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martes, noviembre 28, 2017

La falacia de la libertad y el respeto disfrazada de hoguera.

Sé que esto va a sonar raro viniendo de mi pero, con todos los duelos y quebrantos que se quiera, tengo que decir que la Conferencia Epicospal Española tiene razón.
La propuesta de Ley LGTBI que debatirá el Congreso es "inquisitorial".
La propuesta son cincuenta y ocho folios. Y cincuenta y siete y medio no tienen para mi ningún problema, más allá de que, como toda ley de este tipo, me parece redundante porque todos los derechos y prohibiciones ya están reflejados en un solo artículo de la Constitución Española. Pero toda la ley de desarrollo es parcialmente redundante.
Pero medio folio, un sólo párrafo, la convierte, en su actual redacción, en el producto legal más perverso desde la Ley de Convivencia Ciudadana de un tal Goobles en los años treinta del pasado siglo.
El artículo que posibilita "la destrucción, el decomiso o borrado de documentos, libros o artículos por medio de los cuales se haya cometido una infracción" es la defensa de la restitución de la Inquisición Española en su máxima expresión.
Y no voy a caer en el consabido "Y tú más" de recordar que la Iglesia Romana es precisamente la inventora de la Inquisición, ni tirar del fácil recurso de que ellos han hecho lo mismo, quemando libros, requisando obras de arte, imponiendo silencios a quienes han pensado de forma diferente a lo que estipulaba la ortodoxia de su doctrina en cada momento.
Puede que la Iglesia católica no tenga fuerza moral para denunciar procesos inquisitoriales, pero yo sí. Los que hemos trabajado junto al colectivo homosexual en aras del respeto, sí. Los que siempre hemos defendido su derecho a expresar su amor y su tendencia sexual como quisieran, sí.
Permitir que alguien requise y destruya libros o cualquier otra forma de expresión porque nos molesta que piensen así no es otra cosa que una dictadura ideológica y esta sociedad no debería ver un símbolo de progreso en sustituir un Tribunal del Santo Oficio y una Oficina Nacional de Censura por otras.
Y me da igual que los que dirijan esa inquisición censora piensen, exactamente igual que yo, que todo lo que la iglesia católica defiende sobre la homosexualidad son sinsentidos sin base científica ni sociológica ninguna.
Se puede prohibir que esos pensamientos o teorías aparezcan en libros de texto o se enseñen como verdad por un simple motivo. No lo son, no están demostradas ni probadas y es obligación de quienes las defienden argumentarlas y probarlas para que se consideren asumnibles y enseñables. 
No lo van a conseguir porque simplemente no es cierto. Los homosexuales no son "enfermos", ni "un cáncer social", ni el "origen de la depravación en el mundo", ni ninguna de las lindezas que los purpurados españoles dicen de ellos desde los púlpitos a quien quiera escucharles.
Y me parece adecuado multar e incluso encarcelar a quien llene las redes o los sermones de mensajes de odio, llamando a la "caza" de homosexuales o cualquier otro tipo de mensaje de odio.
Pero no es avanzado, ni de izquierdas, ni progresisita, ni democrático, ni nada que se le parezca prohibir tener ideas y expresarlas. 
Si alguien quiere escribir un libro con esas teorías y alguien se lo publica y alguien lo lee, será nuestra responsabilidad rebatir cada uno de esos argumentos con los nuestros, con hechos y con datos, para que quién lo lea se decuenta de que es una falacia o, como mínimo, una creencia personal del autor que nada tiene que ver con la realidad.
Pero decomisar, prohibir y destruir públicaciones es lo más parecido a la Congregación para la Pureza de la Doctrina o de la Fe preconciliar o a la Nationalsozialistischer Deutscher Studentenbund de la alemania de 1935.
Esa ley, por ese sólo párrafo, nos coloca en una tesitura insostenible de cambiar una Inquisicíón por otra, de sustituir el Santo Oficio por la Confederación Española de Gais Lesbianas, Transexuales -y todas las demás siglas que se van añadiendo con los años-.
No tienes derecho a destruir el pensamiento de otros simplemente porque no tengan razón, te moleste, te incomode o no sea como el tuyo.
No tienes derecho a adoctrinar. La Iglesia Católica no lo tiene, la FELGTB no lo tiene, el Gobierno no lo tiene y no lo tiene nadie.
Si los Gais y Lesbianas de este país no lo saben ver es que simplemente se han convertido en aquello que tanto desprecian, en el monstruo intransigente e inquisitorial contra el que han luchado muchos siglos con la ayuda de muchos que no deberíamos permitirles ahora poner de nuevo en práctica aquello que denostan.
Y la respuesta de Echenique a esta crítica me parece tan absurda y ridícula como las que podrían dar Torquemada o Goebbels. Mostrar músculo político y decir básicamente que haces lo que quieres,sin pararte a reflexionar en sus repercusiones éticas, "porque puedes" es simplemente decir que quien tenga más músculo político que tú puede hacer también lo que quiera "porque puede".
Si te expresas así, luego no te quejes si alguien declara que lo que tú piensas es malo, pernicioso o ilegal y te persigue por decirlo y defenderlo.
Sinceramente, le creía mucho más listo.
Así que es posible que Echenique debiera hacer no hacer tanto caso de Hoguera y su "Quizás algún hombre necesitó toda una vida para reunir varios de sus pensamientos, mientras contemplaba el mundo y su existencia y, entonces, me presenté yo y en dos minutos, ¡Zas! Todo liquidado" y sí más de Grupo, el otro personaje de la mítica novela de Ray Bradburi y su "no considero que sea sociable ni justo reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hablen".
Farenheit 451, una sociedad en la que, por cierto, también ha parecido la solución adecuada quemar libros. ¿Qué enseñan a esta gente en Ciencias Políticas?
Así que sí.Para mi la Conferencia Epicospal tendrá razón mientras persista ese artículo en la ley.
Al César lo que es del César. 

sábado, septiembre 17, 2016

Sigue así Antonio Cañizares, sigue así.

He conocido a muchos hombres y mujeres religiosas -y eso significa de varias religiones, que religiosos no son solo los católicos-. Entre ellos algunos me enseñaron a pensar por mi cuenta, otras a poner el foco en lo que somos y no en lo que queremos ser, otros que dios, se crea en él o no, no es ni puede ser excusa para nada. 
Como de los no religiosos, de los ateos, de los agnosticos y de los antiteistas que compartieron conmigo lo que sabían y lo que creían saber, estoy orgulloso. Fueran redentoristas, ácratas, mitzvotitas, jesuitas, comunistas, socialistas, franciscanos, sufíes o masotis, estoy orgulloso.
También conocí a Antonio Cañizares, hoy arzobispo de Valencia, ayer mano derecha doctrinal de Benedicto XVI, otrora sacerdote en una parroquia de barrio en Aluche. Y cada declaración que hace, cada noticia que de él aparece en una pulbicación, estoy menos orgulloso de haberle conocido.

Hoy Antonio, La Audiencia ha archivado la denuncia contra ti por tu carta contra los refugiados y los inmigrantes pregúntándote si la inmigración "es todo trigo limpio" y afirmando que la mayoría de los inmigrantes sirios no huyen de nada. Estarás contento.
Mañana es domingo así que te tocará dar un sermón, Antonio. 
Vuelve a escribirlo, aunque sea un esfuerzo supremo para alguien que parece creer que, pese a todo lo que diga Roma, el Vaticano, su iglesia y su mesías, habla exclusivamente con la voz de dios.
Reescribelo y cuando te pongas ante tus feligreses valencianos recuerdales tu pregunta. 
Pero antes diles que en España residián los ibéros y llegaron los romanos; luego residían los hispanoromanos y llegaron los visigodos. Hablales de cómo, cuando los visigodos estaban asentados, llegaron los musulmanes y con ellos los judíos. 
Recuerdadles que no son trigo limpio porque sus antepasados no nacieron en España, porque tienen una posibilidad entre diez mil millones de descender exclusivamente de esa población original que habitaba la Península Ibérica.
Y ya que estarás hablando en el litoral mediterrano, en el antiguo reino de la Dama de Elche, hablalés de Sagunto y esas gentes que llegaron de Cartago y de esos bizantinos que poblaron la tierra que los visigodos no querían ni siquiera mirar y de ese Cid que "al destierro con doce de los suyos" cabalgó huyendo de un rey injusto y de esos almohades que se asentaron para convertir una tierra de mala pesca en un vergel. 
Hablales de todos los que llegaron huyendo de otras tierras, de otras guerras, y diles que no eran trigo limpio, que cualquiera que descienda de ellos no tiene derecho a vivir en Valencia, que debe volverse a su tierra ancestral.
Recuerdales que son descendientes de inmigrantes, de refugiados, de gentes que llegaron a Helike, a la Colonia Valentia, a Segunto o a la Taifa de Denia y que por ello siempre vivirán y moriran bajo sospecha y no pueden pisar la tierra que les acoge desde generaciones.
Luego, cuando llegue el momento litúrgico adecuado, hincaté de rodillas y pide perdón a tu dios por tus mentiras, pide perdón a tu dios por tu odio a los de fuera, por tu miedo cobarde a ser incapaz de imponer a todos lo que piensas si llegan seres humanos de otras tierras que piensan, sienten y creen de modo diferente, 
Suplicale piedad a tu mesias por olvidar que su apostol, ese tal Santiago que le negó como todos mientras moría, llegó a esta peninsula de otras tierras, huyendo de aquellos que le perseguían, para poder ser y decir lo que quería ser y predicar.
Y luego viaja Antonio, coge tu capa carmesí de arzobispo y tu pensamiento cerrado, doctrinal y medieval de inquisidor, y viaja. 
Ve a Alepo, a Damasco, a Jordania, al kurdistan turco, ve a los frentes de guerra, ve a los campos de refugiados. Plántate ante esos que no huyen de nada y gritales que no son trigo limpio entre los bombardeos franceses y rusos, entre las ejecuciones de Al Qaeda y el Falso Califato, entre las limpiezas etnicas del gobierno turco y de los Phesmerga en Rojava. Ve y grítales que no tienen motivo para irse.
Deja tu cobarde odio en Valencia donde permanecerá al abrigo de los aplausos y los asentimientos silenciosos de otros tan absurdamente medievales como tú y ve allá donde están los objetivos de tu odio para poder hablar de frente a tu enemigo. 
A ese enemigo que has elegido tú y no tu dios, que ha elegido tu odio y no tu mesías, que ha escogido tu miedo y no tu fe.
Y ojala exista tu dios, Antonio, ojalá exista aunque sea solamente en ese instante. Ojala se haga de nuevo carne solo para ponerse frente a ti y escupirte en el rostro su desprecio por tu egoísmo, tu odio y tu intransigente cobardía.
Al final, Antonio, sí estoy orgulloso de haberte conocido. Lo he estoy porque otra mucha gente, religiosa o no, logró con su ejemplo y su enseñanza que tu miserable odio, tu fatua arrogancia y tu mezquita cobardía no pudieran entrar en mi cerebro.
Sigue así Antonio y todos y cada uno de los muertos de esta guerra, que desató en Falso Califato de la yihad y la sangre como secular respuesta a nuestros desmanes, caeran sobre esa conciencia cristiana tuya que ha quedado claro que no tienes.
Tú y los que piensan como tú Antonio sí han demostrado ser un caballo de troya en el pensamiento occidental. En ese que habla de justicia, derechos humanos y respeto.
Sigue así Antonio, eres un ejemplo para todos de lo que ni un ateo, ni un agnostico, ni un antiteista, ni una persona religiosa deben ser. Sigue así.
La realidad y la historia necesitan gentes como tú para poder rechazarlas y olvidarlas.

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2015/10/14/canizares-invasion-emigrantes-refugiados-trigo/1327304.html

domingo, agosto 23, 2015

Lapidar al Islam y apedrear nuestro propio tejado

Se ha puesto muy de moda últimamente entre la supuesta intelectualidad laica y católica de este Occidente Atlántico nuestro una frase: "El Islam es incompatible con los Derechos Humanos". Por una vez están de acuerdo en algo. Y se quedan tan campantes. No sé si lo que esperan es que con esa afirmación se prohíba a los seres humanos seguir las suras de Mahoma y así se solucione el problema del yihadismo. Pero para mi se quedan cortos.
Aplicando sus argumentos y la falsa exégesis que hacen de El Corán yo podría decir que toda religión -sobre todo las tres monoteístas bíblicas- es incompatible con los Derechos Humanos. Eso duele , ¿no? 
Tranquilos, tranquilos, seguid leyendo. 
Decir que el judaísmo es compatible con los derechos humanos es simplemente no haberse leído el libro de los Números ni el Levítico. Se imponen castigos sangrientos, desde la lapidación hasta la amputación ritual, por adulterio, incesto y "crímenes" mucho más execrables como plantar distintos cultivos en la misma tierra, tocar piel de cerdo con las manos, mezclar tejidos en una sola prenda de vestir o trabajar en sábado. Acepta y potencia la esclavitud, castiga la homosexualidad y llama a tomar las armas para vengar con sangre las ofensas a Yahve. No parece demasiado compatible con los Derechos Humanos tal y como los conocemos.
Afirmar que el cristianismo es compatible con los Derechos Humanos es ignorar el versículo en el que Jesús de Nazaret afirma "no niego las antiguas leyes pues son de Dios" -o sea, acepta el Levítico, el catálogo de lindezas al que me refiero en el párrafo anterior-. Además de pasar por alto el "No he venido a traer la paz sino la espada", "El que no está conmigo está contra mi" y la carta de San Pablo a Timoteo en la que afirma que “Todos los que estén bajo el yugo de la esclavitud consideren a sus dueños como dignos de todo respeto, para que no se blasfeme del nombre de Dios y de la doctrina” o la Epístola a los Corintios en la que hace una pormenorizada descripción de como debe ser la vestimenta femenina para concluir con un tajante "la mujer ha de ir velada. Y si no se vela que se rape". Tampoco parece que los Derechos Humanos sean muy compatibles con todo ello.
Vamos, todo muy parecido al Islam. Al fin y al cabo ¿de donde creemos que sacó el bueno de Mahoma sus ideas?, ¿olvidamos que el islam es una pretendida evolución del cristianismo como el cristianismo lo es del judaísmo? 
Hay que refrescar un poco las clases de religión, que al Estado español le cuestan una pasta.
En este momento es cuando los falsos laicistas que confunden las cosas empezarían a gritar contra las religiones y pedir su prohibición cometiendo un error del tamaño de un continente pequeño porque todo lo que he escrito hasta ahora nada tiene que ver con las religiones a las que me refiero. Tiene que ver con otra cosa.
Las insufribles normas del Levítico, el exterminio de Filisteos, Nabateos y hurritas, la discriminación sistemática de los samaritanos o las guerras de religión iniciadas por el reino de Judá contra el mítico reino de Saba y su reina nada tienen que ver con la religión judía por mucho que se gritara Yahve Sebaot en las cargas de infanteria o se hicieran las purgas en nombre de Adonai.
Del mismo modo que la quema de la biblioteca de Alejandría, las cruzadas, El Alto Tribunal del Santo Oficio, la caza de brujas, las expulsiones de judíos y moriscos, las persecuciones y guerras contra los protestantes que asolaron Europa o los autos de fe y juicios de herejía contra científicos, filósofos y pensadores nada tienen que ver con el cristianismo aunque se gritara ¡Dios lo quiere! o Pro Chistro mientras se llevaban a cabo esas barbaries por los milites Christi.
Tiene que ver con la concepción primitiva del mundo y de la sociedad, con la visión medievalista del poder, la divinidad y el gobierno.Tiene que ver con el estadio evolutivo en el que se encuentran las gentes que las ponen o pusieron en práctica.
Y decir lo contrario es comparar a Salomón con Isaac Rabin, a Gregorio VII con el Papa Francisco y a Saladino con Osama bin Laden.
Así que, en realidad, lo que es incompatible con los Derechos Humanos es la teocracia que impone a sangre y fuego al pie de la letra unos preceptos surgidos hace dos mil años o más en sociedades como mucho medievales, sino paleolíticas, en las que el concepto de Derechos Humanos no existía.
Y la solución no es decir nada sobre la religión, sino contribuir a sacar a toda una zona del mundo de ese medievalismo para que su concepto de religión evolucione como lo ha hecho el nuestro. Todos sabemos cómo hacerlo la única pregunta es si nos conviene hacerlo por otros motivos que también todos tenemos en mente.
Porque decir lo contrario es decir que cristianismo, judaísmo y cualquier ideología está en contra de los Derechos humanos. Que aparte de las cruzadas y los autos de fe también existieron los gulags, no lo olvidemos.

domingo, agosto 16, 2015

La cruzada de hablar solo de islamismo en la política.

Estamos permitiendo que nos metan a dios en la política.
Hace más o menos tres generaciones empezó el gusto por analizar el lenguaje desde el punto de vista social. Malcom X y su famoso análisis del uso dela palabra negro en el lenguaje fue el primero, le siguieron y aún están en ello las ideólogas del lenguaje no sexista. Pero incluso con esos precedentes estamos dejando que nos vuelan a colar a dios en el lenguaje político.
La irrupción violenta y cruel del yihadismo en la vida cotidiana de Occidente ha generado un efecto que se antoja pernicioso. A todos los partidos, formaciones políticas, gobernantes y personas físicas o jurídicas implicadas en los procesos políticos de esa parte del mundo se les define exclusivamente por su visión de la religión.
Solamente importa si son islamistas o no,sin son laicos o no. No se ahonda en sus ideologías ni en sus presupuestos económicos. Solamente importa como ven a dios o mejor dicho si le ven o no. Y por supuesto eso nos polariza, nos hace cometer el error de ver el mundo en blanco y negro, sin matices. Sin todos los grises que lo pueblan.
El partido Baaz de Sadam Hussein era laico y poco o nada hay que decir sobre ellos y su brutalidad. Pero el ex Primer Ministro turco y su partido, responsables de una mejora económica y social sin precedentes en su país, son islamistas y eso les convierte en por siempre sospechosos. Los hermanos Musulmanes eran islamistas -democráticos, con políticas sociales, pero islamistas- y eran perversos; los militares egipcios son tiránicos, represivos, un gobierno ilegítimo y cruel pero no son islamistas. Son buenos.
Nos obligan con esas constantes referencias a convertir nuestro punto de vista en una decisión maniquea entre islamismo y no islamismo y equiparar a todos por ese criterio. Algo tan absurdo como si se considerara que el Partido Popular o la Democracia cristiana alemana son lo mismo que los salvajes guerrilleros del Ejercito de Dios de Josef Koni que asolaron y aterrorizaron cinco países africanos en nombre de Jesucristo.
Solo la religión importa en la política de esa parte del mundo. Y es curioso porque en el resto del mundo eso no se aplica. Hugo Chávez era socialista, estatalista comunista o como se le quiera llamar -incluso bolivariano- y a nadie le importaba que se encomendara a las vírgenes y santos cada quince minutos en sus eternos programas televisivos y al comienzo de todos sus discursos. George Bush se santiguaba al entrar en la sala de prensa y nadie le definía como el "presidente cristiano protestante de Estados Unidos" del mismo modo que no se anteponía ese rasgo en la definición del partido republicano estadounidense.
Pero con los partidos de esa parte del mundo -incluidos los israelíes por cierto- sí se hace. Y no vale la excusa de que en Occidente ese aspecto no tiene relevancia porque por poner ejemplos dolorosamente cercanos la política educativa del PP está muy influida por ello y no se refieren al partido en el gobierno como "el partido católico" permanentemente o el laicismo tuvo mucha presencia en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y nunca se le describió como el "partido laicista español".
Y lo más llamativo del asunto es que los que insisten más en esa dicotomía maniquea e injusta son precisamente los medios de comunicación y partidos que tienen a gala en su ideario ser cristianos, católicos o humanistas cristianos.
Como si ellos tuvieran derecho a llevar su ideario religioso a la actividad política y los demás no. Como si los hijos del Islam no tuvieran derecho a hacer lo que ellos levan siglos haciendo. 
Pero lo tienen. Nos guste o no su doctrina, nos guste o no que la religión salpica el gobierno o la actividad civil, tienen derecho a incluir sus creencias religiosas en su forma de entender y ejercer la política. como lo tiene cualquier partido social cristiano o democrata cristiano de Occidente.
Así que nos están colando a dios en la política en un intento de criminalizar lo que ellos hacen pero hecho en favor de otro dios. Están intentando que no haya islamismo democrático como en Turquía o islamismo socialista como el de los hermanos musulmanes, que no se tenga la ideología en cuenta a la hora de valorar a esas opciones políticas.
Están intentando que su dios sea el único que tenga cabida en la política del mundo. Están reclutándonos sin que nos demos cuenta en la enésima cruzada cristiana.

sábado, agosto 15, 2015

Fernández Díaz, la ilegalidad de trabajar para Dios

-¿Es fácil tener presente a Dios en el Congreso?
-Aunque parezca que le hayamos cerrado la puerta, aunque a veces no lo queramos ver o escuchar, tengo la íntima convicción de que Dios está muy presente en el Congreso. Las Cortes son el órgano legislativo del Estado y Dios, el gran legislador del universo.
Atención pregunta: ¿pertenece esta respuesta durante una entrevista a un pastor protestante que ha ganado su escaño legislativo por Wisconsin, a un miembro del partido Likud israelí, a un allatolah que se sienta por derecho divino en los escaños del parlamento iraní?
Podría ser de cualquiera de ellos pero hiela la sangre saber que no lo es. Es de Jorge Fernández Díaz. Ministro del Interior. Al lado de esto sus reuniones de escaso gusto y legalidad con Rodrigo Rato palidecen como motivo de crítica o dimisión.
Un representante del Gobierno mantiene que legisla según le dicta su dios porque le considera el gran legislador. Lamento comunicarle que el único legislador aceptado en este sistema y en la Constitución Española es la voluntad popular. No la de su dios o cualquier otro, no la del gobierno o cualquier otra administración. Es la voluntad popular.
Un ministro del Interior afirma que se pasa por el arco del triunfo la Constitución Española pasando de la voluntad legislativa de su ciudadanía y otorgando esa competencia a su dios y se queda tan ancho.
Pero la cosa no queda ahí
-¿Cómo vive la política?
-Como un magnífico campo para el apostolado, la santificación y el servicio a los demás, como mi vocación personal y específica, el lugar donde Dios quiere que esté. Para un católico, dedicarse a la política, aquí y ahora, es un reto apasionante.
¿Perdón? ¿un magnifico campo para el apostolado?
Un cargo público de un estado aconfesional está diciendo que considera que su actividad política debe estar encaminada al proselitismo, que es el trabajo de un apóstol?, ¿que debe estar dirigida a acercar más almas a su dios y no a servir a aquellos que le han puesto en el Gobierno? 
No es que sea muy original. Es lo mismo que piensan los jefes religiosos iraníes o lo mismo que pensaron Sus Majestades Católicas Isabel y Fernando y ya sabemos en qué desembocó: La Santa Inquisición.
Y no os creáis que estoy exagerando que en esa misma entrevista, el señor ministro -o quizás debiera decir el decimotercer apóstol- firma que sus fuentes de conversión son Vittorio Messori y Henry Nouwen. ¡Ole sus gónadas externas!
Messori uno de los principales defensores del gran Inquisidor que resultó no saber dejar de ser el dimitido Papa Ratzinger, que llama a la lucha contra el Islam o que critica abiertamente al nuevo Papa porque "en la primera entrevista con Eugenio Scalfari, ridiculizó a quien pensara que “Dios es Católico”, como si la Iglesia Romana, una, santa, católica y apostólica fuera una opción, un accesorio para llegar de alguna manera a la Santísima Trinidad según los gustos personales de cada uno?". 
Vamos que se queja de que la cabeza de su iglesia acepte que hay múltiples formas de vivir la experiencia religiosa y considere que todas ellas pueden se válidas.
Y ya de Nouwen ni hablamos
"Cada hijo de Dios tiene su sitio, todos ellos son sitios de Dios. Tengo que dejar de lado cualquier intento de comparación, cualquier rivalidad o queja y rendirme al amor del Padre". En resumen, la resignación cristiana en estado de malentendimiento puro. Nada de lucha, nada de intento de mejorar. Aceptar tu lugar en el mundo y dar gracias por él. 
¿Eso es lo que intenta lograr en su acción de Gobierno? Parece ser que sí. La ley Mordaza, la reforma del código penal, Todas sus constantes referencias al radicalismo y a la ilegitimidad de las quejas y protestas ciudadanas así lo indican. Las respuestas y las fuentes de las que bebe la conversión el ministro tan solo defienden dos cosas: La teocracia y la intransigencia. Su derecho a anteponer la voluntad de dios -interpretada por él, claro está- a la de aquellos de los que recibió el mandato de gobernar.
Hiela la sangre darte cuenta de que la seguridad interior de este país no está en manos de un incompetente, un corrupto o un totalitario -que también-. Está bajo las órdenes de alguien que solo se diferencia de un haredim o un salafista en que no se cubre constantemente la cabeza.
Alguien que cree que trabaja para Dios.



domingo, mayo 25, 2014

Francisco, nosotros y hacer el trabajo a los jerarcas.

Mientras todos estamos lo poco pendientes que nos importa estar de unas elecciones que pueden no servir para nada o cambiarlo todo, depende como todo y como siempre de lo dispuestos que estemos a arriesgarnos, he decidido hablar sobre otra cosa.
Votaré, que para algo sangraron y murieron mi derecho varias generaciones precedentes, pero hoy voy a escribir de Francisco que ahora, tras recorrer las tierras de Al Urdum, la Jordania del millón de refugiados de otras partes, aterriza en Belén. Esa ciudad bendita y maldita por la guerra y la muerte.
Hay personas, hay gentes que perecen venidas de otro mundo. Hay voces que parecen que hablan otra lengua y Francisco es una de esas personas,es una de esas voces.
Se calza la sotana y se cuadra ante el mundo para dejar al descubierto, sin la fatua cobertura del silencio, el secreto, los pactos intramuros y los confesionarios, a esos locos que hacen de los niños y niñas sus víctimas. Y lo hace con la sencillez con la que suelen decirse en bares y tabernas cosas que ya se saben, cosas que siempre se han sabido pero que casi nunca se dicen en voz alta.
"No importa que sea un pecado, importa que es un crimen". Y se queda tan ancho. Como el que hubiera dicho una verdad conocida por todos. Al final es que sencillamente es eso lo que ha hecho.
No le importa dejar a la intemperie legal y criminal a todos aquellos protegidos por otros, desde el papa viajero hasta el gran inquisidor, porque él no lo ha hecho, porque sabe que su dios, su ética y su mente no lo aprueban y porque no está bien hecho.
No le importa dar un paso diagonal hacia un lado como un buen central de River o de Bocca -no hiramos susceptibilidades futboleras- y dejar a todo el aparato vaticano en un fuera de juego tan obvio y evidente que sus rostros comienzan a hacer juego con sus rojos capelos.
Y lo hace con todo. Como quien en la cosa nada tiene que perder porque nada ha ganado con ello.
Manda callar a nuestra curia patria y les exige que se ocupen de los niños y familias que mueren en el desesperado silencio de la miseria que muchos malos gobiernos uno detrás de otro han provocado y que el egoísmo social ha hecho estallar y dejen lo que hay debajo del ombligo a cada cual.
"Ya sabemos lo que opina la iglesia sobre el matrimonio homosexual y el aborto. Hay cosas más importantes de las que hablar" 
Los prelados españoles se quedan con el aire cogido en la garganta, a mitad de su penúltimo exabrupto moral, sin nada que decir al respecto.
Descubre las finanzas vaticanas y entra, látigo en mano, en el nido de mercaderes y serpientes -¡Uy perdonen!, el buffet de a 2.000 euros el cubierto- de las canonizaciones con la furia del quien lo considera no solo un exceso innecesario sino un maldito insulto personal.
Acude a Lampredussa a escupirle a la sociedad italiana su desprecio por decirse católica y permitir que hombres, mujeres y niños mueran cuando están a escasos centímetros de su ayuda y sus costas.
Luego sigue besando niños, repartiendo bendiciones y sonrisas y bautizando hijos de divorciados y la corte de falsos santos y jerarcas que le siguen cada vez se encuentra más incomoda en su compañía porque cada vez les recuerda más a alguien que ellos dicen que hizo más o menos lo mismo hace ya mucho tiempo. Y no es que ese tipo le tuviera mucho cariño a ningún sacerdote.
Y ahora se va a Tierra Santa no para reclamarla para su dios en santa cruzada. Viaja para hacer apartar la mirada con vergüenza a cristianos, musulmanes, judíos y todo el que se pone por delante recordándoles que están parando el futuro de la tierra que dicen defender empeñados en una guerra interminable que nadie puede ganar y que solamente da alas a los fanáticos y radicales de uno y otro bando. Y que ninguno de los tres nombres de su dios que utilizan dijo nunca que quería eso.
“Las raíces del mal están en el odio y en la codicia por el dinero. Esto nos debe hacer pensar. La paz no se puede comprar. No se vende”.
Para colmo de males de escribas y fariseos -¡Uy, perdón otra vez, que se van los términos evangélicos al teclado! Quise decir de obispos y prelados- hace lo que nadie ha hecho desde aquello del ojo de la aguja. 
Clama contra el dinero.No llora la pobreza, denosta la acumulación especulativa de riqueza.
Clama contra el poder. No reza por los oprimidos, señala y acusa a los opresores.
Clama contra la desigualdad. No sufre por los explotados, rabia por los explotadores.
"El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia, nos está robando la dignidad”.
Eso ya no deja fuera de juego a la curia, los prelados y toda la jerarquía católica. Es que la expulsa directamente del partido. Y comienzan a mirarse entre ellos y a hablar bajito como si hubieran puesto en el sitial de Pedro al anticristo.
Hace siglos, quizás milenios, que los cristianos del mundo no reaccionan, no hacen caso e ignoran olímpicamente aquello que el papa les dice, les escribe o les grita. Siguen haciendo con sus fortunas, sus negocios y sus entrepiernas lo que les da la gana y luego se van a misa.
Pero ahora Francisco -y a este sí le llamo por su nombre porque está ejerciendo de lo que dice ser- no les deja. 
Casi parece que le importa un comino con quien se acuesten o no y que sí le preocupa lo que hacen con aquello que la buena sociedad católica española -y de otros muchos sitios- cree que nada tiene que ver con su dios: el poder y el dinero.
Las mesnadas del  Opus, reclutadas a golpe de cilicio y talonario, comienzan a removerse intranquilas, los legionarios entonan un tardío e insulso mea culpa por los excesos aberrantes de su fundador en un intento de acallar a la fiera que les grita desde Roma y Kiko, el falso iluminado del fanatismo neocatecumenal, se revuelve en su mansión romana esperando una audiencia que no llega.
Y encima sin mentar a dios a todas horas. No es porque dios lo diga en tal versículo y capítulo, en tal encíclica promulgada Ex catreda hace un puñado de siglos o en tal epístola apostólica. Es porque es justo. Punto.
Y claro los cristianos, los pocos que quedan entre la hueste inmensa de los que dicen serlo y no lo son y de los que dicen no serlo y lo son por pura tradición, dan palmas con las orejas, se sonríen de lado y miran a su cielo con un gesto de "ya era hora, jefe. Ya era hora".
¿Y nosotros qué hacemos? Todos los que no creemos que haya un dios o los que consideramos que su existencia no es tema de debate porque es absolutamente irrelevante, ¿qué hacemos?
En España, el idiota, como siempre. 
Nuestra izquierda falsamente laica y rabiosamente anticlerical sigue a lo suyo. 
Sigue estampando el ariete de su queja y su protesta contra las reforzadas e insonorizadas puertas de las catedrales y los palacios episcopales; siguen con una estrategia que no les ha llevado nunca ha nada, siguen buscando un objetivo imposible desde fuera: que la iglesia española, apegada al dinero y el poder, cambie y modifique sus prácticas arteras.
Su anticlericalismo les hace rebuscar en las hemerotecas y sacar una frase que Francisco dijo hace no se sabe cuantos lustros sobre la homosexualidad o le achaca que está en contra del aborto, obviando el hecho incuestionable de que tiene todo el derecho del mundo a estarlo. Seguimos con una estrategia que ya no sirve, que les hace el trabajo a los jerarcas.
Se intenta desacreditar la cabeza para esparcir descrédito sobre todos los demás olvidando el hecho de que las jerarquías ya están desacreditadas por todo lo que hacen y han hecho y Francisco no. Ignorando la circunstancia de que, hoy por hoy, Francisco y las jerarquías no son la misma cosa.
En lugar de utilizarle a él y a su impulso para desacreditar a los que dicen seguirle, de usar sus palabras que son tan parecidas a las nuestras, de atacar a las jerarquías bajo la linea de flotación de su supuesta obediencia debida por no hacer lo que él les exige, nosotros les hacemos el trabajo.
En cierto modo es lógico cuando uno se enfrenta a lo que desconoce por odio o por desidia ocurren estas cosas.
Bien haríamos en aplicarnos esa evolución en el tiempo que tanto demandamos con criterio y justicia a la iglesia romana y todos sus satélites -y a todas las religiones en general- porque deberíamos tener en cuenta que Francisco nos hace mucha falta y nosotros deberíamos saber que no creer en un dios no implica no apoyar a las gentes que hacen las cosas bien aunque crean en él.
Como las guardias bárbaras de los césares, los cosacos de los zares, las escoltas vikingas de los reyes egéos y los guardias numidios de Cartágo, puede que seamos los únicos que puedan proteger a Francisco en su intento de hacer la religión tolerable para las sociedades de aquellos que dicen que le deben obediente vasallaje.
Quizás sea Francisco la mejor herramienta de la que disponemos para lograr que la religión -al menos una, que con otras lo tenemos bastante más difícil- sea algo entre el ser humano y su mente y no pretenda impregnar las sociedades.
Que me temo que entre las huestes bíblicas que inundan el mundo desde el dios de la zarza el periodo de cadencia entre los nacimientos de alguien que entiende la religión de esta manera es bastante elevado: uno cada dos mil y pico años.
Y uno ya está mayor.

martes, mayo 06, 2014

No hay pechos para mujeres que sufran en Chibok

Desde el pasado 14 de abril echo mucho de menos ver pechos al descubierto por las calles de España.
Pero no solamente en las de España. También en las de Londres, en las de Bruselas, en las Europa en particular y el mundo occidental atlántico en general.
Y dicho así podría considerarse un ataque hormonal de proporciones clínicas. Y más si añado que también los echo de menos en los periódicos, en los informativos, en el Congreso de los Diputados e incluso en las puertas de las embajadas.
Pero no es es eso.
Desde el 14 de abril 223 mujeres están secuestradas en Nigeria, desde el 14 de abril son violadas varias veces al día, obligadas a someterse al islam -como si a algún dios, en caso de existir, le valieran ese tipo de conversiones-, desde el 14 de abril están sufriendo y muriendo y con la amenaza de ser vendidas como esclavas.
Y yo no veo pechos al descubierto por el mundo.
Las mismas que se indignan por una ley de aborto que ni siquiera impedirán abortar a las mujeres que lo deseen -y si no al tiempo-, la mismas que convocan minutos de silencio por muertes de género que luego resultan no serlo tras la investigación policial, las mismas que están asentadas en todos los países occidentales y se movilizan, según ellas, de forma radical contra todo tipo de violencia contra la mujer, ahora están calladas, no inundan las calles y las puertas de las embajadas con sus senos al viento.
Quizás sea porque las adolescentes que sufren lo hacen en Nigeria y, bueno, al fin y al cabo una mujer que nace en Nigeria ya debe estar acostumbrada al sufrimiento; o a lo mejor por es una de esas zonas del mundo a las que cuesta viajar y en la que la cobertura de Internet no asegura máxima difusión en las redes sociales o porque nos ha pillado por medio la Semana Santa y el Puente de Mayo que son fechas para lucir los pechos en otra tesitura.
Pero a lo peor es porque no nos importa un carajo. A lo peor es porque como no compartimos cultura, continente, religión ni mundo en general con ellas, no consideramos que tengamos que hacer nada para impedir su sufrimiento, a lo peor es porque damos por sentado que como no son occidentales atlánticas las adolescentes nigerianas no tienen los mismos derechos que las mujeres de este nuestro mundo.
Tenía que llegar el día en que se nos notara que no somos lo que decimos ser, que en realidad somos otra cosa. Tenía que llegar el día en el que esa supuesta defensa de los derechos universales que todos decimos hacer se rebelara como una defensa de "nuestros" y solamente nuestros derechos. 
Y los medios de comunicación están en las mismas. Se apresuran a catalogar como violencia de género y poner en portada la aparición del cadáver de una mujer boliviana mientras en la misma información se ven obligados a decir que la investigación policial todavía no descarta ninguna hipótesis, pero mantienen el secuestro para su posterior venta y esclavización de 223 mujeres en Nigeria en las partes bajas de sus versiones digitales y en las páginas interiores de sus ediciones impresas.
Ellos que han llenado secciones enteras defendiendo otros derechos de la mujer, clamando contra la violencia contra la mujer e intentando forzar la realidad más allá del drama existente no sabe-bueno sí se sabe- con qué objetivos., ahora catalogan la violación sistemática y diaria de 223 mujeres en Nigeria como Terrorismo islámico, trafico de personas y delitos.
Y es todo eso pero no le colocan una sola etiquete como igualdad, violencia contra la mujer ni nada parecido.
Resulta chocante. Casi tan chocante como no ver pancartas malvas y senos desnudos con los nombres de esas mujeres manifestándose ante la embajada de Nigeria o acudiendo en masa a Chibok -es la ciudad nigeriana donde se produjo el secuestro, porque en África también las ciudades tienen nombre- para solidarizarse con las familias de las víctimas y exigir su liberación.
El día del a incongruencia occidental en la defensa de los derechos de la mujer ha amanecido en Nigeria, como el de los laborales amanece en todas y cada una de las huelgas generales, para alumbrarnos con el sol de nuestro propio egoísmo. Para recordarnos que somos capaces de luchar hasta la extenuación por derechos que consideramos nuestros, incluso aunque sea reflejen en expresiones legal y éticamente cuestionables, pero no movemos un dedo cuando esos mismos derechos son abiertamente conculcados en la carne, la sangre y el sufrimiento de otros.
Así que la próxima vez que saquen a pasear sus senos en defensa de alguna causa -que todo su derecho tienen, nadie se lo niega- no se preocupen de pintarlos. Estarán manchados con la sangre y el sufrimiento de 223 mujeres por las cuales se olvidaron de hacer algo, de intentar algo, aunque probablemente no hubiera servido para nada.

sábado, octubre 26, 2013

Libertad y el consentimiento de los padres de otros

Hace ya años, bastantes años, quedé con un amigo que había conocido todavía muchos años antes. Se trataba de aquello de tomar unas cañas, rememorar los buenos tiempos en los que el grupo de teatro era la excusa perfecta para el ligoteo adolescente y echarse unas risas a costa de los recuerdos de antiguos profesores de instituto obsesionados con Ramón Gómez de la Serna y con la artesanía etrusca entre otras cosas.
Yo recodaba a mi amigo con el pelo corto y se presentó con una melena hasta los hombros, yo recordaba a mi amigo moreno y reapareció pelirrojo. Yo recordaba a mi amigo hombre y se me presentó mujer.
He de reconocer que me resultó un choque tan insuperable que tardé tres cañas en cogerla el ritmo y nos pasamos el resto de la noche no riéndonos de los viejos profesores sino imaginándonos las caras que pondrían aquellas mozuelas que se habían hecho las encontradizas en los pasillos para ligársele cuando no era ni pelirroja, ni melenuda ni mujer.
A qué viene esta diatriba de mis tiempos mozos. Es sencillo. Cien padres cogen sus bolígrafos y firman una carta para pedir que no se trate a un infante que nació niño pero ha decidido ser niña como una niña en un colegio andaluz, concretamente malagueño. Cien padres mantienen que, aunque se respete a esa niña -a la que ellos solamente pueden ver como un niño que quiere ser niña-, debería seguir tratándosela como a un niño.
Es posible que no sea este el problema más peliagudo al que se está enfrentando la educación en estos momentos, con la guadaña del ministro Wert, sus leyes y sus recortes ondulando una y otra vez sobre el cuello de la enseñanza pública, pero es un problema que no se puede dejar pasar.
Para empezar, este problema no se hubiera producido, esta carta ni siquiera se hubiera enviado, si se tratara de un colegio público. Pero no lo es. 
Es un colegio concertado, es un colegio religioso. Es uno de esos colegios que sobrevive con dinero de un Estado, el español,  pero que pretende regirse con las leyes de otros, el Reino de Los Cielos -o en su defecto los Estados Pontificios-.
Para continuar, quizás alguien podría contestar a la pregunta de como se hace para que un alumno sea "querido y respetado por alumnos y profesores en su especificidad", como dicen los firmantes en su carta si se le niega el tratamiento de género -en este caso lo de género sí está bien empleado, porque es un asunto lingüístico- que explicita ese respeto.
Y luego llega lo más gordo. 
Los 100 padres, que comienzan en este punto a parecerse peligrosamente a los 100.000 Hijos de San Luis -restituyentes de la monarquía católica en España- se quejan porque la decisión de aceptar la transexualidad de la pequeña se ha tomado "sin pensar en los posibles efectos que esta decisión puede provocar en el normal desarrollo social y psicológico del resto de los alumnos”.
O sea, que alguien no puede asumir la identidad sexual que le apetezca si los demás se sienten incómodos, descolocados o en fuera de juego por su cambio. Que mi amiga pelirroja debería haberse pensado cambiar de sexo teniendo en cuenta qué pensaría yo cuando me la encontrara. Que el hermano Warchowski que ahora es hermana debería haber pensado en el desasosiego de sus fans o en los problemas de promoción de su productor ejecutivo antes de asumir la identidad sexual en la que se sentía plena y completa.
Un argumento con el mismo peso específico que una pluma de ganso. Igual de fuerte y sólido que es el otro que utilizan que consiste en mostrarse disgustados porque la decisión se tomó "sin consultar a las demás familias del centro". 
¡Estupendo!. Existen leyes, existe algo llamado Constitución Española, existe un texto que se llama algo así como Declaración de los Derechos del Menor... El Género Humano lleva evolucionando legislación con respecto a los derechos fundamentales inalienables del individuo desde hace tres siglos. 
Pero la Consejería de Educación de la Junta y la Fiscalía General de Andalucía deben tomar como base para ejercer su obligación de hacer cumplir la ley la opinión de 100 padres para decidir si esos derechos fundamentales se respetan o no, si se aplica la legislación española o no, si se convierte un colegio de Málaga en un Estado independiente o sigue vigente en sus patios y en sus aulas la Constitución Española.
Nadie que tenga dos dedos frente, por lo menos dos dedos de frente no ocupados por sus principios religiosos, puede darle sentido a ese razonamiento. 
Porque al final ese, como siempre, es el problema.
Un catolicismo español que entiende mal lo que es ser cristiano, católico y la libertad de culto, porque así se lo hacen ver sus jerarcas y purpurados. 
Un culto católico patrio que cree que el respeto a su confesión pasa por no hacer nada que a ellos les disguste, por que no se vea públicamente nada de lo que ellos consideran inmoral. Un catolicismo de homilía y dictadura, que incluso su actual pontífice rechaza, que se basa en que ellos pueden hacer muestra pública de cualquiera de las manifestaciones de sus creencias sin que nadie pueda sentirse ofendido pero pretende que el resto de la humanidad no ponga antes sus ojos realidades que otros en sus púlpitos y sacristías han decidido por ellos que son ofensivas.
Porque si los hijos de esos 100 padres tienen un problema psicológico con la decisión de su compañera no será por culpa de la Junta de Andalucía, ni de la legislación española ni del cambio de orientación sexual de la niña en cuestión.
Será solo y exclusivamente por culpa de sus padres.
Porque no les habrán enseñado que hay gente que piensa y siente de manera distinta a ellos y que hay que respetarles; porque no les habrán enseñado que, aunque ellos crean que su dios dijo en algún momento que la homosexualidad, la transexualidad o cualquier otra identidad sexual que no sea la heterosexual es algo maligno, enfermizo o pecaminoso, las leyes del país en que viven lo respetan, lo apoyan, lo comprenden y lo defienden.
Porque no les habrán enseñado que la libertad de los demás no depende ni puede depender de lo que ellos han decidido que su dios piensa sobre el ejercicio de esa libertad.
Cuando era pequeño fui con mi madre a una fiesta del PCE en el parque de mi barrio y allí había un tipo vestido de mujer. Yo le pregunté a mi madre si era un chico o una chica y ella me dijo: "si tanto te preocupa, acércate y pregúntaselo" y siguió empeñada en avanzar en la cola para comprar los siempre míticos bocadillos de chorizo frito.
Quizás por eso tarde solo tres cañas a asumir que tenía una nueva amiga y ya apenas me acuerdo de ese otro viejo amigo que se iba de ligue conmigo en el instituto.

martes, agosto 13, 2013

Wert y la zanahoria de la religión en la LOCME

Uno de los vicios más arraigados entre los gobernantes -entre todos los gobernantes sin distinción de ideología o condición- es pensar que por el hecho de gobernar adquieren un grado de inteligencia superior al común de los mortales. Creen saber que pueden anticiparnos, que pueden pre decirnos, que el hecho de estar en el Gobierno les confiere una capacidad mágica y arcana de manipulación. 
Ignoran el hecho de que gobiernen el tiempo que gobiernen, sobrevivan las legislaturas que sobrevivan a su propia capacidad y gestión, ellos gobiernan solamente un pueblo una vez. Mientras que nosotros somos gobernados por muchos gobiernos muchas veces. 
Se pongan como se pongan tenemos más experiencia que ellos en eso del Gobierno. Vamos, como diría la mítica cantante mediocre de OT "cuando ellos van, nosotros venimos de allí".
Y si hay un gobierno que ha caído en esa arrogancia de presuponernos ciegos y poco experimentados es la actual corte genovesa que puebla La Moncloa, y si hay una persona que habita desde el útero materno en esa soberbia es el ministro de educación, José Ignacio Wert. Y si hay una materia donde han cometido ese error es en la tan traída y llevada materia de religión.
La enseñanza de la religión dentro de la LOCME es una cortina de humo. Así, sin anestesia ni nada. Una cortina de humo. Es un bote de gas lacrimógeno lanzado adrede ante nuestros ojos para cegarlos, para atorarlos, para hacerlos llorar, para centrarlos en algo que no es esencial.
Y eso lo demuestra la última apertura del Partido Popular y los adláteres del ínclito y proceloso Wert. Ahora dicen que la asignatura de religión es negociable, que su valor para la nota no es "una linea roja".
¿De verdad creen que no sabíamos que lo era?, ¿de verdad creen que alguna vez ignoramos que solo estaba ahí para generar polémica?, ¿que era una mina betsy saltadora que estaba esperando a que la pisáramos para elevarse, estallar ante nuestros ojos, cagándonos de todo lo demás?
Bueno la verdad es que lo creen. Porque ignoran que por algunos de nosotros aprenden con cada gobierno pretérito, con cada legislatura pasada, con cada ejercicio del poder.
Lo que se haga o no con la asignatura de religión dentro de la LOCME no nos importa, no debe importarnos, al menos ahora, al menos cuando hay otras muchas cosas en juego.
Que entre dentro de la nota media o no no cambiará el hecho de que seguirán gastando 70 millones de euros anuales en profesores de religión, de que sigan amparándose en un tratado internacional -el concordato- para mantener una situación en la que el Estado sufraga a una religión en concreto.
Pero ellos cargan con eso para evitar como cargan con el aborto -una ley que leída con detenimiento  no cambiará nada- para evitar que nos fijemos en su toma incestuosa e ilegal de la justicia, como cargan con la inseminación artificial a las mujeres solas para evitar que nos fijemos en otros recortes y privatizaciones sanitarias mucho más dolorosas e irregulares.
Y tenemos que ser listos. Tenemos que verles llegar y pasar de ellos. Porque su intento está tan claro que no debería ser difícil contrarrestarlo.
La izquierda española, sus políticos y sus medios afines -aquejados, mal que nos pese, de una cierta visceralidad congénita sobre ciertos asuntos-  y todos los que se oponen a este gobierno y sus recortes deben dejar de pensar en la religión, en el aborto, en la inseminación artificial o cualquier otra andanada decorativa que pretendan lanzarnos los cañoneros que apuntan contra la linea de flotación de esta sociedad y los carroñeros que acechan para alimentarse de los pecios que ese bombardeo originará.
Ni siquiera merece la pena hablar de ello ahora. Que la religión no entre en la media académica no solucionará que se expulse a la parte más desfavorecida de la población de las posibilidades educativas a una vida de servidumbre empresarial, no solucionará que la Formación Profesional se convierta en una fábrica de esclavos, que la universidad solamente sea una opción para los brillantes y los ricos.
Que se debata sobre el laicismo del Estado y de la educación pública en estos momentos no solucionará el hecho de que perderemos docentes y calidad de enseñanza con los recortes, de que perderemos una o dos generaciones de estudiantes arrojados fuera de nuestro sistema educativo e incluso fuera de nuestro país.
Si discutimos sobre ello, si gastamos energías en eso, no lo haremos en otras cosas y así, cuando retiren sus propuestas, creeremos que hemos obtenido una victoria cuando en realidad hemos perdido el tiempo en defender un frente que no nos suponía ninguna ventaja.
Llego la hora de dejar de ser laicista, feminista, abortista o anticlerical. Llegó la hora de recordar que nuestros principios, los mismos que nos llevan a alterarnos por todas esas medidas superfluas, se basan simplemente en la defensa de la libertad: 
Y debemos recordar que da igual la libertad que se gane o se pierda en este momento si se pierde para el futuro. Y lo único que nos garantiza la libertad para el futuro es la educación. Esa es nuestra prioridad, con dios o sin dios, con aborto o sin aborto, con inseminación o sin inseminación, con catalán o sin catalán.
Todo lo demás se puede solucionar con un decreto ley dentro de unos meses. Perder una o dos generaciones educativa no.
Concentrémonos y centrémonos. La reforma educativa, sanitaria y laboral no tienen nada que ver con las cortinas de humo que nos lanzan. Llevamos demasiados gobiernos a nuestras espaldas como para caer en esa vieja trampa. 
Hoy por hoy laicismo, feminismo, ecologismo o cualquier otro "ismo" defensor de la libertad parcial tiene que poner más énfasis en lo común que en lo propio. Es el signo de nuestros tiempos. Es lo que el futuro nos exige.
Si Bruto y Casio; Bravo, Padilla y Maldonado; Dantón y Marat; Appelgarth y Burns; Churchill y De Gaulle fueron capaces de descubrir que los hay derechos que los gobiernos quitan solo para ganar el tiempo que lleva volver a darlos porque son irrelevantes en el teatro general de operaciones que han diseñado, nosotros no podemos permitirnos el lujo de olvidarlo.
Nuestros hijos y nuestros nietos dependen de esa clarividencia y esa frialdad mental.

domingo, julio 14, 2013

Cien jóvenes sin libertad religiosa en Arroyomolinos

Discutir a estas alturas la vinculación religiosa de nuestro gobierno sería tan inútil como cambiar de tumbona en el Titanic.
Lo ha demostrado por activa y por pasiva hasta la extenuación y sobre todo el ámbito de la Educación. En una confusión teológica que les lleva a mezclar enseñanza  con conversión y aprendizaje con evangelización, han tirado y siguen tirando por la calle de en medio.
Ellos, que defienden -todavía con la boca pequeña- un golpe de Estado allende nuestra cultura por la necesidad de laicismo,  atacan ese concepto cada día con su reforma educativa y su nueva asignatura de religión.
Pero además demuestran que, en contra de lo que afirman, apoyados en los sermones de sus amigos purpurados, ejercen un ataque frontal contra lo que dicen defender a capa y espada: contra la libertad religiosa, contra la libertad de creencia.
Porque la libertar religiosa incluye, aunque a ellos no les guste, la libertad a no tener religión. Y han abierto un frente en el que pretenden combatir ese concepto, dinamitarlo, hacerlo desaparecer de la faz de su gobierno. Y ahora ese frente está en el pueblo madrileño de Arroyomolinos.
El Ayuntamiento de Arroyomolinos, una población de 25.000 habitantes, tiene centros de secundaria privados. Hasta ahí resulta sorprendente pero podría justificarse de muchas maneras. 
Por el poder adquisitivo de las urbanizaciones que lo rodean, por la lejanía del pueblo de Móstoles, la ciudad más grande del entorno o por cualquier otra cosa. Podría explicarse de muchas maneras antes hasta que llegó la necesidad de ahorrar para cubrir el desastre que han generado algunas entidades financiaras.
El colegio Sol y Nieve lleva cuatro años reclamando el concierto, esa modalidad que según el Partido Popular garantiza "la libertad de elegir de esos padres". La Comunidad de Madrid dice que no cumple los requisitos y se lo niega. No dice qué requisitos incumple para que el colegio pueda ajustarse, no presenta el resultado de ninguna inspección. Durante cuatro años se enroca en esa decisión sin justificar.
Son los mismos cuatro años que lleva recibiendo ese concierto el otro colegio privado, Los Arenales, que parece ser que sí cumple los requisitos. Los cumple aunque existía una ley central que impedía subvencionar a los centros con enseñanzas segregadas por sexos. Pero dicen que los cumple.
Ya hemos descubierto que el Sol y Nieve no es religioso y que Los Arenales sí, ¿verdad?
De modo que niego el concierto al no religioso y se lo doy al religioso, incumpliendo le propio principio que me he inventado de que la educación concertada debe "garantizar el derecho a la libre elección de los padres".
La libertad religiosa desaparece si el ejercicio que haces de ella es no tener religión.
Alguien dirá que les lleven al colegio o al instituto público. Esa podría ser la solución. Lo público cubre la enseñanza no religiosa y lo concertado la religiosa -o la basada en cualquier otra ideología, se supone, aunque nunca hayan dado un concierto a una escuela rabínica, por ejemplo-.
Pero no es así. Arroyomolinos no tiene plazas públicas suficientes de educación secundaria. Lleva tres años sin tenerlas.
Se supone que la solución es construir otro instituto público y a eso se pusieron en su día. Pero la Comunidad de Madrid lleva dos años con las obras paralizadas. No tiene presupuestos, ha decidido recortar en esa construcción para cuadrar sus nepotistas cuentas.
Y la solución que se plantea es el mayor ataque a la libertad religiosa desde la toma de Albí, desde la noche de San Bartolomé, desde el bautismo a manguerazo y espada en el cuello de los rendidos nazaríes.
En lugar de terminar el instituto público, en lugar de otorgar el concierto al colegio que lleva doce años funcionando y cuatro reclamando el concierto, el Ayuntamiento de Arroyomolinos cede una inmensa parcela por la que sacaría unos buenos rendimientos si la vendiera -Arroyomolinos tiene dentro de su término municipal un inmenso complejo comercial y de ocio, llamado Xanadú, que incluye pistas de nieve artificiales- para que se construya un segundo colegio religioso al que asegura el concierto.
Y es entonces cuando los que no quieren aprender religión, los que no quieren educar o educarse bajo el ideario cristiano se convierten en parias. Como los judíos sin patria por culpa de sus creencias, como los mozárabes expulsados por culpa de su "infidelidad", un centenar de alumnos cuyos padres han perdido la libertad de elegir una enseñanza sin religión se ven obligados a enviarlos a Móstoles para que estudien una enseñanza que por propia definición es obligatoria.
Si no quieres a dios en tú vida ni en la de tus hijos tendrás que pagar el transporte -que ya se han recortado las becas para eso-, tendrás que obligarte a mandar a tus hijos a estudiar a varios kilómetros de distancia con los gastos e inconvenientes que ello reporta. O eso o pagar un colegio privado, mientras que los que abrazan la fe del dios de la zarza y su mesías tendrán subvenciones concierto y comodidad.
La libertad de creencia agoniza. Sucumbe boqueando a manos de aquellos que la estrangulan mientras dicen hablar en su nombre. 
Esa libertad que se ideó en contra de los que pretendían imponer una fe, no en contra de los que no la tenían, ha sido manipulada a tal extremo que ahora se convierte en el escudo tras el que se refugia el mal vil de los intentos de imponer una creencia.
La próxima vez que un obispo hable del gobierno egipcio de los Hermanos Musulmanes recordémosle Arroyomolinos; la próxima vez que nos hable de los cristianos coptos recordémosle los cien estudiantes transformados en nómadas por negarse a hincar la rodilla ante su dios.
No es la asignatura de religión, no son los crucifijos en los colegios. Este es el auténtico ataque a la libertad religiosa. Una libertad que no podemos permitir que se apropien aquellos que no creen en ella para justificarse.
La próxima vez que nos hablen de libertad religiosa llamémosles cien veces embusteros, cien veces fariseos, cien veces inquisidores. Tantas veces como alumnos no pueden ejercitar su derecho a no ser religiosos. La libertad religiosa es nuestra aunque, o precisamente porque, no tenemos religión alguna.

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