viernes, octubre 08, 2010

Cuando las mademoiselles de Moncloa pierden la memoria de Chanel

Ya volvemos a las andadas.
El país se viene más o menos abajo -algo no demasiado grave, puesto que lo hace regularmente cada ocho años, más o menos-; el Partido Socialista se vuelve a enredar en luchas intestinas -algo tampoco grave puesto que ocurre cada cuatro años, mes más, mes menos-, el Gobierno dilapida la poca credibilidad que tuvo en sus inicios con unos presupuestos imposibles y una reforma laboral crispante e inútil -algo que tampoco es inhabitual, puesto que le ocurre con cada presupuesto y cada reforma- y la oposición se ahoga en la corrupción, no aporta salidas, ideas ni opciones de cambio - algo tampoco llamativo puesto que le pasa cada día desde que es oposición-.
Y entre tanta rutina más o menos acostumbrada, la prensa, los opinadores, y las fuerzas sociales -excepción hecha de los sindicatos que cada vez son menos fuerza por incapacidad y menos sociales por ceguera- se ocupan de lo verdaderamente importante: Que Alfonso Guerra ha llamado señorita a Trinidad Jimenez -aunque es de suponer que lo habrá hecho sin ninguna acritud, como lo hace él-
Este asunto no merecería un post por estravagante, absurdo y desmedido, pero lo merece por vergonzonso y ridículo.
No sé quién ha decidido que el término señorita es despectivo y no lo es el de señor o el de señora, pero resulta absurdo que las banderas de la paridad política - ya absurda de por si- se tremolen en ese sentido y se haga de ello un asunto del que tengan que opinar todas las mujeres del Gobierno y del Partido Socialista.
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído,  que sólo sale a la palestra para alegrarse de que haya más parados hombres que mujeres, pide de inmediato que se trate "con igual respeto a hombres y mujeres".
Ella, defensora impenitente de la discriminación positiva, de los cupos por sexo, de las ayudas por sexo, de la diferencia de castigos y de condenas por sexo, de toda suerte de discriminaciones y faltas de respeto hacia el concepto de igualdad entre sexos -y seguiré negándome a hablar de géneros-, pide ahora igualdad de respeto a un Alfonso Guerra que quiere enviar el mensaje de que el PSOE está dividido y no tiene sentido ocultarlo.
La vicepresidenta económica del gobierno, Elena Salgado, no quiere escuchar "tópicos tan antiguos", mientras consigue ridículos mucho más modernos y el dudoso honor de ser la primera ministra de economía que recibe por parte del FMI el calificativo de "inverosímiles" para sus Presupuestos Generales del Estado. Y lo mismo le pasa a la ministra Corredor, que mantiene el mercado inmobiliario en España al borde del colapso, que no ha conseguido que repunte ni que los españoles tengan un acceso más sencillo a la vivienda, pero a la que eso no le preocupa -o al menos no lo dice en público-.
Lo que le preocupa es que Alfonso Guerra llame señorita a Trinidad Jimenez. Tampoco le debe preocupar que Guerra diga que los perdedores en la FSM deben asumir su derrota y aprender de ella. A lo mejor es porque ella gastó más tiempo en apoyar a Trinidad Jimenez que en hacer los deberes que le exigía su cargo -si es que, como a Aido, le exige alguno, que aún no lo se-.
Y la lista sigue con mujeres -¿debo decir señoras?, ¿a lo mejor decir mujeres también es peyorativo en nuestros días? que deberían ocuparse de otras cosas.
La secretaria de Política Internacional de los socialistas, Elena Valenciano, afirma, en una frase digna de vestibúlo y placa de bronce: "El sexo y el árbol genealógico no deben ser elementos de discriminación en el PSOE, en el que todas las mujeres son señoras y compañeras".
Claro, por eso protestaron cuando Alfonso Guerra realizó toda una campaña llamando "señorito andaluz" a Javier Arenas -pero claro el señorito de Arenas no es discriminatorio porque es hombre- o cuando acusa -con mucha razón, por cierto- a Esperanza Aguirre de ser descendiente de la oligarquía que quiere que todo siga igual. Supongo que en esos casos meterse con el árbol genealógico es asumible, y utilizar el "señorito o señorita" sí es positivo para la sociedad. 
Pero, en realidad, la protesta de Valenciano y de todas las demás quizás intente lo que intentan siempre este tripo de debates. Desviar la atención de que en el PSOE no todos son compañeros y compañeras y, por supuesto, no todos son señores y señoras -como en ningún partido político, por cierto-.
No me molestaría esta estúpida discusión sobre el señorita y el señora, el compañero y la compañera y el don y la doña si ocurriera en otro momento, si se produjera en pleno apojeo de debate ideológico dentro del partido que la suscita y en pleno arrebato de ideas de gestión del Gobierno.
Me molesta porque no es más que una cortina de humo, no es más que una forma burda, artera y ridícula de intentar desviar la atención de lo que dijo Alfonso Guerra en verdad. Que, no por ser obvio, es menos importante.
"Ganó el señor (Tomás) Gómez y los que le apoyaban y no ganó la señorita Trini (Jiménez) y los que la apoyaban, eso es evidente, y todo lo demás son interpretaciones para salir del paso. Todos los que apoyaron a la persona que ha perdido no pueden estar entre los ganadores".
Lo que intetan ocultar es que Guerra ha puesto el dedo en la yaga de que el partido socialista -al menos el de Madrid- le ha mandado un recado a Zapatero y todos aquellos -y aquellas- que siguen su línea política. Y claro, las ministras se cuentan en ese selecto grupo.
Me molesta eso y la falta de memoria. la falta de coherencia, la falta de criterio -¿por qué me sigue molestando eso a estas alturas?
La falta de capacidad de recuerdo de ocho mujeres que posaron en la puerta de la Moncloa, vestidas con ropas de Chanel, que acuden a actos nocturnos, a presentaciones culturales y a actos políticos luciendo las formas y emanando los efluvios de una marca que fabrica perfumes -anunciados por cierto por la frágil e inefable Keira Knightley- que están hechos pour mademoiselles. Será que puede ignorar la discriminación del tratamiento señorita en nombre del glamour y no en el de la reflexión política
Será que cuando la intelecutalidad femenina progresista no sabe de qué hablar y no tiene nada mejor para ocultar sus carencias ideológicas, habla de machismo. Esa es una rutina a la que también nos hemos acostumbrado.

miércoles, octubre 06, 2010

Rajoy se suma a la logia de La Eterna Juventud

Tras la huelgas fallidas por falta de compromiso de unos y falta de capacidad de convicción de otros; tras los desayunos de croissant y zumo de naranja en los salones de los hoteles estadounidenses con aquellos que participaron en el hundimiento de la economía -mundial, en general y española, en particular- para asegurarles que se haría todo lo posible para arreglar el desaguisado que causaron parcialemente sin que afectara a sus aún repletos bolsillos; tras el mítico "ni un paso atrás" del gobierno en su reforma -que no se sabe si lo ha hecho por socialista o por cabezón- trás el holocausto -pactado, eso sí, que es cuestión de talante- del ministro Corbacho rumbo a las elecciones catalanas; tras recuperar los cuatro millones de parados, paracería que no quedaba nada por decir sobre esta ley tardía, falsa, desencaminada e insuficiente que se ha dado en llamar Reforma Laboral.
Pero, quizás por esa tradición judeocristiana de la que no logramos deshacernos, toda reforma lleva invariablemente aparejada una contrareforma. Así que, como si de Trento se tratase, después de la Reforma Laboral del gobierno socialista, llega el Partido Popular.
Y la primera medida de oposición seria que proponen las huestes políticas del inefable Mariano, que últimamente también se las gasta de talante conciliador -pero menos-, para arreglar el desvarío laboral que se nos avecina es, ni más ni menos, que se amplie el contrato de formación hasta los treinta años. No podría ser de otra manera, no podría ser más sintomático, no podría ser más absurdo.  No podría provenir de nadie salvo del PP.
No podía ser de otra manera porque el Partido Popular no puede criticar la Reforma Laboral salvo en un sentido: por ser escasa. No puede hacerlo en la misma dirección que los sindicatos porque iría contra su naturaleza y porque eso no sería liberal, neoliberal ni nada de lo que el Partido Popular dice ser, aunque no lo sea. No podría ser de otra manera porque, como siempre, los analístas económicos de Génova le listan los problemas a Don Mariano, pero no le dan ideas nuevas en las soluciones.
Así que el PP quiere que se aumente el contrato de formación, supuestamente para que todos esos jóvenes de entre 16 y 29 años que están sin trabajo accedan al mercado laboral.  Parece una solución nueva pero es la misma que se lleva haciendo años. No sólo se abarata el despido sino que se abarata la contratación. Se hizo con la contratación de inmigrantes -que aceptan sueldos mucho más bajos que los trabajadores nacionales-, de mujeres -que también lo hacen-, de jóvenes - los jovenes de entonces, no los de ahora-... Es la misma situación que ya ha fracasado y que ha llevado a millones de personas a las colas del paro para que sea el Estado -y no las empresas que se aprovecharon del bajo coste de esa mano de obra- el que cargue con su sostenimiento.
Porque claro, Don Mariano y el PP no están para decirle a los empresarios, a los neoliberales ni a nadie, que el camino para reducir los costes de la mano de obra es mejorar la productividad, es reducir sus cuentas de beficios para afrontar inversiones a largo plazo que harán que esos costes disminuyan. No lo hizo en su momento y no puede hacerlo ahora porque es mucho más sencillo tirar de abaratamiento del despido y a otra cosa.
Don Mariano sabe -o debería saber- que eso es un parche, es una solución que crea otros problemas pero, en lugar de reconocerlo, pide que se invente otra forma de abaratar la mano de obra y que además se amplie en el tiempo. Pide un contrato de formación mas duradero. Pide el castigo de la Eterna Juventud
No podría ser más sintomático porque Rajoy y sus chicos dan por perdida la madurez en este país -y yo diría que el mundo occidental en general-, la demoran, la institucionalizan. Se rinden ante la realidad de que hay una gran parte de la población joven -y no tan joven- que renuncia a su formación, que renuncia a tomarse en serio su futuro. Por eso piden la ampliación del contrato de formación -para gente que ni siquiera tiene los estudios mínimos exigidos- y no el contrato de prácticas -para licenciados medios y superiores-.
Porque las reuniones de análisis de Génova -como antes las de Ferraz- dan por sentado que a los 30 años se puede vivir con 600 euros mensuales porque se seguirá viviendo en casa de los padres, porque seguirán sin emanciparse, porque seguirán sin tomarse en serio su obligación -que no derecho- a trabajar para ganarse la vida -la vida entera, no sólo las copas, la ropa, las vacaciones y los caprichos-.
El PP decide trasplantar abiertamente el concepto de adolescencia eterna al ámbito laboral y le parece una buena medida. Si los sindicatos nos han robado el concepto de ética laboral, el PP nos arrebata el de ética social.
El sistema te permite ser irresponsable hasta los 30 años, es más te obliga a serlo. Todo sea por el abaratamiento de la mano de obra, todo sea por dar trabajo a aquellos que no han hecho nada para garantizarse un futuro. Y si las empresas tienen que pagar esa formación que lo hagan, al fin y al cabo les estamos dando empleados baratos, y si los padres tienen que soportar el peso de la columna vertebral del sostenimiento económico de esas personas, que lo hagan, al fin y al cabo ellos los engendraron.
Pero claro todo eso se supone que no tiene nada que ver con el mercado laboral -como si el mercado laboral fuera algo ajeno a la sociedad, a sus necesidades, a sus vicios, a sus inconsistencias-. Se trata de lograr empleo y que ese empleo sea barato. El árbol del paro y los costes salariales nos impide ver el bosque de la infantilización de nuestra sociedad.
Si a los treinta años estás en formación ¿a que edad habrás ganado experiencia?, ¿a los 40?, ¿a lo 45?. Si no se te concede -ni se te exige- la condición de adulto maduro a los trienta en el ámbito laboral como podrá exigírsete en el afectivo, en el familiar, en el social, en el personal
¿No se podrá exigir responsabilidad social a nadie hasta los 40?, ¿no se podrá pretender madurez afectiva y personal hasta los 50? Puede que el objetivo no sea ese, pero si se envía el mensaje de que hasta los treinta años el mercado laboral no te reconoce como un adulto pleno, lo estás mandando para todo. Te estas cargando la sociedad adulta en todos los sentidos.
No podría ser más absurdo. No podría serlo porque cuando los trabajdores necesitán una sacudida que les haga ver la realidad de sus obligaciones, los empresarios un empujón que les muestre las carencias de su forma de concebir la empresa y el beneficio y los jóvenes una patada en el culo que les ponga en la órbita de sus responsabilidades personales y sociales, los dos partidos mayoritarios de este país compiten por ver quien les da a todos ellos más paños calientes, más palmaditas en la espalda y más excusas para demorar la frustración, la responsabilidad y el riesgo que exige crecer.
Pero eso sí. Aunque consigan que se pase sin solución de continuidad de la adolescencia a la vejez, todos seguirán votando. Es lo que cuenta ¿no?

domingo, octubre 03, 2010

Aunque lo diga un cura -El Americano-

No es que sea una película que te vaya a levantar el ánimo, desde luego, pero tiene una frase demoledora:

"No tengo ninguna duda de que existe el infierno. Tu vives en él, viajas con él. Es un lugar sin amor. Puede que yo esté solo y no me merezca el hábito que llevo (la dice un cura), pero tengo un corazón lleno de amor por dar, ¿qué tienes tú?"


Y yo añado como mi conclusión a tan sorprendente producto cinematográfico.

Cuando aceptas que la vida te imponga la soledad, obligas a tantos que no la desean a asumirla, que tu margen de maniobra para seguir viviendo se reduce casi al mínimo (y yo no soy cura).

sábado, octubre 02, 2010

En serio, algun@s tendrían que hacérselo mirar. -Love the way you Lie-

Sólo voy a quedarme aquí y verme arder
Pero está bien, porque me gusta como duele.
Sólo voy a quedarme ahí y escucharme llorar.
Pero está bien, porque amo como mientes, amo como mientes
Amo como mientes.


No puedo decirte lo que es realmente
Sólo puedo decirte que se siente
Y ahora mismo sigue siendo de noche en mi tráquea
No puedo respirar, pero sigo peleando contra lo que no puedo
Mientras lo equivocado se sienta bien, es como si estuviera volando
Por encima de la ley, borracho de mi odio,
Es como si estuviese inhalando pintura y más me encanta, más sufro, Me sofoco
Y justo antes de ahogarme, ella me resucita
Ella me odia, y me encanta.
¡Espera! ¿Qué estás haciendo? Te estoy dejando
No, no lo harás. Vuelve, estamos volviendo.
Aquí vamos otra vez
Es tan enfermizo porque cuando está yendo bien, está yendo genial
Soy Superman con el viento en su espalda. Ella es Louis Lane,
pero cuando está yendo mal es horrible, me siento tan avergonzado y quiebro
¿Quien es este tipo?
Ni siquiera conozco su nombre
Puse mis manos en él, nunca caeré tan bajo otra vez
Supongo que no conozco mi propia fuerza


Sólo voy a quedarme ahí y verme arder.
Pero está bien, porque me gusta como duele.
Sólo voy a quedarme ahí y escucharme llorar.
Pero está bien, porque amo como mientes, amo como mientes
Amo como mientes.


Alguna vez amaste a alguien tanto que apenas puedes respirar
Cuando estas con él
Lo conoces y ninguno de los dos sabe que los golpeo
Tienes ese sentimiento raro y caliente
Si, solías sentir esos escalofríos
Ahora te esta enfermando mirarlo
Juraste que nunca lo golpearías; nunca harías nada por lastimarlo
Ahora están cara a cara tirando veneno en sus palabras cuando las escupen
Se empujan, se tiran del cabello, se arañan y se golpean
Tíralo al suelo, clávalo.
Tan perdido en los momentos cuando estás en ellos
Es una carrera y ese es el culpable que controla tu salto
Así que dicen que lo mejor es que cada uno siga su camino
Supongo que no te conocen porque eso fue ayer
Ayer ha terminado; es un día diferente
Suena como canciones rotas sonando otra vez, pero se lo prometiste
La próxima vez que te resistas
No tendrás otra oportunidad
La vida no es un juego de Nintendo
Pero mentiste otra vez
Ahora te toca mirarla salir por la ventana
Supongo que por eso la llaman ventana del dolor


Sólo voy a quedarme ahí y verme arder.
Pero está bien, porque me gusta como duele.
Sólo voy a quedarme ahí y escucharme llorar.
Pero está bien, porque amo como mientes, amo como mientes.
Amo como mientes.

Ahora sé que dijimos cosas, hicimos cosas que no queríamos
Y volvimos a caer en los mismos patrones, misma rutina
Pero tu humor es tan malo como el mío
Eres lo mismo que yo
Pero cuando se refiere al amor, eres igual de ciega
Nena, por favor vuelve
No eras tú, nena era yo
Quizás nuestra relación no era tan enfermiza como parecía
Quizás eso es lo que pasa cuando un tornado encuentra un volcán
Todo lo que sé es que te amo demasiado para irme
Ven adentro, levanta tus maletas del camino
¿No escuchas sinceridad en mi voz cuando hablo?
Te dije que esto es mi culpa
Mírame a los ojos
La próxima vez que me enoje, mi puño ira contra la pared de yeso
La próxima vez, no habrá próxima vez
Me disculpo a pesar de que se que son mentiras
Estoy cansado de los juegos, solo la quiero de vuelta
Se que soy un mentiroso
Si ella vuelve a intentar dejarme
La voy a atar a la cama y prenderé esta casa fuego

Sólo voy a quedarme ahí y verme arder.
Pero está bien, porque me gusta como duele.
Sólo voy a quedarme ahí y escucharme llorar.
Pero está bien, porque amo como mientes, amo como mientes.
Amo como mientes.

viernes, octubre 01, 2010

El spam mas hermosamente injusto del año

Lo malo de tener correo electrónico no es el spam voluntario, comercial, fraudulento o publicitario. Lo malo no es que te ametrallen a ofertas de viagra, de loterías millonarias y de premios por ser el visitante un millón de tal página o tal otra -es curioso cuantas veces se puede llegar a ser el visitante un millón de la misma página incluso sin haberla visitado nunca-. Lo peor del correo electrónico es lo que podría definirse como el spam del por si aca.
Son esos correos en cadena que, de vez en cuando, te llegan de amigos, de gente de toda confianza, incluso de personas que suelen vivir su vida real con los pies en la tierra, pero que, de repente, deciden seleccionar su lista de correo y enviar un Power Point -siempre suele ser un Power Point e ir escrito en femenino, no se por qué motivo- con doce principios budistas, diez frases escogidas del zen, veinte proverbios árabes o cualquier otra cosa "por si aca" se cumplen las veladas amenazas de apocalipsis vital que se anuncian en caso de romper la cadena o "por si aca" se cumplen las explícitas promesas de plenitud y felicidad en caso de que se de circualción al correo.
Pues hoy ha llegado a mi bandeja de entrada uno de esos correos de la filosofía del "por si aca" y además me he enterado de que debe haber una especie de concurso entre los Power Points de ese estilo porque, ni más ni menos, me ha llegado como el mejor email del año. Y yo, como no soy de reenviar cosas de estas -aunque he de reconocer que en ocasiones lo he hecho y sigo sin ser rico y sin ser amado, por cierto- he decidio realizar mi peculiar aportación a esta cadena en particular.
El correo es, en esencia, una serie de fotografias, convenientemente ordenadas en la inevitable presentación en Power Point, eso sí, que muestran a personas -la mayoría chinas y africanas, ¿por qué será?- en situaciones de extrema pobreza, miseria, explotación, hambre y muerte. Las frases que las acompañan establecen continuos paralelismos entre la situación que muestran las fotografías y las quejas más comunes en el entorno del español -y el occidental, por ser más universal- medio, como lo son los problemas económicos, la falta de acceso a determinados bienes de consumo -hacía años que no utilizaba esa expresión- la soledad, la falta de amor o de amistad, etc. En definitiva, la imposiblidad de ser felices tal y como entendemos los occidentales la felicidad.
Y hasta ahí va bien. Es conveniente recordarnos de vez en cuando a los habitantes de esta parte del mundo que nuestros criterios de felicidad están un tanto hinchados, que nuestros mínimos de supervivencia exigidos y deseados son el máximo inalcanzable en las tres cuartas partes del mundo, que nuestras quejas universales son tan injustas como improcedentes. Que somos unos llorones y no tenemos el más mínimo derecho a serlo, al menos por nosotros.
Pero lo que hace del mejor correo del año un ejercicio baladí, un envío absurdo y casi perverso es que se acaba ahí. No es la primera parte de nada, se agota en si mismo. Nos dice que no tenemos derecho a las lágrimas innecesarias, pero no nos dice que esas lágrimas son de cocodrilo.
Como en todo, hay varios finales -este tipo de correos tienden a ser cuanticos y alterar sus finales en virtud de los objetivos de aquel que los envía- pero todos ellos son igual de deseperantemente vacíos, inútiles, tan innecesarios como las quejas y llantos que critican.
El primero reza así -y digo reza con toda precisión-.

La próxima vez que hagamos un berrinche, que lloremos por un capricho, que nos quejemos, que critiquemos, que ignoremos, que nos ceguemos en nosotros mismos, preguntémonos:
¿Nos ha faltado comida, trabajo, abrigo, amor, cariño, amistades familia?
Verdaderamente,
¿Nos ha fallado Dios?
(y me niego a reproducir los colorines, las faltas ortográficas y los errores de puntuación)

Aparte de la urticaria que suele provocarme la mención de la divinidad cuando se abordan los problemas del mundo, lo que realmente me produce sarpullido es el hecho de que nadie dice que se tenga que hacer nada para solucionar esa situación.
No te quejes porque estás mucho mejor que ellos, consideraté afortunado porque alguien -en este caso dios, pero podría ser el karma, el destino o cualquier otra cosa- ha decidido que, en el reparto arbitrario -y al parecer inmutable- del mundo, tú tengas una fortuna medianamente aceptable. Tienes suerte de estar mejor que ellos, así que, no sólo debes resignarte a no pedir nada mejor, sino que además debes dar gracias por lo que tienes. La situación está así y dios -en este caso- te ha colocado en el grupo de los favorecidos, así que debe considerar necesario que haya desfavorecidos y nadie debe cuestionarlo. Sólo agredecer el hecho de no tener que pasarlo como ellos.
El final de este correo electrónico del año carga sobre los hombros de dios la responsabilidad de lo que ocurre y de evitar que siga ocurriendo, nos libera del deber de impedir que las cosas sigan así, nos exonera de toda obligación de trabajar, de esforzarnos, de buscar formas de arreglar las cosas. Eso ya lo hará dios. Nosotros tenemos que dar gracias porque nos hizo nacer a este lado de la línea. Punto final.
No me extraña que le hayan votado como el mejor correo del año. Nos hace mirar hacia nosotros mismos -lo que más nos gusta-; nos recuerda que tenemos el derecho e incluso la obligación de sentirnos felices pese a la infelicidad de los demás -lo que más queremos- y nos dispensa de toda responsabilidad en el esfuerzo del cambio -lo que más tememos-. Una joya, vamos.
 Pero hay otro final, otro en apariencia más comprometido, más solidario, pero igualmente falaz.

Somos afortunados, tenemos mucho más de lo que necesitamos para ser felices...
Vamos a intentar no alimentar este ciclo sin fin de inmoralidad en el que esta sociedad 'moderna y avanzada' olvida e ignora los otros dos tercios de hermanos y hermanas.
(este, como es más serio y comprometido, va sin colorines)

Es un avance, pese a que todavía rezuma terminología religiosa implícita, pero sigue sin acercarse de lejos a lo que, en mi molesta opinión, es el quid de la cuestión.
De nuevo se olvida de que esas lágrimas que vertemos por nuestra infelicidad -interna o externa, espiritual o material- no son sólo innecesarias, egositas e injustas. Son lágrimas de cocodrilo. Se olvidan de que el actor determinante para que esos "dos tercios de hermanos y hermanas" las pasen putas -por resumir- somos nostros.
Se olvida -¡bendito olvido!- de recordarnos que nosotros somos los culpables de esa situación, de decirnos que no se trata de no protestar por no tener unas zapatillas de marca, sino de impedir que esas zapatillas de marca se fabriquen con el sudor y la sangre de niños.
Se olvida de recordarnos que las dos terceras partes de la tierra no tienen lo suficiente para comer porque nosotros tiramos los recursos por el sumidero todos los días y a todas horas.Se olvida de comentarnos que el ochenta por ciento de las guerras están mantenidas por los que se lucran con las acciones que nosotros hacemos todos los días y que, según el correo electrónico del año, debemos considerar como suficientes para ser felices.
Se olvida de decirnos que "esta sociedad moderna y avanzada" no es una entelequia, somos nosotros. Se olvida de decirnos no que no tenemos derecho a quejarnos -que es cierto- sino que no tenemos derecho a no hacer nada para evitarlo. Se olvida de decirnos que no olvidamos e ignoramos a dos tercios de la población del mundo, sino que -aunque sea involutariamente- los estamos matando.
Se olvida de decirnos que no deberiamos poder disfrutar de la felicidad -al menos la material- que tenemos porque se fundamenta sobre la infelicidad de otros.
El correo del año vende lo que somos y que tenemos derecho a serlo  a todos los que quieren comprarlo. Ofrece un viagra emocional a todos aquellos que necesitan saberse felices mirando solamente el ombligo de su existencia, anuncia el premio en la loteria del reparto universal de roles, suertes y destinos.
Nos convierte en el visitante un millón de la página en la que hemos ganado el inmerecido trofeo de una existencia feliz, aunque no sepamos verlo.
Por eso el correo del año no es otra cosa salvo spam. Bellamente camuflado, pero spam. Por lo menos no anuncia desgracias si no se reenvía. Algo hemos avanzado

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