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domingo, junio 21, 2015

Delitos y faltas o la coherencia exigible sin matices

Esto va a ser rápido y directo. Sé que no es habitual, pero va a serlo.
La imputación de la concejala Rita Maestre ha servido para que todo el mundo exprese su opinión ética sobre estos asuntos.
Todos los partidos y los medios de comunicación tradicionales, han colocado el listón  en este asunto en la palabra "imputación". Sin ningún matiz, sin que haya diferencia alguna entre una imputación por sacar los pechos a destiempo o por meter la mano en dineros públicos. 
Así que España, sus políticos y sus medios de comunicación parecen estar de acuerdo en el axioma ético de que "Todo político imputado debe dimitir".
Ahora, leamos lo siguiente con suma atención.
"El juzgado de Instrucción numero 41 de Madrid fija para el día 6 de octubre de 2015 la vista contra Doña Esperanza Aguirre y Gil de Biedma a la que se le imputa una falta contra el orden público por desobediencia leve".
Déjenme que lo repita
"...se le imputa una falta contra el orden público por desobediencia leve".
Ya sabemos lo que tienen que pedir, exigir, escribir y opinar militantes y portavoces del PP, el PSOE y Cs, medios de comunicación y  todos aquellos que se han mostrado de acuerdo en el caso Maestre. Sin matices, da igual que sea una falta, que sea leve o que a partir del 1 de julio se transforme en falta administrativa. 
Esperanza Aguirre debe dimitir como concejala de Madrid.
Y deben ser tan rápidos y directos como intenta serlo este post. Tan rápidos y directos como lo fueron con Rita Maestre. 
Ya no hay lugar a los matices. Ellos no lo han dejado.

domingo, junio 14, 2015

Aguirre y la falsa combinatoria del voto madrileño.

Andaba yo tan celebrante por amores ajenos y tan preocupado como casi siempre por los propios que casi se me pasa el glorioso momento matemático que lució Esperanza Aguirre en el pleno de investidura de la Alcaldía de Madrid. Esa que ella consideraba propia y ahora los sufragios -ese rito tan molesto llamado democracia- le han dado a otra persona de nombre Manuela Carmena y desde hace pocos días de profesión alcaldesa de Madrid.
"La suma de votantes de posiciones moderadas fue muy superior a la de una opción que pretende cambiar de forma radical los fundamentos de la política española. Dos tercios de los madrileños están por opciones moderadas y sólo un tercio por el cambio radical”. 
Con este ejercicio de combinatoria se descolgó la doña como argumento para no sé sabe muy bien si restar legitimidad a la nueva alcaldesa de Ahora Madrid o para reclamar su derecho de sangre, pernada y nacimiento a agarrar el bastón de mando del municipio capitalino.
En cualquier caso, las permutaciones con repetición de cuatro elementos tomados de X en X que se gasta la señora Aguirre son una trampa tan formal que parece mentira que se la hayan pasado, tan material que haría temblar las carnes a Pitágoras, Leibniz o Neper si aún tuvieran carnes en sus catafalcos por trémulas que fueran.
Me explico.
Aguirre hace una combinación viciada al decir que "los madrileños han elegido mayoritariamente posiciones moderadas"
Primero mete al PP, el PSOE y Ciudadanos dentro del saco de las posiciones moderadas -cosa que yo, por ejemplo, nunca diría del PP-, lo cual puede comprarse y luego hace la trampa de las motivaciones, deduce, infiere o simplemente se invente que se les ha votado por "ser moderados".
No por ser socialistas o por ser conservadores o por defender la patria y la bandera o por prometer acabar con la corrupción. Se les ha votado por ser moderado.
Y así la arcaica y vetusta política madrileña recupera la política que más le gusta, en la que mejor se mueve. La política de bloques. 
Rojos contra Azules, Constitucionalistas contra No Constitucionalistas, Españolistas contra Nacionalistas -de otras nacionalidades, se entiende-, Socialistas contra Liberales... Y ahora moderados contra radicales.
Vamos el vicio de interpretación evangélico más extendido: el que no está conmigo está contra mí.
¿Donde está la manipulación de Tita Espe? Muy sencillo. Ella que debe ser de letras y para eso lee a "Sara Mago", olvida que la combinatoria es aleatoria.
Así que igual se podría decir que "la suma de votantes de posiciones de izquierda y centro izquierda fue muy superior a la de derecha y centro derecha". Treinta y seis concejales para PSOE, Ahora Madrid y Ciudadanos -que se define como de centro-izquierda, no lo olvidemos y no lo creamos, pero se define así-, contra 21 del PP.
O también podríamos agruparlos por "los votantes que quieren que gobierne el PP y los que quieren que gobierne cualquier otro", con lo cual la proporción sería idéntica.
O realizar una combinatoria basada en el criterio de "los votantes que han optado por los partidos tradicionales y los de nuevo cuño" con lo cual PP y PSOE ganarían por tres ediles.
O por los "votantes que han querido dar su sufragio a partidos que han prometido acabar con la corrupción", con lo que el PP -única candidatura municipal madrileña que no ha hablado ni escrito una sola palabra sobre el asunto- se quedaría de nuevo solo en minoría abrumadora.
O por los "votantes que quieren que una mujer sea alcaldesa y los que prefieren que lo sea un varón". Con lo cual, pese a la mayoría abrumadora que resultaría de la suma del PP y Ahora Podemos, habría en la capital un gobierno municipal inestable. Interesante pero ciertamente inestable.
En fin, que podríamos seguir ad eternum o ad infinitum que dirían los matemáticos.
Conclusión. De nuevo Esperanza Aguirre manipula, inventa y elige la mejor opción de todas las posibles para ella para arrimar el ascua a su sardina.
Porque, como el voto es secreto, nadie puede saber si los votantes han votado a uno u otro por ser moderados o por cualquier otro motivo.
Y lo peor es que me temo que mañana escucharé repetir ese argumento para justificar a Aguirre y cargar contra Carmena por más que en muchas otras cosas demuestren ser inteligentes.
Es lo que tienen las permutaciones sin repetición de 4 elementos tomados de X en X

miércoles, mayo 27, 2015

Esperanza Aguirre, la última terrorista que nos queda

Ya ha empezado.
"Hay que evitar que Madrid tenga una alcaldesa que quiere utilizar la alcaldía como trampolín para romper el sistema democrático tal y como lo conocemos".
Esto es lo que la rabiosa y enrabietada Esperanza Aguirre ha dicho sobre Manuela Carmena, su rival en las elecciones municipales en las listas de Ahora Madrid.
Eso es un insulto desmedido a una jueza que ya peleaba por la democracia mientras ella y su familia se sostenían a la sombra de su tío, Ignacio Aguirre Borrell, Secretario de Estado de Turismo en el franquismo, aunque ahora intente presentarse como heredera del poeta Jaime Gil de Biedma, asesinado por homosexual y rojo por ese régimen, después de haber sido desheredado por su familia, eso sí.
Es una manipulación sin cuento para alguien que ha pretendido cambiar la democracia "tal y como la conocemos" desde que esta en el poder, proponiendo eliminar el Tribunal Constitucional, estando de acuerdo con leyes que limitaban o simplemente suspendían derechos fundamentales como el de asociación, reunión y expresión.
Pero más allá del insulto y la manipulación, esa frase, esa primera andanada de Esperanza Aguirre, es un acto de puro y simple terrorismo. No es el último exabrupto de una política senil y cabreada es por definición, en la primera y más pura acepción de la palabra, terrorismo.
Terrorismo.
1. m. Dominación o intento de mantener el dominio por el terror.
Porque, agotadas las excusas, exprimidos los argumentos falaces y quemadas las promesas baldías e incumplidas durante un cuarto de siglo en el poder, recurre a infundir el más puro y simple terror en los ciudadanos para conseguir mantener el dominio político. 
O sea, un acto terrorista.
Por sin pruebas, sin argumentos y sin explicaciones, busca que el miedo acogote las mentes no solo de los ciudadanos, sino de los políticos que tienen que decidir ahora las estrategias de gobierno de Madrid, para conseguir su fin que es alcanzar y mantenerse en el poder.
Porque sin legitimidad ninguna se convierte en jurado y juez -y si pudiera, me temo que en verdugo- amenazando a todos con que si ella no gobierna perderán todo; intentando que el terror más primario haga que todos le den la razón, se postren a sus pies y acepten sin rechistar todo lo que ella tiene pensado para seguir y perpetuarse en el poder.
Y eso es terrorismo, se haga con un micrófono o con un revolver en la sien; se lleve a cabo con una bomba lapa o con una arenga política; se pergeñe en un zulo perdido a las afueras de Donosti o en los pasillos de Génova, 13. Te llames De Iñaki de Juana Chaos, Osama Bin Laden o Esperanza Aguirre y Gil de Biedma.
Usar el terror, infundirlo y alimentarlo para lograr tus fines políticos es practicar el terrorismo. No lo digo yo. Lo dice la lengua de Cervantes y 46 académicos de número de la Real Academia  Española de la Lengua.
Así que, sintiéndolo mucho, todo aquel que repita ese lema estará haciendo apología del terrorismo; todo medio que lo defienda en sus editoriales, aunque tenga más de cien años de historia, estará haciendo apología del terrorismo; todo aquel que compre esa forma de ver la situación política española estará colaborando con el terrorismo.
Y en este país hay leyes contra eso. Muchas de ellas las propuso y aprobó el Partido Popular.
Así que Esperanza Aguirre ha dejado de ser "una liberal en lo económico y conservadora en lo moral" o una "política de largo recorrido". O, para ser más exactos, a nadie le importa ya lo que sea. 
Cuando recurres al terrorismo a nadie le preocupa lo que defiendes o lo que buscas. Ese recurso a infundir el miedo y el terror se vuelve la esencia de toda tu existencia, se convierte en tu definición.
Esperanza Aguirre es la última terrorista que nos queda. Que los partidos madrileños decidan si quieren pactar o no con terroristas.

sábado, marzo 07, 2015

Cifuentes y Aguirre: primera promesa incumplida

Todo el mundo está pendiente de Cristinita y Tita Espe, se me perdone la familiaridad con tan egregias damas .
Tita Espe, que abandonó la presidencia de Madrid en la huida mas bochornosa que se recuerda desde el desastre de Dunquerque para poder dedicarse a su familia (ja ja), para tener el tiempo que no había tenido  (ja ja ja), reaparece como candidata a la alcaldía de la capital.
Y Cristina Cifuentes, que ya debe aburrirse de no tener pruebas policiales que tuitear ilegalmente o de llevar a los tribunales a avatares de las redes sociales por insultarla -lo de la obsesión de esta mujer con Twitter es ya de hacérselo mirar-, irrumpe como candidata a la Comunidad de Madrid.
Y esas designaciones determinan lo que es el Partido Popular y lo que ha decidido ser.
Pese a llenarse la boca de la necesidad de regeneración de la política en las declaraciones públicas, recurre a lo más rancio y lo más antiguo de sus filas.
Porque al PP la juventud de centro derecha se le está escapando hacia Ciudadanos y no tiene ni un candidato joven que pueda simular ese supuesto cambio. 
Y eso nos deja ver que no está en condiciones ni tiene voluntad de aclimatarse a las exigencias de buena parte de su electorado y cambiar la forma de hacer política. 
Vamos, que lo de la regeneración se lo pasan por el arco del triunfo.
Porque coloca en disposición de alcanzar la alcaldía a una Esperanza Aguirre, que demostró creer que era digna de los privilegios que ella estime oportunos al estacionar por sus santos bemoles en zona prohibida y luego decirle a los agentes que fueran a su casa a multarla.
Y eso demuestra que siguen interpretando que la política y su ejercicio confieren privilegios especiales y otorgan patente de corso para hacer y deshacer al antojo del cargo que sea.
O sea que de regeneración nada.
Porque pretende que gobierne la Comunidad de Madrid alguien que ha sido pillada en mil mentiras, que propuso leyes que iban contra los principios y libertades constitucionales más básicas, y ha pretende convertir a las fuerzas del orden en sicarios armados al servicio de sus necesidades políticas y obedientes al gobierno, no a los gobernados.
Y eso deja claro que el Partido Popular no hace intención alguna de cambiar esa perversa forma de ver el gobierno que hace que crean que la sociedad debe aclimatarse a sus designios y no a la inversa. 
En resumen, que lo de la regeneración se perdió en el limbo.
Porque ambas están en medio de unos entramados familiares financieros de difícil explicación.
El marido de Cifuentes se declara insolvente para pagar una deuda de 2.000 euros pero a la vez es el vicepresidente y consejero de "Licencias y Certificaciones de Madrid SL", una empresa dedicada a dar licencias de actividad facultada por el Ayuntamiento de Madrid -¡Vaya por dios, qué casualidad!-.
Y sus socios son Rafael Verdes, cuñado de concejala del Ayuntamiento de Madrid, Paloma García Romero y Gonzalo Martín Borregón que fue secretario y consejero de Telemadrid y es socio habitual de la familia de Rodrigo Rato. 
Y los entramados familiares y financieros de Esperanza Aguirre son tan conocidos y complejos que hacen que el nudo gordiano de Alejandro Magno parezca la lazada de las bambas de un niño pequeño.
Y eso deja patente y cristalino que el Partido Popular no ha renunciado a su deseo de convertir el gobierno en un cortijo, en una maquinaria copada por familiares y socios que solamente buscan el provecho personal y el beneficio económico propio. En dos palabras, regeneración cero.
En definitiva, que ni en lo ético ni en lo estético, ni en lo esencial ni en lo superfluo, el Partido Popular tiene intención de regenerarse.
Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre significan eso y nada más que eso. Son la primera promesa electoral del PP incumplida antes incluso de las elecciones.

domingo, julio 20, 2014

Aguirre lanza boomerangs que regresan de pronto

Que Esperanza Aguirre se ha convertido en la añoranza de la canción de Ricky Martin, esa de "ya no sé lo que pensar si tu recuerdo me hace bien o me hace mal", es algo que ya casi no admite discusión. Sobre todo después de ver su intervención en La Sexta.
En ese debate con el omnipresente hoy por hoy Pablo Iglesias, la presidenta del Partido Popular madrileño ha dejado claro que lo suyo al abandonar la Presidencia de la Comunidad de Madríd fue una huida de bandolero con el botín del latrocinio y no una retirada de la política. Algo que ya barruntábamos pero ahora sabemos con certeza.
Pero lo mejor de esa intervención es que Tita Espe ha recurrido a su faceta más original: la de inventora. Ella, que ha inventado el título de "lideresa", la identidad femenina de Saramago y otra seríe de hechos de ficción, ahora ha inventado una nueva forma de debate político que se podría definir como La Suicida Estrategia del Boomerang.
Porque Esperanza Aguirre se sujeta a demasiados clavos ardiendo que le queman los dedos cada vez que intenta sujetarlos para arrojarlos contra Podemos y su lider. Intenta clavarlos en la credibilidad de una formación política que aún tiene que organizar y definir muchas cosas -al menos de forma pública- en su ideario.
Y la ancestral líder del PP olvida algo que convierte su estrategia dialéctica en el ya citado boomerang que vuelve para estrellarse contra su rostro: Podemos nunca ha gobernado y ella y el Partido Popular sí.
Debe ser la costumbre del bipartidismo de cesantías y alternancia en el que lleva medrando tanto tiempo lo que le hace caer en ese error pero va uno detrás de otro.
Empieza con lo suyo, lo que más le gusta: Exige a Pablo Iglesias que diga que ETA son Asesinos y después de algunos pases de pecho y finas verónicas el líder de Podemos afirma "Podemos condena toda actividad de ETA". Ahí debería acabar esa parte del debate.
Pero no, a Espe no le vale. Tienen que ser sus palabras exactas. 
Olvida ue el gobierno del que ella formaba parte intentó firmar una tregua y acercó presos etarras -aunque haya tardado casi una década en reconocerlo-, olvida que el Presidente del Gobierno del que ella formó parte se fue a Londrés a hablar en la BBC sobre el "Frente de Liberación de Euskadi". Podemos condena a ETA y ella no puede decir que no lo hace porque hay que creer en su palabra, ya que sus acciones degobierno aún no pueden desmentirle.
Y así con todo.
Ella dice que condena las dictaduras y el cabeza visible de Podemos le dice que también. Ella no puede decir que su adversario miente porque este aún no ha gobernado, no ha tenido ocasión de contradecir sus palabras con sus actos. 
Pero esa condena le vuelve en modo boomerang cuando alguien le lista una serie de acciones: sus viajes oficiales a China, sus contratos de colaboración con el Partido Comunista Chino, las ventas de armas al Gobierno Venezolano -que ahora parece el único régimen de tintes totalitarios del mundo-, sus acuerdos con el presidente colombiano Uribe cuando estaba siendo investigado por el Tribunal Penal Internacional.
Ella no cree que Podemos esté en contra de las dictaduras y, como buena cristiana, solo tiene su fe para guiarla porque Podemos aún o ha gobernado. Pero el resto del mundo, aquellos que hemos padecido y vivido su política y la de toda la corte genovesa que ahora habita en Moncloa, no necesitamos de la fe. Nosotros sabemos. 
Porque el PP ya ha gorbernado y ha hecho todas esas cosas. Ya ha definido con sus actos que le importan un carajo los derechos humanos y hace negocio con todas las dictaduras del mundo -salvo la de Castro- cuando le viene bien.
Y así sigue.
Hay que condenar a Maduro y el chavismo y el líder de Podemos no lo hace explicitamente. Pero ella no condena ni explicita ni explicitamente a las monarquías absolutas de Marruecos, Kuwait, Arabia Saudí, o Barehim con las que el Gobierno de su partido comercia, se fotografía y estrecha manos abiertamente; Podemos debe condenar a Fidel Castro y su sistemática violación de los derechos humanos, pero ella ignora que su partido no ha condenado la represión del régimen Sirio, el progromo palestino, las actividades paramilitares sufragadas por Uribe, las vejaciones de los estadounidenses en Abu Ghraib o Guantánamo y otra serie de violaciones sistemáticas de los mismos derechos de países a los que su gobierno considera perfectos socios comerciales e incluso aliados.
Le echa en cara a Pablo Iglesias que quiere nacionalizar los medios decomunicación cuando ella ya conviertió Telemadrid en una herramienta de Agitpro, cuando su partido ya transformó Canal 9 en un instrumento de propaganda política en Valencia y el Gobierno Nacional del PP está haciendo lo propio en Televisión Española.
Cada cosa de la que acusa al lider de Poemos de tener la intención de hacer le vuelve a las manos por el filo cortante del boomerang transformada en algo que ella ya ha hecho.
Acusa de recibir dinero de Maduro y los gobiernos del PP lo han recibido a espuertas a través de la venta de armas, le acusa de recibir dinero de la televisión pública iraní y el Gobierno del Partido Popular es el gobierno europeo que más negocios hace con el régimen de los Ayatolahs, le acusa de tener la intención de usar el dinero que recibe del Parlamento Europeo en financiar su programa y su partido cuando ella gobernaba Madrid ha permitido la fimra de más de un centenar de contratos de la trama Gürtel para financiar su campaña.
Y claro, quien ve los 33:05 segundos de debate solo puede hacerse una pregunta
¿Cómo puede Tita Espe intentar descreditar a Podemos por tener la intención según ella de hacer lo mismo que ella y todo su partido ya han demostrado que hacen cuando están en el gobierno?
Para rematar la faena, la anciana liberal recalcitrante que no lo es tanto desciende por fin al plano del debate político. Cuando le vuelven todos los boomerangs que lanza contra las intenciones de Iglesias en forma de actos flagrantes propios, tira de lo único que cree que la va a diferenciar: la eocnomía. 
Y hay que reconocer que ese es el punto débil de Podemos. Hay que reconocer que ese es el punto débil de cualquier partido político.
La señora condesa habla de la economía comunista, de las nacionalizaciones, de estalizaciones, de control público. Y dice que esa política trae miseria, pobreza y que está probado.
Y el último boomerang que arroja con la intención de cercenar la garganta de Podemos en pleno vuelo, le regresa ahora convertido en un arma de destrucción masiva de su propia ideología y de todos sus actos de gobierno.
Porque si la historia ha probado que ese sistema económico conduce a la pobreza, también la realidad presente prueba que el sistema liberal capitalista hace lo mismo.
Porque los seis millones de parados, la deuda del 98% del PIB, los 100.000 millones del rescate, el millón de familias bajo el umbral de la pobreza, los 600.000 hogares deshuciados, el tercio de niños que viven en riesgo de miseria, los 200.000 millones de fraude fiscal robados y escondidos en paraísos fiscales, la quiebra de los gobiernos autonómicos, la desindustrialización galopante, el quiebra de cien Pymes al día, la pérdida de poder adquisitivo, la precarización del mercado laboral, la exclusión social de la pobreza, el agujero negro de las entidades financieras y sus activos tóxicos... 
¡No son el resultado de una economía comunista estatalista, lo son de una economía del ibre mercado capitalista!
La miseria actual es producto del sistema que está probando que no sirve, que es exactamente igual de inutil que fueron los planes quinquenales de Stalin o la economía leninista programada.
Al final del debate le estalla en la cara la bomba de neutrones de que nuestra misería es complemente liberal capitlista y no tiene nada que ver con el comunismo cubano ni el estatalismo chavista, aunque estos sistemas también la originen
Así que, para terminar el debate al modo que lo empieza la señora Aguirre, repita conmigo Tita Espe palabra por palabra: "El liberal capitalismo genera más miseria que riqueza y está demostrado que está muerto y ha de yacer en su catafalco".
Y repita conmigo señor Iglesias: "Ningun sistema económico actual es plausible ni aplicable para bien de la población, hay que intentar inventar algo diferente". Seguro que podemos hacerlo.
Al segundo aún se le puede dar el beneficio de la duda, a la primera solo se le puede aplicar la condena de las pruebas irrefutables de sus actos.

jueves, julio 17, 2014

Tita Espe , la nueva musa del retuit contra Podemos

Existen gentes a quienes su soberbia no les deja contemplar su ridículo, les imposibilita observarse con los ojos de los demás y comprender que sobrepasan una y otra vez la línea de la vergüenza ajena.
Y sin duda el epítome de ese tipo de personaje es Esperanza Aguirre.
Disfrazada ahora de septuagenaria nada voluptuosa inocente y perseguida por las fuerzas del orden en búsqueda de relevancia, la presidenta del Partido Popular madrileño tira cual quinceañera de herramienta de nuestros tiempos, o sea de Twitter, y dispara a indiscreción. Contra Podemos, claro. Ahora el enemigo es Podemos.
"Puede ser muy cansado y aburrido tener que discutir argumentos tan simples y mentirosos como los de Podemos, pero hay que hacerlo", dice Tita Esperanza en su Twitter y resulta cuando menos sorprendente.
Puede que sea que ahora le sobra tiempo, puede que sea que el alejamiento del poder la hace aburrirse, puede que sea que la ex ministra de Cultura que descubrió la condición transexual de "Sara Mago" se encuentre cómoda encorsetada en los 140 caracteres de Twitter. 
Pero no deja de sorprender que ahora la "lideresa" descubre el gusto por la discusión argumentativa.
Ella, que se ha negado a discutir una década de política que ha llevado a Madrid a ser la Comunidad Autónoma más endeudada, que tiró de mayoría absoluta para evitar discutir sobre los manejos de la trama Gürtel en su Gobierno, ahora quiere discutir y argumentar.
Tita Espe quiere ahora hacer con Podemos lo que llevamos todos los madrileños intentando hacer con ella desde el albor de los tiempos de su Gobierno. Nosotros también nos cansamos de rebatir argumentos mentirosos en su privatización sanitaria hasta que los jueces nos dieron la razón; de contradecir sus modos de gestionar Bankia hasta que esta se convirtió en un agujero negro tapado con el dinero de todos, de intentar desmontar su destrucción de la Educación Pública que ahora ha dejado a miles de niños sin comedor, sin plaza en Educación Infantil y sin beca. 
Nosotros también nos aburrimos de intentar discutir sus simplezas neocon que han destruido la economía madrileña hasta crear un agujero financiero inasumible y un cementerio de pequeñas empresas.
Pero cuando ella estaba en el poder no le gustaba discutir, entonces no. Ahora, que esa discusión solamente le sirve para lograr retuits automáticos y favoritos en Twitter de mentes incapaces de pensar por su cuenta si recupera el gusto por la argumentación discusiva.
Pero lo más ridículo, lo más patético, es lo que aporta a esa discusión. Los argumentos con los rebate la "simpleza y mentira" de Podemos.
No hay ni una crítica al proyecto económico de la formación -bastante confuso a estas alturas, por cierto-, no hay ni una sola explicación de los motivos que le hacen oponerse a su propuesta política, social o legislativa.
Aporta tres argumentos sólidos e indiscutibles:
Podemos es ETA.- 
Ese gran clásico que utiliza el ala dura del PP cada vez que quiere deslegitimar a alguien. Ese razonamiento que lo único que demuestra es que el único simbionte político que ha tenido el PP para cosechar votos a lo largo de casi toda la democracia ha sido la banda de locos armados y que ahora se sienten desnudos sin ellos. Que se ha convertido en el único deudo de su muerte.
Y el argumento es tan sólido que cuando la denuncia por ello se apoya en frases como "ahora tendrán que demostrar si apoyan a ETA o no", ignorando el hecho de que la carga de prueba recae sobre ella, no sobre Podemos. Que será ella la que tendrá que demostrar la supuesta vinculación de Podemos y no la formación de Pablo Iglesias la ausencia de la misma. 
Y el otro sustento del primer argumento para rebatir a Podemos es todavía mejor "debería donar el dinero recaudado para sufragar su demanda a las Victimas del Terrorismo para demostrar que no está con ETA".
¿De verdad ese es un argumento?, ¿de verdad eso es rebatir lo que defiende la nueva formación? ¿de verdad ignora que nadie está obligado a demostrar que no está con ETA, sino que quien acusa está obligado a probarlo?
Los políticos no somos una casta.-
No defiende su política o su ideología, defiende su imagen, solamente su imagen. Esta es la segunda gran aportación al debate político discusivo contra Podemos. Y esta además la ejemplifica.
Como no es una casta pretende que tiene derecho a aparcar donde le da la gana, a huir de la policía y exigir que le lleven la multa a su casa, que tiene derecho a ampararse en su escolta para que la policía no haga su trabajo, a ignorar que la justicia la implica en la trama Gürtel, a dejar colocados a un buen puñado de familiares antes de abandonar su cargo, a hacer pasar el AVE por los terrenos de su familia para firmarles expropiaciones millonarias a terrenos que eran puro desierto.
Sus acciones la definen pero ella no es una casta.
Podemos son como los nazis.-
Ese es el más grande porque a la vez son nazis porque usan técnicas de propaganda de Goebbels, ella que ha convertido Telemadrid en una herramienta de Agitpro, ella que defiende el uso de la policía como la tristemente mítica Gestapo para controlar la ideología y la disensión , ella que está en la Ejecutiva de un partido que aplica uno por uno todos los principios informativos definidos por el Ministro de Propaganda nazi.
Y sobre todo ella, que tira de todos los que han sido su voceros, desde Hermann Terstch hasta Sánchez Dragó, para acusar a Podemos de todo lo contrario, de bolcheviques y estalinistas, mientras recomiendan -también en Twitter, por supuesto- la lectura de la biografía del más grande colaborador francés del III Reich, Pierre Laval o aseguran saber que Podemos tiene previsto matarles en cuanto lleguen al poder.
Si eso es lo que ella considera el esfuerzo discusivo de rebatir "argumentos tan simples y mentirosos como los de Podemos" es una auténtica suerte que lo haga en Twitter y solo disponga de 140 caracteres para intentarlo.
Podrá tener retuits, pero nunca tendrá razón.

viernes, abril 04, 2014

Y una multa de tráfico desnuda a Esperanza Aguirre

Lo malo que tiene el pasado es que nunca lo puedes borrar.
Este comienzo que también lo es de la canción de Café Quijano viene hoy a colación más que cualquier otro día en una jornada que está marcada por muchas cosas pero que probablemente pasará a los anales de la historia del ridículo político de este país -que ya ocupa varios volúmenes de considerables proporciones- por lo podría darse en llamar el Incidente Aguirre.
La falsamente retirada de la política ejecutiva, Esperanza Aguirre, se sube en su coche y se da a la fuga mientras unos agentes de movilidad la están multando por aparcar en el carril bus de la Gran Vía madrileña. En la huida arrolla una moto, genera  lesiones a un agente según denuncia este y monta un cisco mediático del tamaño de un continente pequeño. 
Pero lo más importante de todo este embrollo es que manda al limbo toda una carrera política o, para ser más exactos, todas las cortinas de humo en las que basaba gran parte de su carrera política.
Porque ella, que apoyaba sin crítica alguna las acciones policiales ejercidas contra otros, contra manifestantes o simples ciudadanos descontentos, ahora resulta que cuando esas acciones son ejercidas contra ella no está de acuerdo y hasta las considera ilegales.
“Después de que hiciera todos los trámites, y me devolviera la documentación, le he preguntado al agente si me iba a quitar la multa, o qué. Me ha dicho que no, y entonces le he dicho “pues me voy”, se defiende la ínclita Esperanza.
O sea, que hay que apoyar a la policía cuando retiene durante 72 horas en comisaría a Alfón sin cargo alguno, pero no hay que hacerla caso cuando un agente le dice a ella, presidenta y "lideresa" del Partido Popular Madrileño que no puede marcharse; hay que defender las actuaciones de la policía cuando carga contra profesores o profesionales sanitarios en sus manifestaciones pero no hay que quedarse en el sitio cuando le dicen a Tita Espe que no puede marcharse.
Atrás en el recuerdo quedan esos desfiles de la policía municipal frente a ella. Guardadas en el cajón de los recuerdos impropios todos esos halagos que les dedicó cuando eran "su" policía o los intentos de crearse una policía propia cuando era presidenta de la Comunidad de Madrid
Así que toda esa maraña de afirmaciones, de declaraciones grandilocuentes, de discursos e imprecaciones tejida a lo largo de años de ejercicio político en las que supuestamente consideraba a la policía como la garante de la democracia en contra de los violentos, los delincuentes y los desestabilizadores desparecen como el humo en cuanto la policía decide tratarla como trata a todos los demás ciudadanos para bien o para mal.
Y el supuesto carácter democrático de Esperanza Aguirre sigue deshaciéndose como un azucarillo en aguardiente cuando la dama del eterno Chanel sigue desgranando sus explicaciones: "Me ha explicado (el policía) que no podía irme y he decidido que eso era una retención ilegal así que me he marchado”.
Después de mi, el diluvio. O, en términos políticos "L'État, c'est moi", que diría el monarca absoluto francés.
Resulta que, como no tenemos jueces en España, ella puede decidir que eso es una retención ilegal y marcharse. Alfón, los detenidos de Ocupa el Congreso o los de las Marchas de la Dignidad no pueden, pero ella sí. Resulta que como no hay fiscales, abogados y tribunales competentes sobre ella recae la potestad de decidir si una retención es ilegal o no.
A lo mejor es que en su senectud empieza a creer que sus democráticas propuestas de eliminar el Tribunal Constitucional o el Supremo fueron llevadas a efecto o a lo mejor es que cree que el concepto de resistencia a la autoridad por el que se pretende juzgar ahora a los detenidos de las Marchas de la Dignidad solo se aplica a personas con pasamontañas y mochilas y no abuelas conservadoras que se dan a la fuga.
Y el supuesto talante democrático de Tita Espe sigue arrastrándose por el lodo de su verdadera forma de ver el poder y el gobierno en este incidente baladí que es síntoma y reflejo de otras muchas cosas.
“Lo que pasa es que el coche que tengo ahora es muy largo, para llevar a mis nietos, y le ha dado sin querer a una moto y la he tirado, pero sin darle a nadie. Eran seis policías pero ninguno estaba subido en esa moto”, explica la multada líder del PP madrileño.
¡Ole sus gónadas internas!
Si alguien tira una papelera hay que multarle, si alguien pide en la calle hay que multarle, no digamos ya si quema un contenedor -que eso es más que lógico- o si rompe un escaparate. De hecho, ella ha llegado a defender eso como actos de "terrorismo social"
Pero que ella arrolle una propiedad pública en una huida ilegal no debe tenerse en cuenta, no debe considerarse ni siquiera una falta. Es culpa del coche, es culpa de los policías, es culpa del tráfico. En definitiva, es culpa del perverso sistema que le ha retirado el coche oficial por el poco plausible motivo de no ejercer ya la Presidencia de la Comunidad de Madrid.
Atrás, enterrados en sus discursos electorales, quedaron los párrafos en los que defendía la condición de inviolable del mobiliario público, olvidadas las arengas en las que ponía como valor fundamental el respeto del orden y de la autoridad.
Claro, como resulta que ahora ella ya no es la autoridad.
“Lo que pasa es que me estaban reteniendo para buscar una foto. Confiaban en que alguien de la calle, en plena plaza de Callao, hiciera una foto y así pudieran tenerla todos los medios para montar lío. Y por eso me he ido, para evitar que tuvieran esa foto”,  continua la procelosa Aguirre.
¡Acabáramos!
Lo que importa es la foto. Yo, Esperanza Aguirre -que no cualquier otro- tengo derecho a que nadie me fotografía, retrate o grabe en una situación que yo misma he provocado con una infracción de tráfico porque sino mi imagen de política sin mácula, defensora del orden y de la ley, puede irse a tomar por donde amargan los pepinos.
Se olvida de los circos mediáticos y convocatorias de los gobiernos de su partido para que los medios captaran en directo detenciones policiales de etarras, pasa por alto los montajes para que justo en el momento de la conexión los antidisturbios estuvieran corriendo a porrazos por Cibeles a los manifestantes. Esas fotos si pueden apañarse, pero con ella de protagonista no. Ella tiene derechos.
Debe ser que los padres de La Constitución Española y los redactores de la Declaración Universal de Derechos se olvidaron de colocar ese corolario que protegiera a Esperanza Aguirre de miradas indiscretas y públicas, cuando incumple la ley, se salta la autoridad a la torera y además huye a toda prisa por la Gran Vía de un coche de policía municipal. Aunque eso tampoco tiene que ser tenido en cuenta porque "ha sido solo un momento porque mi casa está al lado".
Pero tampoco hay que extrañarse. No es la primera vez que se da a la fuga tras cometer un delito. Se marchó del ayuntamiento dejando un agujero financiero de considerables proporciones. Y abandonó a toda prisa y por la puerta de atrás la presidencia de la Comunidad de Madrid cuando vio que todos los trapicheos realizados por sus adláteres iban a terminar salpicándola. Lo que es de extrañar es que los agentes no la hayan detenido por reincidente.
En resumen, que algo que podría no haber pasado de ser una anécdota se ha convertido en el crisol en el que se refleja el auténtico carácter que ha estado mucho años creyendo que nos engañaba sin conseguirlo.
Alguien que considera que el poder y los privilegios son inherentes a su persona, tenga cargo o no; que piensa que la ley no se le puede aplicar porque forma parte de un elite que tiene derecho a hacer lo que le da la gana, a usar a los policías como una guardia de corps cuando le viene bien pero no a respetarles cuando le causan un problema y a decidir lo que está bien y lo que está mal sin atender a lo que dicen leyes, decretos, ordenanzas, reglamentos cualquier conjunto de normas que se pueda consultar.
Cuando se tiene un pasado siempre se vuelve a él. Y cuanto más viejo eres, más fácil te resulta volver.
Eso es lo que le ha pasado a Esperanza Aguirre. Eso es lo que le ha hecho transformar un incidente de tráfico en un intento de ejercicio totalitarista del poder. 
De un poder que ya no tiene pero que sigue creyendo que le pertenece por el simple hecho de llamarse Esperanza Aguirre. Como le ocurriera en su tiempo al Rey Sol.

lunes, enero 13, 2014

La pataleta absolutista de González por su sanidad

Existen gentes que son incapaces de reconocer que algo escapa a sus deseos, a sus decisiones. Seres que son incapaces de reconocer que, al igual que ellos tienen derecho al ejercicio del poder en la parcela que les ha sido concedido, la sociedad otorga a otros otros poderes.
Y si alguien que es la muestra perfecta de esa imposibilidad de asunción del poder ajeno es el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Gonzalez. Sobre todo cuando los demás no dicen lo que el espera escuchar.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid le mantiene paralizada su privatización sanitaria. Se la mantiene paralizada porque considera innecesaria, improcedente e incluso espurea la maniobra realizada por aquellos sobre los que sí manda y ordena Gonzalez de unir todos los recursos contra esa privatización.
Y Gonzalez ni siquiera hace lo que aquella que le puso en el gobierno con el largo de dedo que pretendía mantener sus intereses aún en su fingido retiro. Ni siquiera amaga con aceptar para luego cargar contra aquellos a los que dice respetar.
Él directamente tira de dialéctica y llama a los jueces irresponsables. Y en su boca hablar de irresponsabilidad es como la cuchara de palo en casa del herrero o la soga en casa del ahorcado.
Porque en su retorica de gobernante fuerte -dime de qué presumes...- se le escapa algo que no es otra cosa que el reflejo de su propia forma de concebir el gobierno, de entender el poder.
Los profesionales sanitarios, en pie de guerra contra sus externalizaciones, son irresponsables por sus huelgas y paros; los pacientes, alterados por todo lo que pierden o pueden perder con la gestión privada de los hospitales, son unos irresponsables por sus protestas y quejas. Y ahora los jueces, que hacen su trabajo de escuchar a aquellos que demandan justicia y paralizan la puesta en marcha de algo que si al final resulta ilegal costaría el doble revertir a su estado inicial son unos irresponsables.
¿Por qué son unos irresponsables?, ¿por que toda una sociedad es acusada de irresponsabilidad por Ignacio Gonzalez? Por el simple motivo de no entrar en su juego, de no aceptar sin rechistar lo que él cree que es mejor o, para ser más exactos, lo que él sabe que es peor pero que a él le viene mejor para sus cuentas y los negocios de sus socios y amistades.
"Es difícil de entender que no haya un pronunciamiento rápido sobre el levantamiento o no de la suspensión cautelar del proceso de externalización sanitaria", se queja el máximo mandatario madrileño en un unas declaraciones que no se saben si son producto de la mas completa de las cegueras o de la más absoluta carencia de comprensión lectora.
Ha habido un pronunciamiento rápido sobre el levantamiento de la suspensión cautelar de las privatizaciones hospitalarias: No se levanta. Lo han dicho los jueces y está claro, meridiano, cristalino.
Así que en realidad, Ignacio González acusa a los jueces de irresponsables no por demorar su decisión, sino por no tomar la decisión que a él le viene bien, que el desea, que el ordena.
Y remata la faena con un quejoso y aparentemente dócil
"No se produjo ninguna decisión, sino que lo que se está discutiendo es una medida cautelar y el pleno solamente ha dicho que no se van a pronunciar". 
¿Y eso no le parece una decisión?, ¿dirimir quien tiene competencia para juzgar un asunto no es una decisión?, ¿mantener una suspensión cautelar en tanto que se resuelve la ilegalidad de algo para evitar males mayores no es una decisión?
No es la decisión que él y su corte nepotista precisan, no es la decisión que el Partido Popular madrileño y sus socios necesitan para llenar sus bolsillos a costa de nuestra salud. Pero es una decisión.
"Es respetable pero es lamentable porque vuelven a abrir una indefinición tremendamente grande sobre una medida provisional no sobre el fondo que es claramente legal".
Y aquí es donde se le escapa totalmente a González la lengua. Donde, de repente se le marcha la cabeza a hace unos cuentos siglos, donde olvida que el es el Poder Ejecutivo, no el Rey Sol que abarcaba en su persona todos los poderes del Estado.
¿Claramente legal?
Él no es quien para hacer esa afirmación, él no es quien para decidir qué es legal y que es ilegal. Él no puede ni siquiera realizar esa afirmación en un Estado democrático en el que los poderes están divididos y el judicial no recae sobre su persona ni sobre la institución que dirige.
Si la norma, si su amada privatización, fuera claramente legal los jueces no hubieran admitido a trámite los recursos, si fuera claramente legal no hubieran paralizado cautelarmente su ejecución, si fuera claramente legal el pleno del Tribunal Superior de Justicia de Madrid no hubiera tenido que reunirse para decidir al respecto.
Pero Ignacio González no quiere ver eso, no puede verlo. Si él dice que algo es legal, tiene que serlo porque el tiene el poder y eso significa que marca la ley. La privatización es legal porque él lo dice y todo el que mantenga lo contrario es un irresponsable. Punto final
En el perfecto modelo absolutista. No en vano se crió políticamente a los pechos de quien se crió.

martes, noviembre 12, 2013

Francisco hace a Rouco compar ruedas de molino

Hay una vieja canción del mitificado pop de los 80 españoles, ese de la movida, que dice algo parecido a "si tienes que jugártelo a una carta, ve de cara al decir tu palabra. Pero antes de que el eco la repita, Dios y El Diablo te ayuden a estar lejos porque la vida en la frontera no espera, es todo lo que debes saber".
Si sustituyes la difusa frontera por las más concretas convenciones geográficas de la ciudad Estado del Vaticano, algo parecido debe estar sintiendo Jorge Mario Bergoglio, más conocido como Francisco.
Porque el hombre no pierde el tiempo en decir todo lo que tienen, quiere y cree que debe decir sobre la estructura de su jerarquía, de su credo y de sus fieles. Por si la vida en Roma tampoco espera, como ya demostró en edades pretéritas.
Pero lo último que ha dicho nos compete. Seamos laicos, ateos, agnósticos, católicos, protestantes o de cualquier otro credo o no credo, nos compete. Puede que sus quejas sobre otros asuntos nos importen, que sus revisiones sobre gais o sobre la familia nos interesen. Pero Francisco ha hablado de corrupción y eso nos compete por españoles. Creamos o no creamos lo que sea.
Como quien no quiere la cosa, como quien en la cosa nada tiene que perder -salvo la vida, quizás- el papa sin numerar se ha descolgado diciendo: "A todos aquellos que con una mano defraudan al Estado y con la otra dan dinero a la Iglesia: para los cristianos de doble vida no hay perdón de Dios”.
De un plumazo se ha cargado la política de toda la derecha española desde los tiempos de Cánovas y Sagasta, desde que el falso general del bigote y las botas fundara el nacional catolicismo, desde que el Partido Popular decidiera escuchar los arrullos de la Conferencia Episcopal en lugar de los quejidos de la sociedad que debía gobernar..
Se ha cargado nuestro más típico modus operandi de catolicismo castizo de andar por casa: el " a Dios rogando y con el mazo dando".
Así que don Mariano, el bueno de don Mariano ya no tendrá que perder el tiempo en la Almudena ni en visitas compostelanas para congraciarse con su dios y los jerarcas que dicen servirle falsamente.
La Santa Cospedal de mantilla de encaje en la catedral toledana no tendrá que reservar en su agenda espacio para hacer genuflexiones buscando la indulgencia plenaria a sus manejos, sus sueldos sobrecogidos y sus comisiones ilegales.
Güemes, Lamela o Aguirre pueden ahorrarse el rito de la comunión dominical mientras sigan disfrutando de sus sueldos millonarios en empresas a las que favorecieron o de comisiones millonarias por sus componendas nepotistas.
Porque no merecen el perdón de dios. Merecen la cárcel, la inhabilitación y hasta, si se apura, la deportación de antaño a Cabo Verde, pero no el perdón de dios.
Porque defraudar a Hacienda, a la sociedad, no se cubre con una limosna. Porque robar al erario público no se cubre con pagar a los profesores de religión, porque apropiarse de dinero que nos les pertenece y es de todos no se cubre dando subvenciones o regalando terrenos al Opus Dei para que haga negocio con sus colegios o sus universidades.
Porque, al parecer, su dios ha empezado a pensar más en lo de todos que en lo que le dan a él. O al menos lo hace su pontífice.
Y puede parecer que no. Pero eso coloca a una buena parte de este país en una encrucijada.
Porque si la democracia cristiana española ya no es democracia por corrupta ni cristiana porque ni su mesías ni su pontífice les perdonan: ¿alguien puede decir qué opina Rouco de esta nueva singularidad teológica española?
Porque su jefe acaba de decir que no puede adscribirse a ellos, que no debe pedir el voto para ellos, acaba de decir que no merecen el perdón de dios. De hecho, ha sido un poco más explícito:  “Se merecen -lo dice Jesús, no lo digo yo. Y el yo no soy yo, es el papa Francisco- que les pongan en el cuello una piedra de molino y los arrojen al mar”.
¿Tiene Rouco tantas piedras de molino para colgar del cuello de aquellos a los que da de comulgar cada domingo?, ¿tiene piedras de molino suficientes para lanzar al mar a aquellos que le pagan los profesores de religión, los curas castrenses y hospitalarios, las residencias obispales y el proselitismo evangelizador disfrazado de educación?
¿Cuantos de sus amigos y aliados caerán dentro de la nueva definición vaticana de fariseo y pecador: "finge ser cristiano, pero lleva una doble vida. Y la doble vida de un cristiano hace tanto mal, tanto mal… Dice: ¡Yo soy un benefactor de la Iglesia! Meto la mano en el bolsillo y doy a la Iglesia. Pero con la otra mano, roba: al Estado, a los pobres… Roba. Esta es la doble vida”?
Si una limosna ya no limpia un robo, si una dádiva a la iglesia ya no esconde la corrupción a los ojos de su dios, Rouco Varela y todos los jerarcas católicos hispanos que se han aliado con los corruptos, los nepotistas y los estafadores tiene un problema teológico y social de considerables proporciones.
Pero hay otros que tienen otro problema que dirimir, otra decisión que tomar. Otros que nos importan más, otros que son fundamentales para esta sociedad porque forman parte de ella.
Todos aquellos que votan al Partido Popular porque se supone que son aquellos que defienden lo que sus prelados y purpurados les dicen que hay que defender.
Pero si Francisco dice que no, que por corruptos no son cristianos, que por defraudadores no merecen perdón, que dejen de pensar exclusivamente en los gais y en la familia tradicional y en el aborto a la hora de emitir sus sufragios y piensen en lo esencial.
¿En qué excusa se refugiarán ahora para dar su voto a quienes demuestran que no son demócratas al incumplir sus promesas, que no son liberales al alterar la economía en su favor y que no son cristianos al defraudar?
Por suerte para ellos todavía les queda España. Les queda la bandera, les queda el soberanismo y les queda Gibraltar para justificar su apoyo a los que nos desangran, a los que  nos roban y aquellos a los que su propio dios rechaza por boca de su propio pontífice. Pero ya no pueden refugiarse en que se lo impone su credo y su iglesia.
Cierto es que nada de lo que diga Francisco afecta a nuestras leyes. Pero nunca está de más que sepan que se están quedando incluso sin justificaciones internas. Que además de la cárcel por corruptos y ladrones, merecen el desprecio de su dios por pecadores irredentos.
Por más que defiendan la familia tradicional, besen el anillo obispal en manifestaciones y comulguen los domingos.
Y ya no lo decimos los laicos y los ateos. Ya lo dice hasta el Papa.

jueves, agosto 08, 2013

BUPA y Lasquetty se llevan la sanidad al cementerio

Nos faltaba uno. En esta danza de  manipulaciones y veleidades nepotistas en la que el gobierno madrileño ha transformado la privatización de la sanidad pública, nos quedaba uno de los personajes de la comedia del absurdo que completan el drama.
Si HIMA asume el papel del villano desalmado, pendiente cual tío Gilito tan solo de su montaña de oro y Ribera Salud ejerce por voluntad propia de eterno fracasado, de primogénito melifluo y vanidoso, incapaz de mantener lo que papá Estado le regala y que acude a exigir más cuando ha dilapidado lo otorgado, aún os quedaba el personaje que no puede faltar en este drama, -en cualquier drama, de hecho-, el de oscuro y escurridizo sicario que lleva la muerte por encargo allá donde le llaman.
Señoras y señores, con un ustedes, en el tercer acto de este drama que amenaza con robarnos la salud para colocarla en las cuentas corrientes suizas de otras gentes, Sanitas.
O, para ser más exactos, BUPA.
La tercera adjudicataria de los hospitales privatizados, concretamente en del Henares, es en España Sanitas, pero en realidad es una parte del conglomerado del negocio sanitario británico llamada BUPA.
Hasta los medios de comunicación más críticos con la privatización nepotista e ilógica de la sanidad madrileña consideran a esta la empresa más seria, más fiable, de todas aquellas que han competido por quedarse con los beneficios de restringirnos la sanidad y robarnos la salud.
Para empezar los chicos de BUPA parecen no tener pudor en reconocer que saben más de lo que deberían, que lo suyo con el Hospital del Henares no es del todo limpio. Dan por sentada la adjudicación, incluyen al hospital dentro de los de su propiedad y gestión cuando ni siquiera se han adjudicado, cuando ni siquiera se han resuelto la mitad de los contenciosos judiciales que están pendientes.
Luego se retractan, matizan, argumentan y piden disculpas pero el hecho es que igual que sabían que nadie más iba a concurrir a la oferta por su hospital, igual que sabían que se iba a rebajar el aval necesario para obtener la concesión de 200 a 28 millones de euros, igual que sabían todas esas cosas, saben que al final se les otorgará el Hospital del Henares para que hagan y deshagan a su antojo.
Como hiciera HIMA o Ribera Salud, sus mandamases hablan de triunfo, hablan de éxito antes de que este se produzca porque sus amigos, socios y aliados en los despachos del gobierno madrileño les han asegurado, a despecho del deseo de la sociedad, a despecho de la opinión de todo el colectivo sanitario, que eso se producirá. Para eso esta Fernández Lasquetty. Esa es su trabajo. Esa es su función. Defender los intereses de los escogidos en contra de los de todos los demás. En primer lugar de sus ciudadanos.
Pero ese cariz nepotista es solamente un matiz, un a pincelada difusa y de relleno en la verdadera historia del tercero en discordia en esto del negocio de la sanidad madrileña.
¿es este el único pecado social de BUPA?, ¿es esto lo único que sería motivo para poner en entredicho su idoneidad para la concesión?
Pues va a ser que no.
"Una nueva ola de clientes del Reino Unido ha abandonado Bupa, en la última señal de que los altos costos están impulsando a los pacientes a dar la espalda al sector privado".
La frase no es mía -claro, de ahí el entrecomillado-, no es de un político español, no es ni siquiera de un informe de alguien a quien se pueda achacar un intento sórdido de oponerse a la sagrada voluntad de Lasquetty y su gobierno y por tanto acusable de antisistema y antidemocrático.
La cita es del Financial Times, cuya dirección está ideológicamente a la derecha de los Minute Men y que no es precisamente un medio antisistema, ácrata y anticapitalista radical.
De modo que Lasquetty y sus chicos le conceden -cambiando los pliegos de condiciones a última hora y posiblemente a través de acciones aún más cuestionables- la gestión de un hospital a una compañía cuya matriz británica está sufriendo un éxodo de clientes porque no hace otra cosa que subir los precios de sus servicios sanitarios. Como está perdiendo la batalla en el mercado británico se expande a España donde es el propio Estado -en este caso a través de un gobierno autonómico- el que le garantiza la afluencia de ingresos constantes.
Es típico del capitalismo, cuando tu incapacidad o avaricia te impiden competir en situación de igualdad en un país desarrollado te buscas una república bananera, te metes al gobierno en el bolsillo -normalmente con suculentas mordidas- y te conviertes en un monopolio basado en la corrupción y el nepotismo. Lo dicho, un gran clásico.
Pero ahí no acaba la cosa. No es que BUPA pierda clientes porque sus competidores lo hagan mejor y a precios más razonables. Al menos no es solo eso.
"A pesar del escándalo por las muertes evitables en Mid Staffordshire NHS Foundation Trust, la aseguradora médica había perdido 100.000 clientes a finales de la primera mitad, en comparación con el año 2012".
O sea que, como diría el relator clásico del mítico Crimen de Cuenca, no contentos con el cura la emprendieron con el ama.
Lasquetty no tiene bastante con otorgar la salud de los habitantes del Corredor del Henares a una empresa en franco retroceso, incapaz de mantener por calidad y precio a sus clientes de pago -los que dan la auténtica medida de la capacidad de una empresa privada, sea en la sanidad o en cualquier otra cosa- sino que además pasa por alto el hecho de que se encuentra involucrada en un escándalo de desatención y falta de profesionalidad que originó muertes de pacientes en un hospital gestionado -al menos parcialmente- por ellos en el Reino Unido.
No solo nos ponen en manos de inútiles sino que también nos arrojan en las zarpas de negligentes que se sitúan al borde de lo criminal. No solamente nos convierten en los sustitutos obligados sin voz ni voto de los 120.000 pacientes que ha perdido BUPA por su escasa credibilidad en la Pérfida Albión, sino que además nos ponen en manos de quienes ya han demostrado que son capaces de permitir muertes con tal de cuadrar cifras de gastos e ingresos. Y además como gestores de un hospital público.
¿De verdad quieren hacernos creer que eso no hay que valorar todo eso a la hora de conceder la gestión de un hospital?, ¿de verdad cree Lasquetty y su corte nepotista que vamos a creernos que esta privatización responde a otro criterio que lo que reciba o recibirá de empresas denostadas en su propio ámbito de negocio que han visto en él la única forma de asegurar sus ganancias?
Pero, para rematar la faena, el Financial Times no solamente nos muestra lo que ha hecho y hace BUPA, sino que también se disfraza de oráculo y nos muestra lo que está dispuesta a hacer si las cosas van mal.
"Estas pérdidas (de pacientes) se suman a una caída de 142.000 en el mismo periodo de hace un año (...) Pero Bupa ha adoptado una línea más dura en el pago de las reclamaciones - una ofensiva que ha molestado a algunos médicos - ayudar a mantener las ganancias subyacentes del Reino Unido y subirlas a 59 millones de libras".
O sea que los buenos chicos de BUPA -que ya se saben adjudicatarios, aunque nadie lo haya dicho- cuando pintan bastos, cuando pierden 140.000 clientes un año y 120.000 al siguiente por culpa de sus precios y sus negligencias lo que hacen es apretar las clavijas a los que les quedan. Negarles sus derechos, cerrarles prestaciones, dificultarles o impedirles reclamaciones y así consiguen mantener sus ganancias.
Y además en contra de la opinión de sus médicos. Debe ser que la vocación sanitaria y el juramento hipocrático con eso de que te obligan a salvar la vida a las personas te transforman en un pérfido radical antisistema profundamente antidemocrático.
Y por si alguien cree que esto es una interpretación viciada, sesgada y parcial de un artículo "inocuo" del Financial Times, llega como colofón la declaración postrera de Stuart Fletcher -que nombre más británico, por dios-, Director Ejecutivo de BUPA
"(...) la tasa del éxodo cliente se ha reducido del 5 por ciento de hace un año al 3 por ciento, y tengo la esperanza de los números se estabilizaran en la segunda mitad del año (...) La gente sigue mirando sus carteras (...) como la gente está más desanimada -por el escándalo del hospital del  NHS- creo que van a seguir cambiando (...) Sin embargo en todo el grupo, las ventas aumentaron un 8 por ciento a 4.5 millones de libras, la expansión en el extranjero compensó la caída de los clientes en el Reino Unido".
Y ahí está el quid de la cuestión. Como BUPA no tiene ni ética ni capacidad para mantener sus clientes en el Reino Unido, allí donde se los tiene que ganar, es mucho mejor venirse aquí donde un gobierno se los regala, haciendo caso caso omiso de su responsabilidad, sin tener en cuenta los datos ni los problemas que esa empresa ya ha generado en su país matriz.
Y así se completa del triduo de HIMA, buscada hasta debajo de las piedras por el departamento del Tesoro Estadounidense por evasión de impuestos y pagos en negro, Ribera Salud, empleadora impenitente de familiares de políticos -y de los propios políticos- y autora del mayor fiasco sanitario de España y BUPA, perdedora de clientes y posible negligente criminal, como las tres mejores opciones para gestionar la vida y la salud de los madrileños.
Un curioso trío para el desastre. Poker si se tiene en cuenta al que reparte las cartas, Francisco Javier Fernández Lasquetty. Pero, claro, hacen falta cuatro para portar un catafalco al cementerio.
Se dice que también quiere privatizar los cementerios. No es de extrañar. Así controlaría todos los sectores del negocio de la muerte de madrileños.

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