sábado, abril 04, 2015

La Pasión según la acusación del Auditor Militar (parafraseando a Aaron Sorkin)

Los hechos del caso son estos.
A mediodía de un día indeterminado del año 34 del mandato imperial de César Augusto las autoridades llevaron a cabo una ejecución masiva de presos políticos en el monte Gólgota de las afueras de Jerusalén. Dentro de ese acto, dos verdugos que no contaban con la ciudadanía romana, desnudaron y arrojaron al suelo a un hombre conocido como Joshua en su localidad natal de Nazaret, le ataron a un madero brazos y piernas, colocaron sus pies sobre un escabel de madera, fijaron el madero a otro de mayor longitud y lo izaron para que muriera en cumplimiento de la condena por sedición dictada por el Gobernador de Judea, Poncio Pilatos.
Unas horas después, en cumplimiento del protocolo habitual en estas ejecuciones, quebraron las piernas del reo y lancearon su costado para acelerar su muerte en un gesto considerado por Roma un acto de piedad.
Instantes después el reo se ahogó en su propia sangre, murió y tras comprobarlo, los legionarios encargados de la vigilancia permitieron a sus amigos y familiares descender el cuerpo.
Estos son los hechos de este caso y son irrefutables.
Así es.
La historia que les he contado es justo la misma que les contarán aquellos que rezando ante el único muro que queda en pie de su templo no le reconocen como otra cosa que un loco y los que, sentados en las salas del Vaticano, le consideran algo más. 
Y lo que es más, la historia también demostrará que la ejecución tuvo lugar por voluntad de Caifás, Sumo sacerdote judío de la época, y Herodes, tetrarca de Galilea, que enviaron a Joshua a Pilatos con el móvil y la intención de matarle.
La defensa de Joshua intentará realizar algunos trucos de magia.
Les dará instrucciones erróneas, les confundirá con historias sobre rituales, profecías y mitos y les deslumbrará con términos que suenan más divinos que humanos como “Resurrección”, “Cordero de Dios”, “Redención”  o “Mesías”.
Quizás hasta intente meter en el saco a algunos que nada tuvieron que ver en el asunto como antiguos profetas ya muertos o futuros apóstoles aún no nacidos.
No tendrá pruebas en absoluto, pero durante los próximos dos mil y pico años va a ser entretenido.
Y cuando lleguemos al final ni toda la magia y la teología del mundo habrá sido capaz de distraer su atención del hecho de que Joshua Ben Joseff está muerto y de que dos verdugos le mataron por orden de Caifás para proteger el poder religioso y de Pilatos para salvaguardar el poder político.
Estos son los hechos del caso. Y son irrefutables.

Paráfrasis del guión de A Few Good Men. Aaron Sorkin

viernes, abril 03, 2015

Cuando es una vergüenza que solo sea un fake

El gestor de la cuenta de Twitter de la Guardia Civil sube un cartel de una supuesta campaña contra la violencia domestica -yo prefiero dentro del entorno afectivo, pero eso es cosa mía- y se lía la marimorena. Las altas jerarquías de feminismo radical patrio se echan las manos a la cabeza y tras ellas todos aquellos que creen que el progresismo les obliga a apoyarlas en todo lo que dicen y hacen.
¿Qué decía el cartel?
"Cuando maltratas a un hombre, dejas de ser una Mujer" y el benemérito tuitero apostillaba en su comentario "Tolerancia cero hacia el maltrato en todas sus formas y variantes, DENUNCIA, no lleves la procesión por dentro".
¿Cual es el problema?
Dicen que equipara la violencia contra la mujer con la violencia contra el hombre.
Es que es equiparable. Los treinta y dos hombres muertos oficialmente a manos de sus parejas entre 2012 y 2014 tendrían mucho que decir al respecto. Claro que no pueden hacerlo porque están muertos. Muertos a manos de mujeres.
Pero no hablo de cifras. Hablo sobre todo de actitudes.
Si hay mujeres que piensan que pueden engañar y humillar pública o privadamente a sus parejas, riéndose de ellos a sus espaldas y manteniendo su relación solo por cuestiones de "intendencia" y no piensan que es maltratarles, el problema lo tienen ellas, no el tuitero de la Guardia Civil.
Si hay mujeres que piensan que enganchadas de su inseguridad pueden someter a sus parejas a un continuo acoso emocional con ataques de celos, gritos y broncas continuas, control de sus comunicaciones, injerencia en sus espacios privados y no son conscientes de que eso es un maltrato psicológico, el problema lo tienen ellas, no la cuenta de Twitter de la Benemérita.
Si hay mujeres que escudadas en "su compleja sensibilidad", mantienen en un baile emocional y afectivo constante a los hombres que las aman, usándoles como títeres, negándoles el respeto mínimo a un ser humano que supone decirles la verdad, ignorando el sufrimiento, el dolor y la humillación que les provocan y piensan que tienen derecho a ello y eso no es maltrato, el problema lo tienen ellas no el creador del fake que se subió a la cuenta del Instituto Armado.
Si hay mujeres que creen que en virtud de su necesidad de "autoestima" pueden engañar constantemente a sus parejas, tirarse a todo lo que se mueve y luego volver a casa como si nada ocurriera negándoles la dignidad y la posibilidad de elección sobre si quieren seguir conviviendo con alguien que les trata así y eso no supone maltratarles porque no se enteran, el problema lo tienen ellas, no el mensaje escrito en el fake.
Si hay mujeres que creen que es su potestad inalienable usar sus "armas de mujer" para someter a los hombres que las aman a chantajes sexuales o a promesas e insinuaciones de relaciones que nunca piensan consumar para tenerlos interesados y lograr sus fines y objetivos y piensan que eso no es maltrato, el problema lo tienen ellas, no los que creemos que el mensaje del fake es justo y necesario.
Si hay mujeres que creen que los gritos, las bofetadas, los engaños, las faltas de respeto, los desprecios, las manipulaciones, la culpabilización, el control, las mentiras y, en definitiva, todo lo que si les hicieran a ellas les provocaría dolor, humillación y sufrimiento son su "derecho de mujer" cuando ellas las ejercen contra los hombres y no es equiparable a cuando ellas lo sufren. El problema lo tenemos todos.
Que estén seguras que esas bisabuelas cuya memoria de mujer maltratada dicen defender se revolverán en sus tumbas y que las cincuenta mujeres muertas a por el maltrato de sus parejas el pasado año les escupirían en la cara si estuvieran vivas.
Porque a quien sufre el maltrato le importa un carajo el sexo de quien le maltrata. No iban a perdonarlas por ser mujeres.
Así que el problema no es que se haya colado un fake en la cuenta de Twitter de la Guardia Civil. El problema es que ese mensaje tenga que llegar a las redes en un fake.
Y quien lo vea de otra forma, por favor, que me lo intente explicar.


Un pacto nuclear que hace del mundo una aliteración

Mientras nosotros nos despertamos saturados de dianas floreadas y nos acostamos al ritmo de cornetas y tambores procesionales, el mundo cambia.
Los cinco países del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas llegan a un acuerdo nuclear con Irán, otrora miembro impenitente del Eje del Mal inventado por Bush y de la resistencia anti imperialista ficcionada por ellos mismos. 
Sí, el mundo cambia.
Y junto a ellos Alemania que, curiosamente, sin que nadie tenga mucho que decir, se arroba el derecho de representar los intereses de la Europa de los 27 aunque luego la que pose junto a la bandera del cielo estrellado sea de nacionalidad italiana. 
Sí, el mundo cambia.
Y el gobierno israelí y su recientemente reelegido Primer Ministro Netanyahu, se mesan los cabellos y se rasgan las vestiduras mientras Estados Unidos, su presidente y sus lobbies de presión, hastiados de la eterna canción de victimismo de su cada vez más molesto aliado, miran a otro lado. 
Sí, el mundo cambia.
Y los monarcas absolutos de suníes de Arabia Saudí, Kuwait, Los Emiratos Árabes y Qatar, que matan tantos homosexuales y lapidan y flagelan tantos adúlteros como los ayatolas iranís se quejan y protestan al ver que no es solo su petroleo sino también el de otros el que genera comprensión y ganas de diálogo aunque la Sexta Flota sigue anclada en sus puertos. 
Sí, el mundo cambia.
Y el presidente iraní y su ministro de asuntos exteriores sonríen por el éxito ignorando el rugido de furia de su estamento religioso en las mezquitas y los minaretes por la blasfemia que supone la alianza con el demonio infiel. 
Sí, el mundo cambia.
Y Rusia y China sonríen abiertamente en la foto en lugar de mostrarse como los forzados convidados de piedra después de haber llevado la situación al límite forzando vetos a las sanciones a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU  y haber apoyado abiertamente al gobierno de Teherán en su programa nuclear. 
Sí, el mundo cambia.
Después de la revolución de 1979 en Irán que privó a Estados Unidos de su dictador títere, el sha Mohammad Reza Pahlevi, después de emprenderla a tiros con secuestradores y rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, de armar a Sadam Hussein hasta los dientes en Irak para descabalgar a los ayatolas del alazán del poder, de forzar una aciaga y desastrosa intervención de los cascos azules en Líbano para romper el dominio de Irán a través de Hezbollah en el valle de la Becah, de forzar la invasión de Afganistán para romper el eje chiita/taliban y salir escaldados, de aceptar y hacer la vista gorda a la operación de asesinato de científicos nucleares iranís que emprendió Israel en cuanto supo que había un gramo de uranio enriquecido dentro de las fronteras de la antigua Persia, Irán y Estados Unidos se sientan, hablan y llegan a un acuerdo.
Sí, el mundo cambia.
Una potencia agotada de la guerra en mil frentes, respaldada por otras que ya no lo son y no podrán volver a serlo ceden ante las demandas de un tradicional aliado de sus potencias enemigas que ahora son las que cortan el bacalao aunque mantienen la apariencia de que el imperio permanece intacto mientras los países que habían puesto su apuesta de supervivencia en la alianza incondicional con los países poderosos observan con miedo como ya no se pone tanto interés en defenderles.
Sí el mundo cambia.
Pero suena tanto a Roma, el Sacro Imperio romano germánico, el Imperio Español, el Imperio Colonial inglés o el auge y caída del III Reich que da igual que sea la religión, el oro, el dominio del mar, el carbón y el acero o el petróleo lo que haga que el mundo cambie y se redibuje.
Sí, el mundo cambia. Pero la historia no. La historia siempre se repite.
No hemos aprendido nada.

jueves, abril 02, 2015

Cuando el falso rescate griego niega el capitalismo

"Hay que pagar las deudas". Y con eso parece que se puede comprar toda la campaña desatada por los voceros del conservadurismo español contra otro tipo de políticas económicas personalizadas en el eterno ejemplo del actual Gobierno griego.
Pero como todo vocero se dedican a las frases cortas y los eslóganes y no a las explicaciones. Parece que ese sacrosanto principio del capitalismo liberal -muy justo, por otro lado- lo explica todo pero lo único que hace es ocultar que no es está cumpliendo el principal principio de ese sistema económico que tanto defienden. No del comunismo, ni del estatalismo, ni siquiera de la economía feudal. El principio básico del capitalismo.
"La actividad económica es fruto de la iniciativa y del riesgo privado y el Estado no debe intervenir en ella en ningún sentido". Y no lo digo yo. Lo dijo Milton Friedman.
Que ¿por qué incumplen ese principio?. Muy sencillo porque ahora, como quien en la cosa nada tiene que perder, Paulo Noguiera Bautista, uno de los directores ejecutivos del FMI reconoce que "dieron dinero para salvar a los bancos alemanes y franceses, no a Grecia".
O sea que los estados intervinieron para salvar la iniciativa de las consecuencias que su propias decisiones de riesgo especulativo habían provocado en sus finanzas.
El dinero dado por los gobiernos de Merkel y Sarkozy e incluso por el gobierno español pasaron por el Gobierno griego de Samaras para volver a los bancos alemanes y franceses y cubrir sus enormes agujeros. La deuda griega solo fue una excusa, el gobierno griego solo un intermediario y una cortina de humo para hacer un rescate de su propia banca.
Si nadie había obligado a Credit Lyonnais o al Deutsche Bank a comprar deuda griega ¿por qué hay que rescatarlos?, si nadie les forzó a dar créditos a una sucesión de gobiernos corruptos de uno y otro signo en una Grecia en la que meter el dinero en la caja pública era el deporte preferido del PSOC y Nueva Democracia, ¿por qué hay que cubrir sus pérdidas?
Si se defiende el capitalismo liberal, ¿por que se actúa contra él a espaldas de la opinión pública y utilizando la miseria de un país como cortina de humo?
Por eso el nuevo Gobierno griego les crispa, les pone de los nervios. Por eso no hay vocero conservador que no cargue contra él con argumentos que bordean el ridículo. Por eso no se puede gastar el dinero del rescate en los griegos, ni en evitar su miseria, ni en sus servicios públicos.
Porque nunca se ha dado todo ese dinero para salvar a Grecia, porque ese nunca fue el objetivo y si alguien se da cuenta sabrá que ellos son los primeros que están hundiendo el sistema que defender y encima lo hacen sin luz ni taquígrafos, a traición y por la espalda y que el fracaso de ese sistema no esculpa de Grecia sino de al avidez irresponsable de sus bancos.
Así que el próximo conservador español que tire del consabido "hay que pagar las deudas" para justificarlo todo y cargar contra laactitud del Gobierno griego que antes se recite ese otro axioma de "quien está capacitado para asumir un riesgo, lo es para afrontar las consecuencias".
Y que decida lo que es más liberal capitalista..

miércoles, abril 01, 2015

Elecciones, populismo y el rito de la incoherencia

Hace un año, cuando el flujo de sufragios cambió de forma inesperada en las urnas para las elecciones europeas, surgió un concepto que saturó las portadas de los periódicos y las cabeceras de los informativos: populismo. Algo rescatado de los tratados de teoría política que, convenientemente simplificado para uso cotidiano, venía a significar obtener votos diciendo y haciendo lo que la gente quería oír.
Podemos, el nuevo partido, era populista por proponer medidas que le gustaban a los ciudadanos y no sumarse al carro de la necesidad de austeridad económica repercutiendo siempre los mismos bolsillos y servicios,
Ahora se acercan a pasos agigantados las elecciones y los gobernantes olvidan lo dicho, no se aplican el mismo filtros de "seriedad" que exigían a otros y se lanzan a medidas que dejan boquiabierto después de todo lo dicho y lo leído.
Los impuestos que antes era imposible bajar, que el déficit obligaba a elevar, de repente se bajan.
¿No es eso lo que demandaba el ciudadano?, ¿no es eso populismo?, ¿no es eso un engaño populista puesto que en realidad no se trata de una rebaja porque ni siquiera compensa las subidas anteriores aunque deje en el ciudadano la sensación de que ha habido una rebaja?
La atención primaria sanitaria, que era imposible mantener para los inmigrantes sin papeles porque suponía una ruina para la Seguridad Social, se recupera.
¿No es eso darle a los ciudadanos lo que han demandado con manifestaciones y reivindicaciones pero que era imposible conceder por pura responsabilidad?, ¿no es eso renunciar a "la obligación de garantizar la mejor asistencia posible a los españoles antes que a ningún otro", como se dijo en su momento sobre la exclusión sanitaria de los sin papeles?, ¿no es eso populismo?
Y a eso se añaden una serie de acciones menores como el descenso de las multas de tráfico y estacionamiento, la repentina apuesta de Aguirre por el aumento del gasto público, las oportunas aperturas de nuevas estaciones de metro con nombre de guitarrista flamenco y todo lo necesario para que los ciudadanos tengan la impresión -falsa, por supuesto- de que su gobierno se preocupa por ellos.
¿No es eso populismo? La respuesta se omite por obvia porque encaja perfectamente en la definición que los mismos que ahora adoptan esas medidas dieron del populismo cuando estas eran medidas eran reclamadas por los ciudadanos y propuestas por otros partidos.
Pero tampoco sorprende. Lo hacemos siempre. Lo hacemos en todos los ámbitos y a todos los niveles.
Exigimos un respeto que no damos, somos capaces de ignorar los sentimientos de los demás durante todo el tiempo que nos venga bien pero en cuando alguien ignora los nuestros durante quince segundos le acusamos de insensible, antipático y malvado. 
No damos lo que pedimos, no aceptamos que nos exijan lo que nosotros estamos exigiendo a los demás, consideramos independencia buscar que los demás se ajusten a nuestras vidas y egoísmo que los demás quieran que nos ajustemos a la suya, Demandamos atención pero se la negamos a los otros y nos molesta no ser permanentemente el centro de atención, incumplimos las promesas hechas pero exigimos que los demás mantengan su palabra, pedimos comprensión y no la damos, solidaridad y no somos solidarios, amor y no amamos...
Algo  muy nuestro. Un vicio que nos empeñamos en repetir una y otra vez.
Y, claro, nuestros gobiernos, que no son muy diferentes de nosotros, también lo hacen.
Se llama incoherencia.

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