viernes, octubre 01, 2010

El spam mas hermosamente injusto del año

Lo malo de tener correo electrónico no es el spam voluntario, comercial, fraudulento o publicitario. Lo malo no es que te ametrallen a ofertas de viagra, de loterías millonarias y de premios por ser el visitante un millón de tal página o tal otra -es curioso cuantas veces se puede llegar a ser el visitante un millón de la misma página incluso sin haberla visitado nunca-. Lo peor del correo electrónico es lo que podría definirse como el spam del por si aca.
Son esos correos en cadena que, de vez en cuando, te llegan de amigos, de gente de toda confianza, incluso de personas que suelen vivir su vida real con los pies en la tierra, pero que, de repente, deciden seleccionar su lista de correo y enviar un Power Point -siempre suele ser un Power Point e ir escrito en femenino, no se por qué motivo- con doce principios budistas, diez frases escogidas del zen, veinte proverbios árabes o cualquier otra cosa "por si aca" se cumplen las veladas amenazas de apocalipsis vital que se anuncian en caso de romper la cadena o "por si aca" se cumplen las explícitas promesas de plenitud y felicidad en caso de que se de circualción al correo.
Pues hoy ha llegado a mi bandeja de entrada uno de esos correos de la filosofía del "por si aca" y además me he enterado de que debe haber una especie de concurso entre los Power Points de ese estilo porque, ni más ni menos, me ha llegado como el mejor email del año. Y yo, como no soy de reenviar cosas de estas -aunque he de reconocer que en ocasiones lo he hecho y sigo sin ser rico y sin ser amado, por cierto- he decidio realizar mi peculiar aportación a esta cadena en particular.
El correo es, en esencia, una serie de fotografias, convenientemente ordenadas en la inevitable presentación en Power Point, eso sí, que muestran a personas -la mayoría chinas y africanas, ¿por qué será?- en situaciones de extrema pobreza, miseria, explotación, hambre y muerte. Las frases que las acompañan establecen continuos paralelismos entre la situación que muestran las fotografías y las quejas más comunes en el entorno del español -y el occidental, por ser más universal- medio, como lo son los problemas económicos, la falta de acceso a determinados bienes de consumo -hacía años que no utilizaba esa expresión- la soledad, la falta de amor o de amistad, etc. En definitiva, la imposiblidad de ser felices tal y como entendemos los occidentales la felicidad.
Y hasta ahí va bien. Es conveniente recordarnos de vez en cuando a los habitantes de esta parte del mundo que nuestros criterios de felicidad están un tanto hinchados, que nuestros mínimos de supervivencia exigidos y deseados son el máximo inalcanzable en las tres cuartas partes del mundo, que nuestras quejas universales son tan injustas como improcedentes. Que somos unos llorones y no tenemos el más mínimo derecho a serlo, al menos por nosotros.
Pero lo que hace del mejor correo del año un ejercicio baladí, un envío absurdo y casi perverso es que se acaba ahí. No es la primera parte de nada, se agota en si mismo. Nos dice que no tenemos derecho a las lágrimas innecesarias, pero no nos dice que esas lágrimas son de cocodrilo.
Como en todo, hay varios finales -este tipo de correos tienden a ser cuanticos y alterar sus finales en virtud de los objetivos de aquel que los envía- pero todos ellos son igual de deseperantemente vacíos, inútiles, tan innecesarios como las quejas y llantos que critican.
El primero reza así -y digo reza con toda precisión-.

La próxima vez que hagamos un berrinche, que lloremos por un capricho, que nos quejemos, que critiquemos, que ignoremos, que nos ceguemos en nosotros mismos, preguntémonos:
¿Nos ha faltado comida, trabajo, abrigo, amor, cariño, amistades familia?
Verdaderamente,
¿Nos ha fallado Dios?
(y me niego a reproducir los colorines, las faltas ortográficas y los errores de puntuación)

Aparte de la urticaria que suele provocarme la mención de la divinidad cuando se abordan los problemas del mundo, lo que realmente me produce sarpullido es el hecho de que nadie dice que se tenga que hacer nada para solucionar esa situación.
No te quejes porque estás mucho mejor que ellos, consideraté afortunado porque alguien -en este caso dios, pero podría ser el karma, el destino o cualquier otra cosa- ha decidido que, en el reparto arbitrario -y al parecer inmutable- del mundo, tú tengas una fortuna medianamente aceptable. Tienes suerte de estar mejor que ellos, así que, no sólo debes resignarte a no pedir nada mejor, sino que además debes dar gracias por lo que tienes. La situación está así y dios -en este caso- te ha colocado en el grupo de los favorecidos, así que debe considerar necesario que haya desfavorecidos y nadie debe cuestionarlo. Sólo agredecer el hecho de no tener que pasarlo como ellos.
El final de este correo electrónico del año carga sobre los hombros de dios la responsabilidad de lo que ocurre y de evitar que siga ocurriendo, nos libera del deber de impedir que las cosas sigan así, nos exonera de toda obligación de trabajar, de esforzarnos, de buscar formas de arreglar las cosas. Eso ya lo hará dios. Nosotros tenemos que dar gracias porque nos hizo nacer a este lado de la línea. Punto final.
No me extraña que le hayan votado como el mejor correo del año. Nos hace mirar hacia nosotros mismos -lo que más nos gusta-; nos recuerda que tenemos el derecho e incluso la obligación de sentirnos felices pese a la infelicidad de los demás -lo que más queremos- y nos dispensa de toda responsabilidad en el esfuerzo del cambio -lo que más tememos-. Una joya, vamos.
 Pero hay otro final, otro en apariencia más comprometido, más solidario, pero igualmente falaz.

Somos afortunados, tenemos mucho más de lo que necesitamos para ser felices...
Vamos a intentar no alimentar este ciclo sin fin de inmoralidad en el que esta sociedad 'moderna y avanzada' olvida e ignora los otros dos tercios de hermanos y hermanas.
(este, como es más serio y comprometido, va sin colorines)

Es un avance, pese a que todavía rezuma terminología religiosa implícita, pero sigue sin acercarse de lejos a lo que, en mi molesta opinión, es el quid de la cuestión.
De nuevo se olvida de que esas lágrimas que vertemos por nuestra infelicidad -interna o externa, espiritual o material- no son sólo innecesarias, egositas e injustas. Son lágrimas de cocodrilo. Se olvidan de que el actor determinante para que esos "dos tercios de hermanos y hermanas" las pasen putas -por resumir- somos nostros.
Se olvida -¡bendito olvido!- de recordarnos que nosotros somos los culpables de esa situación, de decirnos que no se trata de no protestar por no tener unas zapatillas de marca, sino de impedir que esas zapatillas de marca se fabriquen con el sudor y la sangre de niños.
Se olvida de recordarnos que las dos terceras partes de la tierra no tienen lo suficiente para comer porque nosotros tiramos los recursos por el sumidero todos los días y a todas horas.Se olvida de comentarnos que el ochenta por ciento de las guerras están mantenidas por los que se lucran con las acciones que nosotros hacemos todos los días y que, según el correo electrónico del año, debemos considerar como suficientes para ser felices.
Se olvida de decirnos que "esta sociedad moderna y avanzada" no es una entelequia, somos nosotros. Se olvida de decirnos no que no tenemos derecho a quejarnos -que es cierto- sino que no tenemos derecho a no hacer nada para evitarlo. Se olvida de decirnos que no olvidamos e ignoramos a dos tercios de la población del mundo, sino que -aunque sea involutariamente- los estamos matando.
Se olvida de decirnos que no deberiamos poder disfrutar de la felicidad -al menos la material- que tenemos porque se fundamenta sobre la infelicidad de otros.
El correo del año vende lo que somos y que tenemos derecho a serlo  a todos los que quieren comprarlo. Ofrece un viagra emocional a todos aquellos que necesitan saberse felices mirando solamente el ombligo de su existencia, anuncia el premio en la loteria del reparto universal de roles, suertes y destinos.
Nos convierte en el visitante un millón de la página en la que hemos ganado el inmerecido trofeo de una existencia feliz, aunque no sepamos verlo.
Por eso el correo del año no es otra cosa salvo spam. Bellamente camuflado, pero spam. Por lo menos no anuncia desgracias si no se reenvía. Algo hemos avanzado

jueves, septiembre 30, 2010

Chávez muestra como la victoria electoral roba la democracia -Simón estará orgulloso, seguro-

Después de castigar a toda mi lista de contactos en un día de una huelga que fue convocada porque, aunque ya no tocaba, ya estaba tardando, vuelvo a lo que habitualmente destilan estas endemoniadas líneas. Vuelvo a castigar sólo a aquellos que soportan ser castigados con ellas.
Y vuelvo a los lugares comunes de la ilógica formal y material del gobierno y el desgobierno del mundo. Vuelvo al conflicto eterno entre los que invaden una tierra falsamente basados en sus profecías y los que la defienden falsamente basados en las suyas; vuelvo a una Europa desgastada, desmotivada, preocupada de cuitas insignifciantes y que deja pasar ante sus ojos síntomas preocupantes; vuelvo a América, la América del Norte, con su ascendente Tea Party y su quiebra -¿cuantas veces van ya?- de la esperanza efímera de un gobierno distinto.
Vuelvo la vista a América y a la sinrazón. Y hoy por hoy, hablar de América y sinrazón, es hablar de Hugo Chávez.
Porque el caudillo bolivariano se ha visto atrapado en las redes de si mismo, se ha visto capturado y expuesto en el renuncio que nadie -y mucho menos él, que lo niega por activa y por pasiva- se puede permitir. Porque su afán por subir a los cielos marianos de su revolución, de ascender a las casas celestes de la historia y el recuerdo como alguien singular, le han puesto en el entredicho definitivo, aquel contra el que no puede discutir, contra el que no puede argumentar, contra el que sólo puede maldecir:
Ha ganado unas elecciones -eso no es nuevo- pero su victoria ha dejado de manifiesto lo que negaba. Las elecciones venezolanas han expuesto de forma lacerante y casi ridícula que, mientras Hugo Chávez gobierne, nadie que no sea él podrá ganar las elecciones.
Nunca ganar unos comicios había supuesto perder tanto.
Chavez ha perdido el habla -lo cual para el inagotable conductor de Allo, Presidente es casi un martirio bíblico- porque no hay palabra, no hay explicación que pueda hacer creíble lo que ha ocurrido en las urnas venezolanas.
El 52% de la población ha votado en contra de Chavez -o de su política, o de su revolución, que con el caudillo venezolano no se sabe donde acaba él y donde empieza todo lo demás- Y eso no ha podido negarlo, no ha podido custionarlo, no ha podido rebatirlo. La mitad de la población de su país puede ser para él "reaccionaria", pero ya no son "unos pocos", la mitad de la población de su país puede ser para él "antirevolucionaria", pero no son "unos cuantos elementos dispersos".
La mitad de Venezuela puede no saber, no poder o no querer entender los mensajes y las políticas de Hugo Chávez. Pero eso no hace que deje de ser la mitad de la población de Venezuela.
Eso no es extraño, puede pasarle a cualquiera -por muchos periódicos que se cierren, por muchas cadenas de televisión que se lleven a negro y por muchas emisoras de radio que se condenen al silencio-, es parte del juego democrático, es parte del riesgo democrático. Lo que mantiene mudo al ínclito y feroz promotor de supuesto anticaptilismo socialista furibundo del siglo XXI es lo que es incomprensible: que sigue en el poder.
No hay aritmetica electoral que pueda fingirse democrática que permita que alguien que ha obtenido el 48 por ciento de los votos -la matemática porcentual sigue diciendo que si alguien tiene 52 el otro sólo puede tener la diferencia hasta sumar 100, incluso en la Venezuela de Chávez- obtenga cien diputados más que aquellos que le superaron en votos.
En España, Aznar, ganó por 10.000 votos de diferencia y obtuvo apenas 20 diputados más que sus competidores y se tiraron hablando dos años de la dichosa Ley Dont de los restos.
Cuatro años después, Zapatero ganó por un porcentaje igual de ajustado y el debate se intensificó hasta limites insospechados. Que los que ganan por pocos votos tengan un puñado de diputados de más puede ser injusto y frustrante. Que los que pierden por cuatro puntos porcentuales obtengan cien diputados más sólo puede calificarse como flagrante.
Y por eso debe permanecer callado. Porque ya no puede decir que no ha manipulado la Ley Electoral en su beneficio, ya no puede afirmar a gritos, sermones, discursos y apariciones televisivas que La Constitución venezolana ha sido reformada en beneficio del pueblo y de la democracia.
Porque las elecciones han levantado la última bruma que hacía que Venezuela pareciera una democracia, porque las urnas han disipado la tenue niebla que ocultaba que Chávez es un dictador y Venezuela una dictadura.
Y por eso, sólo por eso, ya nada de lo que diga tiene sentido. Da igual que su teoría sobre la distribución mundial de la energía pueda ser acertada o no, da igual que sus críticas al sistema económico neocolonial de las multinacionales puedan ser justas o no. Chávez sigue teniendo derecho a mantener sus teorías políticas, a defenderlas y a buscar convencer a los venezolanos de ellas. Pero ha perdido el derecho a gobernar.
Hugo Chávez permanece callado porque ya ni siquiera puede tirar del Libertador, de su bolivarianismo mil veces repetido y tremolado. No puede hacerlo porque, en estas circunstancias, es posible que alguien recuerde que el 26 de mayo de 1826, el gobierno peruano de Simón Bolivar retiró a los municipios el derecho de elegir a los alcaldes, prohibió la convocatoria de los colegios electorales e intentó forzar la aprobación de una Constitucíón que le nombrara Presidente Vitalicio y, cuando La Corte Suprema del Perú se negó a hacerlo, la disolvió y proclamó sus "reformas" de manera unilateral.  
El Libertador se conviertió en dictador. Como siempre, como ahora. Alguien podría decir que es precisamente en este momento cuando Hugo Chávez es completamente bolivariano. 

Y él lo sabe. Por eso permanece callado, discreto en su victoria -algo impensable en el caudillo salvador impenintente-, silencioso en el triunfo de su dictadura encubierta sobre la democracia pretendida de su país.
Por eso y por otro error, por otra dificultad que ahora se le antoja insalvable, ineludible. Hugo Chavéz mira a izquierda y derecha y no ve a nadie. Está solo.
Muchos le han comparado con el PRI mexicano pero Chávez no es un partido, no es un club secreto -o no tan secreto- de oligarcas que se organizan para seguir campando a sus anchas mientras ofrecen una proyección en 3D de democracia.
El partido de Chávez es humo, solo sirve para agitar banderas, lanzar vítores y reir chistes. No tiene a nadie para cortar cabezas, para arrojar a los leones; no puede retirarse y poner a un hombre de paja para seguir mandando en la sombra. No tiene capacidad de movimiento, margen de maniobra, posibilidad de relevo.
Su mesianismo le ha impedido hacer su revolución, su personalismo le ha impedido gestionar su ridículo. Su victoria le ha impedido ocultar su dictadura.
Hoy Venezuela ya no es un estado democrático. Y nadie puede negarlo.

Elegía a los intentos

Hoy no lloro por mí.
Sería redundante que las saladas lágrimas que parten de mis ojos
tan sólo me sirvieran para anegar de nuevo los restos de mi alma.

Hoy no lloro por ellos.
Sería irrelevante que aquellos que las vieran no me las entendieran
y aquellos que aún pueden comprenderlas no quisieran ya verlas.
Hoy no lloro por ti, hoy no lloro por mi,
hoy no lloro por ella, hoy no lloro por ellos.

Hoy lloro por el mundo.
Y el mundo que soy yo,
que eres tú, que fue ella,
ya no llora conmigo.

Hoy lloro por nosotros,
aunque ya no existimos.

(en honor a la metaforfosis de un recuerdo, a la muerte anunciada de un intento y al caleidoscopio apagado de una idea)

miércoles, septiembre 29, 2010

Piquete informativo 4

"2. El contrato para la formación tendrá por objeto la adquisición de la formación teórica y práctica necesaria para el desempeño adecuado de un oficio o de un puesto de trabajo que requiera un determinado nivel de cualificación, y se regirá por las siguientes reglas:
a) Se podrá celebrar con trabajadores mayores de dieciséis años y menores de veintiún años que carezcan de la titulación o del certificado de profesionalidad requerido para realizar un contrato en prácticas".
 
¡Y vuelta la burra al trigo! O sea que acceden al mercado laboral en idénticas condiciones aquellos que ha apostado por la preparación que aquellos que no. O sea, que resulta que el que ya tiene una parte del camino de la formación recorrida (los contratos en prácticas) reciben la misma remuneración y las mismas condiciones laborales que los que, por unos motivos u otros, no la tienen (los contratos de formación). O sea, que seguimos considerando elitista potenciar la preparación y el esfuerzo y haciendo que la igualdad beneficie a aquellos no hacen nada por ganarla para los demás.
 
Pero, ¿qué motivo es ese para hacer una huelga? Yo ya no estoy en esas edades. A mi no me afecta ¿Voy a perder pasta por eso?
¡Eso, que los contraten y así no harán botellones que me molestan mientras estoy tomándome mis copas los viernes por la noche o echando mi polvete el sábado! ¡Que los otros no dan problema! ¡Y a mi que me importa el futuro de esa gente!

Piquete informativo 3

"Las empresas que contraten, hasta el 31 de diciembre de 2011, de forma indefinida a trabajadores desempleados entre 16 y 30 años, ambos inclusive, con especiales problemas de empleabilidad, inscritos en la Oficina de Empleo, tendrán derecho a una bonificación en la cuota empresarial a la Seguridad Social, de 800 euros durante tres años o, en su caso, por su equivalente diario.
A estos efectos, se considerará que tienen especiales problemas de empleabilidad a aquellos jóvenes que lleven inscritos como desempleados al menos doce meses y que no hayan completado la escolaridad obligatoria o carezcan de titulación profesional.
Cuando estos contratos se realicen con mujeres, las bonificaciones indicadas serán de 1.000 euros o su equivalente diario".
 
¡Anda, leches! osea que si mi empresa por motivos técnicos, de productividad o técnicos me tiene que despedir y luego comienza a irle bien a los seis meses. puede sustituirme por un Nini que ni siquiera haya completado la escolarización básica. nadie la obliga a volver a contar preferencialmente conmigo. Así que ya no sólo tenemos que soportar que nos los coloquen nuestros jefes por cuestiones de sangre o enchufe, sino que además les pagan por ello.
A lo mejor tengo que hacer la huelga para que se bonifique -si es que hay que bonificar a lguien- por contratar a los que se han esforzado por labrarse un futuro, a los que han perdido el tiempo y el ocio en adquirir una formación y no potenciar que no se haga nada y luego el estado te ayude a lograr un empleo.
A lo mejor hasta tengo que hacer la huelga para que no se penalice la preparación y la experencia y se permita que aquellos que han hecho de la irresponsabilidad su forma de enfrentarse al mundo se despierten de lo que sólo puede calificarse como el sueño de los injustos.
A lo mejor hay que hacer huelga para evitar que, cuando la destrucción de empleo afecta más estadísticamente a los varones se bonifique la contratación exclusivamente de mujeres.
 
¡Pero no! ¡yo no tengo hijos ni quiero tenerlos! ¡mi descendencia no se sentirá afectada por esa reforma! ¡Que hagan huelga los padres, las madres, los tíos y las tías, de aquellos que han estudiado y ahora se ven perjudicados por esa injusticia! ¡Yo no voy a perder mis 120 euros por ellos! ¡Yo soy mujer, sólo tengo que ocultar mi carrera en mi curriculum!

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