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viernes, agosto 21, 2015

Dimisión de Tsipras y auténticos radicales europeos

Dicen los analistas que tenía que pasar, que la dimisión de Alexis Tsipras y la convocatoria de elecciones legislativas en Grecia era algo inevitable. Se nota que no se fijan demasiado en España.
Los habrá que hoy estarán dando palmas con las orejas porque esta dimisión es la caída de lo que ellos denominan "la izquierda radical" en Grecia. Pero todos esos voceros hoy felices, desde el ABC hasta La Razón, no se dan cuenta o no quieren que nos demos cuenta de que la dimisión de Tsipras es en realidad su derrota.
La derrota de todos los que afirman que cualquier partido que no acepta las condiciones de la economía liberal capitalista de mercado es un partido totalitario. Porque Tsipras ha perdido apoyos y ha convocado elecciones, no ha disuelto el parlamento y declarado el Estado de Excepción.
El fracaso de todos los que mantienen que los partidos surgidos de la indignación popular, esos que llaman de la "izquierda radical", impondrán por la fuerza su forma de ver el mundo e iniciarán un proceso de purgas estalinistas. Porque cuando Tsipras ha tenido que hacer algo importante ha hecho un referéndum, ha dejado hablar a sus ciudadanos y ahora les pregunta si quieren que siga gobernando no da un Golpe de Estado.
La constatación de la mentira que suponía y supone lo que ellos mantienen para alentar el miedo de aquellos que solamente saben usar esa palanca para sus decisiones políticas. Eso de que si se vota a esos partidos "será la última vez que se vote en libertad". 
Porque los griegos votaron a Syriza y van a volver a votar en libertad.
Así que la dimisión y convocatoria de elecciones en Grecia es una derrota de la ideología que mantiene que se puede establecer un nuevo sistema económico más allá del capitalismo liberal y la deuda apalancada, eso es cierto. Pero es una derrota que transforma a sus más acérrimos enemigos en radicales. No en liberales, conservadores, constitucionalistas, europeistas o como quieran llamarse para disimular su verdadera naturaleza.
Les transforma tan solo en radicales.
Porque ellos son los que han usado un pueblo entero de rehén y han chantajeado a un gobierno legítimo con su hambre y su miseria para forzarle a abandonar un poder que sus ciudadanos le habían otorgado para hacer algo que a ellos les venía mal, porque ellos son los que consideran "inaceptable", "peligroso" o "insultante" el acto más puro de democracia como es un referéndum, porque ellos son los que han privado a un país de su soberanía para lograr imponer su forma de entender la economía y la política,.
Porque ellos son los que han faltado a sus promesas electorales desde el primer día y no han dimitido, los que han actuado en contra del programa electoral que se convirtió en mandato popular al ganar los comicios y no han convocado elecciones.
Porque Syriza, Tsipras y lo que ellos llaman la izquierda radical ya han demostrado hoy, en el momento en el que peor les venía, que son demócratas. Ellos todavía no.

jueves, agosto 20, 2015

Rescate griego: mentira, mentira, mentira cochina

Sé que las cañas, el calor, la playita y las vacaciones hacen más difícil la capacidad de atención sobre temas tan arduos como la deuda griega. Pero como tiendo a madrugar, tengo un portátil -que no es mío, por cierto- y mi partenaire vacacional tiende a despertarse tarde -muy tarde-, la habéis cagaó. Otra de rescate griego al canto.
Esta va de mentiras.
"A Europa tendrá que aportar 86.000 millones más para el rescate griego".
Mentira: Los estados europeos no aportarán ni un solo céntimo más, no harán ni una sola aportación extraordinaria para ese rescate. EL dinero saldrá del Mede, (Mecanismo de Estabilidad), que todos los años recibe una aportación presupuestaria obligatoria de cada estado -haya rescates o no- y cuyo saldo actual es de 455.000 millones de euros.
"Los principales prestamistas de Atenas serán la Comisión Europea y el Banco Central Europeo"
Mentira. La Comisión Europea no aportará ni un duro de su presupuesto. Será el Mede. El Banco Central Europeo tiene prohibido por ley prestar a los estados. Lo que hará será avalar créditos bancarios de entidades privadas -alemanas y francesas fundamentalmente- o compra de duda pública griega por entidades privadas. Vamos, lo mismo que ha desatado este fiasco.
"El Fondo Monetario Internacional no aportará nuevas cantidades hasta que considere viable la gestión de la deuda griega".
Mentira. El FMI no va a aportar ni un céntimo más bajo ninguna circunstancia. Lo único que hará es dejar de retener los más de 25.000 millones del segundo rescate que se negó a aportar ilegalmente y que hubieran hecho innecesario este tercer rescate.
"El dinero del tercer rescate va destinado a evitar el colapso de la economía griega, fomentar la inversión y el empleo".
Mentira. De los primeros 26.000 millones Atenas está obligada a pagar 7.000 millones al FMI y 3.500 millones al BCE. Diez mil se usarán para la recapitalización bancaria y otros 13.000 para hacer frente a vencimientos de deudas con los bancos privados alemanes, franceses y holandeses, pensiones y pago de salarios de los funcionarios públicos.
De modo que solo quedan 3.000 para destinar realmente a los griegos.
"Los 50.000 millones del fondo de privatizaciones -que ha impuesto Europa por insistencia de Alemania- están destinados a mejorar la economía y crear riqueza en Grecia".
Mentira. El 50% del fondo (25.000 millones) se destinará de nuevo a recapitalizar al sistema bancario heleno - que una vez saneado se privatizará-,  el 25% (12.500 millones) se dedicará al pago de la deuda y solo el otro 25% (12.500 millones) se dedicará a la productividad y el crecimiento, es decir, a generar empleo.
O sea que al final del proceso Grecia estará igual si no peor que ahora y deberá más dinero porque tendrá que devolver capital e intereses de un préstamo realizado exclusivamente para pagar otros préstamos.
¿Comprendemos ahora porque su gobierno quería salirse de ese ciclo?
Y ahora voy a ponerme en remojo.

miércoles, agosto 19, 2015

Las curiosas similitudes entre Merkel y Salvatore

East Harlem, 1915.
Un joven con carisma y ambición -vamos, lo que ahora se llamaría un emprendedor- puso en marcha un negocio que parecía tener futuro
El proceso es sencillo. Convencía a los viejos comerciantes de que necesitaban arreglos en sus tiendas y negocios, de que tenían que lanzarse hacia el futuro. Les conseguía la financiación nadie preguntaba de donde llegaba el dinero y si lo hacían se mentía sin reparo y luego.
Cuando resultaba que esas mejoras no hacían que el negocio fuera mejor y no se podían pagar los plazos y el comerciante quería salirse de ese negocio que le estaba desangrando enviaba a unos amigos a recordar "amablemente" al propietario del negocio que tenía que pagar, destrozaba el establecimiento y cuando le tenía lo suficientemente acobardado le volvía a dar dinero para reconstruirlo, se quedaba con un porcentaje mayor de los beneficios y así en un ciclo sin fin que no acababa nunca.
Mar Mediterráneo, un siglo después.
Durante años la Unión Europea, sus instituciones y los gobiernos que defienden el liberal capitalismo como forma de economía han defendido que el sistema de deuda nacional apalancada era el adecuado para avanzar hacia el progreso. Alemania, el autonombrado líder europeo, han permitido a los sucesivos gobiernos socialistas y conservadores acceder a prestamos de sus bancos de forma forma fraudulenta amañando balances y auditorias nacionales.
Y luego, cuando se ha demostrado que el sistema económico que iba a durar para siempre y a traer riqueza para todos no servía, cuando agoniza en un catafalco de crisis y recesiones superpuestas y los griegos se han dado cuenta y han querido intentar otra cosa para sobrevivir, ha enviado a sus amigos del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión europea a amenazar, extorsionar, a aquellos que sabían que ese no era el camino para que claudiquen, para que se plieguen a sus exigencias para que sigan siendo la parte del negocio que les da beneficios. Hasta que lo consiguen. Hasta que el esfuerzo y el trabajo de otros vuelve a llenar sus arcas
Y quien crea que la analogía es excesiva que lea lo siguiente.
Los principales acreedores del mal llamado rescate griego son los bancos alemanes que prestaron dinero asumiendo riegos que una entidad bancaria no asumiría nunca porque el Banco Central Europeo, controlado por Alemania, así lo dictó, El gobierno de Tsipras quiere salirse de ese negocio que para Grecia no lo es y le niegan una liquidez que ya tenía pactada -dinero del segundo rescate que no tenían derecho legal a retener- hasta que claudica y acepta el cambio de condiciones para recibir ese dinero. Grecia ya ha claudicado y Alemania impone un fondo de de privatizaciones de 50.000 millones de euros con las empresas públicas griegas. 
Y ¿qué ocurre entonces? que un grupo de empresas alemanas se hace a través de ese rondo con el control de 14 aeropuertos griegos. Eso en España -y concretamente en Castellón o Ciudad Real- sería una temeridad pero en Grecia, donde la industria más importante es el turismo y sobre todo en las islas, hacerse con los aeropuertos de Salónica, Corfú, Santorini Rodas o Mikonos no es moco de pavo.
De modo que no solo se arrastra a la miseria a Grecia sino que además se le quitan los sectores que podrían permitirla ganar el dinero suficiente como para pagar la deuda y recuperarse de esa miseria. Así se obliga a un país a ser deudor para siempre. 
Y eso se llama extorsión mafiosa. Lo apruebe el Consejo de Familias de Manhattan o el Parlamento Europeo en Bruselas, se ejecute desde un restaurante italiano del East Harlem en 1915 o desde la Kamzleramt en Berlín.
¡Ah, por cierto, ese joven emprendedor que hoy seria centenario cuyos pasos ha seguido sabiamente la canciller alemana Ángela Merkel se llamaba Salvatore Lucania, más conocido en el mundillo como Charlie "Lucky" Luciano!
Se le considera el padre del Crimen organizado como a Merkel se la tiene por la madre de la Unión Europea.

martes, julio 14, 2015

Ἑλλάς, la primera letra del epitafio de Europa.


Tsipras ha aceptado un acuerdo que Der Spiegel, nada sospechoso de izquierdista radical, ha definido como un "catálogo de atrocidades" y su pueblo exige su cabeza como víctima propiciatoria de un holocausto que aún está por llegar.
Es lógico que Grecia lo haga y es lógico que Alexis Tsipras prepare su cargo para ponerlo de nuevo a disposición del pueblo griego en el próximo otoño, como ya han anunciado algunos miembros del gobierno griego. Él sí ha demostrado ser demócrata. Al menos de momento.
Y ahora que todos los que querían ver caer el "radicalismo griego" dan palmas con las orejas, olvídense un instante de su miedo que les hace ver fantasmas en el cambio, olvídense de la incultura que les hace suponer que negar la bondad intrínseca del capitalismo es sinónimo de apoyar el colectivismo estalinista, olvídense de la falta de imaginación y de criterio que les hace aferrarse a lo que tienen aunque vean que hace aguas pidiéndole a la virgen que les deje por siempre como están.
Ahora, que los medios de comunicación establecidos ya no le dedican titulares y vuelven a lo nuestro, olvídense de Grecia y piensen en Europa.
Europa ha muerto.
Puede que todos fallezcamos -espero que de viejos en la cama y abrazados a alguien que nos quiera- antes de verlo. Pero alguno de sus hijos o sus nietos estudiará estos días como la primera letra que se escribió de epitafio en la lapida que terminó cubriendo el catafalco de la muerte de Europa.
Porque todos y cada uno de los pilares y cimientos sobre los que se suponía que debía edificarse el gobierno continental ha sido quebrado, dinamitado o simplemente ignorado para lograr la victoria en esta guerra desigual que sus egos borrachos de triunfo ahora celebran.
La democracia, ese régimen político que se supone que es incuestionable entre el Cáucaso y Tarifa, ha sido ignorada. 
Mientras los líderes europeos consideraban un insulto un referéndum, ellos no han sometido a sus poblaciones, sus ciudadanías, sus sociedades o como quieran llamarlas para no llamarlas pueblos, la decisión de si querían o no que se impusiera este acuerdo draconiano a los griegos. 
Y si no somos de democracia directa y sí de representativa, Europa también la ha dejado de lado. Tsipras acudía una y otra vez a su parlamento para someter a él sus propuestas y las contrapropuestas del Eurogrupo mientras que no ha habido una sola votación del Parlamento Europeo sobre ninguna de las propuestas, ni una sola discusión legislativa vinculante europea al respecto.
Los que dicen que hablan y actúan por Europa ha matado la división de poderes al ignorar a su legislativo, la voluntad democrática expresada por un pueblo, forzado a un gobernante electo a sabiendas a actuar en contra del mandato democrático de su sociedad y conspirado -en el sentido estricto de la palabra, que incluye los susurros de pasillo y las decisiones tomadas sin luz ni taquígrafos presentes- para derrocar a un gobierno democrático.
Que digan "respetamos las decisiones del pueblo griego" no embellece en absoluto el sudario de Europa.
Con la justicia no han tenido más piedad. La han disparado en la nuca por detrás como haría cualquier banda de la mafia, la yakuza o las triadas.
Saben que no es justo hacer pagar a los pensionistas los errores y especulaciones de los brokers de los fondos buitre y lo han ignorado; saben que es injusto que una sociedad pague con la miseria los delitos de fraude y negligencia de los anteriores gobiernos griegos y buena parte del aparato de la Administración Europea, que concedieron créditos que nunca debieron concederse. 
Sabían que lo justo era negociar una quita de una parte de deuda cuando menos fraudulenta y que dentro de sus países tienen leyes que hablan sobre ello y cualquier juez las aplicaría en este caso. 
Por eso ni un solo órgano judicial europeo ha sido puesto en juego en este conflicto contencioso administrativo que en cualquier otro ámbito se dirimiría en la sala de un tribunal.
Y se han comportado como auténticos mafiosos. 
Poniendo la pistola en la cabeza de toda una sociedad para que acepte "pagar por su protección" contra una situación económica que ellos mismos han forzado, cerrando el flujo de liquidez para castigar a aquellos que habían votado en contra de su propuesta, reteniendo cantidades ingentes de dinero del segundo rescate -que legalmente ya pertenecían a Grecia- para forzar una decisión en su provecho y el de las entidades financieras que están tras ellos y cuyos anillos besan como en el besamanos de El Padrino.
Así resulta muy difícil evitar que la podredumbre de la muerte anegue el catafalco en el que yace Europa.
No es que la dignidad y el respeto hayan corrido mejor suerte, fusilados al amanecer en el patio de armas por un grupo de sicarios que se olvidaron de cargar uno de los fusiles con balas de fogueo.
Con el enemigo que se habían inventado por pensar económicamente de forma diferente derrotado en el suelo han llamado a su comandante para que vuele desde Berlín para posar su bota en su cuello y robarle a los griegos y su gobierno la poca dignidad que algunos líderes de Europa habían intentado mantener. 
El tiro de gracia. O de desgracia.
Han puesto sus activos, pagados con el dinero de varias generaciones de impuestos griegos, bajo una administración extranjera, han obligado a su gobierno a deshacer las leyes emanadas de su voluntad nacional, han introducido una gestapo financiera en la sede del palacio de gobierno, sonriendo en el podio mientras imponían condiciones que eliminaban toda posibilidad de gobierno independiente de Grecia durante varias generaciones para satisfacer su ego victorioso y enviar un mensaje a todos de que no se puede jugar con el poder omnímodo de una canciller ni del sistema económico que defiende contra todo cambio.
Decidieron que el vencido no tenía derecho a su libertad y su dignidad, como hicieran los vencedores de la Gran Guerra con una Alemania derrotada a la que cargaron con humillaciones y deudas bélicas completamente inasumibles, como no hicieran con ellos los líderes de Yalta cuando habían acumulado otra buena cantidad de deudas y de muertos a sus espaldas en su intento furioso de recuperar su dignidad nacional.
Y con el respeto y la dignidad ejecutadas hay muy poco que hacer salvo terminar de arrojar la tierra manchada de sangre y de miseria que cubre la tumba de Europa.
De modo que los que ahora celebran el triunfo sobre el "radicalismo" que lo disfruten. Y que vayan buscándose un terno negro de buena calidad.
Porque Europa ha muerto. El dinero, la injusticia y el terror a la evolución la han matado y su funeral nos va a costar sangre y lágrimas.
Ni siquiera puedo decir Descanse en Paz. No lo va a hacer. 
No van a dejar a Europa que lo haga.

domingo, julio 12, 2015

Y la UE sitió por hambre a los hijos de Hellada

Los números mareantes de los que hablan constantemente aquellos que se preocupan por hacernos ver lo que ocurre en Grecia como si no pudiéramos hacerlo por nosotros mismos son, como suelen serlo los números en sí mismos y sin explicación, una trampa. Bueno, para ser exactos una cortina de humo.
Y hay unas cuantas de esas cortinas de humo disfrazadas de verdades numéricas incuestionables que en realidad son otra cosa pese a que los números no mientan.
La primera es que Grecia necesita 45.000 millones de euros para eso que se ha dado en llamar rescate. Mentira
La nada despreciable cantidad de 25.000 millones de euros es para sus bancos. No para sus servicios públicos, no para sus empresas. Para sus bancos. Y lo son porque la UE lo impone. 
Si quieren cualquier otro tipo de ayuda o aportación, sus países miembros salvar sus entidades bancarias y no dejar que se quiebren por miedo a que la moneda común tiemble y se deshaga con el resultado de décadas de estrategias financieras y crediticias mal ejecutadas y de alto riesgo, alentadas por el BCE.
Así que 25.000 millones no van a los griegos, ni siquiera van a las arcas de un gobierno que tenga que pagar el coste de la mala gestión económica o su despilfarro de sus predecesores. Van a las arcas de entidades privadas que, apoyadas por el BCE y sus constantes rebajas de los tipos de interés, hicieron malas inversiones y ahora están en la ruina.
Segunda verdad incuestionable. No hay dinero para asumir ese rescate de los bancos porque Grecia no paga su deuda. Mentira.
Grecia ha pagado todos los plazos de su deuda hasta el último de 1.800 millones que se negó a pagar el 30 de Junio. Sin embargo, el FMI, que tan duro y exigente se muestra en este nuevo rescate, aún no ha desembolsado los 16.000 millones de euros y que debía haber aportado a la misma fecha. No ha pagado. Los Bancos Centrales que ganan 3.300 millones de intereses de operar y especular con la deuda griega tampoco los han aportado aún pese a su compromiso de hacerlo para el anterior rescate, no pagan. Y la Unión Europea no suelta los 10.900 millones que se comprometió a inyectar para la recapitalización bancaria en el anterior rescate. Tampoco paga.
Vamos que, de repente los números nos dicen que el rescate griego ha sido imposible porque en realidad ninguno de los que dicen haberlo realizado ha soltado un euro para él.
Y si lo sumamos todo, nos dan 30.000 millones de euros. Y si le restamos lo que no ha pagado Grecia nos quedan 28.000 millones de euros. O sea 3.000 millones más de lo que se supone que necesita la banca griega para ser rescatada por imposición de la Unión Europea.
Si hubieran dado lo que se habían comprometido a dar a tiempo no hubiera habido "corralito", ni fuga de capitales griegos, ni desmoronamiento del sistema de crédito de consumo que hace hoy por hoy inútil el dinero de plástico en Grecia.
¿Y cuando dejaron de darlo? A partir de Enero de 2015
¡Que casualidad, coincidiendo con la llegada al gobierno de Tsipras en Grecia!
Si hay gente que sigue creyendo que todo esto está ocurriendo porque Grecia no paga ya no se les puede decir más.
Resumiendo, esto esta ocurriendo porque los gobiernos liberal capitalistas de Europa están utilizando de rehenes a los griegos para garantizarse que el gobierno griego se someta a su forma de ver el mundo y la economía o para librarse de él y colocar al frente de Grecia a alguien que proteja sus intereses.
Muchos han comparado la crisis griega con el crack del 29. Para mi, se equivocan.
El rescate griego es mucho más parecido a Masada, Jerusalem, Aderkrag, Numancia o Stalingrado. Es un sitio por hambre oculto tras el humo y el asedio de las cifras.

Economía griega y golpe de Estado europeo.

Después de acusar al gobierno griego de demorar lo inevitable y de forzar un drama para su sociedad por retrasar el acuerdo y someterlo a referéndum ahora resulta que es el Eurogrupo el que pone pegas, el que no se baja del burro.
Y esto ya se convierte en algo diferente de una negociación. 
Es simplemente una estrategia política que pretende quitarse de encima el, de momento, único gobierno europeo que no acepta su visión de la economía. Y no es de ahora, viene de hace tiempo.
La primera:
Con los anteriores gobiernos -socialdemocratas y conservadores- se firmaban créditos, se compraba deuda y se hacían rescates uno tras otro sin poner problemas. Incluso se manipulaban las cifras y los datos macro económicos del país para poder concedérselos. Goldmand and Sachs, con el egregio Junker consintiendo y aprobando todo, lo hizo una y otra vez.
Pero ahora, apenas seis meses después es imposible. El gobierno de Tsipras ha acertado y realizado objetivamente muchos más ajustes que los seis gobiernos griegos anteriores, pero es imposible. Junker se pone exigente al límite cuando durante ocho años no lo fue con gobierno griego alguno pese a sus fraudes y aumentos constantes de gasto  ¿por qué?
La segunda:
La intransigencia de los representantes del Eurogrupo -me niego a referirme a ellos como Europa, porque no representan en realidad a los Estados sino a los sistemas financieros nacionales de cada país- evita un acuerdo por 100 millones de euros de recaudación del IVA, Tsipras convoca el referéndum, el BCE paraliza la inyección de dinero en la banca griega -algo que una parte del Consejo de Europa considera ilegal, por cierto- y fuerza al "corralito" bancario griego.
Y ahora endurece las condiciones del acuerdo porque el "corralito" ha empeorado la situación.
Por segunda vez, originan una situación que deteriora al límite la economía griega y luego hacen responsables al gobierno griego y se niegan a asumir su parte de responsabilidad en ese deterioro. De nuevo, ¿por qué?
La única explicación plausible esta en la diferencia. Es la cuchilla de Occam.
Y la única diferencia entre entonces y ahora es que antes se le daba el dinero a unos, gobiernos socialdemocratas y conservadores, y ahora no se les quiere dar a otros: el gobierno griego de Tsipras que no es ni una cosa ni la otra porque no acepta la bondad intrínseca que se pretende vender sobre al actual sistema económico.
Pueden llamarlo como quieran, pero cuando alguien intenta eliminar un gobierno democrático sin recurrir a las urnas está dando un golpe de estado: utilice una división acorazada o el estrangulamiento de una economía.
Así de simple.

viernes, julio 10, 2015

Las "mínimas diferencias" que marcan la diferencia

Grecia ha presentado su propuesta tras el referéndum y los opinadores, analistas y demás comienzan a interpretarla y como en todo, también en el gobierno y la política, las interpretaciones son libres. Algunas están ajustadas a la realidad y otras no, pero no por ello dejan de ser libres.
La mayoría -aquejados de una especie de virus redundante que les lleva a buscar tres pies al gato con tal de desacreditar al gobierno heleno y su postura- le critican que presenta una propuesta con "diferencias mínimas" con respecto al que sometió a referéndum y fue rechazado por los griegos.
Y eso les lleva a interpretar que no merecía la pena, que para esas mínimas diferencias el referéndum era innecesario y que por tanto este solo buscaba "reforzar" a Tsipras en el gobierno -dicho este "solo" en tono de crítica, casi despectivo-.
Y ese análisis, que en tonos diferentes y con pocos matices se repite en prácticamente toda las opiniones de los medios de comunicación nacionales, destila varios síntomas de lo que es Europa y sus políticos quieren que sea
Para empezar critican el referéndum como forma de "reforzar" a Tsipras.
Ignoran o fingen no recordar el hecho de que Tsipras necesitaba ese refuerzo porque eran las instituciones europeas las que día tras día le acusaban de "mantener una posición ideológica en contra de los interese de sus país"; porque titular tras titular, encuesta tras encuesta y editorial tras editorial, los medios de comunicación se empeñaban en intentar demostrar que los griegos querían, por hastío o europeismo, el acuerdo en las condiciones que planteaba el Eurogrupo. Así que ese refuerzo era necesario
 ¿Por qué? Porque es lógico que alguien que negocia -el gobierno griego- en nombre de otros -el pueblo griego- consulte con aquellos a los que representa cuando la negociación le lleva a un punto en el que le intentan forzar a aceptar puntos que están en contra de su mandato original. 
Lo hacen los diplomáticos con sus gobiernos, los militares con sus mandos pero estamos, al parecer muy poco acostumbrados a que lo hagan los gobiernos con sus sociedades. Estamos muy poco acostumbrados a la democracia.
Y resulta casi cómica esta crítica porque lo que hizo Tsipras y su gobierno con el referéndum fue cambiar, por utilizar un concepto procesal, la carga de prueba de bando. 
Con todo el mundo criticando su "radicalismo poco democrático", su "intransigencia ideológica" y demás, realizó un acto democrático en estado puro, se puso en manos de sus gobernados y ahora tiene a todos los que daban por sentado que ellos eran los "demócratas" teniendo que declarar una y otra vez que "respetan la decisión del pueblo griego", que "no se cuestiona el derecho de los griegos a decidir sobre sus asuntos" y demás frases grandilocuentes.
Para quien ser alguien que se supone que no tiene experiencia política ni capacidad de gobierno y "no sabe como se hacen las cosas en Europa" -que dijo el egregio De Guindos- se la ha metido doblada. A lo mejor por eso lo critican.
Y la segunda crítica, que pretende presentar al gobierno griego como un traidor a la voluntad popular del referéndum -una voluntad que diez lineas antes todos dicen que no debería haber sido consultada pero que, de repente, por puro arte de incoherencia manifiesta se convierte en algo defendible- porque ha presentado una propuesta con variaciones "mínimas" a la que los helenos dijeron no.
Olvidan o fingen no saber que el pueblo griego se echó a la calle cuando el Eurogrupo incluyó una nueva batería de recortes en las pensiones, no cuando se habló del IVA, ni del plazo de pago, ni del porcentaje del PIB, ni de los gastos de defensa, sino cuando se metió mano en sus pensiones.
Y es precisamente el único elemento que la nueva propuesta griega modifica a su favor con respecto a la propuesta del Eurogrupo, las pensiones.
O sea que si la sociedad sobre la que gobierno no acepta el acuerdo con la UE por las pensiones pues yo tampoco.  Si el referéndum me dice que no quieren ese acuerdo por ese punto, estoy legitimado a mantener todo lo demás pero obligado a cambiar ese. Por muy mínimo que le parezca a aquellos que consideran más importantes los flujos de capital que la vida y el bienestar de las personas.
Todo lo demás puede aceptarse, pero mantengo el mandato de mis ciudadanos y no hago las concesiones en las pensiones. De nuevo responsabilidad democrática en estado puro.
Y si a Europa no le gusta a lo mejor tiene que reclamar a sus políticos que revisen su forma de gobernar. Que aprendan otra vez lo que es la democracia.
Otra vez desde Grecia. 


martes, julio 07, 2015

Pragmatismos, principios, Grecia y Dumouriez.

"Tsipras tiene una propuesta que va a presentar. ¿Será tan diferente del paquete rechazado como para justificar todo el sufrimiento, todo lo que ha pasado?", se pregunta hoy el cada día más egregio editorialista de turno de El País.
Voy a contarle un cuento.
En el año de gracia del Señor de 1791 un diputado de los Estados Generales de Francia, transformados en Asamblea Nacional Constituyente, se levanto -es de suponer que con la afectada pompa y ceremonia con la que en aquellas épocas se hacían esas cosas- y propuso a voz en grito la incorporación a la Constitución que se redactaba de un artículo en el que se especificara la creación de un ejército nacional.
Su nombre era Charles François Dumouriez, a la postre primer general del Ejercito Nacional Francés.
¿Un ejercito nacional obligatorio? -preguntaron con sorna los miembros de las bancadas aristócratas que ya por entonces se sentaban, como siempre, a la derecha- ¿qué diferencia habrá entonces con las levas forzosas realizadas para las guerras de La Corona?
Es de suponer - echémosle algo de dramatismo literario al relato- que algunos de los girondinos y jacobinos debieron poner cara de póquer y adoptar expresiones del tipo "touche" o , "nos han pillado con el carrito del helado".
Pero se ve que Dumouriez no se inmutó porque simplemente contesto, y esto es literal y no literario: "Muy sencillo, señores. Es cierto que es la misma obligación de ir a la guerra en ambos casos. Pero la diferencia está en que a partir de ahora se la impone libremente a sí mismo el Pueblo de Francia y no viene obligada desde fuera por un monarca que solo piensa en incrementar la riqueza de su casa y el poder de su corona".
Dicho lo cual, se sentó.
Sirva esto para explicarle al editorialista en cuestión que la principal diferencia entre una propuesta helena tras el referéndum y la aceptación de la del Eurogrupo está precisamente en eso, no en el "radical" contenido que pueda albergar.
Será algo decidido por ellos, asumido por ellos y no impuesto desde fuera sin posibilidad alguna de oponerse a ello.
Y no es una cuestión de orgullo nacional. Es una cuestión de principios democráticos. Después de Dumouriez deberíamos haber aprendido esa lección.

domingo, junio 28, 2015

Referendo, pasión y el insulto de falsos demócratas.

"Los referendos los carga el diablo del azar y/o la pasión"
La reflexión tiene su punto de verdad pero... ¿quién la ha dicho y/o escrito?
Diriasé que puede partir de cualquiera que cuestione la necesidad de recurrir a los ciudadanos a la hora de decidir sobre el futuro de esas entelequias llamadas naciones, o que parte de la idea de que solo una élite -por preparación, por abolengo o por dinero- está capacitada para decidir sobre el futuro de todos o incluso de los bien intencionados que defienden que hay que buscar el bien de todos de forma paternalista y comprensiva porque ellos no son capaces de conocer ni saber lo que es bueno para ellos.
Si nos ponemos a malas podría haber salido del totalitarismo en cualquiera de sus rostros más conocidos: Stalin, Hitler, Franco, Mao Tze Tung, Mussolini, Castro, Chávez, Perón o Pinochet; si nos ponemos históricos podría proceder de cualquier famoso monarca absolutista desde El Rey Sol hasta Ricardo Corazón de León y si la miramos con una cierta benevolencia podríamos asignársela a cualquiera de esos que desde Jovellanos a Carlos III y desde el "Padre Tito" hasta el General Primo de Ribera querían que la prosperidad del país llegara a despecho de las incapacidades culturales y reticencias de las sociedades sobre lasque imponían su criterio.
Pero no. Esa frase es un molde que llevan repitiendo medios de comunicación, políticos  y opinadores en este país desde que han conocido que Alexis Tsipras ha decidido poner en manos de la sociedad y el pueblo griegos la decisión sobre el acuerdo de rescate con la Unión Europea -¡Uy perdón, con los bancos de la Unión Europea-.
Y todos ellos se hacen llamar demócratas.
¡Claro que es verdad!, ¡Claro que la ciudadanía puede decidir con la víscera o con la pasión!, ¡Bienvenidos a la democracia!
Lamento tener que ser yo quien les diga que su definición no especifica que la soberanía reside en el pueblo "si este decide racionalmente y sin caer en apasionamientos viscerales" o algo parecido.
¿Acaso creen que la visceralidad no influye cuando se elige a los gobiernos de los partidos políticos, ¿acaso quieren convencernos de que la emotividad por el 11-M no influyó en la elección de José Luis Rodríguez Zapatero?, ¿acaso aspiran a convencernos de que la visceralidad del miedo a ETA no influyó en la elección de José María Aznar tras su atentado?
Cuestionar un referéndum porque tienen el azar o la pasión como factores es cuestionar cualquier proceso que se base en los sufragios de los ciudadanos porque esos elementos estarán siempre presentes. Así que en esencia es cuestionar el valor de la democracia como forma de gobierno. Y eso no se puede hacer mientras te haces llamar demócrata.
Y aún hay mas
"Del tono y contenido de la convocatoria queda claro que su Gobierno no busca nueva legitimidad democrática para una modificación de sus promesas electorales en sentido realista, sino una votación contraria a las últimas propuestas del resto de los Diecinueve, en clave de orgullo nacionalista". Esto es un párrafo del editorial de hoy de ese periódico llamado El País que siempre se engloba en las filas de los demócratas.
O sea que si se convoca un referéndum por pragmatismo financiero sí se es demócrata; si Tsipras hubiera convocado la consulta pidiendo el sí para el acuerdo entonces sí hubiera sido un defensor de la democracia pero como pide el no y ,según ellos lo hace por nacionalismo -palabra demonizada en España, salvo cuando hace referencia al nacionalismo español, claro está- entonces es un irresponsable.
¡Bienvenidos de nuevo a la democracia! A esa democracia que no especifica que es el mejor de los sistemas posibles porque se basa en la decisión de la mayoría "si la decisión que toma la mayoría me viene bien".
Desde El País hasta La Razón están en su derecho de defender eso, desde el PSOE hasta el PP están legitimados para mantener esa postura. Pero, si lo hacen, dejen de insultarnos a los que de verdad creemos en la democracia llamándose demócratas.
Vivo en un país que es una monarquía cuando soy republicano, creo que el recurso al aborto es una irresponsabilidad -salvo en las situaciones que todos tenemos en mente- en una sociedad avanzada como la nuestra que tiene múltiples formas previas de evitar la maternidad y la paternidad sin conflicto alguno de derechos, soy ateo y vivo en un país que como mucho es laico y ni eso, soy de izquierdas y resido en un país gobernado con mayoría absoluta por un partido conservador, liberal y católico.Y lo respeto y convivo con ello, aunque intento cambiarlo, porque soy demócrata, porque es el producto de las decisiones democráticas, directas o indirectas de los habitantes de España.
Intento convencerlos de que voten otras cosas, pero ni se pasa por la cabeza negarles el derecho a votar y pensar que hay que evitar que puedan pronunciarse porque me viene bien. Y más cuando aquellos a los que siempre ponen de ejemplo en estas cosas, los alemanes, no hace un mes que defendían lo contrario
Así que, les pido por favor que dejen de llamarse demócratas si defienden eso. Lo considero un insulto directo a mi persona.

sábado, junio 27, 2015

El radicalismo real de ese gobierno griego "radical".

Durante meses los expertos y opinadores políticos europeos han criticado al gobierno griego encabezado por Alexis Tsipras por su negativa a ceder en las negociaciones de la deuda griega. 
Han escrito de ellos que eran inconscientes, ingenuos, cabezotas como niños pequeños. Eso los más condescendientes, que los más combativos no han bajado del epíteto de radical a todas horas.
En toda esa cascada de calificativos, a la Europa de traje, corbata y maletín de cuero se le han escapado dos: honestos y leales.
Honestos porque lo único que han hecho Tsipras Varoufakis y demás ha sido intentar cumplir lo prometido, leales porque han sido fieles a su pueblo -su ciudadanía, perdón, que ahora si dices pueblo, pareces un rojo pro soviético- por encima de cualquier otra cosa
Y ahora, con las negociaciones empantadas, con el Eurogrupo empeñado en decir que no a un acuerdo por 100 millones de euros, con las pensiones griegas en el disparadero, se ganan otro epíteto nuevo: demócratas
Porque, antes de firmar un acuerdo que va en contra del mandato que los griegos les dieron en las urnas, convocan un referéndum para preguntar si Grecia lo quiere o no. Si está dispuesta a cambiar de opinión. Vamos, les recuerda a todos los que recorren los pasillos del poder en Bruselas la más elemental definición de democracia: la soberanía reside en el pueblo.
La residente en la Cancillería Federal alemana habría  pedido el refrendo del Parlamento, el inquilino del Elisio hubiera incluido en las consultas a las fuerzas sociales y escuchado su posición. Y los actuales inquilinos de Moncloa, bueno, ellos se hubieran limitado a incumplir sus promesas dando cualquier excusa -lo que han estado haciendo toda la legislatura-.
Pero el gobierno griego, no. Se limita a tirar de democracia y darle a los helenos la ocasión de decidir sobre su futuro en un referéndum.Es simple, radicalmente simple.
Y los habrá que digan que es incómodo pero, lo siento se llama democracia; que demora las decisiones pero, lo lamento, se llama democracia; que supone dejar las decisiones en manos de gentes que nada saben de economía pero, déjenme que lo repita una tercera vez, lo siento, se llama democracia.
Va a resultar que al final tenían razón. El Gobierno griego es un grupo de radicales en la más estricta acepción de la palabra. Aplican las raíces de la democracia que exigen darle al pueblo la soberanía sobre las decisiones sobre su presente y su futuro. ¡Son radicalmente democráticos!
Pero, claro, ese radicalismo no pueden reconocerlo porque, si por tener en cuenta a su gente el gobierno griego es radicalmente democrático, ¿en qué se convierten ellos que ni lo escuchan ni lo tienen en cuenta y en España hasta lo criminalizan por protestar?, ¿en "moderadamente democráticos"? Suena a que no se es demócrata del todo. Vamos, la realidad.
A lo mejor terminan teniendo que reconocer que defender la dignidad de un país no está en discutir quien, por qué y qué situación se usan o no se usan los símbolos y enseñas nacionales, sino en respetar los deseos de los gobernados y ajustarse a ellos cuando se gobierna.
Que esto de Grecia con la democracia va a ser como lo Inglaterra con el fútbol. A lo mejor no son los que mejor lo juegan ni los que mejor les va con él, pero son los que tienen más claro como debe jugarse
Al fin y al cabo para algo lo inventaron.

sábado, junio 20, 2015

Tsipras, dinero, energía o Europa ya no es nadie.

Para ser unos comunistas de izquierda radical y estalista que rozan el leninismo más compulsivo han sabido interpretar perfectamente este liberal capitalismo occidental atlántico nuestro.
Me refiero a los señores del Gobierno griego. Tsipras, Varoufakis y sus chicos van dando una tras otra en el rostro cada vez más irritado de la Comisión Europea porque han entendido perfectamente lo que es la política en este viejo continente y golpean donde más duele.
Puede parecer lo contrario pero Grecia tiene a Europa cogida por las gónadas externas. Porque si no paga esa deuda generada por sus políticos, Alemania verá caer varios de sus bancos o tendrá que salvarlos insuflando dinero público en ellos -¡Anatema!, salvo para España, claro-. Y lo mismo pasará con Francia, con holanda e incluso con España.
A la Comisión Europea y el BCE ya no les cabe el cuello en la corbata porque empiezan a entender que Tsipras está poniendo al descubierto una de las mayores fragilidades del sistema liberal capitalista: los Estados han llegado a depender completamente de las grandes corporaciones, en este caso las financieras. Son rehenes de su funcionamiento. Por eso terminan concediendo a Grecia otro aplazamiento, otra inyección crediticia en el último momento.
Necesitan un acuerdo, necesitan que Grecia siga siendo acreedor de sus bancos aunque no pague. Porque la Europa de este sistema económico moribundo se verá abocada al fracaso definitivo si los estados sobreviven fuera de ese círculo vicioso. Y Grecia, a través de su gobierno, es lo que intenta.
Pero, por si fuera poco, mientras los medios de comunicación al uso, las instituciones europeas, los gobiernos de los países miembros y De Guindos presionan hasta el extremo y tiran de complejo de Casandra para augurar grandes desastres, el Primer Ministro griego vuelve a demostrar que sabe de qué va todo esto. 
Coge un avión y se va a Moscú y vuelve con un acuerdo con Gazprom, el monopolio energético ruso, para facilitar su acceso al mercado europeo y atlántico. Introduce en la partida a un nuevo jugador que no respeta las reglas que el capitalismo liberal quiere vendernos como universales e imposibles de cambiar.  
Otra andanada bajo la línea de flotación de la Europa liberal capitalista que mantiene que no hay otra solución para el mundo que la suya. Porque lo que hace Tsipras con ese viaje es dinamitar otro de los pilares corporativos del sistema europeo: las grandes corporaciones energéticas.
Así que parece que el Gobierno Griego sí ha entendido cómo es la política europea. Tanto la ha comprendido que sabe como dinamitarla para buscar otra forma y manera de hacer las cosas.
"Estoy en Rusia porque Europa ya no es el centro del mundo, hay nuevas fuerzas".
Esa frase demuestra todo lo que sabe Tsipras de política aunque muchos sigan manteniendo que no sabe absolutamente nada.
Puede que nuestros pasados imperiales, coloniales y culturales nos dificulten verlo, puede que las reminiscencias de una política de bloques trasnochada nos haga vernos como vencedores de la Guerra Fría y adalides del desarrollo, pero eso es solo nuestra percepción.
Europa no tiene capacidad de influencia sobre el resto del mundo, vive y desarrolla su política secuestrada por los intereses de las grandes corporaciones y no es factor a la hora de determinar los procesos de cambio internacional. Esa es la realidad.
Y la percepción nunca se puede anteponer a la realidad. Ese es uno de los primeros síntomas de la locura. 
Los griegos inventaron Europa y la dieron nombre hace miles de años y ahora es un griego el primero que dice abiertamente que ya no importa Europa.
Más nos valiera saber tanto como Tsipras de política y realidad al mismo tiempo y empezar a reconocer esa realidad en nuestra política.


jueves, abril 02, 2015

Cuando el falso rescate griego niega el capitalismo

"Hay que pagar las deudas". Y con eso parece que se puede comprar toda la campaña desatada por los voceros del conservadurismo español contra otro tipo de políticas económicas personalizadas en el eterno ejemplo del actual Gobierno griego.
Pero como todo vocero se dedican a las frases cortas y los eslóganes y no a las explicaciones. Parece que ese sacrosanto principio del capitalismo liberal -muy justo, por otro lado- lo explica todo pero lo único que hace es ocultar que no es está cumpliendo el principal principio de ese sistema económico que tanto defienden. No del comunismo, ni del estatalismo, ni siquiera de la economía feudal. El principio básico del capitalismo.
"La actividad económica es fruto de la iniciativa y del riesgo privado y el Estado no debe intervenir en ella en ningún sentido". Y no lo digo yo. Lo dijo Milton Friedman.
Que ¿por qué incumplen ese principio?. Muy sencillo porque ahora, como quien en la cosa nada tiene que perder, Paulo Noguiera Bautista, uno de los directores ejecutivos del FMI reconoce que "dieron dinero para salvar a los bancos alemanes y franceses, no a Grecia".
O sea que los estados intervinieron para salvar la iniciativa de las consecuencias que su propias decisiones de riesgo especulativo habían provocado en sus finanzas.
El dinero dado por los gobiernos de Merkel y Sarkozy e incluso por el gobierno español pasaron por el Gobierno griego de Samaras para volver a los bancos alemanes y franceses y cubrir sus enormes agujeros. La deuda griega solo fue una excusa, el gobierno griego solo un intermediario y una cortina de humo para hacer un rescate de su propia banca.
Si nadie había obligado a Credit Lyonnais o al Deutsche Bank a comprar deuda griega ¿por qué hay que rescatarlos?, si nadie les forzó a dar créditos a una sucesión de gobiernos corruptos de uno y otro signo en una Grecia en la que meter el dinero en la caja pública era el deporte preferido del PSOC y Nueva Democracia, ¿por qué hay que cubrir sus pérdidas?
Si se defiende el capitalismo liberal, ¿por que se actúa contra él a espaldas de la opinión pública y utilizando la miseria de un país como cortina de humo?
Por eso el nuevo Gobierno griego les crispa, les pone de los nervios. Por eso no hay vocero conservador que no cargue contra él con argumentos que bordean el ridículo. Por eso no se puede gastar el dinero del rescate en los griegos, ni en evitar su miseria, ni en sus servicios públicos.
Porque nunca se ha dado todo ese dinero para salvar a Grecia, porque ese nunca fue el objetivo y si alguien se da cuenta sabrá que ellos son los primeros que están hundiendo el sistema que defender y encima lo hacen sin luz ni taquígrafos, a traición y por la espalda y que el fracaso de ese sistema no esculpa de Grecia sino de al avidez irresponsable de sus bancos.
Así que el próximo conservador español que tire del consabido "hay que pagar las deudas" para justificarlo todo y cargar contra laactitud del Gobierno griego que antes se recite ese otro axioma de "quien está capacitado para asumir un riesgo, lo es para afrontar las consecuencias".
Y que decida lo que es más liberal capitalista..

miércoles, febrero 25, 2015

Grecia destapa el auténtico miedo de la vieja política

El momento más temido desde que los nuevos partidos irrumpieran en la Europa de los mercados ha llegado.
El Gobierno Griego, liderado por Tsipras y uno de esos partidos que surgieron de la incapacidad y el anquilosamiento de la dualidad socialdemocracia, democracia cristiana, ha hecho lo que todos temían. Y no se trata de destruir Grecia, de llevarla al colectivismo soviético ni de convertirla en la Venezuela de Maduro.
No era eso lo que temían los políticos y partidos de la vieja guardia. 
El Gobierno griego ha cogido sus promesas electorales y las ha empezado a cumplir, ha cogido la defensa de sus ciudadanos y la ha empezado a practicar, ha cogido la política y la ha convertido en servicio.
Porque, por más que lo griten sus voceros o lo pongan en portadas sus medios, la prorroga de cuatro meses que han firmado con el Eurogrupo es todo eso. Es una demostración de que esa otra forma de hacer política, que dibuja su sonrisa torcida por "ingenua", su alzamiento de cejas por "utópica" o su completo rictus de terror por "antsistema", es posible y viable
Y eso es lo que temían desde Samaras hasta Merkel pasando por Rajoy, desde Sánchez hasta Durao Barroso pasando por Hollande.
Porque Varoufakis, ese rapado y poco elegante ministro de economía que se dedica a hacer su trabajo y no a lucir impoluto en las fotos, quiso cambiar de interlocutor y la Troika, la famosa Troika que había dirigido sin legitimidad ni derecho los destinos económicos de Europa durante más de un lustro, despareció de las conversaciones y fue sustituida por el Eurogrupo, los ministros de economía de Europa, que si han sido elegidos y tienen legitimidad para hablar de esos asuntos.
Porque Tsipras pidió una extensión del rescate griego y parecía una claudicación, un entrar por el aro de la política de austeridad impuesta por Alemania pero se cruzó de brazos cuando pretendieron imponerle de nuevo esas condiciones draconianas que todavía se llaman "rescate" y dejó que el temblor de los mercados, de los bancos, de los especuladores financieros y de los fondos buitre sacudiera al Euro hasta que los países y gobiernos que aún dependen de ellos tuvieron que empezar a ceder.
Pero sobre todo porque el Gobierno griego ha presentado un paquete de medidas en el que han aceptado lo que consideran justo pero han mantenido lo que prometieron a sus electores, a los que les pusieron en el gobierno para hacer y solamente eso. 
Y Europa, el Eurogrupo y el dinero europeo ha tenido que tragar y aceptar que eso es lo que quiere Grecia y sus habitantes y que si la quieren dentro de Europa tienen que asumirlo.
Puede que solo hayan ganado cuatro meses de tiempo, puede que solamente sea una posibilidad y todavía no sea una certeza pero el gobierno griego ha hecho lo que más temían los partidos tradicionales.
Porque nunca temieron que los nuevos partidos lo hicieran, el terror que atenazaba sus entrañas era que lo hicieran bien y enterraran así para siempre su forma de hacer política basada en escudarse en "la coyuntura económica" para no cumplir sus promesas electorales, en "la situación financiera" para gobernar a favor de los mercados y no de los ciudadanos, en "las exigencias de Europa" para legislar contra los derechos de sus propios habitantes.
Porque si se pueden cumplir las promesas electorales y enfrentarse al entramado político financiero que es Europa porque tus votantes así te lo ordenan -dejad que lo repita, ordenan, no sugieren, piden, suplican o aconsejan, ordenan- su forma de hacer política para sí mismos y para sus socios financieros habrá pasado a la historia.
Eso es lo que temen. No al comunismo, al colectivismo ni al caos.

sábado, febrero 21, 2015

Cuatro meses que ocultan por quién trabaja Europa

Después de muchos dimes y diretes, tras titulares que anunciaban el apocalipsis europeo por el nuevo gobierno griego y las constantes referencias al "izquierdismo" de su primer ministro como si fuera una enfermedad o un comportamiento antisocial y peligroso, Grecia y el Europa se han dado cuatro meses más para seguir igual. Es decir, seguirán cuatro meses buscando una solución. Al menos eso parece.
Y todo el mundo analiza quien ha ganado y quien ha perdido esta batalla, aunque en la prensa política española se empeñan desde la falsa izquierda a la anquilosada derecha en presentar este acuerdo -que es más bien un armisticio- como una derrota de esos radicales, populista que nada saben de política y van a llevar a Grecia al desastre.
Pero, más allá de quien ha ganado y quien ha perdido, está otra cosa, algo de lo que no suele hablarse, las motivaciones. La vida es la ciencia de los porqués más allá de los cómos y los cúandos. Y la política otro tanto.
Alemania, que no quería prorroga alguna, que intentaba imponer una vez más su criterio de Austeridad a cualquier precio -mientras el precio es la miseria más allá de sus fronteras, claro- se ha comido el sapo de esta extensión de cuatro meses por un solo motivo; La Europa de la Troika y el Eurogrupo, que durante los comicios griegos sacó pecho e hizo campaña por Samaras, exigiendo pagos, compromisos y recortes imposibles, se ha moderado por idéntico motivo.
Los mercados financieros. Calmar, apaciguar y tranquilizar a los mercados.
Vamos, como siempre. Ni por los ciudadanos, ni por sus principios políticos, ni por sus convicciones económicas. Solo por los mercados.
Porque el gobierno griego de Tsipras puede jugar una carta que ellos ni siquiera han visto en el tarot en el que han convertido la política económica europea.
Grecia ya está hundida, los mercados ya no confían en ella, las agencias de evaluación han tenido que añadir letras al final del alfabeto para calificar su deuda y el riesgo de inversión especulativa en el país. 
Así que ya no tienen porque pensar en los mercados, no tienen porque inmolar a su población y su futuro en el altar de los mercados financieros. No van a confiar más en ellos porque renuncien a su intento de cambiar las cosas y si lo consiguen volverán a confiar en ellos.
Pero Alemania, el Eurogrupo y la Europa que ha basado su unidad y su progreso en un sistema económico que ya huele a podrido en su catafalco, aún los necesita, aún trabaja para ellos, aún necesita que los bancos, los especuladores financieros, los fondos buitre -que eso son los mercados, no nos confundamos- confíen en ellos para seguir inyectando fondos en sus deudas nacionales que crecen cada día y casi cada hora.
Así que ha demorado el problema, han firmado el armisticio provisional para que el euro no sufra más, para que sus dueños y señores no pierdan dividendos ni intereses.
Mientras todo el mundo duda de los actos del gobierno griego, nadie cuestiona las motivaciones de la Europa de las finanzas unidas.
Equivocado o no, Tsipras piensa en sus ciudadanos; equivocados o no el Eurogrupo solo piensa en sus amos, en los mercados, o sea en el dinero.
Yo sé que es lo que me inspira más confianza, ¿nos hemos parado a verlo así?

sábado, febrero 07, 2015

Europa en botas, camisa por fuera y sin corbata (tranquilos, esto nos es un post de moda)

Una vez más, nuestros políticos se empeñan en ser como nosotros. Y eso pasa con los políticos y los medios de comunicación de es Unión Europea con respeto a esa furia rapada disfrazada de ministro llamada Varoufakis.
El tío se presenta con vaqueros, camisa por fuera, abrigo de cuero y botas y se organiza la marimorena. Se habla de formas, de modos y maneras. Como lo hicieron en su tiempo con la chaqueta de pana de González, con el arremangamiento de Fraga, con los vestidos de Chanel de las ministras socialistas, con la kufiya de Zapatero o de Camps o los trajes oscuros de Julio Anguita.
Nuestros políticos han vivido y viven atrapados en la imagen. Tenemos que dar la imagen de que "Europa está unida y es fuerte", de que "España va bien", de que "España es progresista", de lo que toque en cada momento. 
Por eso gastan más dinero en fomentar la ya ridícula "Marca España" que en facilitar la curación de los enfermos de Hepatitis C; por eso invirtieron más en la Marcha del Orgullo Gay de Madrid que en la deprimida industria vasca.
Y ¿qué decir de nuestros medios tradicionales? Defienden leyes injustas y discriminatorias por dar una imagen de progresismo, defienden actuaciones y cargas policiales inexcusables por dar una imagen de garantes del orden y la seguridad.
¿Por qué hacen eso? Porque son como nosotros.
Creemos y queremos creer que la imagen significa algo. Analizamos al dedillo cada pieza de indumentaria, cada gesto, cada complemento, en un intento de comprender -perdón, ¿escribí comprender?. No eso no-, de clasificar, de juzgar o prejuzgar al otro. De colocarlo en alguna parte de nuestro inagotable catálogo de clichés.
Pero, de repente, llega un tipo que no se preocupa de eso: "Mi trabajo es gestionar la economía de un país en bancarrota y para eso no sirven las corbatas ni los ternos perfectos", parece gritar el ministro griego mientras avanza con sus botones desabrochados, "si eso os provoca malas sensaciones es vuestro problema, no el mío"
Eso deja a los políticos esclavos de la imagen al borde de la catatonia. Se sienten ofendidos y hablan de faltas de respeto.
Precisamente ellos. Ellos, que han afirmado que el país que inventó el sistema que les permite ejercer el poder "no ha aportado nada a Europa"; que han definido en un mal chiste a más de un tercio de la población europea, entre ella los griegos, como cerdos (PIGS), que han gritado a personas en el límite interno de la miseria que "trabajen más y protesten menos", se atreven a calificar la ausencia de una corbata como una falta de respeto.
Y de nuevo me surge la misma pregunta, ¿por qué? Y de nuevo me vuelve a regresar la misma respuesta, porque son como nosotros.
Porque hemos convertido en una regla evangélica el error del adagio popular de "quien pierde las formas, pierde la razón". Lo cual es una mentira tan grande como el Templo de Salomón. 
La razón no depende de las formas. La capacidad de convencer quizás sí, pero la razón la tiene quien la tiene, si es que la tiene alguien.
Pero a nosotros nos viene bien pensar lo contrario porque nos permite pensar que mantener las formas nos da la razón. 
Y así, si insultamos, faltamos al respeto, despreciamos, mentimos y manipulamos bien vestidos y en un tono de voz emitido en los decibelios adecuados podemos creer que tenemos razón y si el que recibe esos desprecios, esos insultos o esas faltas de respeto alza la voz o no mantiene nuestros protocolos sociales en la respuesta es, por ese simple y ridículo motivo, quien no la tiene. Quien nos falta al respeto a nosotros.
Y claro si alguien que tiene que salvar la economía de un país no entra en ese juego y defiende la razón que cree tener -y parece tener, según yo creo- sin preocuparse de las formas y maneras sociales, a lo mejor nuestros políticos, nuestros medios de comunicación y nosotros mismos nos quedamos sin ese manido y falaz argumento para siempre.
¡Que mal rollo!

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