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viernes, junio 09, 2017

Esos filósofos cristianos liberales que no son del PP

A partir del próximo mes de septiembre la filosofía dejará de ser una asignatura obligatoria según los planes de estudio de la malhadada Locme.
Ahora los hay que dicen que la lengua, española, por supuesto, y las matemáticas básicas son prácticamente lo único necesario para poder sobrevivir en este mundo que nos llega y nos están construyendo a golpe de una reforma laboral tras otra y de recortes superpuestos hasta el hartazgo. Pensar no es necesario.
Podría desgranar los motivos y razones por los que el Partido Popular y su gobierno se deshacen de esta asignatura pero es más sencillo dejar que hablen aquellos a los que ahora se va a imponer silencio.
"De aquella ley de naturaleza (...) se sigue una tercera, que es ésta: que los hombres cumplan los pactos que han celebrado, sin lo cual, los pactos son en vano, y nada sino palabras huecas" (Leviatán, XV).
Y, claro, estudiando a Hobbes podríamos llegar a la conclusión que que hay que cumplir las promesas electorales y los compromisos de gobierno entre otras cosas. Que si se jura ante lo que sea cumplir y hacer cumplir la Constitución hay que cumplirlo y no meter la mano en la caja pública, por ejemplo. Y eso no mola, ¿verdad?
O podría ocurrir que estudiando a Kant nos encontráramos con esto:
"Un Estado no es, como lo es, por ejemplo, la tierra que ocupa, un haber, un patrimonio. Es una sociedad de hombres sobre la cual nadie, sino ella misma, puede mandar y disponer. Es un tronco con raíces propias; por consiguiente, incorporarlo a otro Estado, insertándolo, por decirlo así, en él, vale tanto como anular su existencia de persona moral y hacer de esta persona una cosa" (Hacia la paz perpetua). 
Y entonces tendríamos que revisar nuestro concepto de unidad nacional a la fuerza o de identidad patria pese a que no se quiera mantener esa identidad conjunta. En fin, que eso tampoco es muy conveniente.
Claro que quizás el descubrimiento del pensamiento político kantiano no sería tan grave como que pudiéramos encontrarnos que, desde su más profundo cristianismo, Erasmo  de Rotterdam nos proponía esto en el Renacimiento 
"El que tome el timón del Estado, conviene que administre los públicos asuntos, no los suyos privados, y que no piense en nada que no sea para la utilidad general; que de las leyes, de las que él es autor y ejecutor, no se aparte ni el ancho de un dedo". (Elogio de la locura LV).
Malo, malo, malo Erasmo que nos critica los cohechos, los nepotismos y los negocios a escondidas.¡Será posible!
Y no quiera la mala fortuna que, por error o casualidad, los jóvenes en formación pudieran toparse con el bueno de David Hume: 
"Es evidente que si el gobierno fuera totalmente inútil nunca hubiera tenido lugar; y que el único fundamento del deber de obediencia a la autoridad pública es la ventaja que procura a la sociedad, manteniendo la justicia más allá de los intereses propios e individuales de los hombres que la ejercen". (Investigación sobre los principios de la moral, 4)
Vaya, va a ser que la autoridad hay que ganársela haciéndolo bien y la desobediencia y la protesta civil no es un anatema social si aquellos que la ejercen solo piensan en lo suyo y no en el bien común.
O encontrarse con Locke diciendo "La libertad de la religión, en otras palabras, radica en una explicación negativa: Ausencia de coacción. No soy libre si mi conducta está condicionada por la amenaza de un daño que una voluntad ajena a la mía interfiera en mi propio querer Solo soy libre si  puedo hacer todo lo que no está prohibido hacer o dejar de hacer todo lo que no está expresamente exigido" (Carta sobre la tolerancia), con lo que uno de los padres del liberalismo del que tanto hablan mandaría al limbo sus teorías sobre el velo islámico, sobre que el respeto a la libertad religiosa es que el Estado pague los colegios religiosos concertados y los profesores de religión, etc.
Y todo eso solo tirando de pensadores cristianos y liberales,como dicen y repiten en el PP que son ellos. 
Sin llegar a los agitadores Rousseau o Montesquieu, los rojos Marx o Engels, los idealistas Hegel o Schelling o los existencialistas Kierkegaard o Jaspers, sin mencionar al inefable Nietzche y su voluntad de poder. 
Es mejor que los nuevos estudiantes solo aprendan lengua para suplicar de forma correcta y adecuada por un empleo y matemáticas para poder hacer cuentas con sus exiguos 800 euros para llegar a fin de mes. Todo lo demás les llevará al final a ese fatídico para cualquier gobernante inepto, corrupto, despótico e incompetente Cogito ergo sum de Descartes.
Y si se ponen a pensar...

viernes, agosto 21, 2015

Nociones básicas de maquillaje electoral universitario

Cuanto más se acercan las elecciones más tenemos que estar pendientes de las nuevas tendencias de maquillaje numérico que adopta la política española. Sobre todo el Gobierno.
Y parece ser que las primeras que se han puesto en marcha es en la Educación, concretamente en las becas universitarias. 
Tampoco es de extrañar, muchos de los becarios universitarios de primer año votarán por primera vez en estas elecciones.
Así que, tras la defenestración de Wert, cabeza visible de una reforma educativa aciaga y sin consenso que puso a la universidad en su contra -bueno, en realidad a toda la comunidad educativa-, el ministerio anuncia a bombo y platillo que este año los universitarios reciben 100 euros más que el año pasado en beca. No es mucho, pero es un esfuerzo como están las cosas. La sombra de ojos ha empezado a embadurnar los números.
Nadie duda del incremento pero en 2008 la media de cuantía de una beca universitaria era de 3.017 euros y este años de 2.166. Así que, en realidad, ese incremento sobre el año pasado tiene muy poca importancia porque anteriormente los becados universitarios habían perdido más de 700 euros en la cuantía de sus becas.
Como notan que con la sombra de ojos no basta, tiran de rimmel y carmín para continuar el maquillaje y el Ministerio defiende que las cifras no son equiparables porque no incluyen la matrícula universitaria y las que ofrecía al anterior gobierno sí. De nuevo parece plausible, pero de nuevo chirría algo, ¿por qué no suman los costes de matricula a sus cuentas y todos tan contentos?
Si lo hicieran de ese modo, la cuenta sería fácil hasta para alguien que hubiera estudiado bajo la Ley Wert. 
2.166 + 1.257 (coste medio de una matrícula universitaria) = 3.423 euros.
¡Un éxito total! ¡Más de cuatrocientos euros más que en 2008!, ¿o no?
Pues va a ser que no. Porque si incluyeran los costes de matrícula alguien podría darse cuenta de que los gastos de matriculación han crecido un 158% en la legislatura actual, es decir, son dos veces y media más caros que antes de que el PP entrara en el gobierno. Así que mejor no hablar de las matrículas.
Porque a un estudiante becado le puede dar igual que una matricula cueste 480 euros como en 2008 o 1.257 como en 2014 porque al fin y al cabo no la paga. Pero a los que no tienen beca sí les importa y esos también votan.
Y además como hay cosas que no se pueden maquillar es mejor ocultarlas directamente. Como el hecho de que la financiación autonómica sufrió una reducción de 1.082 millones de euros en el año 2013 respecto a 2010 -recordemos que los gobiernos autónomos estaban mayoritariamente en manos del PP-  o que la cuantía de los precios públicos que tienen que costear los propios estudiantes se incrementó en 422 millones, un 36%  más, en el mismo periodo.
O incluso que en dos años la universidad pública española ha perdido 45.000 alumnos que, a menos que de repente la sociedad española haya cambiado radicalmente en su forma de concebir la educación, está bastante relacionado con esos números y el coste económico que ahora supone para las familias enviar un vástago a la universidad.
Algo que no tiene maquillaje posible ni aunque seas accionista mayoritario de Max Factor.

miércoles, agosto 19, 2015

El trust criminal y esos maestros cómplices.

Hay días que no se da abasto en esto de la realidad.
No se han apagado los ecos de como se ha desmoronado en Valencia el innombrable intento de la política de intercambio de riqueza por evangelización cuando descubrimos que algunas de las dramatis personae de ese dantesco espectáculo han rizado el rizo de la avaricia criminal en Madrid.
No es que no se supiera que Alfedel estuviera implicada hasta el cuello en Púnica a través de los tristemente famosos CIS educativos en la comunidad de Madrid.
Pero ahora resulta que su administrador no solamente pagaba comisiones a los políticos para asegurar las concesiones, sino que cobraba comisiones a las cooperativas de profesores para "garantizarles" la explotación de esa concesión.
Un plan perfecto. Como si de un trust corporativo se tratase, obtengo beneficios de ambas martes, controlo toda la cadena productiva. Sacando dinero de todas partes y manteniendo toda la licitación bajo control.
Comisiones de un millón de euros por asegurar que el ayuntamiento liberaría suelo y que el gobierno autonómico les concedería el concierto. Un millón de euros por saltarse la democracia, la transparencia administrativa y la ley a la torera.
Y, aunque lo siento, tengo que decirlo. Las cooperativas de profesores son tan culpables como el testaferro de la trama Púnica. Me da igual que fueran cooperativas para educación religiosa, que siguieran el manual de la Institución Libre de Enseñanza o que se organizaran como una comuna anarco-sindicalista.
Ni lo sé ni me importa. Son cómplices de un delito cometido contra la democracia de este país, contra su educación y contra el futuro de los niños a los que pretendían enseñar. Perdón, rectifico, son colaboradores necesarios de ese delito.
¡Son profesores y maestros, por el amor del dios en quien no creo! ¿ese es el ejemplo que van a dar a sus alumnos?, ¿esa es la base ética sobra la que van a establecer sus principios educativos?, ¿estafar, robar y manipular la ley para lograr tus objetivos?.
Espero que nadie se atreva a presentarlos como víctimas engañadas porque era su obligación saber que estaban cometiendo un delito. Y espero que los que defienden la educación pública, el fin de la corrupción y la transparencia administrativa les señalen con el dedo y les digan "no sois de los nuestros". Conozco a muchos de ellos y sé que lo harán, por mucho que les duela a su sentido corporativo sé que lo harán porque saben que la justicia es justicia para todos. Por eso confío en ellos para que eduquen el futuro que nos dejen.


lunes, agosto 17, 2015

El suicidio del negocio evangelizador en Valencia

Hay situaciones y decisiones que todos sabemos lo que son mientras están ocurriendo pero que tienen que dejar de pasar para que tengamos verdadera constancia de lo que eran.
Y eso le pasa a esa iniciativa llamada Centros de Iniciativa Social que la antigua consellera de Educación del PP en la Generalitat valenciana, María José Catalá, intentó usar de ariete para convertir la educación pública de esa región en confesional y católica.
Ha bastado que el PP pierda el gobierno de la comunidad para que nos demos cuenta de lo que eran, de que no tenían nada que ver con la libertad de elección, con la iniciativa social ni con ninguno de los argumentos que la ínclita Catalá presentaba para justificarlos.
Los CIS -o sea ceder terreno gratuito a entidades educativas para que construyeran colegios a cambio de 75 años de concierto educativo- se han ido a pique ellos solitos. No ha hecho falta que los paralizara el actual gobierno autonómico
Catalá quería sacar diez CIS  a concurso y afirmaba que había 60 empresas dispuestas a licitar. Pero al final solo sacó dos y fueron declarados desiertos.
¿Por qué? muy sencillo porque llegaron en un momento en el que ni Catalá ni su partido estaban en condiciones de cumplir todo aquello que habían prometido. Porque todas esas empresas vieron que ya no podían beneficiarse de la connivencia de un gobierno corrupto ni de las dádivas prometidas. Porque vieron que ya no podían ser ninguna de las dos cosas que se pretendía que fueran: negocio y centro de evangelización. Porque la Educación Pública solo puede ser un negocio si las administraciones anteponen.
Y como muestra el botón de las entidad que licitaron a los dos únicos CIS que al final sacó Catalá a concurso.
El CIS de Calpe tenía como licitador con más posibilidades a Alfedel SLU, sociedad limitada unipersonal del empresario Alfonso Ferrón del Río. Pero entonces estalló Púnica y Ferrón fue imputado.
¿Por qué? ¡Que casualidad! por la concesión de cuatro CIS en Madrid y ¿a qué se dedicaban los implicados en Púnica? ¡Otra casualidad! al cobro de comisiones ilegales a cambio de la adjudicación de contratos públicos. Así que ya no era seguro, ya no había certeza absoluta de que se saliera impune y hubo de suspenderlo. Como el otro licitante estaba allí solo para decorar, no cumplió los criterios. Resultado, concurso desierto.
Y en Elche no les fue mejor. Una de las licitantes era el Trinity College Group of Spain SL que, de nuevo esas perversas casualidades que tienen la aviesa tendencia a parecer causalidades, es propiedad de un socio del ex presidente del Gobierno de José María Aznar. La otra licitante era Educatio Servanda, una fundación educativa de carácter cristiano que también tenía un CIS cristiano y que segregaba por sexo a los alumnos adjudicado por los mismos consejeros investigados en Púnica.
Conclusión otra licitación desierta.
Así que no ha sido el nuevo gobierno de la Generalitat quien se ha cargado la política de CIS. El fin de la política de "te enriquezco a cambio de que evangelices a los chavales" fracasó por su propia naturaleza ilegal y delictiva. 
Porque una actuación delictiva no puede llevarse a cabo sin cómplices, porque saltarse la ley y alterar las reglas del juego solo puede mantenerse si quien tiene poder para encubrirlo lo ejerce de forma omnímoda y constante.
Y eso dejó de ocurrir cuando Púnica y las encuestas comenzaron a hacer levantarse al Partido Popular valenciano de su sillón de padrino mafioso.

sábado, agosto 15, 2015

Matar y morir para cuadrar las cuentas del Estado

Dicen que a un gobierno siempre se define por sus estrategias más que por sus objetivos. Pues la única estrategia que parece poner en práctica para todo el gobierno que hace casi una legislatura pusimos en Moncloa tiene un nombre. Un nombre cruel y terrible : diezmado.
Porque nuestro gobierno está diezmando con sus actos y sus inacciones a los ciudadanos de este país deforma sistemática y premeditada.
Diezman a un millón doscientas mil personas dependientes que dependen de la Ley De Dependencia negándose a utilizar dinero para financiarla y dejando a medio millón de personas que no pueden valerse por si mismas, la mayoría ancianos, sin posibilidad de acceder a esas ayudas y obligados a sufragarse los cuidados por su cuenta cuando no tienen recursos para ello. 
Resultado: mueren esperando, se los quitan de encima, dejan de engrosar las estadísticas y así les bajan los números.
Daño colateral: los cuidadores sacrifican su bienestar en algunos casos su propio futuro por cuidarlos.
Durante toda la legislatura han utilizado la Sanidad Pública, que debía ser una herramienta para evitar la muerte como un arma que dispara a la vida de colectivos que consideran, según parece, prescindibles o irrelevantes.
Han diezmado a los inmigrantes sin papeles al dejarles sin Sanidad -aunque ahora por motivos electoralistas la hayan vuelto a implantar-, negándoles la posibilidad de curarse de las enfermedades si no eran atendidos por urgencia; diezman a los enfermos crónicos al negarles la gratuidad de sus tratamientos, diezman a los reclusos al no sufragarles los medicamentos para la Hepatitis C, la enfermedad que más se sufre en las prisiones.
Resultado: Dejar también de ser problemas estadísticos, dejan de ser un factor que influya en sus provisiones económicas sencillamente porque están muertos.
Daño Colateral: las economías familiares de los implicados se desangran intentando compensar las ayudas que no reciben con lo que la miseria se multiplica.
Y también están diezmando nuestras posibilidades de futuro
Usan la Educación para diezmar a la población casi desde la cuna: expulsando del sistema a las primeras de cambio con la revalida -ahora también suspendida por la oposición masiva de otras fuerzas políticas- a un porcentaje inaceptable de estudiantes después de recortar o suspender directamente las ayudas a los que más los necesitan, quitando por falta de presupuestos los refuerzos, los desdobles, los profesores de apoyo, los psicólogos escolares y todos los elementos y herramientas que podrían permitirles seguir en la lucha por una vida digna; diezman a los que pasan ese tajo endureciendo las becas hasta límites que las hacen en ocasiones imposibles de alcanzar.
Resultado: Aunque todos los expulsados del sistema sobrevivan lo hacen en unas condiciones de vida indignas, condenados de por vida a sueldos miserables y a no tener expectativas de mejora en un futuro que les ha sido negado desde una herramienta que debía estar encaminada a lo contrario: la Educación.
Alguien me dijo ayer que pese a que se hable de números uno puede emocionarse. Es cierto.
Después de ver la estrategia de diezmado que ha puesto en marcha durante toda la legislatura llega un número que despierta múltiples emociones: la deuda pública española aumenta y alcanza el 98,6% del producto interior bruto.
Después de todo lo que se ha hecho de condenar a la muerte o a la supervivencia indigna a millones de personas, la deuda pública española aumenta y la pregunta es evidente: si se ha diezmado la población para no tener que gastar dinero en ella ¿en qué se gasta el dinero que se obtiene con esa deuda que no hace salvo aumentar?
Por conocidas no hace falta listar las múltiples respuestas a esa pregunta. Pero todas ellas nos llevan a la misma conclusión. Nos matan por dinero, solamente por eso. Nos dejan morir para ganar un dinero que luego gastan en lo que quieren, en lo que son sus prioridades, no las nuestras. Como haría cualquier mafioso de tres al  cuarto en un barrio marginal de una gran ciudad, como haría cualquier tiranos venezolano o cubano o chino o incluso de esos que dicen hacerlo todo por la patria y la bandera.
Han dejado de ser gobernantes y se han convertido por definición de quien mata o deja morir por dinero en una sola cosa: sicarios. Y el único sentimiento, la única emoción que eso puede despertar es la más absoluta y completa repugnancia.
Nos dejan morir para que les cuadren las cuentas y encima las cuentas no les cuadran. 
Las públicas, que las privadas en bancos helvéticos o de Caiman Brac seguro que tienen todas saldos muy positivos.

viernes, agosto 14, 2015

El maltrato y la ruleta rusa de la hembra hispana

Entre tanta política exterior e interior, verano de paseos y azoteas, nos están matando mujeres. También no están matando hombres, niños, sirios, griegos, iraquíes, inmigrantes senegaleses. Pero hoy toca hablar de mujeres.
Un nuevo verano de esos en los que aumentan las víctimas femeninas de la violencia afectiva y de nuevo las mismas preguntas ¿por que no funciona la legislación?, ¿por qué no funcionan las medidas judiciales o administrativas?
Y claro, de nuevo las mismas respuestas. Como si esta vez no fuera a ser una completa inconsciencia esperar que los mismos actos traigan consecuencias distintas. Quizás haya que buscar respuestas distintas.
¿Por que no funciona la ley? 
Tal como yo lo veo la respuesta es muy simple y se resume en el principio popular de "quien mucho abarca poco aprieta". Se ha tipificado, penado y castigado como maltrato hasta respirar fuerte cerca de una mujer, hasta hablar mal de ella públicamente y eso, lejos de generar mayor seguridad lo que hace es orinar tal volumen de procesos judiciales que impide distinguir las verdaderas amenazas, los verdaderos maltratos o cuando menos demora el acceso al conocimiento de los mismos. Antes de estar enterradas bajo tierra las mujeres maltratadas y asesinadas dentro del entorno afectivo yacen en el catafalco de miles de denuncias que no deberían ser tratadas como malos tratos. 
El querer impedir todo hace que no se pueda evitar lo que es importante evitar.
¿Por qué no funcionan las medidas judiciales? Casi por idéntico motivo. No se ha puesto el necesario hincapié en evitar que la legislación actual sea utilizada de forma aviesa y torticera. Se ha puesto tanto énfasis en negar que existan denuncias falsas en lugar de en purgar las malintencionadas que las medidas judiciales son inútiles porque se aplican sobre demasiados inocentes y eso termina retrayendo a los jueces de aplicarlas de forma automática.
Pero más allá de las nuevas respuestas a las mismas preguntas, quizás habría que hacerse preguntas nuevas. Si la acción judicial, la legislación y la acción policial no es suficiente, ¿qué falla?, ¿qué otra cosa hace falta?
La respuesta parece obvia y evidente e incluso no parece original: educación. Pero, lo siento, no es la educación del macho ibérico irredimible. En este caso y para mi es la educación de la hembra hispana irrenunciable. Quería encontrar una forma decirlo sin herir susceptibilidades ni sensibilidades pero ya soy bastante viejo para inventar eufemismos.
En este país todavía hay muchas y por desgracia vuelve a haberlas que desean un modo de amor que puede sembrar la semilla de su propia destrucción.
Desean ser conquistadas, arrebatadas por un hombre que las arrastre a donde se mueren por estar, ser objetos pasivos de sus propios amores  y que sea el hombre el que luche por ellas y las arrastre a la pasión.
Puede que la escasa relación de las mujeres con los entornos bélicos tradicionalmente a lo largo de la historia les haya ignorar que significa la conquista y el hecho histórico de que el derecho de conquista llevaba aparejadas cosas nada agradables para el conquistado y que significan el poder casi omnímodo del conquistador.
No se puede soñar, desear o fantasear con un hombre que se imponga, que te arrastre, que "tenga carácter" -en este país tener carácter parece sinónimo de tener mal carácter-, que sea "malote" para sentirte arrastrada a la pasión y luego pedir que desactive todo eso y se convierta en otra cosa porque ya ha pasado la danza de apareamiento. El conquistador es conquistador siempre. Sobre todo cuando ya ha consumado la conquista. Que ser un premio de conquista no las convierte en damas, reinas o princesas. Las transforma en una propiedad.
Y quien se atreva a negarlo que vea Mujeres y Hombres y Viceversa o que consulte la cifras de ganancias de 50 Sombras de Grey, devorada literaria y cinematográficamente por cientos de miles de mujeres en este país.
Y tampoco estaría de más tirar de educación para enseñarlas que esas míticas "armas de mujer" de la hembra hispana son otra arma cargada con la que juegan a la ruleta rusa con sus vidas. 
Que mantener a los hombres en la constante incertidumbre, no ser claras, ser incapaces de decir un no o un sí claro y trasparente desde el principio,  hacer la goma con los sentimientos de sus amores o sus amantes, tirar de pagafantas, usar la insinuación sexual como forma de lograr sus objetivos, "volverlos locos", "dejarlos en shock", "mantenerlos interesados" o usar sus "armas de mujer" no es algo divertido que te hace ser guay cuando lo cuando lo cuentas en las tardes de cafés y gin tonics con tus amigas.
Son balas que cargan el tambor de un revolver que tienen apoyado continuamente contra su propia sien. Porque si juegas por diversión, inseguridad o crueldad con los sentimientos de alguien corres el riesgo de volverle loco y si además lo haces a sabiendas luego no puedes quejarte cuando no puedes evitar que actúe como un loco.
Y quien quiera negarlo que consulte los artículos más consultados en la red de revistas femeninas o se haga invitar a alguna conversación de sus amigas.
Así que quizás convendría empezar a educar a la hembra hispana para que no se convierta en cómplice previo al hecho del futuro maltrato contra ella como ya se intenta hacer y se ha conseguido en gran medida con el macho ibérico para que no sea autor material de ese maltrato.
Puede que penséis que hilo muy fino pero siempre he pensado que todo está relacionado y que la mayor tragedia siempre es un producto de la concatenación previsible de un algo que parecía nada tener que ver con ella.
Lo siento. Soy así y pienso así. Por eso hace tiempo que decidí, aunque mi corazón perdiera en el intento, que yo no conquisto, yo no compito. Yo solamente amo.

sábado, diciembre 27, 2014

El currículo básico como una razzia berberisca.

Este país siempre será igual básicamente porque nosotros nos negamos a cambiar.
Mientras Mariano Rajoy se empeñaba en culpar a un partido que nunca ha gobernado de la inestabilidad y el rampante descenso a tumba abierta a la miseria que experimenta nuestra sociedad, uno de los suyos culminaba uno de los capítulos más aciagos de esa remodelación social que realizan los inquilinos de Moncloa: La Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa. Vamos, la LOCME.
Casi a traición, sin luz ni taquígrafos, como casi todo, y sin consenso, como todo en general, el ministro Wert aprobó el último capítulo del esperpento en el que quiere convertir el sistema educativo público: el currículo básico.
Y lo hizo de la peor manera posible, como se llevan a cabo los saqueos, como se ejecutaban las razzias berberiscas: en secreto y a toda prisa.
Tan secreto que ni siquiera se lo ha presentado a la Conferencia Sectorial de Educación, tan secreto que el Ministerio se niega a dar a los medios de comunicación el contenido del decreto. 
Es decir se niega a hacer público los contenidos mínimos que se exigen para cada materia. No vaya a ser que nos demos cuenta de cosas que nos puedan escamar. No sea que descubramos que han reducido las matemáticas y la lengua al ya consabido "leer, escribir y las cuatro reglas" que ya dejó escapar en su momento el ínclito José Ignacio; no se que nos enteremos de que han sesgado las lecciones de historia tratando a Viriato como si fuera hispano -de Hispania, se entiende- y no lusitano o negando la existencia como ente independiente de la Marca Hispánica o los Condados Catalanes allá en la Edad Media; no sea que descubramos que han convertido esa irredimible asignatura de Educación para la Ciudadanía en un cántico patrio contra los antisistema, los soberanistas y todo aquel que no tiene la misma visión de este país que ellos.
En definitiva, no vayamos a darnos cuenta de que pretenden darnos una educación mínima y un aleccionamiento máximo que nos condicione a no sacar los pies del tiesto casi como a los perros de Pavlov.
Tan a toda prisa que hace a las comunidades -incluso a las gobernadas por su partido- el grito en el cielo porque les da dos meses para desarrollar más de un centenar de asignaturas; porque a algunas de ellas las fuerza a desarrollar sus propios decretos más rápido aún, porque lo único que se busca es que la LOCME entre en vigor cuanto antes sin importar nada más.
No le importa que ocho comunidades no hayan aprobado el cambio de libros de texto porque saben que hay familias que no pueden permitirse no usar los libros de un hermano para otro, no le importa el coste que va a suponer para las cuentas autonómicas la implantación ni para las familias la adecuación a la misma.
Mientras el presidente del gobierne al que pertenece le echa la culpa a otros de la inestabilidad, Wert desestabiliza por completo el sistema educativo español al presentar un decreto de currículo básico sin claridad y a toda velocidad. Mientras su jefe  busca a diestra y siniestra -más a siniestra, por supuesto- un culpable de la pérdida de bienestar, su ministro de Educación arroja a las comunidades autónomas a unos gastos que difícilmente podrán afrontar y a las familias a unos gastos que les acercarán un poco más a la miseria que hoy en día planea sobre todos nosotros cada mañana.
Convierten una ley educativa en la quintaesencia de la inestabilidad y de la pérdida de bienestar en estado puro
Todo por ganar. Todo por tener razón. Todo por no escuchar. Todo por no aceptar un error.
Todo por no dejar que la realidad hablé en lugar de la ideología preconcebida y el interés propio.
¿Cuantas veces han hecho eso ya?, ¿cuando van a aprender a dejar de hacerlo?
Les convendría ir pensando en crecer.

sábado, noviembre 29, 2014

Un niño cantaor y la sociedad que nos puede salvar

Un niño canta por bulerías, o por lo que Rosario Flores considera bulerías, para ser exacto.
Y eso no pasa de ser una anécdota, uno de esos múltiples vídeos que pueblan el contenedor virtual que nunca tiene fin. 
Podría no ser más que eso. Pero cuando te fijas, cuando haces ese ejercicio que tanto eludimos de ascender -que no descender- a los detalles de las cosas y de las situaciones- te das cuenta que es otra cosa, que es la misma esencia de la sociedad que buscas.
Porque ese niño tiene problemas neurológicos severos, porque ese niño por sí solo no es que no pueda cantar a Rosario Flores -casi mejor que ella misma, por cierto-, es que simplemente no puede mantenerse vivo.
Porque el joven cantaor está cantando cuando él solo nunca lo habría conseguido y cada nota, cada sonrisa que le arranca cada nota, está teñida del esfuerzo de sus padres, cada acorde que completa con su voz esta impregnado del trabajo de sus médicos, cada nota que aflora en su garganta está arrancada de la dedicación de sus educadores.
Y cuando ves el entorno de esa espontánea actuación, cuando te fijas en la modestia de la vivienda es cuando te das cuenta de lo que convierte esa canción en algo más que un vídeo de Youtube.
Comprendes que todo eso está conseguido con inversión, trabajo y dinero público. Y es cuando te das cuenta para qué sirve, para que debe servir la inclusión, te das cuenta de lo que supone verdaderamente esa tan trabajada y empleada frase de "riesgo de exclusión".
Te das cuenta del insulto que supone para nuestra dignidad que un gobierno que se mantiene donde está gracias a nuestros sufragios decida excluir de las inversiones públicas a los que "solamente" podrán después de mucho esfuerzo propio y de otros, con mucho gasto del dinero de todos, podrán llegar a cantar a Rosario Flores mejor que Rosario Flores.
Y comprendes que no has equivocado. Que la sociedad que quieres y por la que en la medida de lo posible trabajas es la adecuada.
Porque cada euro de dinero público que, según los que quieren llevarnos a otro modelo de sociedad, se desperdicia en un do sostenido de ese niño está mejor empleado que cualquiera que se emplee en excluir a los que tienen problemas de aprendizaje para convertirlo en siervos cuasi mecánicos que sobrevivan en los márgenes del sistema neo feudal que han diseñado con un sueldo miserable de 600 euros.
Porque cada partida presupuestaria que se emplee en que ese niño siga avanzando por lento que sea su ritmo y aunque nunca pueda incorporarse al mercado laboral, está mejor empleado que cualquier millón que se ahorre para otros fines dejando en la más absoluta exclusión a aquellos que no pueden avanzar al mismo ritmo que los demás, que no pueden llegar por si solos a la meta, aunque sea en último lugar.
Con el último sostenido de esa canción comprendes que este cantaor es uno de los seres más productivos de este país. Produce orgullo, emoción, alegría a sus familiares, satisfacción a sus educadores y se convierte en alguien feliz.
Y puede que la felicidad no ayude a rebajar el techo de deuda, a contener el déficit ni a incrementar el consumo. Puede que no pueda exportarse ni convertirse en productos que generen dividendos a los accionistas de las empresas que luego buscarán la mejor forma de no compartir esos beneficios con sus trabajadores y de eludir sus cargas impositivas.
Es con el último rasgar de guitarra cuando te das cuenta de que para eso quieres y siempre has querido al Estado. Para construir una sociedad de gente ayudando a gente que utiliza a las administraciones como mediador necesario para lograr que todo el mundo encuentre un lugar para su felicidad por pequeño que este sea y por mucho que cueste.
Un niño con problemas neurológicos cantando a Rosario Flores. Hermoso, demoledoramente hermoso. Hermoso porque él ha conseguido hacerlo, demoledor porque hay muchos que están en riesgo de no poder ni cantar una canción porque nuestro gobierno ha decidido que no merece la pena que lo hagan. Que no sirve de nada
Eso es la inclusión. Eso es la Educación, Eso es lo público. Eso es el Estado. Esa es la sociedad que necesityamos. Es la única forma de vivir que nos salvará.
Y ahora salid corriendo, apartaos de mi y llamadme bolchevique si queréis.

lunes, septiembre 15, 2014

El PP aplica en la Educación al Malthus más cruel.

Mientras nos siguen pasando ante los ojos el capote de la consulta catalana, la Constitución, el nacionalismo catalán y español y todo lo que vagamente se le parece y nosotros entramos al trapo una y otra vez como mihuras entrenados, los actuales inquilinos de Moncloa y todas sus sedes autonómicas siguen a lo suyo.
Y lo suyo cada vez es más grave.
Lo han disfrazado de muchas cosas, sobre todo en la educación pública. Primero de necesidad, luego de opción por la excelencia, más tarde de falta de recursos e incluso de un supuesto recuperado culto al esfuerzo de alumnos y docentes.
Parecían recortes o ajustes presupuestarios innecesarios o incluso decisiones encaminadas a beneficiar solamente una ideología religiosa y una forma de educar y de ganar dinero con ello. Pero ni siquiera es eso.
Podría dedicar líneas y líneas a explicarlo -y tengo esa tendencia- pero al final solo podría darle un nombre, el único que tiene.
Malthusianismo.
Los actuales gobernantes de nuestro país, esos que ocuparon Moncloa cargados con el saco de sufragios que les dimos, han transformado la educación en su herramienta de selección maltusiana de la sociedad, en su instrumento para apartar de la sociedad a todo aquel que consideran que no producirá beneficios al ritmo que ellos y sus socios precisan.
Y el último capítulo de este evangelio de Malthus se está escribiendo en Galicia donde la Xunta deja sin ayudas para material a los niños con Síndrome de Down.
Podrían haber recortado de miles de cosas, incluso de las necesarias, pero no lo hacen. Les quitan lo que necesitan a aquellos que tienen más problemas para avanzar a aquellos que ellos creen saber que nunca llegaran al nivel de productividad que ellos demandan y que cada vez está más medio camino entre la servidumbre y la esclavitud. Thomas Robert Malthus estaría orgulloso de ver como, dos siglos después de que todo el mundo rechazara sus teorías sociales, alguien las abraza con tanto rigor.
Y para quien crea que puede ser una casualidad, un desliz, una falta de criterio o de atención solo es necesario que se de un repaso por los llamados recortes, que ya no se antojan otra cosa que clavos bien clavados en el catafalco de la sociedad española.
Siempre es lo mismo.
Antes de que Galicia y su Consellería de Educación dejarán sin ayudas de material a los niños con el Síndrome de Down, se eliminaron las becas de apoyo a los niños autistas, se han reducido los psicólogos y docentes especiales para niños con dificultades adaptativas hasta el punto de que se ha hecho imposible su trabajo, se han forzado tanto las plantillas que se hacen casi imposibles los desdobles para los alumnos que acumulan retrasos, se han despedido a profesores de apoyo, se han eliminado o se fuerza el pago por adelantado a las familias del dinero necesario para el material y los recursos que los niños con necesidades especiales escolarizados en centros públicos necesitan.
Y así en una cascada sin fin de decisiones que siempre apartan a los que más dificultades tienen, desde los autistas a los niños con parálisis cerebral, desde los que padecen Síndrome de Down hasta a los que tienen THDA o simplemente experimentan un retraso cognitivo.
Siempre se corta y se recorta de lo que necesitan aquellos que se anticipa que no podrán colocarse al nivel común en un intento de no gastar dinero en quien tendrá más dificultades para devolverlo con el trabajo precario y semi esclavo que tienen preparado para nuestro futuro.
Y todo ello, eso sí, mientras se regalan terrenos y subvenciona a centros religiosos o se pagan los profesores de religión en la escuela pública. Que para algo el bueno de Malthus era clérigo. Anglicano, pero clérigo.
Y por si todavía queda alguna duda, a nivel general la Educación diseñada por el Gobierno del Partido Popular incide en el hecho.
La revalida expulsará del sistema educativo y los arrojará a un mercado laboral en condiciones dickensianas para el resto de su vida a las primeras de cambio; las reducciones en las becas y las nuevas condiciones de las mismas harán que de igual modo deban abandonar las carreras multitud de estudiantes que podrían aprobarlas y acaben en el mismo sumidero laboral que los anteriores.
Rematado todo ello con el abandono asistencial y financiero de las personas dependientes, con el recorte continuo y constante de la asistencia sanitaria a colectivos como los enfermos crónicos o simplemente con el abandono de los ancianos en condiciones económicas cada vez más precarias.
Un cuadro maltusiano que hiela la sangre cuando se pinta en toda su extensión.
Ya no es cuestión de dinero, de ideología o de cualquier otra cosa. Es simple y puro desprecio a la vida y las expectativas de todos aquellos que no están en las mejores condiciones de servir a sus fines y a su mantenimiento en el poder.
Así, la máxima de Malthus resuena en los pasillos del poder de nuestro gobierno una y otra vez aunque probablemente son tan limitados que ni siquiera se la exponer.
"Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no puede recurrir a su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra)".
O produces o mueres.
Para eso usan la Educación. Eso es lo que están haciendo con nosotros.

jueves, julio 03, 2014

24.000 sangrantes zarpazos en la espalda del futuro

Reducir es ganar.
Cada reducción se ve como un triunfo, como una derrota del gasto, como una victoria de la contención. Y eso parece bueno, se quiere vender como beneficioso. E incluso en ocasiones puede llegar a serlo.
Cuando la reducción es de 24.000 perece buena, cuando se logra en dos años parece casi un récord digno de una medalla. Cuando se descubre que se habla de profesores y no de millones de euros se nos abren las carnes por el medio.
La enseñanza pública, la que garantiza un mínimo de equilibrio social en el saber y en el conocimiento ha perdido 24.000 docentes en apenas dos años. Desde la educación infantil hasta el bachillerato públicos se han quedado sin una cifra de docentes que casi resulta inconcebible.
Desde Castilla - La Mancha hasta Madrid, desde Baleares hasta Andalucía, la guadaña de los paladines de la austeridad suicida en lo público ha cercenado puestos de trabajo, congelado ofertas de empleo público y reducido a un mínimo absurdo y demencial las tasas de reposición entre el personal docente.
Solamente se repone uno de cada diez profesores que abandonan su puesto por jubilación o por fallecimiento. Solamente dejan reponer uno para evitar un gasto que luego se realiza a manos llenas en campañas de imagen de su insostenible Marca España u otras estupideces similares, para reducir un déficit que no crea la educación pública sino la deuda hidropésica de las autonomías, entre otras muchas cosas.
Las generaciones que construirán nuestro futuro han perdido 24.000 personas que contribuyen a que la educación sea algo socialmente equilibrado e igualitario para ahorrarse sus pírricos sueldos mientras ayuntamientos y comunidades autónomas regalan suelo a manos llenas para construir centros educativos privados en lugar de cobrarlo a precio de mercado para sufragar con ese dinero el gasto de las nóminas de nuestros docentes. 
Porque cada profesora y maestro de esos 24.000 son nuestros, son nuestros empleados. Nosotros les pagamos con nuestro dinero.
No tienen derecho a quitárnoslos si nosotros no queremos que nos los quiten. Y nadie quiere que le quiten a nadie que le está permitiendo acceder a un conocimiento que hace posible mejorar su futuro.
Y aquí creerán que tienen su pie para intervenir los habituales integrantes de ese coro de cuervos que habla en contra de los funcionarios, que dice que tienen privilegios que los trabajadores de las empresas privadas no tienen, que afirman que si se ha podido reducir es porque sobraban, porque no hacían nada, porque estaban aprovechándose de un empleo garantizado sin hacer nada.
Y cuando acaben de decir la última frase de esa manida y gastada letanía de supuesta defensa de la competitividad y la capacidad, el canto rodado de la realidad les golpeará con su filo más afilado en mitad de los dientes.
Porque si así fuera no hubiera sido necesario cerrar aulas desde infantil hasta de bachillerato, no hubiera hecho falta incrementar los ratios de las aulas hasta niveles de masificación que no se conocían en este país desde los años ochenta.
Y sobre todo no hubiera sido imprescindible para cuadrar las cuentas la reducción más injusta de todas las que se producen dentro de esta vasta e incomprensible injusticia que es privar al sistema público de enseñanza de 24.000 de sus docentes mientras en todos los países de nuestro entorno esa cifra no hace otra cosa que crecer como es lógico si se quiere mejorar la educación.
No se hubieran perdidos profesores de apoyo, docentes de refuerzo, desdobles, psicólogos, pedagogos que contribuyen a equilibrar las posibilidades de aprendizaje de los que más difícil lo tienen, ya no por condiciones económicas, sino por simple condiciones genéticas y de nacimiento. 
No originaría una exclusión definitiva, una drástica reducción hasta casi cero de las posibilidades de mejorar su educación de todos esos alumnos con más problemas, con más dificultades, que precisan de un apoyo especial que ahora sus profesores no pueden prestarles, acuciados por las aulas abarrotadas, y que el resto de los profesionales docentes no pueden darles simplemente porque se han cerrado las plazas para ellos en la enseñanza pública.
Pero todo eso no cuenta porque parece ser que reducir es ganar.
Y tampoco es sorprendente porque parece que esa es la máxima se ha establecido últimamente no solo entre aquellos que habitan la Moncloa gracias a nuestros votos y en contra de lo que esos votos les pidieron que hicieran, sino entre todos los orgullosos componentes de nuestro cada vez más tembloroso e inestable Occidente Atlántico.
Reducir esfuerzo, reducir compromiso, reducir contacto con los demás, reducir responsabilidad para con nosotros mismos y con los que nos rodean parece que es un símbolo y un síntoma de estabilidad, de tranquilidad, de bienestar, de victoria sobre el tiempo que vivimos y el espacio que nos ha tocado vivir.
En España hay nueve millones de alumnos matriculados en enseñanzas no universitarias, de los cuales un 70% lo están en centros públicos.
O sea que 6.300.000 alumnos han perdido condiciones de enseñanza, visto reducidas sus posibilidades de aprendizaje y dificultada la construcción de su futuro a través del saber y el conocimiento.
 En esto y en todo, pero sobre todo en esto ¿Reducir es ganar?
Y quien no lo vea es que no quiere verlo o no le importa un carajo porque tiene dinero suficiente para recurrir a la enseñanza privada. Que viene a ser lo mismo.

sábado, junio 14, 2014

Gomendio y la necia confusión entre valor y precio.

Hoy, que parece que la siempre presente Marca España se tambalea merced a cinco goles logrados por unos muchachitos holandeses allende de los mares, toca desayunar con otra cosa.
Los que están empeñados en desmembrarnos el futuro a fuerza de dinamitar el acceso mayoritario  a la educación han vuelto a mostrar lo que realmente quieren, cual es su objetivo en esta cascada continua de recortes. En este caso en la educación universitaria.
Llevan dos años largos hablando de austeridad, de cultura del esfuerzo y llevándose a la boca cualquier cosa que se les venga a la mente, explicaciones como las de un  niño que no quiere hacer los deberes para justificar sus recortes y su política draconiana de becas, excusas peregrinas como las de una amante para no compartir el lecho para dar sentido al número de alumnos creciente que tiene que renunciar a los estudios superiores por falta de recursos.
Y ahora, dos años después de que el ínclito Wert lo esbozara, para luego matizarlo, posteriormente corregirlo y luego acallarlo, llega su alter ego, Montserrat Gomendio, a la sazón secretaria de Estado de Educación, y lo vuelve a decir.
El objetivo de reducir las becas, de endurecerlas, de recortarlas, no es que los estudiantes se esfuercen más, ni siquiera es que las cuentas cuadren. Es simplemente que tengan que bajar a la calle, cruzar la acera y pedir un crédito universitario.
O sea, convertir el futuro formativo de todo un país en un negocio para unos pocos, para los de siempre, para los únicos que merecen ser rescatados cuando gestionan mal sus negocios. Para los únicos españoles de primera división.
No importa que toda una generación nazca y crezca endeudada, que una sociedad desmadejada por sucesivas reformas laborales que han llevado al desempleo y la precarización tenga que sumar a sus ahogamientos hipotecarios otra losa crediticia sobre sus hombros ya maltrechos e incapaces de sostener el peso de las cada vez más empobrecidas economías familiares.
Y Gomendio, que demuestra saber de dinámica y equilibrio social lo mismo que un calamar gigante de tres patas bailando un minué, se queja simulando una pregunta al viento sobre "si se debería de seguir en un sistema de becas donde los estudiantes reciben unas cuantías importantes de dinero que luego no devuelven".
En el más absurdo ejemplo de economicismo que se recuerda desde las 30 monedas de Judas, la secretaria de Estado de Educación comete el error contra los que el poeta del 98 canto y contó: confunde valor con precio.
Todo estudiante que se gradúa devuelve a la sociedad el dinero que le ha dado en cuanto se pone a trabajar. A menos que se vaya al extranjero. 
Y eso, que ahora está ocurriendo, no se le puede achacar precisamente a los estudiantes sino más bien a la falta de expectativas y los seis millones de parados que la política laboral del PP ha generado.
Esa es la devolución. Esa ha sido siempre y no puede ser otra. Incluso en el más cerril razonamiento neocon un graduado devuelve a la sociedad lo que le ha dado en becas porque su trabajo especializado y necesario mejora el rendimiento de las empresas que son las generadoras de riqueza para esa sociedad.
Y no lo digo yo. Lo dijo Milton Friedman.
Pero a Gomendio y su ministro no les interesan las dinámicas y el equilibrio social, no les interesa la justicia y casi ni siquiera les interesa el liberalismo económico salvo como excusa.
La excusa necesaria para encaminar esa supuesta generación de riqueza social que da el estudio becado hacia alguien en concreto, hacia quienes ellos desean que ganen dinero, no valor social, solamente dinero.
Como hacen con la concertación de centros en las enseñanzas obligatorias bajo el falso paraguas del "derecho a la libre elección" de las familias; como hacen en la Formación Profesional con sus propuestas de trabajo semi esclavo en las empresas hasta los 35 años.
Saben que si se pone en órbita un sistema masivo de créditos universitarios será cuando el estudiante y posterior graduado o licenciado no le devolverá nada a la sociedad porque no podrá hacerlo. 
Con los sueldos que pretenden fijarse para nuestro futuro, ese licenciado no tendrá prácticamente espacio para el consumo por mucho que trabaje, ahogado por su crédito universitario, su hipoteca y los gastos que la destrucción o privatización de los servicios públicos le generen.
Será un trabajador clientelista de esos bancos durante quince o veinte años. No podrá dar riqueza a la sociedad en la que vive y trabaja. Tan solo, en el mejor de los casos, podrá devolverle ese dinero a los bancos.
Y ya sabemos lo que hacen los bancos de este país con el dinero. Pagar campañas electorales y obras faraónicas a fondo perdido, entre otras cosas.
Quizás sea por eso que se les busquen desde los gobiernos todas las fuentes de ingresos posibles.
Pero a lo mejor estoy equivocado.

lunes, junio 09, 2014

Educación, República y el futuro color de la bandera

Como siempre en este país nuestro que generalmente para lo negativo, es un reflejo engrandecido de lo que es el Occidente Atlántico, llevamos un tiempo empotrándonos el cráneo contra los árboles que nos ponen delante e ignoramos el bosque que sigue rodeándonos.
Como se nos va un rey discutimos y hablamos de eso. 
Que si queremos o no queremos otro, que si el rey gasta menos o más que el presidente de tal o cual república, que si hizo tal o cual cosa, que si el rey venidero da o no da bien la mano. En fin, nos perdemos en mil disquisiciones que ocultan la única diferencia, la única verdad ineludible e incuestionable de la que no se habla por el simple motivo de que no acepta discusión: Un rey no es elegido por los integrantes del Estado sobre el que ejerce la jefatura. 
Punto, a otra cosa.
Pero como parece más importante, como se nos antoja más histórico, más trascendente, seguimos dando vueltas alrededor de ese mismo molino ignorando que desde fuera -como casi siempre desde fuera- nos están llamando al orden, nos están exigiendo que prestemos atención a lo importante.
Entretanto, nuestro gobierno, esos inquilinos de Moncloa que se niegan a reaccionar ante su estrepitosa caída electoral amparados en que otros cayeron más y que los que han ascendido son populistas, proetarras y radicales -el gran clásico del PP-, hace con la coronación lo mismo que hizo con el soberanismo catalán, con la engrandecida crisis del peñón, con la verja de Ceuta. Tira de bandera y escudo y los tremola a los cuatro vientos para que sus vaivenes no nos dejen ver lo importante.
Y la última, la última verdaderamente importante, que en realidad afecta mucho más a nuestro futuro que una franja de uno u otro color en nuestra enseña patria o que el tratamiento de Excelencia o Majestad al jefe del Estado, es la bofetada que la Comisión Europea ha dado a toda la política educativa, basada en el recorte y la falsa austeridad, del ínclito ministro José Ignacio Wert.
Los miembros de la Comisión Europea han zarandeado a Wert porque consideran un “motivo de preocupación” la falta de medidas desplegadas para reducir el porcentaje de abandono escolar temprano, es decir, el porcentaje de alumnos de entre los 18 y 24 años que dejan sus estudios antes de graduarse. 
Mientras nuestro ministerio de Educación se preocupa de cómo hacer tragar en una nueva santa cruzada la religión católica a los estudiantes ceutíes, mayoritariamente musulmanes, de cómo conseguir ahorrar negando becas de comedor a niños que se llevan pan y jamón de york escondidos en sus carteras -y esto e literal- para que puedan comer sus madres, España continúa liderando esa tasa de abandono escolar en Europa, con un 23,5% que dobla la media de la Unión (11,9%).
Al tiempo que nosotros nos empeñamos en seguir discutiendo por una tonalidad en una franja de nuestra bandera y una corona de más de menos en nuestro escudo patrio, nuestro ministerio de educación vuelve a pasarse el futuro de nuestros hijos, nietos y bisnietos por el arco del triunfo de sus recortes innecesarios y cancela en su integridad el plan PROA, o sea,  los programas de apoyo a los alumnos que más ayudas necesitan.
Uno de cada cuatro de nuestros alumnos, de aquellos que deberán conducir este país dentro de un par de décadas sea este monarquía o república, tira la toalla porque Wert le ha retirado los profesores de apoyo, le ha reducido o eliminado los desdobles, le ha retirado los psicólogos, logopedas y todo el resto de los profesionales que contribuyen a facilitar la integración educativa de los que menos capacidades tienen.
La Comisión nos grita, nos zarandea, nos escupe a la cara que nuestro futuro está en peligro y nosotros le hacemos el juego a un gobierno al que nuestro futuro le importa un carajo entrando al trapo de nuestro republicanismo y nuestro gusto patrio -el de unos y de otros, no nos equivoquemos- por convertir nuestro país en una galería de símbolos que parecen significar algo pero en realidad están vacíos.
Hasta aquellos que han irrumpido en el espectro electoral prometiendo y trayendo nuevos aires caen en ese juego absurdo de reclamaciones -que pueden ser justas o no, una cosa no quita la otra- pero que no son el auténtico problema de nuestra sociedad en estos momentos.
"Vota a tus vecinos" dice uno de sus eslóganes. Pero olvidan que nuestros vecinos están más preocupados porque les han quitados las becas a sus hijos que por el tratamiento del Jefe del Estado, que nuestros vecinos viven como una realidad más trágica tener que detraer de sus menguados presupuestos dinero para academias porque en los colegios públicos han desaparecido los desdobles o los profesores de apoyo o los logopedas, que nuestros vecinos no lloran por las noches de desesperación porque vean la bandera de España con una franja malva o roja sino porque ven que que con la actual política educativa sus hijos serán expulsados a la primera revalida del sistema educativo y se verán abocados a una vida de semi servidumbre laboral por unos salarios ínfimos.
¡Centrémonos!
Los revolucionarios franceses que nos dieron el sistema que ahora disfrutamos abolieron la servidumbre, la política de manos blancas que impedía a los nobles trabajar, los ejércitos privados, la impermeabilidad estamental, la reserva de la educación a la aristocracia, el derecho de pernada, las leyes que obligaban a que la tierra estuviera siempre vinculada a un noble y la rigidez de los gremios.
Hicieron todo eso antes de plantearse quitar al rey de en medio o despegar al simbionte eclesiástico del Estado.
Si ellos pudieron hacerlo, si ellos pudieron tener claro qué era lo importante y qué discusión podía demorarse, hagamos nosotros lo mismo.
O nos veremos obligados a cambiar no una sino todas las franjas de nuestra bandera por otro color. El negro. Un negro tan tétrico e índigo como será el color de nuestro futuro.
¡Centrémonos!

viernes, mayo 16, 2014

Wert, Las NNEE y la laxitud y el rigor de la norma

Mientras nuestra sociedad y nuestra prensa se hacía cruces sobre el "inexplicable" crimen que acabó con la vida de una política leonesa y que ha terminado siendo de todo menos inexplicable, nuestro Gobierno, que se ha llenado la boca durante tres días de decir y repetir que no hay que banalizar el sufrimiento, que todas las vidas son iguales y demás lugares comunes que todos sabemos que ni se creen, ni esperan que nos creamos, ha seguido a lo suyo.
A acrecentar el sufrimiento de los que menos recursos tienen en aras de algo que no es más que su obsesión, su obtusa y pretenciosa manera de ver el futuro. Y esta vez le ha tocado a los autistas.
Centenares de familias han visto como desde las oficinas del ministerio que preside el proceloso José Ignacio Wert han salido cartas denegándoles las becas para la terapia extra que precisan estos niños enfermos para poder integrarse en el mundo que les rodea con unas garantías mínimas de existencia normalizada.
Y así, de un plumazo, echan por tierra toda su demagogia funeraria sobre que "toda vida es importante", sobre que "no se debe banalizar la existencia humana" porque ellos, los inquilinos de Moncloa y del Ministerio de Educación toman como nada la existencia de estos niños y sus necesidades, la vida de sus padres y familiares y su esfuerzo y su sufrimiento, las necesidades de cohesión y solidaridad de toda una sociedad.
Porque no hay nada que haga más banal la existencia humana que medirla por su coste monetario.
En otro de esos ejemplos de maltusianismo social que les caracteriza y que tiene como principal abanderado al ministro Wert vuelven a considerar que el gasto en los autistas no es necesario, es prescindible. Y como Leónidas y los espartanos arrojan por las laderas del monte a sus vástagos no perfectos para librarse de ellos. 
Porque consideran que no merece la pena gastar dinero en alguien que es posible que nunca llegue a estar en condiciones de ser las máquinas de producir sin pensar que ellos quieren que sea todo español para su beneficio y el de toda su clientela.
Y poco les importa que el nivel intelectual entre los autistas tienda a ser extremadamente elevado, nada les importa que la pérdida de esas becas suponga un retroceso evolutivo, les estanque, les impida salir de una enfermedad que les hace muy difícil relacionarse con su entorno y sus semejantes.
Desde Murcia a Alcalá de Henares, desde Baleares a Cantabria, desde Andalucía a esa Castilla León donde han estado todo este tiempo diciendo que no hay que "hacer de menos el sufrimiento humano", deniegan las becas de 20.000 euros para las terapias especiales mientras consienten que la consejera de educación valenciana -que parece querer iniciar el camino hacia Génova- gaste lo que no está escrito -bueno sí está escrito, pro lo oculta- en subvencionar colegios religiosos, en ceder terrenos y edificios a universidades privadas -también católicas, claro-.
Les niegan el pan y la sal a aquellos que más lo necesitan mientras consienten que Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, se conceda a sí misma una beca de ayuda el sueldo combinado de ella y su esposo es uno de esos de seis cifras que rara vez se ven en las nóminas de los españoles.
Y la excusa que dan para denegarlas es de traca. Sería divertida si no fuera trágica, sería esperpéntica si no fuese dantesca. Afirman que ya están tratados en sus colegios.
Colegios en los que un solo logopeda tiene que atender cuatro aulas con ocho niños con necesidades especiales, colegios en los que el mismo profesor especial debe tratar a la vez con autistas, alumnos con síndrome de Down, con parálisis cerebral o con déficit de atención pese a las diferencias mas que evidentes que suponen cada una de las afecciones y su tratamiento y evolución.
Pero al ínclito ministro y a toda la corte genovesa que busca dinero para cuadrar unas cuentas públicas que ellos mismos han descuadrado en las comunidades autónomas en las que gobernaban nada de eso les importa.
Dicen que lo único que han hecho es ponerse más "estrictos" con el cumplimiento de los requisitos exigidos y hasta podría ser elogiable tal actitud.
Si también hubieran abandonado su laxitud a la hora de conceder becas de comedor hasta el punto de que han dejado colar una concedida por una consejera de educación a sí misma, si también hubieran abandonada su laxitud a la hora de pasar por alto la indolencia criminal con la que algunos directores de centros de enseñanza han tratado la pedofilia de alguno de sus profesores, si también hubieran recuperado la rigidez a la hora de exigir a los centros religiosos concertados que no cobren dinero alguno -disfrazado de lo que esté disfrazado- a las familias de sus alumnos cuando el Estado les subvenciona.
En todo eso permanecen laxos, relajados, dejando que el dinero circule a espuertas y siga saliendo de las cajas públicas para acabar en las privadas. En eso parece que no hay que ponerse estricto.
Hay familias que se han endeudado hasta las cejas pidiendo préstamos para adelantar -como todos los años- los gastos en espera de recibir la beca y ahora no pueden afrontar los pagos. No solo dejan a la intemperie a los autistas, sino que abocan a la miseria a sus familias.
Porque es obvio que en una sociedad moderna, solidaria y equilibrada hay que ser comprensivos con los gastos multimillonarios de las empresas que construyen carreteras privadas inviables y hay que compensarles por su fracaso empresarial, es evidente que para que un país sea justo y se preocupe por sus ciudadanos hay que gastar miles de millones de euros en el rescate de una burbuja inmobiliaria, financiera y bancaria que ha estallado por la furia especulativa de quienes se beneficiaron de ella.
Pero dar 20.000 a las familias para que puedan afrontar con unas mínimas garantías el esfuerzo y las dificultades que supone que uno de sus miembros tenga necesidades educativas especiales no, eso no debe hacerse. Eso no es justo, no es liberal, no es procedente.
Así que la próxima vez que, enlutados hasta las cejas, repitan que todo asesinato es execrable alguien debería recordarles al oído que no pueden decirlo, que es mejor que se callen.
Porque Wert, su ministerio y su absurdo maltusianismo social están matando las esperanzas de futuro y de integración de autistas y otros niños con necesidades educativas especiales.
Eso es casi peor que dispararles a bocajarro. Es matarles en vida. Y que un gobierno haga eso sí que es "inexplicable".

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