martes, marzo 19, 2013

La Marea Blanca nos fuerza a sacar el culo del sofá


Últimamente se ha instalado una especie de reacción resignada a todo lo que nos rodea. De sentimiento de ese trágico del que hablaba el bueno de don Miguel -De Unamuno, se entiende- por el cual todo parece inútil. Por más que veamos a gentes luchando por ellos y por nosotros, por sus derechos y por los nuestros, por su presente y nuestro futuro, nosotros seguimos agarrados a nuestra coca cola light, nuestro mando a distancia y nuestras clases de batuca o sesiones de gimnasio.
"¡Mira de lo que ha servido tanta marea y tanta manifestación!", exclamamos como un mantra de resignación cristiana para en parte justificarnos y en parte poner los cimientos de una excusa eterna que nos sirva para todo.
Claro, que la realidad, empeñada siempre en caminar por su lado más allá de nuestras necesidades de autojustificación,  se empeña en obligarnos a torcer el gesto, a no creernos mucho eso que decimos.
Lasquetty, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid quería -y sigue queriendo- vender la sanidad madrileña por partes y colocarla en manos de sus conocidos, socios y amigos.
La marea blanca madrileña se movilizó, perdió meses de sueldo, puso en riesgo sus puestos y sus cargos para enfrentarse a ello. Se encerró en sus hospitales, defendió sus centros de Salud y al final tuvieron que dejar de hacerlo. Siguieron con sus manifestaciones, siguen con su lucha.
Pero nosotros nos quedamos con que ya no están en huelga, con que el consejero de Sanidad no dimitió. Nos quedamos con el aparente fracaso porque nos conviene. Porque eso justifica que nosotros no hiciéramos nada y no estemos dispuestos a arriesgar nada.
Pero nos mentimos.
La Consejería de Sanidad quería privatizar en su gestión 27 centros de Salud y de atención primaria y ahora resulta que solamente lo va a intentar con cuatro.
¿Por qué?
Porque la presión de pacientes y profesionales -los que se movieron, los que se arriesgaron, los que pelearon- ha hecho que muchas de esas empresas que se frotaban las manos con los ingresos que obtendrían de ese cambalache político que era la privatización ya no las tengan todas consigo. Ya vean conflictividad y problemas donde antes veían resignación y pingues ingresos  y curvas de beneficio ascendentes.
Porque la reacción de esos profesionales hizo que La Comunidad de Madrid inventara una fórmula que mejorara la imagen -en realidad, ocultara- del verdadero objetivo de esas privatizaciones.
Hizo que se inventara una fórmula de sociedades científicas en las que los profesionales de la sanidad deberían tener el 51 por ciento del accionariado de la empresa para que se les concediera la gestión del centro de salud.
En la práctica solamente suponía que cualquier empresa tendría que tener un médico -o un científico- con un 51% del accionariado para optar a la adjudicación. Era una cortina de humo del tamaño del incendio del Reichstag, pero creían que podía funcionar.
Pero no han encontrado profesionales dispuestos a servir de testaferros, de hombres de paja a las grandes empresas del sector para poder acceder a esas concesiones, no han encontrados profesionales dispuestos a poner la salud de todos en riesgo a cambio de recibir dividendos en sus cuentas corrientes cada semestre. 
En realidad, solamente han encontrado a cuatro que estén dispuestos a enfrentarse a la posición mayoritaria de la denominada Marea Blanca. Esa que pelaba y se arriesgaba mientras los adalides de la resignación unamuniana seguían pasando los canales en sus televisores de plasma.
Y lo mismo pasa con los Hospitales. 
Lasquetty no renuncia -aunque ya manda a su segunda a hablar del asunto porque no todo marcha como debería- y anuncia que todo empezará en días sino en horas, pero ya ha tenido que parar en el Hospital de La Princesa, cada vez tiene menos claro que sus amigos y socios de las grandes empresas se hagan cargo de hospitales en guerra, cada día mira de reojo a los tribunales no vaya a ser que le venga una sentencia judicial que le paralice el asunto, como le ha pasado a Cospedal en Castilla La Mancha o a la Generalitat en Valencia.
Así que funciona, por más que nuestra cobardía y nuestra resignación necesiten lo contrario, funciona. Con riesgo, con lucha, con insistencia, pero funciona.
¿Acaso creíamos que una manifestación o una huelga sería suficiente?, ¿acaso creíamos que los que están dispuestos a quitarnos todo para su beneficio iban a renunciar en una sola tacada?, ¿acaso creíamos que podíamos seguir en casa mientras otros peleaban esperando que ellos ganaran en solitario por nosotros para no tener que arriesgar nada?
Siempre hemos sabido que no. Siempre hemos sabido que eramos necesarios en esa pelea.
Así que la próxima vez que nos sorprenda una noticia de una manifestación de la Marea Blanca, Verde, Negra o de cualquier otra entre el partido de fútbol y la telenovela tendremos que hacer un esfuerzo.
Tendremos que pensar otra excusa que no sea que no sirve de nada para que nuestra conciencia nos permita seguir sin mover el culo del sofá.


lunes, marzo 11, 2013

El Elvira Lindo y los piratas de la educación católica

Entre las páginas de prensa y los minutos de emisión llenados por la muerte del prócer bolivariano venezolano allende los mares y los que ya llena y estar por llenar el juego de tronos con el que el Sanedrín elegirá al nuevo Sumo Sacerdote vaticano -¡Uy, perdón!, se me fue la pinza histórica, quise decir el cónclave que elegirá al Papa- nos queda un reducido espacio, un ínfimo momento para el ejemplo, el ejemplo pequeño de algo que es mucho más grande, de algo que estamos condenados a que sea mucho más grande.
Nos queda un post para Arroyo de la Encomienda.
Si lo acaecido hace unos días en la Clínica de La Milagrosa era el epítome perfecto de las situaciones a las que nos aboca la visión comercial y privatizadora de la Sanidad con personas siendo trasladadas en pleno infarto a otro hospital por aquello de los protocolos y las cuentas, lo que está por ocurrir en el pequeño pueblo vallisoletano de Arroyo de la Encomienda nos demuestra en lo que se ha convertido en lo que se pretende convertir nuestra educación.
La Junta de Castilla León ha tenido meses, años, casi lustros, para conseguir los 450.000 euros que supondría la ampliación del Colegio Elvira Lindo de la localidad castellana, ha tenido todo el tiempo del mundo desde que el boom demográfico de esa población elevó el número de niños.
En un primer momento se puso a ello. Se suponía que iban a abrir más colegios -uno lo hizo- se suponía que iban a construir salas polivalentes, gimnasios y todo lo necesario para que estos centros públicos sirvieran a la educación pública de los niños de Arroyo de la Encomienda.
Pero llegó un momento en el que se pararon, al rebufo de la crisis, de la falta de fondos, de los recortes, se detuvieron y dejaron a los niños de Arroyo de la Encomienda hacinados en dos colegios que no tienen espacio para todos ellos, en los que no queda espacio para nuevas aulas de cursos superiores a medida que van creciendo.
Los padres los reclaman y la Junta se encoge de hombros, los educadores los exigen y la Junta se sigue encogiendo de hombros y cuando la desesperación parental alcanza el límite, cuando la imposibilidad docente llega al punto de saturación, tiran de su chistera ideológica y proponen la solución.
Cogen un terreno que el Ayuntamiento les cedió para un instituto público y se lo ceden por el artículo 14 -es decir por las bravas, por sus santos...- a una institución privada de educación para que haga un colegio concertado.
Y a eso le llaman Libertad de Elección de Centro.
El alcalde, miembro como otros tantos de la región de la corte genovesa del Partido Popular, asegura que es la única solución y se queja de que nadie había protestado hasta que supieron el nombre de la institución educativa a la que había sido adjudicada la privatización de la educación en Arroyo de la Encomienda a través del modelo del concierto.
¡Nos ha jodido mayo con no llover a tiempo! Puede que el sistema de concierto no sea el más apropiado para la Educación Pública, puede que no sea la mejor solución, pero si se le concede a un colegio que no incluye en su educación matiz ideológico ninguno puede pasar, si lo lleva a cabo un colegio que no antepone su creencia a los planes de estudio oficiales, sus dogmas a la ciencia más pura y dura y su ideología a lo establecido por las leyes de este país, puede tolerarse e incluso apoyarse.
Pero si concedes el concierto a un colegio católico que hace todo lo contrario cuando es el único centro en el que se va a poder estudiar en un municipio entonces es como para protestar.
Porque los alumnos no tendrán otra opción, lo quieran o no, que empaparse de esos principios, de esos dogmas, de esa forma de ver el mundo. Porque habrás cercenado de un plumazo el derecho a elegir  el derecho a pensar por su cuenta y la libertad religiosa de Arroyo de La Encomienda.
Y más cuando hay otra manera de hacerlo.
¿Quiere la Institución Arenales abrir un colegio en Arroyo de la Encomienda? Perfecto, que lo haga, este es un país libre.
El Ayuntamiento le vende el terreno y con lo que gana empieza a  arreglar el Elvira Lindo, el Ayuntamiento le cobra las licencias de obras y con lo que recauda comienza a ampliar los públicos, la Junta de Castilla León les cobra sus impuestos -como a cualquier otra empresa- y lo recaudado lo destina a la mejora y mantenimiento de los centros públicos.
Y de repente, por arte de la magia que se llama buen gobierno y no predisposición ideológica, resulta que las gentes de Arroyo de la Encomienda tiene de verdad libertad de elección porque mantienen una escuela pública, laica accesible para todos y luego tiene una concertada e ideológica si quiere que as sus hijos les inculquen desde pequeños esa ideología en concreto. Las dos de calidad -suponiendo que la del  colegio Arenales la tenga- y las dos en la mejor de las disposiciones posibles.
Pero no nos engañemos. Ni la Junta de Castilla León, ni el colegio Arenales, ni la política educativa del Partido Popular han querido nunca eso.
En esas condiciones los propietarios de la institución nunca abrirían su colegio. La página web de la institución en cuestión asegura que 350 familias han expresado su interés en matricular a sus hijos en el nuevo centro. Obvian el hecho de que no hay otro en Arroyo de la Encomienda, el Gobierno de Castilla León se ha encargado de ello. Obvian el hecho de que aquellos que supuestamente se tendrían que haber encargado de garantizarles la libertad de elección de centro se han encargado precisamente de todo lo contrario. De que no tengan otra opción que un colegio católico concertado si quieren que sus hijos vayan a la escuela.
¿Nadie se pregunta por qué una institución privada ha puesto el ojo en una localidad de la, como diría el cantar del Mío Cid, la terrible estepa castellana?
La respuesta es tan sencilla como demoledora. Porque sabe que ahí tendrá negocio, que esa localidad alguien se ha encargado con sus demoras, su falta de inversión y su olvido de la Enseñanza Pública de sentarlas bases para que pueda disfrutar del nuevo mercado de la Educación en exclusiva.
Como antaño  hicieran los gobernadores del as plazas fuertes con los piratas y corsarios,  se ha llegado a un acuerdo secreto, privando a las ciudades de sus guarniciones, a las murallas de sus defensores, a los cañones de su munición para que estos pudieran saquearlas sin problemas y luego repartirse con ellos en privado la parte del botín que consiguieran.
Algo que va en contra del libre mercado que tanto dicen defender precisamente esos políticos por monopolista,  algo que va en contra de la Constitución que tanto tremolan en otras lides los mismos que pasan la pasan por alto en cuestión de libertad religiosa y aconfesionalidad, algo que va contra la supuesta política recaudatoria y de contención de gasto a ultranza en la que se supone que se han basado los continuos recortes de inversión en el Elvira Lindo y todos los centros públicos de la localidad.
Pero ni la Constitución ni el Libre Mercado, ni la Austeridad importan cuando hay en juego otras cosas que les resultan más importantes.
 Hoy, el Elvira Lindo combate en soledad contra los nuevos bucaneros de la educación católica en España. Y no espera refuerzos. No cuando lo es cuando está en juego es el pecunio personal de los gobernantes y la nueva evangelización de España.
Por la terrible estepa castellana, polvo, sudor y hierro. La Educación Pública castellana camino del destierro.

jueves, marzo 07, 2013

60.000 docentes menos o la educación que nos arroja por la Roca Tarpeya

Mientras nuestro gobierno pierde nuestro valioso tiempo -que para ellos no debe serlo- en requiebros judiciales con su díscolo y locuaz ex tesorero, las muestras, los síntomas, de lo que esta originando su política siguen aflorando. Las secuelas de su mas peligrosa y aciaga corrupción, que es vender el Estado por partes a sus socios y amigos, siguen haciéndose presentes.
En lo que va de Era de Las Tijeras se ha sufrido un recorte en gastos de plantilla en la Educación Pública de proporciones mareantes, astronómicas. Una reducción que equivale a la eliminación de los gastos salariales de -siéntense si no lo están- 61.700 profesores.
Aunque el computo no es exacto, es una equiparación -porque los sueldos de directores, jefes de estudio y demás son algo más altos, tampoco mucho-, la perdida de personal es algo tan abrumador que resulta imposible pretender que la Enseñanza Pública pueda sobrevivir a ello.
Y aquí es donde empezaremos a escuchar los ecos de los gritos de los genovitas que reboten contra las paredes diciendo "herencia recibida", "herencia recibida". Porque ese descenso se ha producido desde 2009, con lo que argumentaran que esculpa del Gobierno de Zapatero y no suya.
Y es cierto que es desde el 2009, pero pasarán adrede un dato por alto. Entre el curso 2009-2010 y el 2010-2011, el cómputo estatal de docentes de la pública aún aumentó. Cierto es que bajó en algunas comunidades, pero la suma en todo el territorio aumento. Y ¡que curioso! donde más descendió en esos años fue en Madrid, Baleares y la Comunidad Valenciana ¿Sabemos quién gobernaba en esas comunidades autónomas?, ¿sabemos quien tiene transferidas las competencias educativas?
Bueno, pues no procede extenderse más en esta lección.
Nosotros casi siempre abordamos este dinamitado constante y continuo de la enseñanza pública por lo económico, por la injusticia que supone destruir y hacer descender a límites ínfimos la calidad de la enseñanza a la que tienen acceso los que menos tienen.
Pero estas inmensas cifras de recortes nos arrojan a otra realidad aún más dolorosa, aún más terrible, aún más repugnante.
El Partido Popular en todos sus gobiernos nacionales y autonómicos no solo te condena a ser rico para poder acceder a una educación de calidad. También te obliga a ser rápido.
Porque la mayor parte de las plazas perdidas en ese salvaje recorte de docentes van a parar sobre las espaldas y las mentes de aquellos que tienen más problemas de aprendizaje. Se eliminan los profesores para los desdobles, los docentes para la diversificación curricular, los maestros de inmersión para niños que proceden de otros países, otras lenguas u otras culturas.
No solo condenan al progenitor pobre, condenan al alumno lento.
Diseñan una Educación Pública masificada, con ratios de alumnos muy por encima de lo deseable. Y eso es casi insoportable para profesores que ahora además tienen que cubrir las funciones de los maestros que ha perdido su centro, pero es algo absolutamente trágico para aquellos procesos educativos que suponen una atención especial.
Aumentar en tres o cuatro alumnos el ratio de un aula de diversificación curricular impide que aquellos que tienen problemas sean tratados con la tranquilidad y la paciencia que necesitan por profesores que estarán cada vez más presionados y dispondrán cada vez de menos tiempo para dedicárselo a los alumnos que más lo necesitan.
Porque reducir o eliminar los desdobles para ahorrarse profesores -mientras curiosamente no se reducen los de religión, por ejemplo- impide a los que tienen problema en una asignatura concreta mantenerse al día y con ello les condena al fracaso académico, a la salida por la puerta de atrás de sus expectativas educativas.
Nos arroja al darwinismo social más despiadado. Al maltusianismo más lacerante.
Si no puedes tirar de dinero o de genética estarás condenado al fracaso. Te convertirás en un nuevo ilota condenado a la servidumbre solamente porque en un momento dado de tu educación no había disponible un profesor de desdoble de lengua que te permitiera entender el arcano de las terminaciones regulares e irregulares del participio en las conjugaciones verbales del castellano; verás abocado tu futuro a un sueldo miserable de subsistencia en una empresa que aumente ad eternum su beneficio a costa de tu falta de preparación porque un profesor de un grupo de diversificación curricular, quemado, agobiado por la falta de tiempo y el exceso de alumnos, no pudo dedicarte diez minutos más para explicarte las diferencias entre la Década Ominosa y el Sexenio Absolutista.
Como en la antigua Esparta, el que nace con un poco de dificultad, el que no es perfecto o el que no puede contribuir con su fortuna a la defensa del reino es arrojado monte abajo para que perezca o debe, como mal menor, asumir una existencia de esclavitud perpetua en el más bajo abismo de la Roca Tarpeya.
Y que no digan que lo hacen para ajustar o para racionalizar nada porque es mentira. 
No hay nada que ajuste la perdida de 60.000 docentes. 
He visto a profesores y alumnos utilizar el recreo en solventar dudas, he visto a docentes quedando en un bar después de clase con sus alumnos para solucionar dudas, he visto a maestros respondiendo con el móvil a sus alumnos a las dudas que les plantea el estudio del examen del día siguiente.
No hay nada que ajustar, no hay nada que racionalizar. Lo hacen porque esa es la Educación Pública que quieren. Porque esa es la sociedad que quieren.

Lo pensado y lo escrito

Real Time Analytics