien que trabaja por la mejora social?
La respuesta es no. Y casi puede resumirse en 140 caracteres. No, porque aquel que acuchilla con una mano no puede intentar curar la herida sangrante con la otra mientras sigue clavando el cuchillo una y otra vez.
De modo que para mi, los que apoyan a Ortega se equivocan por considerar las donaciones del empresario lo que no son. Y los que las critican equivocan el foco y el objeto de sus críticas pasándolas del gobierno y la legislación española al magnate gallego.
Así que, en realidad, esto va de lo de siempre. El injusto -el que participa y se beneficia de esa injusticia- no es caritativo porque quiera remediar lo injusto de la situación sino por dos motivos. para lavar su imagen publica ya sea en la puerta del templo en los medios de comunicación y porque ha iniciado una negociación con su dios para que le salve pese a todo lo éticamente reprobable que hace y que sabe que va a seguir haciendo.
No es compromiso social, es intentar comprar mediante sobornos un pasaje a la eternidad.
Así que las donaciones de Amancio Ortega pueden ser útiles, pero no sirven de ejemplo ni de nada hasta que lleguen cuando su otra mano haya dejado de clavar el cuchillo en la herida de la injusticia social para multiplicar sus beneficios.

jueves, junio 01, 2017

Moix o la negación plausible de bolero y sainete

Dicen que la distancia es el olvido.
Pues va a ser que el viejo bolero se equivoca por lo menos si se intenta aplicar su siempre melosa letra a esos lares enfangados y turbios que ahora son la política española.
El Gobierno decide tomar distancia, poner tierra de por medio, entre ellos y Manuel Moix, ese fiscal que decidió ser más pro amigos del Partido Popular que anti corrupción y que se ganó la reprobación del Congreso por su intervención -de momento dejémoslo en eso- en el Caso Lezo, por el que Ignacio González ha dado con sus huesos en la cárcel, preventiva también de momento.
Y parece que con eso basta, que es como decir, "yo nada tengo que ver en esto", como volver a los tiempos arcaicos y míticos en los que, en la polvorienta Galilea, alguien se lavaba las manos mientras otros decidían quién moría y quién no.
Pero ni el Gobierno de España es el viejo Poncio, ni el Congreso es el siempre mesiánico pueblo de Israel dirigido por escribas y fariseos ni, por supuesto, Moix es el inefable nazareno.
Así que la distancia, por más que borre amores de la memoria y aparente hacer desaparecer desamores del corazón y de la mente, no sirve en este caso.
Porque no hay distancia que haga olvidar a qué partido pertenece Moix, ni que haga posible que se borre de nuestras sinapsis el hecho de a quién y por qué motivos Moix metió mano en el Caso Lezo.
Porque en esto de la corrupción, de buscar el provecho propio con los bienes de todos, por mucha distancia que se ponga no se consigue evitar que las heces hagan su recorrido trazado hasta caer justo encima de la corbata impoluta y el terno perfecto de a quien corresponda, lo único que se logra es que manchen también a todos los que intentes colocar entre su trayectoria y tu persona.
Porque todo el mundo sabe que en el mito religioso galileo, Pilatos pudo salvar al impertinente carpintero que se decía hijo del hombre.
Y valga el ejemplo evangélico para demostrar que esto no es de ahora, ni del Partido Popular, ni siquiera de la política. Que es tan viejo como lo son la cobardía, la mezquindad, el ansia de poder y la avaricia.
Porque, en nuestro Occidente Atlántico y sobre todo en España -y en Italia, en Italia también-, se ha llevado esa vieja estrategia anglosajona de Ala Oeste del la Casa Blanca de la negación plausible a limites que bordean el sainete patrio o el teatro del absurdo transalpino. 
"No me cuentes lo que haces y así podré negar que sabía lo que hacías si alguien me lo pregunta", reza el adagio que marca esta política que permite tomar distancia del acusado o el reprobado cuando pintan bastos.
Pero claro, en la política, en la empresa, y hasta en las relaciones personales, está estrategia se desinfla por un simple motivo. La negación deja de ser plausible cuando se repite una y otra vez.
Políticos, jefes, responsables... todos creen que diciendo "yo no lo sabía" están cubiertos del error o de la felonía de sus subordinados, que eso impide que les afecten las consecuencias de las mismas, que les permitirá seguir en sus puestos. Por no hablar de todos aquellos que además ocultan que le han presionado para que lo haga -a esto los yankies le llaman ordenes insinuadas- o que con su actitud han forzado el error.
Como si su trabajo no fuera precisamente estar enterados de lo que hacen sus subordinados, supervisarlos, evitar sus errores y denunciar sus excesos si no han podido evitarlos. 
Como si dirigir fuera solamente sentarse en sus sillones o recorrer los pasillos del poder buscando mejorar su posición; como si bastara aparecer con gesto adusto y contrariado y empezar a referirse al individuo en cuestión como "ese señor" o "esa persona" para que todos olvidaran el hecho de que era su responsabilidad que eso no ocurriera y no ha hecho su trabajo, de que se está en esos puestos para enterarse de las cosas y saber cómo se hacen y no ha hecho su trabajo. Como si bastara alejarse y susurrar en los oídos convenientes "yo no lo sabía".
Y lo peor es que basta. Al menos en este país, basta.
Moix caerá por sus errores, la distancia del Gobierno marca como una bala trazadora el final de su carrera, pero nadie asumirá que era su trabajo que esos errores -en este caso claramente malintencionados- no se produjeran. 
La negación plausible llevada al sainete.

domingo, enero 15, 2017

Cassandra y el fiscal que desprecia a las víctimas

Hay cosas que normalmente parece que estan claras pero de repente te das cuenta que no lo están tanto, de que, como otras muchas realidades de este mundo occidental atlántico nuestro, se licuan y sus fronteras, antaño definidas, estables y sólidas, se vuelven inestables.
Uno de esos conceptos es la libertad de expresión, sobre todo cuando se pone en relación con ese otro, inventado ad hoc y manipulado en nuestro país hace más de una década, que se ha dado en llamar la "dignidad de las víctimas".
Y Cassandra es el ejemplo perfecto.
Hasta hace unos días Cassandra, conocida en esa red fatua aunque supepoblada llamada Twitter como @Kira_95, era una de tantas que participaba en esos hashtags concebidos como batallas del feminismo español, que subía sus tuits y luego seguía con su vida. Más o menos lo que hacen todos aquellos que dan una cierta relevancia a las redes sociales en su existencia.
Eso hasta que un fiscal decidió pedir dos años de cárcel para ella por subir unos tuits haciendo chistes con el asesinato del General Carrero Blanco. ¿Carrero Blanco?, sí, ¿no se acuerdan? Ese que era Presidente del Gobierno franquista cuando saltó por los aires con su coche. Pues ese.
Y se acusa a Cassandra de humillación de las víctimas del terrorismo. Y esto es lo que resulta aterrador e indignante porque me hace dudar del concepto que este gobierno y sus adlateres ideológicos tienen de "víctima del terrorismo".
Más allá de la semántica estricta indiscutible, que alguien considere a Carrero Blanco como una víctima del terrorismo es un insulto de proporciones desmedidas y de alevosía flagrante contra todos aquellos que fueron asesinados por ETA por negarse a entrar en su concepción fascista y violenta de la independencia de Euskadi, a los que de verdad murieron porque se oponían democráticamente a esa visión.
Carrero Blanco no era una víctima del terrorismo. Era uno de los causantes del terrorismo. 
Carrero Blanco tenía una visión cerril de España y de su futuro que dejaba fuera a cualquier nacionalismo, a los liberales, por supuesto a los "rojos", a los judios -sí, no me he equivocado, a los judíos-... 
Y si resulta difícil de creer, no hay mas que leer alguno de sus discursos. El márxismo, la democracia, el judaismo, el liberalismo, la masonería, el nacionalismo no español... Todos esos eran sus enemigos y el hecho de que los persiguía a sangre y fuego fue el origen de la oposición armada y del surgimiento de grupos como ETA.
Y además Carrero Blanco no fue una víctima del terrorismo, fue un perpetrador de terrorismo. 
Bajo su gobierno y bajo su mando militar se fusilaron, torturaron y represaliaron a cientos sino miles de españoles.
Firmó las sentencias de muerte del Proceso de Burgos, ordenó la represión por la Policía Armada a caballo de las manifestaciones estudiantiles que acabaron con al menos 25 muertos en 1971; incluso participó a través del Caso Matesa en la purga de los pocos aperturistas que existían en el seno de la dictadura franquista.
Así que Carrero Blanco era un terrorista de Estado y murió a manos de unos enemigos que ese terrorismo había creado y que actuaban, se movián y pensaban de la misma forma fascista y totalitaria que él.
Que un fiscal de un sistema de derechos y democrático le considere solamente víctima del terrorismo y le ponga en el mismo saco que aquellos que, concluida la dicatura franquista, se opusieron a ETA -ya sin lógica ni justificación ninguna para su lucha armada- y murieron a manos de su ira absurda y su sinrazón es lo que es verdaderamente un insulto a la dignidad de las víctimas del terrorismo.
Es ese fiscal quien debería ser procesado por humillar el recuerdo de Leguburu, Unceta, Tagle, Broseta, Blanco, Tomás y Valiente, Mújica y otros muchos que se les opusieron democráticamente al meter a un dictador, torturador y asesino en el mismo saco que ellos y no en el mismo saco que los terroristas, que es lo que eran y siempre serán Carrero Blanco y ETA.
¿Los chistes de Cassandra son de mal gusto? Es posible. 
Pero su acusación y proceso no es que sea de mal gusto, es que es un atentado contra la libertad de expresión y sobre todo es un escupitajo en el rostro de todos aquellos que murieron a manos de ETA cuando esta era una amenaza para la democracia, no para la dictadura.

domingo, septiembre 25, 2016

Pitt, Jolie, el FBI y el insulto a 18 millones de niños

Desayunando un día en el porche de un bar de New Orleans escuché a una matrona de Lousiana, excesiva siempre en palabras y carnes como buena matrona de cualquier sitio, explicarle a un niño de tres años que esas caras de niños que salían en los bricks de leche eran una colección "de niños buenos que hacían sus deberes". Todos sabíamos que no, pero el chaval no sabía leer y esa explicación le dejó tranquilo.
Y esta historia me viene a la memoria porque en Estados Unidos desaparecen 2.000 niños al día, porque las unidades de desaparecidos del Federal Boreau of Investigación, esas que hizo famosas Anthony LaPlaglia en Without Trace, están saturadas, agotadas en inames ante esa realidad.
Y se atreven a poner a investigar a una unidad a ver qué le dijo o le dejó de decir Brat Pitt a uno sde sus hijos en un avión privado, a gastar ese precioso recurso de trabajo y entrenamiento en servir de peritos a un divorcio que a nadie le importa y en el que solamente se dirimirá qué parte de qué fortuna va a parar a qué cuenta en qué paraiso fiscal.
Que el FBI investigue ese caso es un insulto a cada niño que ahora yace escondido al arbitrio y libre disposición de un pederastra, a cada niña que está en un carguero camino de vete tu a saber qué destino decidido por una rede de prostitución o trata de blancas, a cada cadaver de menor que está oculto o enterrado después de esquilmar sus órganos para que otros niños hijos de quienes tienen dinero para pagarlo puedan sobrevivir a sus enfermedades.
Porque, claro, Angelina Jolie y Brad Pitt son embajadores de Unicef, son personajes mediaticos, son personas que han encendido las redes con esta historia, con el típico argumento de maltrato a los niños usado para garantizarse una buena posición en el divorcio y no se puede permitir que se de una mala imagen, que sean los servicios sociales, saturados de casos reales de maltrato y abusos infantiles, cada vez más inoperantes por la falta de fondos, los que hagan el trabajo.
Si es un niño de un barrio marginal de Chicago, sí; si es una niña en el atrasado y rural middle west en Iowa o Indiana, también; si es quien sea en el profundo sur de Lousiana o Missisipi, por supuesto. En esos casos se puede hacer un informe y olvidarlo en un cajón o un sheriff de rayban y dedos en el cinto puede archivar el caso con una leve reprimenda del timo "contente Tim, que vas a matar al chaval" o "Tranquila, Sara Lee, que vas a desgraciar a la muchacha y así no encontrará marido".
"Había bebido y hubo una discusión entre él y Angelina. Él no golpeó a su hijo en la cara. No hizo eso. Puso sus manos sobre él, sí, porque la confrontación fue una espiral sin control". Si esta declaración activa al FBI, si eso es un delito federal, que las autoridades estadounidenses se preparen para decretar el Estado de Excepción y forzar a todos sus universitarios a alistarse en el FBI porque si no lo hacen, cada padre, cada madre, cada niño de los 2.000 que desparecen al día y de los 18.000.000 de niños que sufren algún tipo de abuso o maltrato dentro de las fronteras de La Unión tendrá derecho a pedir, a exigir, lo mismo que el hijo adoptivo de Angelina Jolie y Brad Pitt.
O quizás no porque para los gritos de Brat Pitt en un avión hace falfa el FBI, hace falta la imagen de profesionales de la investigación con su traje y su placa preocupándose por el asunto porque todos queremos ver el morbo, porque todos queremos que los ídolos caigan. Porque hay que dar espectáculo. 
Esto es Hollywood y el show tiene que continuar.

http://elpais.com/elpais/2016/09/23/estilo/1474618813_177977.html?rel=lom

Esos locos que en Siria luchan por la paz

Tardaron unas elecciones, un recuento de votos y unas rúbricas en conceder un Premio Nobel de La Paz a Barack Obama. 
No se sabe si por ser negro y presidente, no se sabe si por prometer que iba a acabar con Guantánamo y no cumplirlo, no se sabe si por firmar un tratado de no proliferación de armas nucleares que solamente suponía deshacerse de lo inútil y anticuado, pero se lo dieron.
Hoy hay otras gentes, otros hombres y mujeres, nominados a ese premio y ya hay gente que empieza a protestar, a quejarse, a torcer el gesto porque no les parece bien.
No lo ven bien porque esos nominados cada día se levantan, buscan una dirección y clavan la cabeza en el suelo para orar a su dios. No es útil, es anacrónico y probablemente sea muy cansado. Pero no hace daño a nadie.
Protestan porque todos los días alzan su voz contra Francia, contra Rusia, contra Estados Unidos, contra el régimen títere y marioneta de El Asad y, claro, para aquellos del evangélico "el que no está conmigo está contra mi" son enemigos. Como todo vasco que quiera ser independendiente es un terrorista etarra, como todo musulman que hable de justicia es un yihadista, como toda mujer que no se conforme es feminista radical y todo hombre que no de la razón en todo a las mujeres es machista.
Y aquellos que no lo ven bien y que protestan no saben o se niegan a saber que esas personas han sido bombardeadas por todos los que arrojan sus cargamentos de furia, venganza y muerte sobre Alepo; que esas gentes han sido ametralladas por todas las facciones imaginables de todos los que en su locura, su ira vengativa y su crueldad comabten en Alepo, Palmira y todas las ciudades que ya casi ni existen del antiguo y verdadero califato.
Son la Defensa Civil Siria.
Cada mañana se levantan, se arrodillan y rezan a su dios porque algo tienen que hacer para mantener la esperanza. Y salen a las calles de las ciudades sirias a quitarles la razón a aquellos que dicen que su religión es guerra, sangre y muerte.
Buscan en los escombros, rescantan combatientes heridos de uno y otro bando, evacuán civiles. Hombres, sean musulmanes o no; mujeres, lleven velo o no. E insultan y llaman asesinos a gritos a los que han acabado con la vida de los niños cuyos cadáveres se ven obligados a transportar. No importa que el asesino sea Al Qaeda, Rusia, Isis, Francia, Estados Unidos o El Asad. 
Reclutados por un gobierno que ahora les da la espalda, adiestrados por unos servicios secretos que ahora les dan caza cada vez que protestan por la muerte indiscriminada, las matatanzas o las limpiezas étnicas que se ocultan tras supuestas ofensivas contra Isis, estas gentes de paz solo tienen un amigo, su pueblo, y muchos enemigos. Lo mismo que su gente, lo mismo que su país. 
Cada mañana se levantan, se ponen un casco en la cabeza y un chaleco antibalas alrededor del pecho y salen a las destruidas calles a quitarnos a todos los occidentales átlanticos la razón.
Por que ellos no creen que "no haya otra forma de luchar contra el terrorismo", porque ellos no creen que el sufrimiento civil, la muerte por hambre del asedio o las bajas colaterales de un bombardeo sean necesarias, sean imprescindibles.
Porque en una guerra que iniciamos hace siglos y que ahora nos estalla en nuestros parques y nuestras casas, en una guerra que cuenta sus bajas por millares, por millones, ellos se esfuerzan por cada vida.
No piensan que una sea despreciable, que una sola bomba no importe, que un bombardeo "accidental" a un hospital o un cuartel de la Defensa Civil pueda quedar impune. Porque ellos no suben una foto de un niño muerto a Twitter mientras otros miles mueren de hambre y de enfermedades y luego pasan la página del periódico para ver porqué se han divorciado Angelina Jolie y Brad Pitt o qué le ha pasado al Real Madrid en Las Palmas donde solo ha podido empatar.
Así que todo aquel que crea que defender la guerra es defender los principos occidentales de libertad; todo aquel que cree que cerrar mezquitas, amedrentar a mujeres musulmanas por llevar velo o mirar a otro lado mientras millones de personas son masacradas por nosotros y nuestros enemigos en Irak, Siria, el kurdistán turco, Yemen... que se plante a una de las devastadas sedes de la Defensa Civil Siria.
Que se ponga un casco en la cabeza y un chaleco en el pecho y mientras les ayuda a rescatar a moribundos de entre los escombros y llevar cadáveres de niños a las morques también bombardeadas les diga que "ese es el camino para acabar con el terrorismo yihadista", que "es la unica manera de evitar la islamización de Europa" o que "la culpa es de los yihadistas que nos han obligado a eso".
Por suerte para la falsa conciencia colectiva occidental y por desgracia para la Defensa Civil Siria el jurado del Premio Nobel de La Paz no está fomado por Montesquieu, Joshua ben Jusseff, Quincy Adams, Diderot, Juasn Bautista, DÁlambert, Muhamad, Thomas Paine y Ṣalāḥ ad-Dīn. Porque si asi fuera desde los padres del estado de derecho hasta el mesias cristiano, desde los padres del estado liberal hasta el profeta del desierto les darían el Premio Nobel de La Paz o lo declararía desierto porque nadie salvo ellos está luchando por la paz, no por la victoria, en Siria.
Y que se lo demos nosotros no vale. Nosotros somos unos de los que les están matando.

martes, septiembre 13, 2016

Ese olvidado mito de la lucha llamado Pentesilea.

Andaba yo, tras un encontronazo dialectico, buscando como explicar de un modo diferente esto de la necesidad de universalismo a las adalides del feminismo de clase y heterofobo -que no son desde luego mayoría pero hacen mucho ruido- cuando llegó el circo, un espectáculo de circo en Avila, y me recordó algo que siempre he sabido. No hay nada que yo pueda decir o escribir que no haya sido dicho o escrito ya de una forma más clara, mas bella.
Me recordó a Pentesilea.
Este feminismo que mezcla su tendencia sexual con el concepto de que la mujer es una clase social y el hombre otra como para justificar un amor que no necesita justificación alguna es muy del mito de Las amazonas.
Las amazonas, esas aguerridas y bellas -siempre bellas por supuesto, no se nos ocurra decir que una amazona no es bella- que vivian sin hombres y se enfrentaban a los guerreros helenos  y se amaban entre ellas en su Sarmacia natal. Las presentan como las arquitectas del pairiso perdido e idílico en el que seguramente la buena de McKinnon hubiara sido tremendamente feliz.
En esta visión -bajo el prisma de género supongo- olvidan que ese paradisiaco reino se basaba en la esclavitud y el scrifico ritual de los varones, que sus reinas tenían una extraña y nunca explicada tendencia a enamorarse hasta las trancas de sus enemigos y dejarse engañar por ellos y otros detalles que se digieren con dificultad. Da igual, eso son las aportaciones del patriarcado machista imperante que quiere mantener sojuzgada a la mujer. Las amazonas eran las amazonas y el mundo debe diseñarse según su reino o casi.
Pero sobre todo se olvidan de Pentesilea.
Una amazona en toda regla que está tan feliz en su reino sámarta y se entera de la guerra de Troya y su motivo, decidio que los troyanos defienden una causa justa y coge a doce de las suyas -cual Mio Cid cabalgando al destierro- y se presenta armada hasta los dientes en las puertas de la ciudad de Priamo.
Le importa un carajo que los que defienden Troya sean hombres o mujeres, no le importa haberlas tenido tiesas en otro tiempo con Priamo y los frigios y haber sido enemigos. Reconoce una causa que cree justa, que poco o nada tiene que ver con lo suyo y sus pendencias y se presenta para poner su fuerza y su lucha al servicio de una causa que considera justa. Ella, que abomina de la relación heterosexual, defiende el derecho de Helena y Paris a hacer lo que les venga en gana; Ella, que mantiene a los hombres alejados por propia decisión, no tiene problema alguno en luchar hombro con hombro con los hombres troyanos. Ella, que se defiende a sí misma, no tiene ningún problema en defender a otros, aunque en algunas ocasiones hayan sido hasta enemigos.
Y claro muere en el intento con sus doce compañeras. Y que muriera a manos de Aquiles y este se enamorara de ella al matarla es esa parte de tragedia que tiene todo relato griego para la historia y para el mundo.
Ese universalismo, ese pelear por otros y no solo por mi causa, ese sumarse a las luchas y batallas contra la injusticia aunque no me afecten directamente es lo que olvida ese falso femnismo de clase y heterofobia dominante. Ese dejar el prisma y ver el mundo en su conjunto es de lo que se muestra incapaz.
Siria arde por los cuatro costados y ellas hablan del velo; España se hunde económica y socialmente y ellas hablan de tamaño de los pechos y de quien debe mirarlos o no; Europa se deshace y se rehace de espaldas a las gentes y de cara exclusivamente al dinero y ellas hablan de cuotas femeninas en los consejos de administración de las empresas; occidente se retrotae a la barbarie a través de una marña decorrupción y ellas se felicitan de que Kirchner, Rousseff o Lagarde accedan al poder, ignorando toda reflexión sobre la corrupción que, como otros muchos, han desatado al llegar a sus cargos o incluso antes; la gente sale en marea para exigir una sanidad pública sin recortes y ellas solamente se suman exigiendo queno haya recortes en las clinicas para abortos o en la adopción para parejas lesbicas -ni siquiera gays-.
Em fin que ¿quien era Pentesilea? El mito de la mujer fuerte, comprometida y dispuesta a luchar y morir no solo por sus derechos sino también por los de otros, incluso por los de aquellos que otrora había considerado sus enemigos.
No es extraño que algunas se esfuercen por olvidarla. Pero el circo no lo hacem por fortuna para el mundo, no lo hace.

miércoles, septiembre 02, 2015

Reformar el Constitucional o recargar el arma.

Van a reformar el Tribunal Constitucional. Y sería el momento de decir ¡Albricias!, pero parece que no.
La reforma del alto organismo jurisdiccional que plantea el gobierno del PP tiene una sola finalidad que es vencer en su lucha contra el soberanismo catalán buscando una sanción a Artur Mas por incumplir los dictámenes del alto tribunal.
Y es precisamente en eso en lo que está el error de fondo de esta reforma. No se trata de mejorarlo, no se trata responder a un clamor popular que exige un cambio en uno u otro sentido. Se trata de convertirlo en un arma arrojadiza contra los que piensan y conciben su nación de una manera distinta a la suya, de transformarlo en una unidad de combate a su favor.
A lo mejor hay que darle al Constitucional potestad sancionadora -y creo que es bueno- pero, acuciado por sus necesidades de victoria política, nuestro gobierno se ha saltado más o menos quince pasos y ha ido al último. Habría que empezar por limpiarlo de injerencias políticas, por cambiar la forma de designación del mismo, por apartarlo del poder legislativo y ejecutivo, por utilizar criterios judiciales y no políticos en la elección de los magistrados.
Pero para que eso fuera factible y creíble antes habría que realizar el mismo proceso con el Consejo General del Poder Judicial y con lo órganos de gobierno de los jueces y con todos los estamentos judiciales que ahora mismo son designados.
Y luego, solamente luego, darle capacidad sancionadora para que multe o sancione a Artur Mas o a cualquier otro que incumpla sus dictámenes.
Pero Mariano Rajoy y el gobierno español no pueden hacer eso. Primero porque sería un proceso largo que tendría como objetivos en sí mismos el cambio y la mejora en el Tribunal Constitucional y no el verdadero de Rajoy que es frenar el intento soberanista de Catalunya.
Y segundo porque si hace todas esas reformas, aunque llegara a tiempo, a lo mejor el Tribunal Constitucional no haría lo que él quiere que haga. Porque ya no lo controlaría.
Así que en realidad Mariano Rajoy y el gobierno no reforman el Tribunal Constitucional. Solamente lo cargan con nueva munición explosiva para apuntar hacia un objetivo diferente y seguir usándolo como arma política.
Otra oportunidad perdida de que alguien se crea que quieren regenerar la política. Si que alguien aún tenía dudas.

martes, agosto 25, 2015

Ahorro y transparencia, promesas muertas sin nacer

"Vamos a ahorrar, a ser austeros", gritan a los cuatro vientos aquí y allá los que ya comienzan a cantar y contar las excelencias del partido actualmente en el gobierno para lograr su reelección.  Y "vamos a realizar un esfuerzo de transparencia", prometen para concluir".
Y de nuevo los hechos, esas circunstancias que tienen la molesta tendencia a no desaparecer cuando nos viene en gana, nos demuestran lo contrario. Y hay un ejemplo que le sirve a la realidad para desmentir todas esas promesas: La Ciudad de la justicia de Madrid
Puede que los presupuestos del Partido Popular digan en sus números básicos pero incluyen partidas de trasferencia a la Comunidad de Madrid para pagar una Ciudad de la Justicia que no existe. La construcción faraónica que comenzara a erigir Esperanza Aguirre para albergar al sistema judicial en Madrid no ha visto la luz y ha costado 105 millones de euros, ¿eso es ahorrar? Pese a que ni un juicio, ni un sumario, ni una denuncia se ha tramitado en esos edificios, muchos de ellos sin construir siquiera había personal contratado por la Comunidad cobrando todos los meses nóminas de hasta 106.000 euros anuales, todos ellos elegidos a dedo, todos ellos y ellas jefes, directores, responsables o coordinadores de algo, ¿es eso ahorrar? No había operarios, trabajadores, nadie sobre lo quien emitir órdenes pero cobraban por hacerlo llevando la castiza expresión de "mas jefes que indios" a su más literal expresión desde Little Big Horn ¿Es eso ahorrar?
Uno de los principales elementos para mantener la transparencia gubernativa es la claridad diáfana en las contrataciones públicas que evita el nepotismo. Pues bien, entre los pocos operarios contratados había policías salpicados en la trama de las vigilancias ilegales madrileñas, el hijo de Arias Cañete, la hija de su socio, amigos personales de Esperanza Aguirre, seis personas con vinculaciones de amistad o familiares al entonces consejero de justicia de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, ¿Es eso transparencia?, ¿es eso evitar el nepotismo?
De nuevo prometo un ahorro que ya prometí y no cumplí. De nuevo prometo una transparencia que ya juré y no lleve a cabo.  De nuevo mucha gente tiene que decidir entre los hechos y las promesas ya desmentidas por esos hechos, entre la realidad y la ficción.

lunes, agosto 24, 2015

Fraude: un bofeton de realidad a las promesas del PP

El Partido Popular, en su afán con un cierto tufo antidemocrático -que no totalitario- de dejar atados y bien atados los presupuestos de 2016 para forzar al siguiente gobierno, sea suyo o no, a hacer lo que el quiere, ha dado una herramienta inestimable al  votante -incluido al de su propio partido- que no suele tener ante unos comicios: la realidad.
Por mas que prometa, por más que imprima millones de panfletos y folletos sobre su programa electoral y haga perder la voz a sus líderes en sus mítines ahí estarán los Presupuestos Generales del Estado para devolver con una caricia o un bofetón a la realidad a todos los que escuchan sus promesas.
Y eso le ocurre con su siempre jurada y prometida lucha contra el fraude fiscal.
Se llena la boca por pasiva de decir que van a luchar contra el fraude pero es mentira.
Y esa rotunda afirmación se basa no solo por la experiencia previa. Es decir, ya podían haberlo hecho durante los últimos cuatro años en lugar de dar amnistías fiscales a los grandes defraudadores y limitarse a perseguir sin tregua a los que dejamos de pagar 132,90 por una factura extranominal del ejercicio 2012 -que también está bien que lo hagan, todo sea dicho-. También está basada en la realidad de sus intenciones plasmadas en los Presupuestos Generales del Ministerio de Hacienda.
La Agencia Tributaria contará en 2016 con 9 millones y 671 personas menos para el funcionamiento de la institución según las magnas cuentas públicas para el año que viene. 
¿Así es como mejoran la lucha contra el fraude mas teniendo en cuenta que 75 de las doscientas plazas reducidas son de inspectores fiscales que se jubilan y no se renuevan?
El capítulo de ingresos es otra bofetada de realidad en el rostro ya bastante amoratado del votante del PP. No hay una sola previsión de incremento de ingresos por lucha contra el fraude, de hecho ese capítulo de ingresos se reduce como todos los años. Es decir se prevé recaudar por "prevención de fraude" menos que en 2014, que ya fue menos que 2013 y menos que 2012 y así desde casi el albor de los tiempos.
Y la prueba definitiva que la lucha contra el inmenso fraude fiscal no es una prioridad es que el presupuesto en ese campo sigue siendo cosmético. Es decir se presupuesta mucho menos de lo que se podría recaudar por ese concepto -dicho por los propios inspectores de Hacienda- para que al superarlo ya se pueda presentar como un éxito y se pueda dejar de emplear recursos en ellos.
De modo que la realidad de sus Presupuestos Generales vuelve a desmentir las promesas del Gobierno que busca la reelección.
No sé cuantas van ya pero los votantes del PP van a tener que despachurrar el presupuesto familiar en bistec para colocárselos en los ojos y bajar la hinchazón de todos los puñetazos que la realidad de las cuentas públicas del gobierno del PP está dando en sus esperanzas de regeneración de su partido.

Una rabiosa excepción a la pena de muerte.

No soy yo de los que cree que ejecutando a alguien por sus crímenes se arregle el problema del crimen en sí mismo. Pero como en todo hay excepciones.
Si acudes a un país a frenar la tragedia de la guerra, en nombre de la mayor agrupación de países de La Tierra, y te dedicas a emborracharte y violar mujeres, mereces morir. No ser licenciado con deshonor y un borrón en tu hoja de servicios militar. Mereces morir.
Si las Naciones Unidas te arman, te dan de comer, te equipan y te envían a la República Centroafricana para frenar décadas de sufrimiento, de sangría de luchas tribales y religiosas y tú usas tu arma para apuntar a una mujer y obligarla a quedarse quieta mientras la violas mereces morir. No pasarte el resto de tu vida entre barrotes. Mereces morir.
Si la ONU te concede contratos millonarios de transporte, te hace ganar dinero llevando a sus tropas a los lugares en los que se necesitan y tu permites que tus helicópteros transporten a jóvenes raptadas en la República del Congo para ser violadas durante semanas en tus bases de operaciones, mereces morir. No perder el contrato millonario  ni ir a la cárcel. Mereces morir.
Si ACNUR te encomienda la protección de un campo de refugiados que huyen de la violencia religiosa que enfrenta a milicias de fanáticos cristianos y musulmanes enloquecidos y vigilar los alimentos que allí llegan y tú traficas con ellos obligando a menores a realizar contigo prácticas sexuales a cambio de las raciones que les corresponden por derecho, mereces morir. No ser repatriado y procesado. Mereces morir.
Si te envían a paliar las consecuencias de un terremoto en Haití y violas niños, mereces morir, si recibes la misión de ayudar en una epidemia devastadora de ébola en Liberia y secuestras u abusas de niñas, mereces morir, si te hacen ir a Mali a combatir contra aquellos que lapidan y violan a niñas y mujeres y tú te dedicas a explotarlas sexualmente a cambio de comida, mereces morir
Sin paliativos, sin excusas, sin penas conmutadas, indultos ni apelaciones. Mereces morir. Seas ruandés, congoleño, ruso, fránces, nigeriano, estadounidense, austriaco, belga, búlgaro, checo, chipriota, Estonio, Bangladeshí, alemán, fines, griego, húngaro, irlandés, italiano, letón, británico, holandés o portugués, mereces morir.
Por todo el sufrimiento causado en lugar de evitado, por el descrédito que originas a todos aquellos que sí se están jugando la vida en sus misiones de paz, por privar a un continente entero de una de las pocas esperanzas de mejora que le quedan, por negar al futuro entero del planeta y de la humanidad una esperanza que no es posible sin que África y todos los países asolados por la guerra y la miseria salgan de esa situación, mereces morir.
Y si eres un alto cargo de la ONU y recibes los informes y las denuncias sobre esos hechos, los testimonios de otros millares de cascos azules que sí hacen aquello para lo que están en África y las investigaciones de ongs y gobiernos implicados y las metes en él último cajón de tu escritorio esperando a que pase la tormenta...
Mereces que se arme con un mauser de cerrojo cargado con un sola bala a todos y cada uno de los embajadores de esos países ante las Naciones Unidas, se te saque esposado al hall de su sede en Nueva York y se te ejecute sin más.
Por el bien del mundo en su conjunto.

domingo, junio 28, 2015

Código Penal y síntomas de un nuevo mal social.

El nuevo Código Penal que entra en vigor el próximo miércoles es, como todo lo que en la vida abarca muchos ámbitos, una amalgama casi a partes iguales de buenas intenciones, errores, aciertos, manipulaciones arteras y síntomas de otras cosas.
Y en esto de la política y la justicia los síntomas terminan siendo muy importantes.
Con el nuevo Código Penal los grandes partidos, que ahora llamamos tradicionales, ya estarían disueltos, sus altos cargos inhabilitados para el ejercicio de la política y sus sedes cerradas. Y eso es un síntoma innegable de hasta que punto la corrupción se ha instalado en nuestra política. Desde Filesa hasta Gürtel, Desde Los ERE andaluces hasta las tarjetas Black de Bankia, desde Merca Sevilla hasta el caso Palau.
Con el nuevo Código Penal ninguno de los partidos, que ahora llaman emergentes, estarían disueltos, ni sus líderes inhabilitados para el ejercicio de la política, ni sus sedes cerradas. Y eso es un síntoma de hasta que punto se han magnificado los errores de sus dirigentes en un intento de extender la mancha de la corrupción a todos los partidos por parte de aquellos que ya tenían la suya completamente ennegrecida por ese vicio. Pese a los pagos del venezolano a Monedero, pese a La Tuerka, pese al sueldo de Íñigo Errejón.
Y, no voy a negarlo, la sola aprobación de un Código Penal que contiene estos delitos es un síntoma de que los grandes partidos parecen haber comprendido que no pueden hacer lo que les da la gana con el dinero que gestionan cuando gobiernan. 
Aunque también es un indicio de que no están dispuestos a asumir la responsabilidad de lo hecho hasta ahora. Más que nada porque nadie en esos partidos pide la aplicación retroactiva del cambio legal -cosa que por ejemplo sí exigió a gritos el PP con la Ley de Partidos y la Doctrina Parot, por ejemplo-.
Pero la norma que dirigirá la actividad penal de nuestros tribunales es síntoma de muchas otras cosas.
Los jueces pierden la potestad sobre tres millones de infracciones y eso puede interpretarse como una forma de acelerar la justicia pero el hecho de que el mismo día entre en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana - o sea la Ley Mordaza- en la que recae sobre la policía la potestad sancionadora directa, que se considere su testimonio como una carga de prueba irrefutable o les habilite para cachear, para imponer sanciones a quien les grabe en manifestaciones y para imponer multas sin intervención judicial previa lo convierte en síntoma de un giro totalitario que pretende sacar a los jueces como factor de la ecuación balanceada que debe existir entre libertades y  orden público y des equilibrarla en favor del poder Ejecutivo.
Se endurece la pena para los delitos de odio, agravados si las ofensas a las víctimas de terrorismo o de antisemitismo se hacen a través de Internet. Y eso podría ser síntoma de una mejora en la concepción de lo que es la dignidad social e histórica, pero el hecho de que se agrave solamente en esos colectivos se antoja un síntoma de que se pretende seguir instrumentalizando a esos colectivos en beneficio político propio, Y sobre todo la coincidencia con casos como el del concejal madrileño Zapata lo transforman en un anuncio de que se pretende criminalizar la opinión el único objetivo de deshacerse de la oposición política.
En resumen, que el Código Penal que regirá la justicia española desde el próximo miércoles es un síntoma de la enfermedad que aqueja a nuestros gobernantes, indicios del trueque que lleva intentando vendernos el Gobierno desde que pisara Moncloa. Nos da lo que queremos en la corrupción -aunque tarde, mal y para otros- a cambio de quitarnos o restringirnos de forma intolerable el derecho a disentir de sus designios.
Nosotros veremos si queremos aceptar ese cambio. Y tenemos hasta noviembre para hacerlo.

sábado, junio 27, 2015

La dignidad defendida y la tentación totalitaria

Lo hicieron, lo hacen y lo seguirán haciendo.
El proceso kafkiano -en el sentido literal de la palabra- contra el concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata por reproducir en las redes sociales  -que no inventar- dos desafortunados chistes sobre Irene Villa y el pogromo nazi del pueblo judío ha vuelto a demostrar otro de los vicios totalitarios que los partidos tradicionales de este país tienen: el control e instrumentalización de los movimientos asociativos.
Y digo totalitario porque intentar imponer un pensamiento -por muy progresista u honorable que pueda parecer- es una forma de actuar totalitaria. Ya sea la dignidad de las víctimas del terrorismo, la memoria de los exterminados en la barbarie nazi o la dignidad de las mujeres maltratadas, por poner tres ejemplos muy elementales y muy traídos y llevados en tierras patrias con uno y otro gobierno.
¿Nos acordamos de cuando el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intento imponer una ley en que una mujer era acosada en el trabajo por unos "criterios objetivos", independientemente de que ella se sintiera acosada o no?, ¿se nos viene a la memoria cuando el Partido Popular intento imponer su concepto de dignidad de las victimas del terrorismo a los familiares de los asesinados por el yihadismo furioso en Atocha ese aciago 11 de marzo?
Ahora ocurre lo mismo. Irene Villa no se siente ofendida por el chiste de Zapata -ni por ningún otro sobre su persona, según parece-. Lo dice en la radio, lo dice en Facebook, los dice en Twitter por activa y por pasiva. Pero el fiscal decide "de oficio" que su dignidad ha sido ofendida.
La comunidad judía sefardí guarda silencio, lo cual es decir mucho de una colectivo que está siempre ojo avizor y con razones históricas de sobra ante el antisemitismo, pero el gobierno decide que Zapata es un antisemita que merece cárcel y condena por ello.
Desde Luis Herrera hasta la fiscalía intentan convencer a los supuestos actores pasivos de este drama inventado y magnificado con finas puramente político de que se sientan ofendidos en su dignidad y cuando no lo consiguen ponen en marcha a sus quinta columnistas asociativos.
Como hicieran las asociaciones y observatorios feministas con el maltrato y el acoso, como hiciera la AVT con los familiares de los muertos en el 11-M, entran en escena quienes nada tienen que ver en el asunto para imponer el criterio que al gobierno que les financia y mantiene le interesa que se imponga.
En este caso se llama Asociación Dignidad y Justicia. Pero podría llamarse Observatorio de Violencia de Género, Asociación Peones Negros, Asociación de Mujeres Divorciadas o AVT.
Se arroban la representación de quien no quiere que les representen, la superioridad moral y el derecho de pensar por ellos y a hablar en su nombre. 
Vamos, lo mismo que hacían las asociaciones abertzales pro etarras, amenazando a los familiares de los presos y a los propios reclusos de la banda a mostrarse a favor de lo que ellos llamaban "lucha armada", aunque no quisieran hacerlo; o lo que hacían los camisas pardas en el Berlín de 1931 forzando el saludo de todo alemán que se encontraran por la calle ante la inminente amenaza de una paliza en toda regla.
No es cuestión de dudar de que los objetivos iniciales de estos colectivos instrumentalizados por cada gobierno, pero si del hecho de que se conviertan en herramientas para la imposición de una forma de ver las cosas, de entender el mundo que los gobiernos pretenden que toda la sociedad asimile por la fuerza.Solamente porque reciben el apoyo y la subvención del gobierno de turno para hacerlo.
La definición de dignidad personal, sea de las víctimas del terrorismo, de las mujeres maltratadas, de los supervivientes del pogromo nazi, de los hombres maltratados o de cualquier otra persona es responsabilidad individual de cada uno de ellos y ha de respetarse como la vive cada uno sin utilizar esa defensa con fines políticos y electorales.
Que a lo mejor conviene recordar a Proudhon de forma literal:«El derecho es para cada uno la facultad de exigir de los otros el respeto a la dignidad humana en su persona». Pero para cada uno, que conste. 
Todo lo demás es totalitarismo ideológico en estado puro.

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