domingo, julio 12, 2015

Y la UE sitió por hambre a los hijos de Hellada

Los números mareantes de los que hablan constantemente aquellos que se preocupan por hacernos ver lo que ocurre en Grecia como si no pudiéramos hacerlo por nosotros mismos son, como suelen serlo los números en sí mismos y sin explicación, una trampa. Bueno, para ser exactos una cortina de humo.
Y hay unas cuantas de esas cortinas de humo disfrazadas de verdades numéricas incuestionables que en realidad son otra cosa pese a que los números no mientan.
La primera es que Grecia necesita 45.000 millones de euros para eso que se ha dado en llamar rescate. Mentira
La nada despreciable cantidad de 25.000 millones de euros es para sus bancos. No para sus servicios públicos, no para sus empresas. Para sus bancos. Y lo son porque la UE lo impone. 
Si quieren cualquier otro tipo de ayuda o aportación, sus países miembros salvar sus entidades bancarias y no dejar que se quiebren por miedo a que la moneda común tiemble y se deshaga con el resultado de décadas de estrategias financieras y crediticias mal ejecutadas y de alto riesgo, alentadas por el BCE.
Así que 25.000 millones no van a los griegos, ni siquiera van a las arcas de un gobierno que tenga que pagar el coste de la mala gestión económica o su despilfarro de sus predecesores. Van a las arcas de entidades privadas que, apoyadas por el BCE y sus constantes rebajas de los tipos de interés, hicieron malas inversiones y ahora están en la ruina.
Segunda verdad incuestionable. No hay dinero para asumir ese rescate de los bancos porque Grecia no paga su deuda. Mentira.
Grecia ha pagado todos los plazos de su deuda hasta el último de 1.800 millones que se negó a pagar el 30 de Junio. Sin embargo, el FMI, que tan duro y exigente se muestra en este nuevo rescate, aún no ha desembolsado los 16.000 millones de euros y que debía haber aportado a la misma fecha. No ha pagado. Los Bancos Centrales que ganan 3.300 millones de intereses de operar y especular con la deuda griega tampoco los han aportado aún pese a su compromiso de hacerlo para el anterior rescate, no pagan. Y la Unión Europea no suelta los 10.900 millones que se comprometió a inyectar para la recapitalización bancaria en el anterior rescate. Tampoco paga.
Vamos que, de repente los números nos dicen que el rescate griego ha sido imposible porque en realidad ninguno de los que dicen haberlo realizado ha soltado un euro para él.
Y si lo sumamos todo, nos dan 30.000 millones de euros. Y si le restamos lo que no ha pagado Grecia nos quedan 28.000 millones de euros. O sea 3.000 millones más de lo que se supone que necesita la banca griega para ser rescatada por imposición de la Unión Europea.
Si hubieran dado lo que se habían comprometido a dar a tiempo no hubiera habido "corralito", ni fuga de capitales griegos, ni desmoronamiento del sistema de crédito de consumo que hace hoy por hoy inútil el dinero de plástico en Grecia.
¿Y cuando dejaron de darlo? A partir de Enero de 2015
¡Que casualidad, coincidiendo con la llegada al gobierno de Tsipras en Grecia!
Si hay gente que sigue creyendo que todo esto está ocurriendo porque Grecia no paga ya no se les puede decir más.
Resumiendo, esto esta ocurriendo porque los gobiernos liberal capitalistas de Europa están utilizando de rehenes a los griegos para garantizarse que el gobierno griego se someta a su forma de ver el mundo y la economía o para librarse de él y colocar al frente de Grecia a alguien que proteja sus intereses.
Muchos han comparado la crisis griega con el crack del 29. Para mi, se equivocan.
El rescate griego es mucho más parecido a Masada, Jerusalem, Aderkrag, Numancia o Stalingrado. Es un sitio por hambre oculto tras el humo y el asedio de las cifras.

Economía griega y golpe de Estado europeo.

Después de acusar al gobierno griego de demorar lo inevitable y de forzar un drama para su sociedad por retrasar el acuerdo y someterlo a referéndum ahora resulta que es el Eurogrupo el que pone pegas, el que no se baja del burro.
Y esto ya se convierte en algo diferente de una negociación. 
Es simplemente una estrategia política que pretende quitarse de encima el, de momento, único gobierno europeo que no acepta su visión de la economía. Y no es de ahora, viene de hace tiempo.
La primera:
Con los anteriores gobiernos -socialdemocratas y conservadores- se firmaban créditos, se compraba deuda y se hacían rescates uno tras otro sin poner problemas. Incluso se manipulaban las cifras y los datos macro económicos del país para poder concedérselos. Goldmand and Sachs, con el egregio Junker consintiendo y aprobando todo, lo hizo una y otra vez.
Pero ahora, apenas seis meses después es imposible. El gobierno de Tsipras ha acertado y realizado objetivamente muchos más ajustes que los seis gobiernos griegos anteriores, pero es imposible. Junker se pone exigente al límite cuando durante ocho años no lo fue con gobierno griego alguno pese a sus fraudes y aumentos constantes de gasto  ¿por qué?
La segunda:
La intransigencia de los representantes del Eurogrupo -me niego a referirme a ellos como Europa, porque no representan en realidad a los Estados sino a los sistemas financieros nacionales de cada país- evita un acuerdo por 100 millones de euros de recaudación del IVA, Tsipras convoca el referéndum, el BCE paraliza la inyección de dinero en la banca griega -algo que una parte del Consejo de Europa considera ilegal, por cierto- y fuerza al "corralito" bancario griego.
Y ahora endurece las condiciones del acuerdo porque el "corralito" ha empeorado la situación.
Por segunda vez, originan una situación que deteriora al límite la economía griega y luego hacen responsables al gobierno griego y se niegan a asumir su parte de responsabilidad en ese deterioro. De nuevo, ¿por qué?
La única explicación plausible esta en la diferencia. Es la cuchilla de Occam.
Y la única diferencia entre entonces y ahora es que antes se le daba el dinero a unos, gobiernos socialdemocratas y conservadores, y ahora no se les quiere dar a otros: el gobierno griego de Tsipras que no es ni una cosa ni la otra porque no acepta la bondad intrínseca que se pretende vender sobre al actual sistema económico.
Pueden llamarlo como quieran, pero cuando alguien intenta eliminar un gobierno democrático sin recurrir a las urnas está dando un golpe de estado: utilice una división acorazada o el estrangulamiento de una economía.
Así de simple.

viernes, julio 10, 2015

Las "mínimas diferencias" que marcan la diferencia

Grecia ha presentado su propuesta tras el referéndum y los opinadores, analistas y demás comienzan a interpretarla y como en todo, también en el gobierno y la política, las interpretaciones son libres. Algunas están ajustadas a la realidad y otras no, pero no por ello dejan de ser libres.
La mayoría -aquejados de una especie de virus redundante que les lleva a buscar tres pies al gato con tal de desacreditar al gobierno heleno y su postura- le critican que presenta una propuesta con "diferencias mínimas" con respecto al que sometió a referéndum y fue rechazado por los griegos.
Y eso les lleva a interpretar que no merecía la pena, que para esas mínimas diferencias el referéndum era innecesario y que por tanto este solo buscaba "reforzar" a Tsipras en el gobierno -dicho este "solo" en tono de crítica, casi despectivo-.
Y ese análisis, que en tonos diferentes y con pocos matices se repite en prácticamente toda las opiniones de los medios de comunicación nacionales, destila varios síntomas de lo que es Europa y sus políticos quieren que sea
Para empezar critican el referéndum como forma de "reforzar" a Tsipras.
Ignoran o fingen no recordar el hecho de que Tsipras necesitaba ese refuerzo porque eran las instituciones europeas las que día tras día le acusaban de "mantener una posición ideológica en contra de los interese de sus país"; porque titular tras titular, encuesta tras encuesta y editorial tras editorial, los medios de comunicación se empeñaban en intentar demostrar que los griegos querían, por hastío o europeismo, el acuerdo en las condiciones que planteaba el Eurogrupo. Así que ese refuerzo era necesario
 ¿Por qué? Porque es lógico que alguien que negocia -el gobierno griego- en nombre de otros -el pueblo griego- consulte con aquellos a los que representa cuando la negociación le lleva a un punto en el que le intentan forzar a aceptar puntos que están en contra de su mandato original. 
Lo hacen los diplomáticos con sus gobiernos, los militares con sus mandos pero estamos, al parecer muy poco acostumbrados a que lo hagan los gobiernos con sus sociedades. Estamos muy poco acostumbrados a la democracia.
Y resulta casi cómica esta crítica porque lo que hizo Tsipras y su gobierno con el referéndum fue cambiar, por utilizar un concepto procesal, la carga de prueba de bando. 
Con todo el mundo criticando su "radicalismo poco democrático", su "intransigencia ideológica" y demás, realizó un acto democrático en estado puro, se puso en manos de sus gobernados y ahora tiene a todos los que daban por sentado que ellos eran los "demócratas" teniendo que declarar una y otra vez que "respetan la decisión del pueblo griego", que "no se cuestiona el derecho de los griegos a decidir sobre sus asuntos" y demás frases grandilocuentes.
Para quien ser alguien que se supone que no tiene experiencia política ni capacidad de gobierno y "no sabe como se hacen las cosas en Europa" -que dijo el egregio De Guindos- se la ha metido doblada. A lo mejor por eso lo critican.
Y la segunda crítica, que pretende presentar al gobierno griego como un traidor a la voluntad popular del referéndum -una voluntad que diez lineas antes todos dicen que no debería haber sido consultada pero que, de repente, por puro arte de incoherencia manifiesta se convierte en algo defendible- porque ha presentado una propuesta con variaciones "mínimas" a la que los helenos dijeron no.
Olvidan o fingen no saber que el pueblo griego se echó a la calle cuando el Eurogrupo incluyó una nueva batería de recortes en las pensiones, no cuando se habló del IVA, ni del plazo de pago, ni del porcentaje del PIB, ni de los gastos de defensa, sino cuando se metió mano en sus pensiones.
Y es precisamente el único elemento que la nueva propuesta griega modifica a su favor con respecto a la propuesta del Eurogrupo, las pensiones.
O sea que si la sociedad sobre la que gobierno no acepta el acuerdo con la UE por las pensiones pues yo tampoco.  Si el referéndum me dice que no quieren ese acuerdo por ese punto, estoy legitimado a mantener todo lo demás pero obligado a cambiar ese. Por muy mínimo que le parezca a aquellos que consideran más importantes los flujos de capital que la vida y el bienestar de las personas.
Todo lo demás puede aceptarse, pero mantengo el mandato de mis ciudadanos y no hago las concesiones en las pensiones. De nuevo responsabilidad democrática en estado puro.
Y si a Europa no le gusta a lo mejor tiene que reclamar a sus políticos que revisen su forma de gobernar. Que aprendan otra vez lo que es la democracia.
Otra vez desde Grecia. 


martes, julio 07, 2015

Pragmatismos, principios, Grecia y Dumouriez.

"Tsipras tiene una propuesta que va a presentar. ¿Será tan diferente del paquete rechazado como para justificar todo el sufrimiento, todo lo que ha pasado?", se pregunta hoy el cada día más egregio editorialista de turno de El País.
Voy a contarle un cuento.
En el año de gracia del Señor de 1791 un diputado de los Estados Generales de Francia, transformados en Asamblea Nacional Constituyente, se levanto -es de suponer que con la afectada pompa y ceremonia con la que en aquellas épocas se hacían esas cosas- y propuso a voz en grito la incorporación a la Constitución que se redactaba de un artículo en el que se especificara la creación de un ejército nacional.
Su nombre era Charles François Dumouriez, a la postre primer general del Ejercito Nacional Francés.
¿Un ejercito nacional obligatorio? -preguntaron con sorna los miembros de las bancadas aristócratas que ya por entonces se sentaban, como siempre, a la derecha- ¿qué diferencia habrá entonces con las levas forzosas realizadas para las guerras de La Corona?
Es de suponer - echémosle algo de dramatismo literario al relato- que algunos de los girondinos y jacobinos debieron poner cara de póquer y adoptar expresiones del tipo "touche" o , "nos han pillado con el carrito del helado".
Pero se ve que Dumouriez no se inmutó porque simplemente contesto, y esto es literal y no literario: "Muy sencillo, señores. Es cierto que es la misma obligación de ir a la guerra en ambos casos. Pero la diferencia está en que a partir de ahora se la impone libremente a sí mismo el Pueblo de Francia y no viene obligada desde fuera por un monarca que solo piensa en incrementar la riqueza de su casa y el poder de su corona".
Dicho lo cual, se sentó.
Sirva esto para explicarle al editorialista en cuestión que la principal diferencia entre una propuesta helena tras el referéndum y la aceptación de la del Eurogrupo está precisamente en eso, no en el "radical" contenido que pueda albergar.
Será algo decidido por ellos, asumido por ellos y no impuesto desde fuera sin posibilidad alguna de oponerse a ello.
Y no es una cuestión de orgullo nacional. Es una cuestión de principios democráticos. Después de Dumouriez deberíamos haber aprendido esa lección.

miércoles, julio 01, 2015

Carta a la policía y la Ley de Seguridad Ciudadana

 “El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales” de policías “que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación”.
¿En Serio?
Mientras ETA los cazaba como moscas en los peores tiempos de la locura terrorista de la bomba lapa nadie puso en marcha ley alguna que impidiera grabarles para evitar que los terroristas les identificaran.
Durante todo el tiempo que el tiro en la nuca los diezmaba ningún gobierno del PP se preocupó de impedir que una imagen o un dato de un policía le pusieran en riesgo.
Durante los años que los coches bombas hacían estallar sus casas y cuarteles, mataban a sus esposas y a sus hijos, ningún gobierno ni del PP ni de ningún otro partido se preocupó de que una grabación pudiera poner en peligro “la seguridad personal o familiar de los agentes”.
¿Y ahora sí?
Cuando vayan a poner una sanción, requisar un móvil o detener a alguien por tan plausible motivo inventado por la Ley de Seguridad Ciudadana párense un instante y pregúntense algo.
¿Es más peligroso para ustedes un manifestante que un terrorista armado?, ¿un ciudadano descontento merece peor trato que el que ha recibido un etarra?, ¿creen que necesita más protección contra los ciudadanos un miembro de las UPI que la que se concedió a los agentes muertos a manos del terrorismo más brutal de ETA?, ¿creen realmente que la impunidad que les confiere esta nueva norma está ideada por su seguridad o solo para dar cobertura a un gobierno contra la protesta por sus abusos y excesos?
Piensen en ello y luego decidan
Decidan si quieren que la población les respete o les tema, decidan si desean servir a su país deteniendo delincuentes y criminales reales o tratando como tales a ciudadanos que protestan contra leyes injustas, decidan si quieren formar parte de una patria justa y equilibrada o de un país en el que los desequilibrios se imponen por la fuerza, decidan si sirven a la sociedad o al poder, decidan si la bandera española representa a su gente o a sus gobernantes. Háganlo. Nadie les puede quitar ese derecho. Ni siquiera la Ley de Seguridad Ciudadana.
Decidan si quieren ser hombres o marionetas. Policías o sicarios.

Lo pensado y lo escrito

Real Time Analytics