jueves, noviembre 12, 2015

Absurdos y tontunas de todos en lo de Catalunya.

Que me resistía yo a escribir de esto de la secesión catalana porque está el patio tan lleno de incongruencias que resulta difícil discernirlas.
Vayamos por partes. 
Aquí todo el mundo habla de democracia. 
Pues para empezar, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no es demócrata ni por aproximación lejana, al menos en este asunto en concreto.
Porque quien se opone a la Constitución para separase de ella no se opone a la democracia. Hace uso de ella para crear otro estado democrático que nada tiene que ver con España -algo que aunque en su mente unionista sea inconcebible, en el mundo real es posible-. Y él lo sabe. Mas no quiere la Constitución española, pero eso no significa que no sea constitucionalista -de otra constitución, la catalana, pero constitucionalista-. 
Y desde luego no se puede decir que los independentistas son dictatoriales porque hay un amplio porcentaje de catalanes que no quieren la independencia. La democracia se basa en la mayoría, aunque esa mayoría sea de un solo voto. Esas son las reglas del juego. Y quien no las acepta cuando no es a su favor es quien no es demócrata.
Pero sobre todo no es demócrata porque él es quien tiene la potestad de convocar un referéndum para escuchar la auténtica voluntad de los catalanes y se niega a hacerlo.
Pero no hagan sonar los independentistas las campanas de la Basílica de Montserrat porque Artur Mas tampoco es demócrata.
Por la sencilla razón de que la voluntad popular catalana nunca ha sido consultada con la respuesta única y directa de sí quiere la independencia o no. Que diga que sigue "el mandato popular del pueblo catalán" porque ha ganado unas elecciones y en su programa figura esa hoja de ruta es tan tendencioso y manipulador como afirmar que la Alemania de 1931 legitimaba los campos de exterminio porque votó a Hitler en unas elecciones manipuladas, tendenciosas y sin la mitad de los partidos en liza.
Así que en esto, ninguno de los dos ha demostrado ser demócrata y ninguno de los dos tiene derecho a intentar arrimar el ascua de la democracia a la sardina de su ideología.
Todos hablan de manejos, cortinas de humo y distracciones.
Los unionistas acusan a Mas de usar el independentismo como cortina de humo para ocultar la corrupción de Convergencia y se preguntan ¿quieren los catalanes la independencia de manos de un corrupto?. Pero no hacen la pregunta reversible ¿quieren los unionistas defender la unidad territorial de la mano del líder del partido más corrupto de la historia de la democracia española?
Empate sin goles.
Artur Mas oculta sus corruptelas, Rajoy su pésima gestión, Mariano lo usa de parapeto para la insostenible corrupción de su partido, Artur para ocultar la ineficacia de un gobierno autonómico que es el peor desde los tiempos del cólera, que diría el literato.
Y para terminar la faena de momento, unos matices de esos que escuecen porque nadie quiere caer en ellos.
Primero.
El independentismo es una ideología, pero el unionismo también lo es. Rajoy vende la unidad de España como una realidad indiscutible que debe defender todo español por el hecho de haber nacido dentro de las fronteras de la antigua región romana de Hispania. Es mentira, lo repito, es una mentira del tamaño de la Catedral de Santiago de Compostela.
El unionismo es una ideología política como lo es el federalismo o el independentismo. Y si se me apura es una ideología más perversa y dictatorial porque no cuenta con la opinión de los ciudadanos.
Segundo.
El respeto de la legalidad vigente es un argumento tan absurdo como cambiar de tumbona en el Titanic. Todo país que se secesiona rompe con la legalidad vigente, debe hacerlo, es su obligación, es inherente al hecho de la secesión. Desde los visigodos del Concilio de Toledo que rompieron con el Imperio Romano, hasta las Juntas que se sublevaron contra el gobierno de José I, rey legítimo de España impuesto por los franceses -por poner dos ejemplos muy patrios y españolistas-.
Y tercero.
Un proceso de independencia o cambio no se vincula a una persona por definición. Lubumba encabezó la independencia del Congo y fue apartado por la tremenda del mismo, Marat, Danton y Robespierre vieron drásticamente interrumpidas sus existencias cuando aún no se había concluido el proceso revolucionario francés, El Che se apartó del proceso revolucionario cubano -que en realidad era una independencia encubierta de los Estados Unidos- mucho antes de que concluyera- Así que Artur Mas no tiene derecho a vincular la secesión a su persona.
En esto gana Rajoy dos a uno. Pero seguro que Mas consigue en breve empatar en incongruencias y forzar la prorroga.

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