miércoles, agosto 19, 2015

Las curiosas similitudes entre Merkel y Salvatore

East Harlem, 1915.
Un joven con carisma y ambición -vamos, lo que ahora se llamaría un emprendedor- puso en marcha un negocio que parecía tener futuro
El proceso es sencillo. Convencía a los viejos comerciantes de que necesitaban arreglos en sus tiendas y negocios, de que tenían que lanzarse hacia el futuro. Les conseguía la financiación nadie preguntaba de donde llegaba el dinero y si lo hacían se mentía sin reparo y luego.
Cuando resultaba que esas mejoras no hacían que el negocio fuera mejor y no se podían pagar los plazos y el comerciante quería salirse de ese negocio que le estaba desangrando enviaba a unos amigos a recordar "amablemente" al propietario del negocio que tenía que pagar, destrozaba el establecimiento y cuando le tenía lo suficientemente acobardado le volvía a dar dinero para reconstruirlo, se quedaba con un porcentaje mayor de los beneficios y así en un ciclo sin fin que no acababa nunca.
Mar Mediterráneo, un siglo después.
Durante años la Unión Europea, sus instituciones y los gobiernos que defienden el liberal capitalismo como forma de economía han defendido que el sistema de deuda nacional apalancada era el adecuado para avanzar hacia el progreso. Alemania, el autonombrado líder europeo, han permitido a los sucesivos gobiernos socialistas y conservadores acceder a prestamos de sus bancos de forma forma fraudulenta amañando balances y auditorias nacionales.
Y luego, cuando se ha demostrado que el sistema económico que iba a durar para siempre y a traer riqueza para todos no servía, cuando agoniza en un catafalco de crisis y recesiones superpuestas y los griegos se han dado cuenta y han querido intentar otra cosa para sobrevivir, ha enviado a sus amigos del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión europea a amenazar, extorsionar, a aquellos que sabían que ese no era el camino para que claudiquen, para que se plieguen a sus exigencias para que sigan siendo la parte del negocio que les da beneficios. Hasta que lo consiguen. Hasta que el esfuerzo y el trabajo de otros vuelve a llenar sus arcas
Y quien crea que la analogía es excesiva que lea lo siguiente.
Los principales acreedores del mal llamado rescate griego son los bancos alemanes que prestaron dinero asumiendo riegos que una entidad bancaria no asumiría nunca porque el Banco Central Europeo, controlado por Alemania, así lo dictó, El gobierno de Tsipras quiere salirse de ese negocio que para Grecia no lo es y le niegan una liquidez que ya tenía pactada -dinero del segundo rescate que no tenían derecho legal a retener- hasta que claudica y acepta el cambio de condiciones para recibir ese dinero. Grecia ya ha claudicado y Alemania impone un fondo de de privatizaciones de 50.000 millones de euros con las empresas públicas griegas. 
Y ¿qué ocurre entonces? que un grupo de empresas alemanas se hace a través de ese rondo con el control de 14 aeropuertos griegos. Eso en España -y concretamente en Castellón o Ciudad Real- sería una temeridad pero en Grecia, donde la industria más importante es el turismo y sobre todo en las islas, hacerse con los aeropuertos de Salónica, Corfú, Santorini Rodas o Mikonos no es moco de pavo.
De modo que no solo se arrastra a la miseria a Grecia sino que además se le quitan los sectores que podrían permitirla ganar el dinero suficiente como para pagar la deuda y recuperarse de esa miseria. Así se obliga a un país a ser deudor para siempre. 
Y eso se llama extorsión mafiosa. Lo apruebe el Consejo de Familias de Manhattan o el Parlamento Europeo en Bruselas, se ejecute desde un restaurante italiano del East Harlem en 1915 o desde la Kamzleramt en Berlín.
¡Ah, por cierto, ese joven emprendedor que hoy seria centenario cuyos pasos ha seguido sabiamente la canciller alemana Ángela Merkel se llamaba Salvatore Lucania, más conocido en el mundillo como Charlie "Lucky" Luciano!
Se le considera el padre del Crimen organizado como a Merkel se la tiene por la madre de la Unión Europea.

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