martes, junio 16, 2015

Montoro y Hacienda entendida como la Agitpro.

Vamos a ser comprensivos.
Supongamos que el Ministerio de Hacienda está facultado para emplear dinero público en hacer informes sobres las propuestas electorales de los partidos; finjamos que somos inocentes y creemos que eso es un servicio público necesario, simulemos que somos completamente idiotas y no sabemos de qué va el informe que por obra, orden y gracia de Cristobal Montoro ha realizado el ministerio de Hacienda sobre las propuestas electorales de Ahora Madrid.
Si somos tan buenos fingiendo y simulando se nos ocurrirían muchas preguntas:
¿Por qué las de Ahora Madrid y no las de Ciudadanos o las del PSOE?, ¿por qué las de la capital y no las de Barcelona, Valencia o Sevilla o, ya puestos, las de todos los municipios españoles?, ¿no debería el Ministerio de Hacienda encargar un informe externo e independiente -por eso del conflicto de intereses- que analizara las propuestas del Partido Popular?
Y hasta ahí el fingimiento de inocencia. Pero las dudas y preguntas continúan:
¿No debería el informe de Montoro y su ministerio limitarse a los aspectos económicos y recaudatorios de los programas electorales?, ¿no debería hablar solamente de tasas, impuestos y aspectos financieros de esos programas? ¿ a qué elemento del erario público afecta la identificación de los policías?, ¿qué competencia tiene el Ministerio de Hacienda para hablar de la creación de espacios de participación ciudadana?, ¿qué criterio económico estatal se ve afectado por el deseo de crear medios de comunicación gestionados por los ciudadanos?
Resumiendo, ¿qué coño sabe Montoro -que ni siquiera sabe quién es el Premio Nobel de Economía Paul Krugman- de guardias jurados, policías, espacios de participación política, medios de comunicación o gestión cultural?, ¿quién demonios le ha dicho que su puesto de ministro de Hacienda la da competencias en esas materias?
Y hasta aquí la simulación de idiotez y las preguntas.
Cristobal Montoro tiene que dimitir. 
Bueno, en realidad Cristobal Montoro tendría que haber dimitido hace tiempo por filtrar datos fiscales desde Monedero hasta Aguirre, por usar su cargo para intentar chantajear a políticos rivales, a famosos para que apoyaran al Partido Popular, por no atajar el fraude fiscal, por intentar poner cantos rodados en el engranaje de instrucción y enjuiciamiento del caso Gürtel en todas sus casi infinitas ramificaciones...
Ahora debería ser procesado e ir a la cárcel por apropiación indebida. Apropiación indebida de datos que no le pertenecen y que usa en beneficio propio, apropiación indebida del dinero que los españoles le dan a Hacienda para ejercer su función recaudatoria y de lucha contra el fraude y usarlo con fines espurios y sectarios, apropiación indebida de unas competencias que no son suyas y de ningún elemento del Gobierno Nacional, dado que la Constitución Española -esa que tanto se traen a la boca para otras cosas- sacraliza la autonomía de los gobiernos municipales, apropiación indebida de funcionarios públicos pagados por todos para elaborar panfletos electorales.
Y antes de que los puristas se lancen sobre mi, diré que sé perfectamente que el delito de apropiación indebida no cubre esos supuestos. Una metáfora es lo que tiene.
Pero sobre todo Cristobal Montoro tendría que pedir la baja de militancia en el Partido Popular y pedir su ingreso en el Partido Nacional Socialista Español o en el Partido Leninista de los Pueblos de España. Y si no existen crearlos.
Porque utilizar el aparato del Estado para desacreditar, perseguir y amenazar a sus rivales políticos es una de esas prácticas en las que siempre han estado de acuerdo los dictadores, desde Stalin hasta Hitler, desde Castro hasta Pinochet, Desde Maduro hasta Fujimori, Desde Franco hasta Ciaucescu.
Y dimitir por corrupto. Porque no hay mayor muestra de corrupción que corromper, y valga la redundancia, los fines de las instituciones públicas para realizar algo que atenta directamente contra los más básicos principios del juego democrático. Y si alguien no lo cree así que se acuerde de Richard Nixon y su famoso escándalo Watergate. Que ser corrupto no es solamente meter la mano en la caja.
Ni su partido ni sus votantes deberían permitirle que emplee las estructuras y recursos del Estado en la depuración a través del descrédito de todos aquellos que se encuentran frente a él en el coso político.
Porque tirando de amenazas, de informes secretos, de descréditos públicos y de  uso y abuso de la Administración del Estado para fines propios se coloca a la altura de otros famosos ministros como lo fueron Goebbles, Kruchev, Serrano Suñer o Raúl Castro. Aunque claro, todos ellos eran ministros de Propaganda, no de Hacienda.
Así que todos aquellos que han pedido a gritos y no sin razón en sus editoriales, sus columnas, sus comunicados políticos y sus tertulias la destitución del concejal Zapata por sus tuits de chistes irrespetuosos ya están tardando en exigir la destitución y el procesamiento de Cristobal Montoro por demostrar que se pasa la democracia por el arco del triunfo.
Porque no hay nada más antidemocrático que moverse públicamente como un fascista, en la sombra como un estalinista y en todos los ámbitos como un elemento que entiende el poder como algo totalitario.
Aunque me temo que no lo harán. Con Montoro no lo harán.

lunes, junio 15, 2015

Editoriales, opinión, sesgo y chistes malos

"Los miserables tuits incitando al odio racial y al desprecio a las víctimas del terrorismo enviados hace un tiempo por el aspirante a concejal de Cultura de Madrid han merecido un reproche casi universal en las redes sociales. Al menos tres partidos (entre ellos el PSOE, que votó a favor del nombramiento de Manuela Carmena como alcaldesa) han pedido la dimisión inmediata del individuo.
En realidad deberían sumarse todos a ese reclamo, empezando por la propia Manuela Carmena y el resto de compañeros de candidatura del señor Zapata. Las explicaciones que ha dado este, argumentando que sus frases se han sacado de contexto son idénticas a las que formuló Mariano Rajoy cuando le pillaron los mensajes de texto enviados a Bárcenas recomendando que fuera fuerte. Y se parecen mucho a la excusa de las novatadas con las que los estudiantes justifican su acoso a los débiles y sus vejaciones a quienes no se rinden a sus caprichos.
Es imposible que la cultura de esta ciudad milenaria caiga en manos semejantes. No existe intelectual que se precie, ni de derechas ni de izquierdas, que pueda reconocerse en la actividad de este caballero cuyas bromitas hubieran hecho las delicias de las SS nazis y alborozado los fuegos de campamento de jóvenes fascistas.
Lo mejor que puede hacer la alcaldesa es sacarle a él mismo del contexto de honestidad moral que promete construir en la Casa de la Villa. No le corresponde".

Este es el editorial del País de hoy.
Partamos de la base de que el País como medio de comunicación y por tanto empresa ideológica tiene derecho a pensar y defender lo que se le antoje y partamos también de la base de que todo lo que voy a escribir no defiende ni apoya a nadie. Es un mero ejercicio de descubrimiento de la manipulación mediática casi en estado puro.
Empecemos por el principio.
"Los miserables tuits incitando al odio racial..."
Esos tuits son chistes contados por miles de personas, ¿los inventó Zapata?, ¿fue el primero en contarlos? No.
¿Por qué entonces se refieren a ellos como "los miserables tuits" y no como los "tuits en los que reproduce chistes sobre judíos que pululan por la red y los bares de este país". Porque quieren que parezca que son invención suya, que son producto de su ideología y decirlo de otra manera solo significaría que se ha hecho eco de un chiste que otros muchos dicen y repiten, le restaría responsabilidad y se la daría a la sociedad española.
No he leído jamás -y leo El País todos los días- un editorial en el que se llame miserable a un taxista, un tendero, una secretaria, un policía o una abogada que haya subido a Twitter ese tipo de chistes -y hay cientos- ¿Por qué el tuit de Zapata es miserable y los demás no? Que respondan ellos.
Y defender que lo hace incitando al odio racial es simplemente una conclusión personal a la que han llegado porque les conviene. Están diciendo que Zapata pretende que toda España y el mundo en general, ya puestos, odie a los judíos o a los negros y de eso no tienen prueba alguna. Otra cosa que deberían explicar sobre su editorial.
" Y al desprecio a las víctimas del terrorismo"
De nuevo la palanca emocional de este reino nuestro que no sabe reírse de su historia para poder integrarla: un terrorismo muerto y enterrado.
Pululan por la red chistes sobre todo tipo de víctimas pero las del terrorismo de ETA son intocables. Nos reímos sobre las víctimas del hambre en África, sobre las víctimas de la incultura en los pueblos de la España profunda, de personas con defectos congénitos (el tartamudeo, por ejemplo), ¡Por el amor del dios en quien no creo, si hasta hacemos chistes de Stephen Hawking! y no he visto que El País exija que despidan a los que los hacen de sus trabajos.
Pero cuando es con las victimas del terrorismo de ETA la cosa cambia. Ellos sabrán porqué lo hacen.
"Al menos tres partidos (entre ellos el PSOE, que votó a favor del nombramiento de Manuela Carmena como alcaldesa) han pedido la dimisión inmediata del individuo".
Pero claro, El País no recuerda que en esos partidos hay personas que se han reído de la sensibilidad de los descendientes de los combatientes republicanos y su esfuerzo por enterrarlos dignamente y no han dimitido, que han hecho chistes sobre falangistas y lo bien que estaríamos si se esterilizase a los fascistas y no han dimitido ni su periódico ha pedido en un indignado editorial que lo hagan.
"Las explicaciones que ha dado este, argumentando que sus frases se han sacado de contexto son idénticas a las que formuló Mariano Rajoy cuando le pillaron los mensajes de texto enviados a Bárcenas recomendando que fuera fuerte".
Para la corrupción no hay contexto, para la opinión sí. Quizás el mismo contexto por el que El País considera un acto de libertad de expresión bromear y caricaturizar un tabú de 700 millones de personas y lo defiende a ultranza.
No se puede tener un interruptor diferencial que active y desactive a voluntad la primacía de la libertad de expresión para permitir satirizar a los medios de comunicación y no a los ciudadanos individuales porque ese sería un privilegio que ni El País ni ningún otro de los politizados medios de comunicación españoles se han ganado, ¿o sí?
Por lo demás, tienen razón. Zapata la cagó y tiene que abandonar su puesto.
Pero indignación, editoriales y titulares con todos o con ninguno
Que cualquier otra cosa suena a chiste.
Y de los malos.

Jung, la virgencita y la estabilidad a cualquier precio.

"El auge de las fuerzas políticas emergentes lo único que asegura es un periodo de inestabilidad política". Más o menos este es el mensaje con el que los más sesudos y supuestamente imparciales de los opinadores políticos de nuestro país resumen lo acaecido después de las elecciones municipales.
¿Es incierto?, no. Es una verdad del tamaño del Templo de Salomón.
El problema quizás no esta en su pulcra neutralidad. Está en nosotros, como siempre en nosotros, hacedores primarios de esta sociedad occidental atlántica que ahora sufrimos. Está en eso que el bueno de Karl Gustav Jung terminó tras darle muchas vueltas, llamando inconsciente colectivo.
Porque nuestro inconsciente colectivo desde las cavernas hasta la estación espacial internacional a través de glaciaciones, desastres naturales, correcciones inesperadas de la Tectónica de Placas, ascensos y caídas de imperios, invasiones, contraataques, revoluciones, contrarrevoluciones e incluso rupturas sentimentales íntimas y personales, ha terminado considerando la estabilidad como un bien en sí misma.
Pero no lo es.
Tendemos a pensar que es mejor que las cosas no se muevan que que lo hagan, identificamos la inestabilidad como algo peligroso y necesariamente evitable y, como en otras muchas cosas, olvidamos el importante matiz de las circunstancias.
Los antiguos, los que nos imprimaron a través de sus genes y sus experiencias compartidas ese gusto por lo estable, ese "virgencita, virgencita, que me quede como estoy" tenían claro que la estabilidad era un valor si -y solo si- las cosas iban, por lo menos, medio bien.
Todos aquellos que en nuestras actuales circunstancias claman por la estabilidad, Desde Pedro Sánchez a Mariano Rajoy, de Aguirre a Rivera, ignoran o fingen ignorar que esa estabilidad nos congelará en el tiempo como Mamuts atrapados en un glaciar antiguo.
La estabilidad supone seguir con la tasa más alta de paro de Europa, mantenernos con un nivel de pobreza que la ONU considera inaceptable, con más de dos millones de familias sin recursos económicos,con los mercados -o sea un grupo mínimo de poderes financieros especulativos- marcando e imponiendo el ritmo de nuestras vidas, con nuestros trabajadores por cuenta ajena condenados a la semi servidumbre salarial para competir con los precios de producción de China, India, Namibia y Bangladesh.
Permanecer estables en la situación actual supone mantenerse con los poderes públicos mezclados y politizados, con los jueces sirviendo a los partidos, la Administración del Estado transformada en un negocio familiar en el que colocar a deudos, familiares y amigos, las fuerzas del orden utilizadas como herramienta de represión de aquellos que las pagan con sus impuestos, los medios públicos de comunicación transformados en oficinas de Agitpro por quienes ejercen el poder en cada comunidad autónoma, la sanidad pública subastada y puesta en manos de fondos buitres que dejan a los inmigrantes morir en las puertas de los hospitales y cierran alas enteras de crónicos y oncología para mejorar sus cuentas de beneficios, la educación pública cercenada, sin recursos para los estudiantes que más problemas tienen... ¿sigo?
Defender la estabilidad política en España en este momento es conformarse con que todo ministro, consejero, parlamentario nacional o autonómico, concejal o secretario de organización de un partido político, meta la mano en la caja de todos, asigne contratos a dedo a cambio de regalos y comisiones, cobre sobresueldos en negro de su partido, acepte sobornos, practique cohechos, financie ilegalmente sus campañas y asigne contratos millonarios a quien comparte lecho, mantel, sangre o cualquier otra cosa con ellos.
Así que me temo que, a despecho de toda la historia de cambios geológicos bruscos del planeta, de todas guerras y revoluciones de la humanidad, del bueno de Jung y de nuestro inconsciente colectivo, la estabilidad ha dejado de ser un bien defendible en estos tiempos.
Digan lo que digan los sesudos analistas, los políticos tradicionales y nuestros miedos más atávicos al cambio.
Que seguro que si hoy peregrina un español a Lourdes y le pide a la virgen quedarse como está, la colleja de la madre de su dios se escucha en las antípodas y le echa de su sagrado santuario al grito de "¿Pero, tú eres tonto chaval?, ¿cómo vas a querer quedarte como estás?"

Zapata Vs. el vicio de cogérsela con papel de fumar.

Observese el logo de la camiseta del "antisemita"
Esto de los chistes del nuevo y me temo efímero concejal de cultura de Madrid me trae muchas cosas a la cabeza.
Para empezar que los que vivimos en Madrid tenemos la negra -¡Uy, perdón!- con los concejales de cultura que desde hace varios lustros no dan una a derechas -o las dan todas, según se mire-.
En esta ciudad, como en todas las demás es de suponer, trabajamos como chinos -no se me enfaden los colectivos de la patria de Han desde Shangai a Pekín- y los encargados de aumentar nuestra cultura y procurarnos ocios animados se dedican a hacer el indio -con todo el respeto a Cochisse, Sitting Bull, Gerónimo y toda su descendencia- dedicando su tiempo a fomentar los toros unos y a hacer chistes en Twitter otros.
Vamos, que me tienen negro -si Martin Luther King, Malcom X y la NCAPP me lo permiten, claro está-. 
La segunda cosa que se me ocurre es que es absolutamente patético que se diseñe una estrategia de oposición a un gobierno municipal basada en unos tuits de hace cuatro años. Que no es que acusen al concejal de no hacer nada y tumbarse a la luna de Valencia -perdón de nuevo, que no digo yo nada sobre la capacidad de trabajo de los valencianos- o de contratar solamente a grupos guiris -se me escapó,se me escapó, mi respeto para todos los visitantes extranjeros en España- para los conciertos, es que le echan en cara unos chistes que han guardado y esperado a sacar justo en este momento.
Lo más patético como estrategia de acoso político desde el incendio del Reichstag -y no quiero decir con ello que debiera haberse quemado el Reichstag de otra manera, matizo por si acaso-.
Que el tío se ha comportado como un ganso -aunque los gansos son ánades extremadamente inteligentes- y ha hecho el burro -un saludo para todos los que trabajan contra la extinción de este noble animal- es evidente. Cuando te dedicas a la política, cosa que no sé si hacia Guillermo Zapata en 2011, es mejor quedarse callado como un muerto -sin menoscabo del respeto que me merece la memoria y el descanso eterno de todo finado- cuando se habla de estas cosas.
Por lo menos espero que Zapata de la cara y no se despida a la francesa -qué sí, que sí, que los gabachos, no franchutes, no franceses, son gentes honorables y no se marchan sin decir nada- y tome las de Villadiego -todo mi cariño para ese bonito pueblo de la geografía española- ni se vaya por los cerros de Úbeda en sus explicaciones -aunque no quiero con ello decir que los habitantes de ese municipio jienense divaguen y se salgan del tema cuando hablan, claro está-.
Y me molesta. Me molesta porque esas críticas vienen de los mismos que defienden la libertad de expresión cuando unas caricaturas -un chiste gráfico, al fin y al cabo- ofenden la sensibilidad religiosa de más de 700 millones de personas. 
Pero claro una cosa es bajarse al moro a por algo de costo -disculpas de nuevo, al magreb que rodea la cordillera del atlas- y otra muy distinta respetar sus creencias y renunciar a nuestras ganas de reírnos a su costa.
Espero también que se deje de una vez de hacer política o intentarlo con la sensibilidad de ciertos colectivos, y solamente de ellos, para conseguir desacreditar a los rivales políticos a través del pérfido concepto de lo políticamente correcto, sabiendo de antemano que esos comentarios, dichos o chistes no son síntoma de ninguna posición ideológica.
Que, si no tenemos cuidado en estas cosas y vicios y dejamos de creer que es bueno cogérnosla con papel de fumar, terminaremos hablando y escribiendo con más disculpas y matizaciones que contenido y mensaje reales y haciendo un pan como unas hostias -poniendo por delante el máximo respeto a la oblea de pan ácimo que materializa, según los cristianos, el cuerpo de su mesías en sus ritos sagrados-.

domingo, junio 14, 2015

Chistes, realidad y estupidez cogida por los pelos.

"Bill Clinton va a Sudáfrica decidido a acabar con el Apartheid y cuando va camino de la residencia de Pieter Botta ve en la costa un yate de cuarenta metros de eslora con un negro haciendo esquí acuático.
Sorprendido comenta al conductor:
- Yo creí que aquí trataban fatal a los negros pero veo que están perfectamente integrados
El conductor alza una ceja y responde
- Mister Clinton, usted sabrá un motón de política internacional y despliegues militares pero de la caza del tiburón blanco con cebo humano no tiene ni puta idea por lo que veo.”
 Mi padre es negro, mi hermana, el ser humano  al que más quiero de la tierra, es mulata. No tengo que deciros que ninguno de mis tres hijos es Blanco, Anglosajón ni Protestante y, por supuesto, no aguantaría un examen ario de pureza.  Tengo tantos primos en Guinea Ecuatorial que si hubiera elecciones y me presentara ganaría seguro por mayoría absoluta. El único fotógrafo que conozco lo suficientemente loco y cuerdo a la vez para hacer de la información de guerra una experiencia responsable es un negro jamaicano capaz de fotografiar una colilla mientras cae y ponerse a hacer fotos a un taque y a un bulldozer para parar la demolición del a casa de una familia palestina. La única fecha de la historia americana por la que brindo es el 1 de enero de 1863. Mi madre, una blanca española de Chamberí me obligó a ver Raíces y llorar con ella mientras la veía. La única frase del cine universal que me pone los pelos de punta del cine es de “Amistad” y la dice un almirante inglés: “Me es muy grato comunicarle que tenía usted razón. La fortaleza de esclavos de Sierra Leona no existe” (crescendo de música y cañones bombardeando la última fortaleza de esclavos de África)
Vamos, que soy negro y he elegido ser negro.
Pero un chiste es un chiste.
 Mueren un judío, un musulmán y un sacerdote católico y van a las puertas del cielo. Tras una amplia deliberación, un ángel les comunica que ninguno está salvado, que deben deambular por el desierto en fila india durante cien años para purgar sus faltas.
- “Si cometéis un solo pecado más, desapareceréis y seréis arrojados al infierno” -amenaza el ángel- Para ti, elegido de Yahvé, nada de dinero, para ti, adorador de Alá nada de cerdo y para ti, sacerdote de Dios, el sexo está prohibido.
Los pobres se ponen a ello. Va primero el judío, luego el musulmán y finalmente el sacerdote católico.
Cuando llevan siete días andando, de repente el judío ve algo brillar en la arena y cuando se acerca ve que es una moneda de dos euros. Frunce el ceño, se encoje intentando resistirse pero al final se agacha a recogerla y ¡zas! Desaparece.
El musulmán y el cura continúan su penitencia y tras varios días deambulando por el desierto atisban un oasis. Se acercan y ven como alguien se ha dejado un cochinillo asándose en un espetón. El musulmán intenta resistirse, reza, hace abluciones, pero al final el hambre le puede y se agacha a cortar un pedazo de la comida prohibida.
Y ¡Zas!, desaparece el cura".
 Curas redentoristas, jesuitas y trinitarios me enseñaron a pensar por mí mismo, a ser fiel a todo lo que creo. Monjes franciscanos me salvaron la vida cuando en Belén no tenían ningún motivo para hacerlo con alguien que no creía en ellos.
Fieles judíos de nombre Dorom y Yamshi se jugaron la vida por mí, murieron y quedaron impedidos por salvarme, me quitaron un arma de las manos, me enseñaron a sobrevivir donde la vida no se valora más allá de la guerra y solo me pidieron que si un día morían y ese día yo aún estaba vivo hiciera un Kaddish por su alma. Y lo hice, ¡por Yahvé, que lo hice!
Un musulmán de nombre Selim eligió salvarme en lugar de su hermana. Me protegió. Salvo la vida y la falsa e impostada dignidad de mujeres que nada comprendían de su mundo solo porque eran amigas de la mujer a la que yo amaba por entonces y me regaló un anillo que me hizo su hermano. Y otro corrió por las calles para alejar las balas de nosotros y otro cantó canciones en mi lecho doliente, y otra me escondió de su gente y su guerra y otra me dio sal cuando yo no había hecho absolutamente nada para ganarme su hospitalidad.
 Pero un chiste es un chiste. Y sé que cuando lo cuento cualquiera de ellos sería el primero en reírse.
¡A ver si dejamos de ver fantasmas y empezamos a comprender que la risa nos cura y lo importante es lo que haces, lo que eres y lo que defiendes y no lo chistes que cuentas con dos copas!
 Y si alguien no entiende lo que esto significa. Peor para él o para ella

Lo pensado y lo escrito

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