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martes, agosto 18, 2015

Voto ciego y los Presupuestos Generales 2016

El Gobierno presenta mucho antes de lo habitual en año electoral los presupuestos Generales del Estado para 2016. 
Mas allá de las superfluas críticas de electoralismo y de las no tan superfluas de intentar obligar al siguiente gobierno -sea propio o no- a gobernar a su modo. Esta presentación extemporánea nos da una oportunidad. Bueno, en realidad se la da a los votantes del PP antes de decidir si votan de nuevo a aquellos que pusieron en el Gobierno hace cuatro años.. 
Los actuales inquilinos de Moncloa están en el Gobierno porque les votaron tras creer unas promesas. Ahora ya no serán promesas. Serán hechos plasmados en unos Presupuestos Generales del Estado los que los votantes del PP tendrán para valorar.
Y su bandera electoral por excelencia, su herramienta propagandística mejor afilada y la que más caló en sus votantes fue la reducción del gasto y el déficit público
¿Reducción de déficit? Pues va a ser que no. 
Porque, al igual que en los anteriores ejercicios -y son cuatro-, el déficit continúa. Pese a todos los recortes en servicios, pese a todo el dinero que no se ha dejado de gastar en Educación, Sanidad, Dependencia, Servicios Sociales y todos esos ámbitos "improductivos" de la sociedad, el déficit continua en ascenso.
Y lo único que hace el Gobierno en sus presupuestos es maquillarlo. Tiene un desfase de 25.000 millones en el gasto de la Seguridad Social y lo cubre tirando de la caja de las pensiones, de un dinero que no es suyo puede que esté en cuentas a su nombre pero no es suyo.
Porque ese dinero fue extraído de los impuestos y las cotizaciones de los españoles con objetivos finalistas: para garantizar las pensiones no para que ellos cuadren las cuentas y puedan fingir que están reduciendo el déficit público.
No lo hacen, nunca lo han hecho y no lo van a hacer.
Accedieron al gobierno con 46.000 millones déficit y el ejercicio posterior estaban en 30.000. Parece un éxito sin precedentes hasta que se descubre que ese descenso se debe a la inyección de 10.000 millones del rescate bancario de las cajas y que se tendrá que devolver con intereses a partir de 2016.
Al año siguiente ya eran 39.000 millones de déficit y eso contando que fue la primera vez que se metió mano en la caja de las pensiones para coger 5.000 millones y compensar el Déficit de la Seguridad Social. O sea que en realidad el déficit era de 44.000 millones. En dos años se habían ahorrado 2.000 millones. Y las cosas han seguido igual hasta este año.
Parece que cada vez se reduce más el déficit pero es falso. Operaciones de cosmética presupuestaria sacando el gasto de 8.000 millones en armamento o de 3.000 en Administraciones Públicas como partidas excedentes del presupuesto anterior pero que se pagan con dinero del corriente.
De modo que ese superavit primario -sin tener en cuenta el pago de intereses- que presenta el Gobierno en sus presupuestos es tan falso como la promesa que hicieron de no tocar o bajar los impuestos o de hacer descender el paro en la anterior legislatura.
Así que si los votantes del PP quieren reelegir a este Gobierno bajo la promesa de "Vamos a seguir maquillando los Presupuestos Generales del Estado para que parezca que reducimos el gasto público, usando para ello dinero que deja sin cobertura social de forma ilegal a todos los que han estado cotizando para su jubilación hasta nuestros días" que lo hagan. Pero si les prometen de nuevo que van a "reducir el gasto y el déficit público" y le votan ya no serán electores engañados, serán cómplices.
El gasto público ha crecido en 5.000 millones solamente por la llegada de las elecciones tanto municipales, como catalanas y por supuesto las generales de noviembre ¿eso es controlar el gasto o ahorrar de lo esencial para gastarlo cuando y donde nos viene bien electoralmente?
Es la sutil diferencia entre votar por fe ciega e irracional y leerse los Presupuestos Generales del Estado para el año 2016 -o al menos un resumen-.

viernes, enero 23, 2015

El inútil chantaje cuando no queda nada que perder

Tenía yo olvidado al Padre Brown, un personaje novelesco de esos que leía mi abuela para descubrir tras un centenar de páginas que el asesino era el mayordomo. Pero hoy me lo han recordado un artículo periodístico con una frase que Chesterton le hizo decir en una de sus quedadas para tomar té con señoras bien de la alta sociedad británica: "La mitad de la política es el chantaje de los ricos a la gente común".
Y ahora estamos en esas. Nuestros políticos tradicionales tiran de todos los lobos, hombres del saco, barba azules y demás mitos de los miedos nocturnos infantiles para chantajearnos. Nos ponen la pistola del caos y el desastre en la cabeza y amenazan con dispararnos si no seguimos usando nuestros sufragios en su provecho.
Hoy es a los griegos, en mayo será a nosotros.
Pero, sinceramente, me parece que ese chantaje no les puede funcionar. Quizás hubiera sido posible hace seis o siete años cuando las cosas empezaban a ir mal. Pero ahora no tienen nada que ofrecer. Han dejado que su intransigencia y su ambición redujeran la sociedad a un conglomerado de miseria y falta de expectativas, han permitido que su fanatismo económico y su falta de visión financiera nos condujera al hambre y a la desesperación. Ya no queda nada que proteger y por eso no les queda nada con lo que chantajearnos.
No les funciona con Syriza porque los griegos no temen al caos porque ya viven en él y saben quienes son sus creadores, no les funciona con Podemos porque España ya está arrasada y todos sabemos quienes han sido los bárbaros que han cabalgado sobre ella a lomos de los potros de su avaricia y sus ansias de poder y la han sembrado de sal, impidiendo toda posibilidad de que una nueva siembra la pueda hacer germinar. 
Y esos ricos, sus voceros, sus defensores y sus mesnadas, se dan cuenta ahora de lo que creyeron su fuerza es su debilidad. Se han preocupado de ser pocos para tocar a más dinero, a más riqueza, a más poder y ahora llega el día en el que ser el 1% de la población que detenta el 70% de la riqueza juega en su contra. Porque el voto de un rico es uno. Por muchos millones que atesore en Suiza, es uno; por muchos cargos que pueda comprar y corromper, es uno. Y no les salen las cuentas.
Conseguirán engañar a algunos que pensarán que por sangre, entorno, suerte, familia o casamiento creerán que aún tienen una oportunidad de formar parte de esa élite económica. Pero la mayoría no. Su insaciable avaricia nos ha obligado a despertarnos de ese sueño americano de poder alcanzar la riqueza para descubrir la pesadilla que ellos han construido para nosotros.
Pero tienen que intentarlo y seguir haciéndolo. Me da la impresión de que tienen que hacerlo porque cada elección, cada votación, se ha transformado en un enfrentamiento entre los que temen perderlo todo y los que ya nada tienen que perder.
Y ahora sabemos que los que temen perderlo todo nos lo robaron antes. Así que el chantaje del que hablaba Chesterton a través de su cura detective no puede funcionar.

lunes, diciembre 15, 2014

Mil preguntas y una respuesta para 426 euros

Va a sonar un poco a eso de la parda flora argentina -que si se la meten grita y se la sacan llora- pero el pacto social que acaba de escenificar ese gobierno que pusimos en Moncloa con nuestros sufragios me resulta más que contraproducente.
La medida más visible será que cerca de medio millón de parados de larga duración recibirán durante medio año 426 euros de ayuda. Nadie va a decir que eso no sea necesario, pero las cifras dan que pensar, los porcentajes dan que pensar.
En España hay casi tres millones y medio de parados de larga duración ¿Por qué se establece una ayuda que solo cubre a 400.000?, ¿por qué, habiendo un millón de familias con todos sus miembros en paro se establecen unos principios de acceso a la ayuda que imposibilitan a muchas de ellas acceder a esos paupérrimos 426 euros?
El plan precisará como mínimo 1.200 millones de euros sin tener en cuenta los gastos de reinserción laboral -cursos y demás- que lo colocarán casi en dos mil millones ¿de dónde salen ahora esos miles de millones de euros que no existían cuando hace dos años se decidió borrar de las prestaciones del INEM a miles de parados?, si han existido siempre ¿por qué se espera a este momento para sacarlos de la chistera y utilizarlos con este fin?
Ni en la edad de jubilación, ni en las pensiones, ni en la reforma de los tipos de contratación, ni en los despidos. En nada de todo eso ha cedido el gobierno de Mariano Rajoy a la presión sindical ha lo largo de todo su desmontaje del mercado laboral español, ¿por qué ahora pasa de su primera oferta de ayuda para 40.000 parados a multiplicarla por diez solamente con un para de reuniones con los sindicatos?
Puede que la primera y más obvia respuesta se resuma en una sola palabra: elecciones, maquillaje electoral o como se quiera llamar. Pero a mi, que me gusta darle vueltas a las cosas -demasiado, según algunas- se me antoja otra respuesta.
El Gobierno ya tiene el mercado laboral donde lo quería. Ya tiene cinco millones de personas dispuestas a trabajar casi en cualquier condición, ya tiene a los que trabajan dispuestos a soportar reducciones de sueldo y pérdida de derechos laborales con tal de conservar sus puestos de trabajo, ya tiene un sistema en el que la precariedad laboral desequilibra las reglas del juego a favor del empresario hasta límites no recordados desde los cuentos de Charles Dickens. 
Ya ha hecho el trabajo para el que accedió al poder, aupado por quienes querían que eso ocurriese.
Así que ahora no está demás recurrir a la limosna, desprenderse de algunas migajas para demostrarles a los siervos de la gleba del nuevo feudalismo empresarial que sus señores de horca y cuchillo pueden ser amos magnánimos y caritativos.
Eso sí, aprovechando que cada vez están más cerca las elecciones.
No sé, a lo mejor exagero.

martes, septiembre 17, 2013

Bañez y Wert nos colocan entre Malthus y el Taigeto

Poco podía saber el bueno de Edipo que la respuesta  al acertijo de la esfinge que le sirvió para librarse de servir de aperitivo a la mitológica bestia y que definía al ser humano como el único animal de tes edades, cambiaría radicalmente varios milenios después.
Este gobierno nuestro, que nos hemos echado a la espalda, el bolsillo y la dignidad, en nuestra última visita a las urnas amenaza con romper esa trilogía que convierte al ser humano en un animal de tres edades: la infancia, la madurez y la ancianidad.
Porque la corte moncloita con Fátima Bañez al mando de un ala y José Ignacio Wert a la cabeza de la otra está atacando con saña y con denuedo los flancos de nuestra sociedad, esas zonas que por su debilidad y por su falta de capacidad de defensa propia son tradicionalmente las que más exigencia de protección reclaman de los gobiernos.
Después de ensañarse con los productivos, con los trabajadores activos, con una reforma laboral que ha arrojado a varios millones a la más absoluta precariedad del servilismo en el que los empresarios deciden arbitrariamente sin imposición contractual alguna lo que les viene bien, con unos ERE que han arrojado a varios millones al paro y la miseria, vuelven su mirada iracunda de austeridad paranoica hacia los flancos indefensos de la sociedad. Hacia los niños y los ancianos.
Con un golpe de pluma Wert ha dejado sin libros a medio millón de alumnos, una cifra que se incrementará exponencialmente a medida que las comunidades autónomas -todas ellas prácticamente en manos de los comandantes regionales genoveses- impongan también sus recortes, con unas cuentas hechas mirando para otro lado Madrid deja a los alumnos sin centenares de profesores que les son necesarios para poder prepararse, para poder educarse, para tener un futuro distinto al que los ideologías del neo servilismo empresarial han diseñado para ellos.
Y por si esto fuera poco, la ministra de Trabajo y Seguridad Social -cada vez menos seguridad y ya apenas social- anuncia que los pensionistas, aquellos que ya han dado lo que podían o querían dar al sistema perderán ni más ni menos que 300.000 millones de suspensiones. Eso sí, en cuatro años. Como si eso fuera a apaciguaros.
A los niños les niegan el futuro y a los viejos les roban el pasado.
Por mor de su necesidad ficticia de dinero, usando como excusa una contención de gasto que es solamente necesaria porque ellos se han empeñado en rescatar de la quiebra y la cárcel a los responsables de las entidades bancarias que financiaron sus campañas, sus obras faraónicas destinadas a su ego político y sus tejemanejes varios, sacrifican las dos únicas fuentes de progreso, de evolución que tiene una sociedad: el aprendizaje y la experiencia.
Después de meter descaradamente la mano en la caja de las pensiones -de la que juraron y perjuraron que no tocarían un duro- ahora deciden que necesitan el dinero que deberían reservar para las pensiones, el dinero que esas personas se han ganado el derecho a recibir con treinta, cuarenta o cincuenta años de trabajo, para otras cosas, para cuadrar sus cuentas, para paliar su déficit.
Después de recortar en una educación pública que también prometieron con la mano en su biblia que no tocarían ahora, como el padre irresponsable que utiliza el dinero destinado a la paga de sus vástagos para comprar tabaco, deciden coger el dinero de los libros de texto que los niños precisan para su aprendizaje, de los sueldos de los profesores que precisan para su educación y lo destinan a otros fines.
Y con ello convierten a infantes, trabajadores activos y ancianos en especies diferentes. Dejan de tratar al ser humano como una totalidad y le trasforman en una suerte de trilogía perversa.
Tratan a niños y ancianos como si fueran especies simbiontes de los auténticos seres humanos, de los que producen, de los que generan con su trabajo una riqueza económica que cae siempre en las mismas manos y no se redistribuye, como si fueran parásitos que no aportan nada a la sociedad y que solamente drenan recursos y por tanto deben ser eliminados de la ecuación del coste social.
Ponen la condición de humanidad en un baremo insostenible.
Nos ponen en riesgo la memoria y la imaginación. Las dos cosas que nos hacen ser una sociedad humana, que nos hacen ser nosotros.
Quizás Eleanor Roosevelt, Charles Malik o cualquiera de los redactores de la Declaración Universal de Derechos de 1948 que escribieron  que ningún ser humano puede ser discriminado por razón de su raza, sexo, credo o nacionalidad deberían haber añadido que tampoco pueden serlo en virtud de su situación productiva.
Porque, en esencia eso es lo que hace el ejecutivo encabezado por Rajoy y sostenido por los farfullos incoherentes de la Santa Cospedal desde Génova, 13. Establecen una línea en la cual la productividad es el baremo de la humanidad.
Si no produces para que los gobiernos te puedan cobrar impuestos, para que tu trabajo genere beneficios a élites empresariales y corporativas que mantienen o pretenden mantener a ese gobierno en su puesto, no tienes derechos. El dinero que precisas, el dinero que has aportado en el pasado para el futuro será utilizado para otros fines. Lo robarán ante tu propios ojos para gastarlo en lo que les venga en gana.
Sin becas y con pensiones ínfimas nos retrotraen en la Francia de Víctor Hugo en la que los ancianos que no podían trabajar vivían de la caridad y conmiseración de los que salían de templos o cabaretes y a la Inglaterra de Dickens en la que niños que no habían leído un libro porque sus padres no tenían para pagarlo se ganaban la vida como pilluelos hasta que lograban un trabajo por unos cuantos peniques en cualquier fábrica.
Esperemos que no llegue el día en que como pidiera Malthus se sacrifique a todo el que no sea productivo a partir de una edad para evitar su gasto de manutención o en el que, como hicieran los chicos de Leónidas en el Peloponeso, nos busquemos un monte Taigeto cualquiera por el que arrojar a aquellos cuyo coeficiente intelectual no les permita alcanzar el 6,5 para ahorrarnos el coste de su educación.
Aunque ese futuro distópico no llegue, Rajoy y su corte ya han logrado romper la unidad de las edades del hombre ya han empezado a convertirnos en lo que el bueno de Henry Wotton no quería que nos convirtiéramos porque para él:  "una ciudad en la que se deja morir a los viejos y no se deja crecer a los niños no es en realidad una ciudad, es solo una suma de recintos para esclavos".
Ni Edipo hubiera sido capaz de resolver el acertijo de lo que el Gobierno está haciendo con nosotros..

martes, junio 18, 2013

Un vómito y Mr. Crews nos pintan la linea de defensa

Una de las formas de pensamiento más recurrentes en este Occidente Atlántico nuestro es la que se empeña en compartimentarlo todo. Los problemas se abordan, se expresan y se afrontan -cuando no se huye de ellos, que es casi siempre- de forma individual, por separado, sin intentar integrarlos en una visión de conjunto de nuestra existencia. Quizás sea fruto de nuestro endémico individualismo o simplemente sea un mecanismo de defensa que intenta impedirnos descubrir de forma inconsciente que el único factor común de nuestros problemas somos nosotros mismos y que es una opción más que plausible que, por ese simple hecho, tengamos una parte de responsabilidad en ellos.
Y en esta crisis nuestra que no es crisis hay muchos que se empeñan en hacer lo mismo. "Vayamos por partes, dicen". Se empeñan en considerar la tragedia de los desahucios como algo separado de la venta de lo sanitario a lo privado y está aparte de la Reforma Laboral, que a su vez se afronta como si no tuviera nada que ver con los recortes educativos o la Reforma de las Pensiones o con la sacralización de los mercados o con la corrupción política.
Y claro, como en otras muchas cosas que se relacionan con lo que es y debería ser nuestra sociedad, nos equivocamos de medio a medio porque, como diría Charlie Crews, el personaje central de la serie Life, interpretado por el ahora archiconocido actor protagonista de Homeland: "No puedes vivir pensando las cosas por separado. Todo está relacionado".
En esta batalla que nos han obligado a emprender por la supervivencia de lo nuestro contra aquellos a los que nuestros sufragios colocaron en Moncloa la prueba de la incontestable veracidad de esa afirmación no es un documento, no es una complicada explicación filosófica, no es una cadena de relaciones imposible de seguir y de probar. Es algo tan simple, mundano y escatológico como un vómito.
Un vomito cae en un Centro de Salud de un pueblo madrileño y no hay nadie para recogerlo. Al menos no hay nadie para recogerlo hasta el día siguiente.
No hay nadie porque los recortes en sanidad han quitado recursos económicos al centro y han hecho que haya menos turnos de limpieza en un espacio sanitario donde la limpieza no es otra cosa que una absoluta necesidad. 
Y esa es la explicación individual, la que aborda un solo problema, pero solamente es la punta del iceberg. Porque el recorte en limpieza supone que el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha decidido gastar 35 millones de euros en la limpieza de los centros de atención primaria y ahorrarse 18 de los que gastaba hasta ahora. 
Pero ha decidido conceder el contrato a una sola empresa Ferroser, filial de Ferrovial. Unos recortes que también incluyen otro de esos factores aparentemente no relacionados -o que algunos pretenden separar- como es la privatización de la gestión. Porque la gestión de la limpieza es privada, es una concesión.
Y aquí es donde empiezan a entrar otros factores. 
Porque Ferrovial es una de esas empresas que se han acogido a la amnistía fiscal, porque su propietario ha pagado de tapadillo 200 millones a Hacienda para evitar males mayores, porque Ferrovial es de los que pagaron comisiones a Convergencia y Unió, porque el PP andaluz defiende a la empresa a capa y espada en sus problemas cordobeses y porque en algunas partes del sumario de Bárcenas, los sobres y las comisiones aparece el logo de esta empresa en letras de neón.
Así que ya no hablamos solo de recortes, hablamos de corrupción política, de nepotismo. De repente un problema se transforma en dos que ya no pueden verse por separado. 
Pero, aún así, pese a los recortes y el nepotismo, nuestro vomito ambulatorio, que ya empieza a convertirse en un surrealista monumento a la destrucción social, no tendría porque seguir en el suelo. No tendría porque si no fuera por la intervención de otro factor de esos que parece que no tienen nada que ver entre sí.
Si seguimos con la mirada la linea de cinta aislante negra que en la pared de la casa de Charlie Crews lo relaciona todo, nuestros ojos acaban posándose en ni más ni menos que un ERE presentado por la empresa unos días después de recibir el contrato. Señoras y señores, con ustedes la Reforma Laboral.
Y ese ERE supone prejubilaciones, reducción de jornadas y de sueldos. Una empresa que acaba de recibir un contrato de 35 millones de euros reduce plantilla y eso sí comienza a ser el motivo de que nuestro vómito siga en un suelo en el que no debió de mantenerse más de unos pocos minutos, eso ya empieza a hacer plausible que el recorte y la corrupción sean factores que originen esa dantesca situación.
Y el motivo de que el ERE progrese no es otro que el hecho de que la empresa y su matriz han descendido en sus beneficios. Y por eso hay que hacer todo lo posible para que no sigan por esa vía porque entonces la  cotización temblará, descenderá y los mercados reaccionarán negativamente.
¡Vaya hombre!, los mercados, esa tiranía absurda e invisible que parecía que en teoría no tenía nada que ver con todo esto. Por si no tuviéramos bastante para fijar nuestra regurgitación al suelo con los recortes, la gestión privada, la corrupción y la Reforma Laboral ahora se nos une el sacrosanto miedo a los mercados para hacer fuerza.
Así que si nada de eso es suficiente para aplacar a la bestia mercantil compuesta por las fauces de los inversores especulativos, el ERE se transformará en despidos y estos en paro, en hipotecas impagadas, en desahucios, etc.
Así que parece que un sólo vómito es consecuencia de muchas cosas y causa posible de otras tantas. Un solo vómito en el suelo de un centro de salud.
De modo que la próxima vez que creamos que porque el Gobierno nos promete recuperar la paga extra nuestra lucha ha terminado, recordemos el vómito.
Cuando los gobernantes nos aseguren que no nos tocarán la pensión porque el cambio empezará dentro de diez años y creamos que nuestras protestas tienen que acabar, fijemos nuestra mirada en el suelo de un centro rural de Atención primaria madrileño.
Cuando tengamos la tentación de dar nuestra lucha por terminada porque los jueces nos digan que no nos van a embargar quizás deberíamos pensar en la nausea y el pavimento.
La próxima vez que creamos que si nos dan la beca no nos afecta la reducción de profesores interinos o la eliminación de los desdobles, que si nos dicen que se ampliarán los criterios para el tramo mínimo de pago de las medicinas recetadas ya no tiene nada que ver con nosotros que jubilen obligatoriamente a cientos de profesionales médicos o privaticen la gestión de hospitales, que si meten en la cárcel a un par de políticos la corrupción y el nepotismo ya están vindicados, tal vez deberíamos pensar en Charlie Crews.
"Todo está relacionado" 
Y nosotros tenemos que batallar en todos los frentes al tiempo y por igual. Es más cansado, menos individualista, menos nuestro. Pero es lo único que podemos y debemos hacer.
Eso, o dejar para siempre el vómito en el suelo del centro de salud hasta que se convierta en una reliquia arqueológica de una sociedad que desapareció víctima de su propio egoísmo.
Y no, no me he olvidado de relacionar la Reforma Educativa con todo esto. Esa solamente pretende lograr que no sepamos quejarnos ni enfrentarnos a todo lo demás.

domingo, junio 09, 2013

Bañez y Cospedal o la política de las Uvas de la Ira

No son los grandes números los que demuestran el objetivo y la verdadera intención de una política. No son los inmensos presupuestos ni las partidas millonarias. Son los flecos, las cantidades pequeñas que figuran en la parte baja de las columnas de los balances.
Y la última de esas cifras que justifican una política de recortes e inmensos ahorros es la nada despreciable cantidad de 79 euros.
Porque esa ayuda, aportada por un gobierno extranjero que no tiene la obligación de darla, es la que ha sido utilizada de excusa por el nuestro, el que nos echamos sobre la espalda con nuestro último viaje a las urnas, para reducir en 180 euros la pensión de un hombre de 93 años que cobra 720 euros.
En las tierras castellano manchegas, bajo la férula de la Santa Patrona del recorte de Cospedal se ha empezado a aplicar a toda prisa una nueva norma emanada de la locura falsamente austera de este gobierno nuestro. 
En sus presupuestos, en la letra que nadie, ni siquiera la oposición lee hay una cláusula por la cual cualquier ayuda de un país extranjero a un cónyuge dependiente implica perder el complemento.
O sea que un hombre de un pueblo de Albacete ve descender su pensión de 720 euros a apenas 500 porque su esposa recibe 79 euros de Francia por dedicarse algunos años a acudir a vendimiar a ese país.
Podría decirse que es un error, podría decirse que es una falta de previsión de este gobierno que solamente piensa en la macroeconomía y en los grandes números. Pero no es así. El mero texto de la clausula de marras demuestra que no es así.
Está recatada e ideada precisamente para lograr ese objetivo. Para recortar de esos gastos en concreto. Ese es su principal y quizás único objetivo. Dejar sin un puñado de euros, que no dan ni para pagar un par de facturas de gas y luz, a 20.000 personas que reciben una ayuda de países que tienen un sentido social muy diferente del nuestro. En los que trabajar, aunque sea poco tiempo, da derecho a una ayuda, aunque sea pequeña.
Así una pareja de nonagenarios de Albacete pierde un tercio de sus ingresos porque Francia tiene la dignidad suficiente como para devolver con esa ayuda las cotizaciones de los temporeros de hace cincuenta años; otro matrimonio castellano manchego pierde 200 euros porque Suiza recuerda que una mujer trabajó hace cuarenta años en sus restaurantes durante un año y le de 20 pírricos pero justos euros por sus cotizaciones durante ese periodo.
Y mientras, nuestro gobierno, que el que realmente debería preocuparse por mantener la dignidad de todo trabajo, se agarra a ese clavo ardiendo para conducir a 20.000 ancianos de la supervivencia a la miseria, de la resignación a la desesperación.
Bien podrá la Santa Cospedal calarse la mantilla para escuchar discursos obispales sobre el valor de la familia y de la tradición en la muy sagrada catedral de Toledo el día del Corpus mientras envía a sus inspectores de la Seguridad Social a dar la noticia a dos ancianos de que el Gobierno ha decidido acelerar su muerte por ahorrarse 79 euros al mes.
Veinte mil temporeros por 80 euros son 1.600.000 euros al mes en toda España mientras que los asesores de la furibunda patrona del recorte le cuestan lo mismo -incluso medio millón más- solamente a la Comunidad de Castilla La Mancha. Cospedal podría haber ahorrado de los 67 millones destinados a los gastos de personal de la partida de "Alta dirección" de sus consejerías. Hubiera supuesto el chocolate del loro para sus altos cargos. Pero no lo hace y además permite que les reclamen una devolución de 720 euros por lo percibido desde enero de ese suplemento.
Pero no lo hace. Mientras habla de la necesidad de recortar diputados, mientras mantiene en su puesto a parentelas y deudas políticas que ha generado a lo largo de sus largos años de deambular por los pasillos y los armarios de Génova, envía cartas a ancianos haciendo cargar sobre sus artríticos hombros el peso de unos recortes innecesarios y desmedidos amparada en una ley de la que tanto se avergonzaba el PP que la colocó en letra pequeña para que nadie la viera, para que nadie reparara en ella.
Las uvas de la vendimia francesa son motivo para ellos de desatar su furia, su ira recaudadora, sobre ancianos que no les han hecho ningún mal, que no ha engañado a nadie, que no han defraudado miles de millones como aquellos a los que magnanimamente les han perdonado sus deudas y les han permitido mantener el 90 por ciento del beneficio de su continuado latrocinio al erario público.
¿esos son los valores que defiende la Santa Patrona cuando habla de justicia?, ¿esas son las pautas que defiende Nuestra Señora de Cospedal cuando asiente mesurada a las encendidas defensa de la familia y la tradición de los purpurados en sus púlpitos de misa de doce los domingos?.
¿que deberían hacer Verónico y Marcela -que así se llaman los temporeros nonagenarios- para sobrevivir?, ¿divorciarse legalmente para que ella pudiera reclamar una pensión mínima pese a seguir viviendo juntos? ¿Que ella, con las dos caderas rotas y solamente 79 euros de ingresos de un país extranjero, reclamara una pensión completa de dependencia?, ¿hacer lo que nunca han hecho: defraudar?
Porque si les pillan les perdonarán el 90 por ciento de lo defraudado. O a lo mejor no. Que ellos no tienen cuentas en Suiza.
Pero en una cosa hay que darle la razón al gobierno de Rajoy y al brazo armado de los recortes que encarna Cospedal. Su argumento -más bien su excusa- es completamente cierta. 
“Desde 2011, si una persona cobraba una pensión en España no se la consideraba dependiente”, afirman los voceros de Bañez, la ministra de trabajo que nunca cotizó, “Es una cuestión de equidad. No tiene sentido que eso no se aplique a quien recibe la ayuda de otro país”.
Y parece que de nuevo es el pasado lo que les fuerza a hacer ese ajuste. Pero esa ley de 2011 es suya, no pueden echar la culpa a nadie.
Podrían haber establecido su criterio de equidad a la inversa y establecer que todo aquel que reciba en España una pensión puede ser considerado dependiente si esta no sobrepasa, por ejemplo, un tercio de la pensión mínima. Podrían haber utilizado la lógica de la igualdad para darse cuenta que nadie puede vivir con 300 euros al mes y que necesita de otra persona -o sea que es dependiente- aunque perciba esa minúscula pensión.
Pero no Rajoy, Bañez y Cospedal han decidido igualar a la baja, hacernos a todos iguales, sí, pero iguales en la miseria. Hacernos todos víctimas por igual de su ira. Hacernos a todos Okies, víctimas de su ira por las uvas.
Es de suponer que poco imaginó el bueno de John Steinbeck que sus Uvas de la Ira iban a servir de nombre a uno de los peores bombardeos sistemáticos de la historia que se llevó por delante a culpables e inocentes en el valle de La Becah, como lo hace la ira recaudadora de estos profetas del recorte, encabezaBañez y Cospedal dos por la Santa Cospedal.
Pero desde luego nunca debió imaginar que pudiera bautizarse con ese ilustre título a las acciones de un gobierno que está dispuesto a dejar morir de hambre a un puñado de ancianos solamente porque recogieron uvas para ganarse la vida allende los tiempos.
La uvas de la ira ya son el título de una novela ni el nombre en clave de una operación militar. Rajoy y todos sus barones y baronesas genovitas -sobre todo Bañez y Cospedal- les han dado un nuevo significado.
Las uvas son las que recogieron en Francia Verónico y Marcela y la ira es la que nos hace acumular un Gobierno que les castiga a ellos por los fallos, errores y delitos de aquellos que aún componen sus listas electorales.

viernes, marzo 29, 2013

Enric, el PP y el escarche llevan a Niemöller al 2.0


Habéis perseguido a todos.
Primero fuisteis a por los jubilados pero como vosotros tenéis la jubilación asegurada, no os importó hacerles daño. Después fuisteis a por los enfermos, los discapacitados, los dependientes y como vosotros no tenéis problemas de dinero, no os importo cargar a las familias con un peso que no pueden soportar. 
Entonces fuisteis a por los funcionarios, los médicos, los profesores. Fuisteis a por nuestra sanidad y a por nuestros colegios porque vosotros tenéis los vuestros asegurados. Protestamos y no os importó enviarnos a los antidisturbios a que nos hicieran daño.
No os importó que hubiera millones de parados y fuisteis también a por ellos. Les quitasteis un pedazo de lo poco que les queda.
Y les gritasteis que se jodan en mitad del Parlamento. Y empezasteis a jodernos a todos los demás, a la cultura, a los mineros, a todos los contribuyentes. Fuisteis a por todos nosotros y no os importó hacernos daño para no hacérselo a los vuestros. Los bancos vinieron a por nosotros y vosotros nos quitasteis los cuatro cuartos que nos habían dejado en los bolsillos. Ellos nos robaban, vosotros hacíais negocio con nuestro dinero. Volvimos a protestar y nos disteis la espalda de nuevo.  
No queríais ver cómo la gente saltaba por las ventanas o se colgaba del cuello. Los bancos que nos habían puesto la soga iban a por los que menos tenían y les dejasteis hacer. Dejasteis que se aprovecharan con las preferentes de los más indefensos y vulnerables y jamás perseguisteis a los timadores. Dejasteis que algunos se quitaran la vida angustiados por su desahucio. Les empujasteis al vacío sin mover un solo dedo y permitisteis que pelotones de policía siguieran sacando a la gente de sus casas a empujones. Podríais haberlo evitado pero seguíais mirando para otro lado.
Los jueces españoles y el tribunal europeo han decretado que las hipotecas españolas son ilegales y abusivas y a ninguno de los dos les habéis hecho caso. Miles de personas en la calle y un millón y medio con su firma, os han pedido parar esta sangría y habéis tratado de escaparos de ellos. Nos disteis unas medidas insuficientes que no sirvieron para nada y ahora nos volvéis a ofrecer un simulacro de solución en diferido. Os pedimos pan y nos dais migajas. 
Os pedimos ayuda y nos dais antidisturbios. Os pedimos que nos echéis una mano y nos la echáis al cuello. 
Ahora van a por vosotros y reclamáis que os amparemos pero ya no queda casi nadie de nosotros que lamente lo que os está pasando. Os toca sentir lo que sienten los perseguidos. Ahora nos pedís la justicia que vosotros nos habéis negado. Invocáis la democracia que habéis destruido y el respeto que no nos tenéis. Exigís que se respeten los derechos que no habéis respetado. Llamáis terroristas a los que os persiguen pero sois vosotros los que los habéis aterrorizado. 
Nos llamáis golpistas mientras nos moléis a golpes. Hay que ser muy miserable para llamar acosador al acosado. 
Seguid así. Seguid dando la espalda a la realidad, seguid llamándonos criminales en lugar de ciudadanos. Seguid aumentando la pobreza, la desigualdad y el paro. Seguid dejando que a la gente la estafen, la echen a la calle y los ladrones anden sueltos. Seguid haciendo un escarche masivo a la población e irán a por vosotros.
Y ahora los escarches van a por vosotros y os giráis a los jueces, los ciudadanos y las leyes que ignorasteis pidiendo ayuda, comprensión y respeto. Justo lo que no disteis.
No es una amenaza, es una advertencia de lo que, desgraciadamente, podría pasar.
Ahora solo van a por vosotros pero mañana irán a por vuestra seguridad.
La seguridad que les habéis negado, y a por vuestros privilegios, a por el dinero que les habéis quitado, los coches en los que huis de nosotros, las casas que tenéis y que ellos han perdido, el bienestar que les habéis arrebatado. Querrán infligiros el mismo dolor que le habéis causado. Y a nadie le importará si os hacen daño porque el daño que habréis hecho nos habrá anestesiado a todos. Serán tan violentos como lo habéis sido vosotros. Se saltarán tantas leyes como vosotros habéis violado. Serán peligrosos porque están desesperados. Y serán incontrolables porque no tendrán nada que perder.
Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois los culpables, sois la causa de los escarches que estáis padeciendo. 
Vosotros sois el escarche de este país. Le habéis hecho un escarche a esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho escarches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le habéis hecho decenas, cientos de  escarches a los ciudadanos a golpe de porra, recorte, insulto y decretazo.
Sois vosotros los que permitís el acoso a los ciudadanos de una banca miserable que impone una ley injusta. Sois vosotros los que dejáis que miles de familias sean humilladas delante de sus vecinos, que sus casas sean señaladas con una cruz de "desahuciado" en la puerta, que queden marcados como parias y excluidos, que ancianos, niños, enfermos y gente sin recursos estén sufriendo la derrota, la violencia policial y la vergüenza pública. Sois vosotros los que lleváis más de cuatro años haciéndonos un escarche tras otro, los que lleváis años huyendo de los que ahora os persiguen, los que estáis empujando a miles de personas por un barranco por el que os acabarán arrastrando, los que estáis provocando una pobreza, un odio y una desesperación que puede acabar estallando.
Si dejáis que eso ocurra, recordaréis el último verso del poema de Niemöller: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”. Nadie protestará porque os estaremos persiguiendo todos.
Y van a ir a buscaros. Seguid así e irán a buscaros. Seréis vosotros o todos los demás. No tendremos elección. O la tendremos muy fácil.
Según se mire.

Enric Rufas actualiza el poema del reverendo Niemöller y yo pongo mi granito de arena. Pero el bueno de Enric ha hecho lo grande de este post. Gracias,eres muy grande.

miércoles, marzo 28, 2012

El cuento de la Huelga General.

Papá, mamá ¿trabajar fue siempre así?
No hijo, no:
En 1854 una Huelga General de los trabajadores franceses de tres semanas de duración consigue por primera vez una reducción de la jornada desde la de 14 horas diarias, siete días a la semana a la de 11 horas diarias con un día de descanso.
En 1895 Una huelga general de dos meses de las Trade Unions británicas consigue la implantación de la jornada de 9 horas y diá y medio de descanso.
Entre 1955 y 1965, huelgas generales en Estados Unidos, Rumanía. Reino Unido, Francia, Alemania e Italia logran el establecimiento de la jornada de 40 horas semanales en cinco días.
Nosotros trabajamos 8 horas al día, cinco días a la semana.
Eso lo heredamos
En 1879 una huelga de once meses de los trabajadores industriales del Reino Unido logra la abolición del salario familiar y hace posible que cada trabajador, independientemente de su edad, de su sexo y de su estado civil, perciba un salario por su trabajo, aunque trabaje en la misma empresa que sus familiares.
Nosotros cobramos un sueldo por nuestro trabajo aunque nuestra pareja o nuestros padres trabajen.
Eso lo hemos heredado.
 En 1892 una huelga general en Nueva York y otras ciudades industriales que se porlonga durante diez días logra que por primera vez sea obligatorio fijar en un documento contractual, que no puede ser modificado sin acuerdo entre las partes, el salario y la jornada laboral para cada trabajador.
Nosotros trabajamos con un contrato de trabajo que recoge nuestras condiciones laborales.
Eso lo hemos heredado.
En 1905 una huelga general de la mineria asturiana de dos semanas convocada por el SOMA logra que sea obligatorio para la empresa facilitar al trabajador de forma gratuita y sin descontarle del sueldo su coste las herramientas para realizar su trabajo.
Nosotros trabajamos en empresas que están obligadas a facilitarnos las herramientas laborales y no tenemos que pagarlas nosotros mismos para poder hacer el trabajo.
Eso lo hemos heredado.
En 1909 una huelga general de una semana, conocida como Semana Trágica, de los obreros barceloneses logra el reconocimiento del derecho de sindicación y representación de los trabajadores en España.
Nosotros tenemos derecho a representación y a sindicarnos.
Eso lo heredamos.
En 1917 una huelga general de tres meses de los trabajadores, campesinos  y universitarios en la rusia zarista logra la ruptura definitiva de la servidumbre campesina, el derecho a cambiar de profesión de forma voluntaria, el derecho a la defensa judicial de los pleitos contra el patrón y el reconocimiento del derecho universal de cualquier individuo a poner en marcha un negocio.
Nosotros no somos siervos, podemos cambiar de trabajo y ocupación, tenemos la posibilidad de demandar ante los tribunales a nuestros empleadores y podemos abrir un negocio si queremos arriesgarnos a ello.
Eso lo hemos heredado.
En 1933 una huelga general en Estados Unidos, encabezada por los camioneros de James Hoffa, logró la primera regulación de seguridad y salud en el trabajo, obligando a las empresas del sector a asumir los costes derivados de las normas que protegían la seguridad de los camioneros.
Nosotros estamos protegidos por leyes de salud laboral y de seguridad en el trabajo.
Eso lo hemos heredado.
En 1937 una Huelga General de tres semanas de los sindicatos portuarios en todo Estados Unidos logró por primera vez que una patronal empresarial aceptara un convenio colectivo para un sector determinado, fijándo condiciones igualitarias para todos los trabajadores del sector.
Nosotros podemos recurrir a un convenio colectivo de nuestro sector en caso de conflicto laboral.
Eso lo hemos heredado.
Vale, vale. Lo pillo pero, papá mamá ¿Eso fue fácil?
No hijo no.

Esas gentes soportaron lo insoportable, lo que ninguno de nosotros podría soportar.
Meses sin alimentos, sin dinero para compralos, cargas de algunos de los ejércitos más sanguinarios del mundo, disparos de soldados napoleónicos, cargas a caballo sable en mano de La Guardia Civil y los Cosacos de Vladivostok, fusilamientos callejeros de los soldados de Su Graciosa Majestad  y la infantería del Ejército de la Unión, emprersarios que quemaban las fabricas con los trabajodres dentro, que enviaban sicarios encapuchados a atacar los barracones en los que vivián. Muchos murieron y otros muchos fueron despedidos.
 Pero al final ganaron y nosotros heredamos todo lo que ellos ganaron
Papá, mamá ¿y yo tendré todo eso?
No hijo no.
Tu tendrás que trabajar sin saber si tu empleador te reducirá el sueldo de forma arbitraria, sin saber si te cambiará o no los horarios o extenderá la duración de los mismos sin pagarte más, sin saber si al día siguiente serás despedido, sometido a un año de periodo de prueba después del cual podrás ser despedido sin ninguna explicación, sin la seguridad de que se vayan a cumplir las clausulas del contrato laboral que has firmado y sin ninguna posibilidad de recurrir como forma de protección al convenio colectivo o a los tribunales, que aplicando la ley no tendrán forma de protegerte.
Eso es lo que tú y tu hermana tendréis, cariño. Así están las cosas.
Pero, papá, mamá y ¿eso por qué?
Porque nosotros olvidamos de donde venimos y hacia donde teníamos que ir. Porque olvidamos que toda esa gente se enfrentó también a gobiernos y empresas que no estaban dispuestos a darles nada y al final, con esfuerzo y sufrimiento, consiguieron arrancárselo. Olvidamos lo que habíamos heredado de la sangre y el sacrificio de otros y no recordamos que era nuestra obligación al menos mantenerlo para la siguientes generaciones, para tí hijo y para tu hermana.
Entonces, papá, mamá ¿eso heredaré de vosotros?
No, hijo no
Pero no te preocupes.
Toma los 200 euros que tú padre y yo conseguimos salvar por no hacer la huelga general que nos tocaba hacer por dignidad y responsabilidad  y compraté un videojuego.
Eso es lo que has heredado de nosotros.

Madrid, a 29 de marzo de 2015
Nunca pido esto pero, por una vez, si quereís haced circular este enlace. A ver si por una vez la dignidad se impone a la cobardía

sábado, febrero 25, 2012

La intercesión de Santa Illa ante dios por la crisis


Existe de repente, así por la tremenda, una nueva fecha en el calendario, un nuevo y beatífico poblador del santoral que ha ascendido repentinamente a los altares sin paso previo por las curias vaticanas ni por los sellos papales. Hoy es el día de Santa Illa.
El colegio privado madrileño  embargado y desembargado ha saltado al altar de los medios de comunicación, al sagrario televisivo de las noticias de calado social porque 160 niños y adolescentes se han quedado sin clase, sin colegio porque la crisis ha sacudido a la educación privada. Que sacuda a la pública con sus recortes de profesorado y de fondos no es noticia. No lo es por reiteración; que zarandee a la concertada por impagos de gobiernos levantinos y concesiones absurdas de presidentes baleares tampoco lo es por acumulación.
Pero que se cebe en la educación privada, en ese epítome de educación de calidad que todos los que están ahora en el gobierno nos quieren vender, en ese pendón ondeante de educación elitista que la egregia presidenta madrileña defiende a Chanel y espada por doquier, sí es noticia.
Así que, de pronto nos encontramos con que el Santa Illa se ha convertido en el nuevo artífice del martirologio de esta muerte económica de nuestro sistema que muchos se siguen empeñando en llamar crisis.
Pero cuando un santo asciende a los altares siempre lo hace con un propósito, con una única función secular y eterna: la intercesión. Todo santo es patrón de algo.
¿Por qué o por quién intercederá Santa Illa ante El Altísimo? Para muchos sería el patrón o patrona -que esto de los espíritus puros me da mucha manga ancha en lo del género- que rogaría al ser dormido e inconstante para que nos salvara de la crisis. Santa Illa, santa patrona de la crisis cíclica del sistema liberal capitalista, sacada en procesión en fechas no fijas -como la Semana Santa, eso es un grado- en ciclos cada vez más cortos y desesperados.
Suena ecléctico pero puede pasar.
Más, como en todo proceso de santificación, se tiende a minimizar, sino a obviar completamente, la vida pretérita del santificado. Como se ignora de Saulo, el natural nombre del mítico San Pablo que recomendaba a las mujeres raparse si no llevaban velo -¿sería yihadista?- que pasó de ser soguilla de lapidadores a convertirse en asesino sanguinario, cazador de hombres mujeres y niños. Como se olvida que San Luis fue un rey irracional y cruel que abofeteó y mató a un papa en su sitial pontificio -aunque el bueno de Bonifacio se lo merecía, hay que reconocerlo- , como incluso se olvidan los excesos del ficticio Ammonius a la hora de elevarle al martirio en Ágora.
¿Qué ha pasado por alto el abogado del diablo en esta canonización de Santa Illa?, ¿qué verdad vital ha ocultado la nueva congregación de los santos de la crisis a la hora de ponernos el martirologio de Santa Illa de ejemplo de la crisis?
No hay mejor abogado del diablo que el diablo mismo. Así que me toca hacerlo.
Si de algo ha de ser patrón Santa Illa es de la caradura, si de algo ha de ser intercesora Santa Illa ha de serlo para que el dios de los oídos duros y la existencia difusa nos proteja el egoísmo, la irresponsabilidad y el santo derecho a engordar nuestro bolsillo a costa de los otros.
Esos han de ser sus patronajes.
Porque el propietario del Santa Illa no es embargado de pupitres, encerados y elementos gimnásticos porque no tenga dinero para pagar a sus proveedores que han subido los precios por la crisis, porque haya perdido ingresos porque los padres despedidos hayan tenido que sacar a sus hijos del colegio, porque haya agotado su crédito para pagar a sus trabajadores y dar material educativo a sus alumnos.
El nuevo Ammonius parabolano de la educación privada madrileña es embargado porque le debe 992.000 euros a la Seguridad Social.
Y eso nos saca del martirologio de la crisis de un bofetón cóncavo con la mano abierta y nos arroja de un revés furibundo a la más completa hipocresía y al más completo fraude. Nos cambia al mártir en verdugo, nos transforma a la víctima en perpetrador.
El Santa Illa sería embargado aunque nuestro país tuviera la economía más saneada del orbe occidental, aunque nuestro presupuesto nacional tuviera el superávit más alto desde la llegada del primer galeón cargado de oro de las indias occidentales, aunque Merkel fuera comunista y aunque Europa estuviera repartiendo dinero los fines de semana porque le sobrara.
El repentinamente famoso Iñaki Santa no es una víctima de la crisis, es un causante de ella.
El colegio se fundó en 1959 cuando la Seguridad Social no existía, y en 1978 se acogió a la amnistía tributaria por los seguros sociales que se decretó cuando esta se reformó por primera vez en el sistema democrático. Y desde 1979 no ha pagado un duro en seguros sociales por sus trabajadores. Es decir no ha pagado jamas un seguro social. Con crisis o sin ella. Con Seguridad Social o sin ella.
No hay excusa, no hay motivación lógica o económica en ese impago, no hay circunstancia o coyuntura -como dirían los economistas de pro- que le justifique para tomar ese camino de fraude e impago. Es una decisión consciente que antepone su ganancia y su beneficio a la ley y a la justicia.
Lleva casi 35 años horadando los pilares del sistema de cobertura social en España. Iñaki Santa lleva casi 35 años siendo uno de los integrantes de la quinta columna de los infiltrados que han hecho morir el sistema liberal capitalista para comerse sus despojos.
Y eso le conduce directamente de una patada bíblica en sus educativas posaderas de los altares al patíbulo.
Eso le convierte en lapidador no en apedreado, en delincuente, no en víctima. En Longinos, no en Joshua.
Eso le hace ejemplo y paradigma de otra cosa. No de la crisis, no de la educación privada, no de nada que tenga que ver con la circunstancia económica presente, pasada o futura de este país. Le hace ejemplo de algo muy diferente.
En España se defraudan al año -¿estáis sentados?- 88.000 millones de euros. Lo repito. 88.000 millones de euros.
¿Cuantos millones dice el presidente Rajoy que necesitamos para sanear las cuentas públicas?, ¿40.000 en números redondos? ¡Leche, si tenemos superávit! Hasta podemos recuperar 44.000 millones de los 160.000 emitidos en deuda pública - la famosa deuda soberana que nos está ahogando en los parqués europeos y atlánticos- que nunca se contabilizan como déficit nadie sabe por qué extraño motivo. Quizás porque nunca piensen pagarla y todo el mundo lo sepa.
De esos 88.000 millones, 33.000 son fraude directo a la Seguridad Social.
Dejando a un lado las pensiones cobradas de mala manera, las estafas en las bajas y las inclusiones fraudulentas en coberturas de familiares, que según los expertos de Hacienda no alcanzan los 2.500 millones, ese fraude se realiza principalmente por la contratación fraudulenta y el impago de los seguros sociales.
Así que no son los trabajadores, sus bajas continuadas y sus excesivas prestaciones los que han colapsado el sistema. No son los jubilados, sus pírricas pensiones, sus medicamentos para los gases aerofágicos y su toma de tensión del jueves por la mañana los que han conducido la Seguridad Social a la banca rota.
Son los empresarios.
O, para ser más exacto, son empresarios. No todos los los empresarios defraudan en los pagos a la Seguridad Social pero todos los que defraudan en las cotizaciones sociales son empresarios.
Porque son los empresarios los que contratan ilegalmente, en negro. Los trabajadores aceptan esos contratos por obligación -y en algunos casos minoritarios por conveniencia- pero en la inmensa mayoría de los casos la propuesta parte de la empresa.
Porque son los empresarios los encargados de pagar los seguros sociales de los trabajadores. No los trabajadores mismos, aunque ellos sean los beneficiarios de esos seguros.
Así que por descripción y por definición los que defraudan a la Seguridad Social son siempre empresarios.
E Iñaki Santa es su santo patrón.
Quizás, solamente quizás, Don Mariano y su gobierno deberían colgar un icono de esos de pan de oro y verde intenso con su rostro en la sala del Consejo de Ministros y fijar su vista en él antes de empezar a decretar y autorizar copagos autonómicos, antes de permitir que se pague un euro por receta, que se racionen los medicamentos a los enfermos crónicos, que se cierren las unidades cardiacas y contra el dolor de los hospitales públicos, que se reduzcan los sueldos de los funcionarios o que se permita que se privaticen hospitales para sanear las cuentas de la Seguridad Social.
Quizás deberían pedirle al Santo Iñaki que identifique a todos los que han cavado y siguen agrandando el agujero de la Seguridad Social en lugar de pretender arreglarla reduciendo las cotizaciones sociales que tienen que pagar las empresas, ignorando el hecho de que el que ha decidido no pagar no lo hará porque considera que, por ínfima que sea la cantidad, no tiene por qué abonarla.
Quizás deberían rezar a San Iñaki para que obrara el milagro de infundirles la presencia de ánimo suficiente para recuperar esos 33.000 millones -o todo lo posible- de las cuentas cifradas en Ginebra o Caiman Brac, de las propiedades personales y familiares de los defraudadores y de los dividendos de los accionistas de las empresas que han cometido esos fraudes y que han seguido operando y repartiendo beneficios durante años antes de pedirnos que trabajáramos tres años más en nuestra ancianidad -sé que eso lo hizo el PSOE, no se me alteren- para poder mantener la Seguridad Social.
Quizás deberían tener la imagen de Santa Illa presente para recordar que el fraude a la Seguridad Social parte mayoritariamente de los empresarios y no tienen que pagar por él los trabajadores antes de recortar prestaciones a los que no son culpables y otorgar ayudas a los que sí lo son.
Y cuando por medio de la intercesión de Santa Illa hayan recuperado y frenado ese fraude, entonces que se vuelvan a nosotros. Y si tenemos que hacer algo, lo haremos. Y si tenemos que renunciar a algo, lo haremos.
Pero hasta entonces que se encomienden a Santa Illa. Porque no pueden en justicia exigirnos nada hasta que hayan atravesado ese Via Crucis de enfrentarse a los empresarios en el fraude a la Seguridad Social.
Ese es el orden correcto de estos pasos procesionales. Primero el Beso de Judas del defraudador representado en Santa Illa, después las lágrimas de sangre de Getsemaní del que no ha hecho nada pero tiene que sacrificarse para el bien de todos.
Pero me temo que si saliera el primer paso de esta mínima procesión no quedarían los costaleros suficientes para llevar el segundo porque sencillamente no sería necesario sacarlo en procesión.
Sarcillo estaría orgulloso de este post.

jueves, enero 12, 2012

Puede que todo esto sea solamente el chocolate del loro -pero nos merecemos comer antes que el loro-.

No soy yo de los de cortar y pegar así por la tremenda cosas en este espacio demoniaco. Pero hay correos de esos que te llegan que merecen la pena y este es uno de ellos.

"ARTÍCULO DE ARTURO PEREZ REVERTE"

EL GOBIERNO: Ha bajado el sueldo a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones y reducido la ayuda al desempleo, (EL PARO), para afrontar la crisis que han generado los bancos los políticos y los especuladores bursátiles.


Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:
Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL,que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden miles de millones de €uros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
 
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE,es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE,es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Indecente No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula.

¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos.

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

¿DONDE ESTÁ LA GENTE? QUE LEVANTAN MASAS PARA EL FÚTBOL Y NO PARA DEFENDER NUESTROS DERECHOS.

Lo pensado y lo escrito

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