sábado, abril 18, 2015

En Khan Younis vuelan

Hoy saltan
Giran sobre los gastados bastiones de la Franja de Gaza. Vuelan bajo el sol del desierto. Saltan como si no hubiera otra cosa que hacer, giran como si fueran jóvenes, vuelan como si fueran sabios.
Ya llegarán aquellos que les enseñen a morir y matar por su dios, a hacer saltar a otros en miles de pedazos, a volarse a sí mismos, a girarse los rostros a toda razón, a cualquier argumento, en aras de una victoria que nunca ha de llegar, buscando un paraíso que nunca va a volver.
Pero hoy saltan.
En el aire y bajo el sol de Palestina saltan, giran y vuelan.
Como si fueran niños. Como si nadie fuera nunca a obligarles a pisar otra vez el suelo eternamente manchado de sangre de su tierra.
Saltan, giran y vuelan.


Foto: MOHAMMED SABER (EFE)

viernes, abril 17, 2015

El sueño del mercenario

Me voy.
Tomo todo lo que tengo que no es nada y todo lo que soy, que es lo poco que me han dejado ser, y me voy.
Vuelvo a la guerra, a mi guerra. Donde los amigos lo son aunque saben que tendrán que salvarte la vida. Donde los enemigos te disparan, te persiguen y matan porque son enemigos. No es nada personal.
Me voy.
Tomo mis armas oxidadas y mi pluma gastada, lo poco que el amor y la paz no se llevaron aún de mí ni de mi alma, y me voy.
Vuelvo a la guerra, la guerra que dejé. Donde ninguna bala lleva tu nombre escrito porque todas las balas tienen demasiados apellidos impresos en sus fundas, donde no miras a la espalda porque quien va a por ti te ataca desde el frente.
Donde el amor estalla en una bomba y la amistad se quiebra en un disparo. Donde no se leen tus palabras pero se escuchan todos y cada uno de tus gritos, donde está permitido perseguir con un arma a un hombre que te arranca la vida. Donde lloras y matas, donde ríes y mueres.
Me voy. Tomo todo lo que me queda de lo que soy, lo que fui y lo que quise ser y me vuelvo a mi guerra. Y entonces me despierto.
Y comprendo que ya no existe guerra. Que morimos de miedo, que matamos de pena.
Ya no hay guerra y no hay paz. Ya no hay vida y no hay muerte. Ya no hay nada que dar pues nada se devuelve.
Recuerdo que he sido mercenario que lo hizo por dinero, francotirador que ajustó su disparo para cada objetivo, guerrero que lo hizo por furia y altivo caballero que lo hizo por honor.
Recuerdo que he escrito por miles de motivos, que he usado la pluma como arma por cientos de causas y banderas. Comprendo que he cargado palabras, he disparado frases, he amartillado párrafos y cebado todo tipo de textos para usarlos como arma arrojadiza en todas mis batallas, en todas mis derrotas, en la guerra infinita que ha librado mi vida contra mí misma alma.
Y ninguna me sirve y ninguna me basta. Y todas se encasquillan y me fallan el blanco, pierden la trayectoria y yerran su objetivo.
Porque la única victoria es que una mujer conduzca treinta millas, aparque, atraviese las losas de ese patio de armas en el que espero cansado la batalla del día y me abrace y me diga: te quiero, no importa lo que temas, te quiero. No importa lo que digas o pienses, te quiero.
Y eso no pasará.
Así que me despierto y comprendo que no me voy a ir. Que ya no queda guerra a la aún yo pueda regresar. La guerra ha terminado y ya la hemos perdido.
Todos, incluso y sobre todo, aquellos que quisieron y quieren escapar de otras guerras.
(nota: yo lo he escrito con el Take it all de Adele. Vosotros leedla escuchando lo que os de la gana)

lunes, abril 13, 2015

Y un piso demostró que Rouco no es el voz de su dios

"Cuando se habla en nombre de alguien hay que tener muy claro que siempre estás diciendo las palabras de otro".
Es obvio que el bueno de Henry Wotton, diplomático del siglo XIX, no tenía en mente al cardenal Rouco Varela cuando dijo esa frase pero la verdad es que, dado lo que ha hecho y hace el hasta hace poco vocero divino para España, le viene al pelo.
Rouco, que se había acostumbrado a ser la incontestada voz de su dios en España, el metatrón patrio, está ahora dando tumbos. Se marcha ofuscado, enfadado y llenando su boca de exabruptos, cuando Francisco, el jesuita, le dice que se acabaron sus tiempos al frente de la iglesia española; se refugia en un piso de lujo más caro que algunos palacetes de sus antecesores medievales y se niega a dar la cara ante las críticas.
Pero de toda esta historia lo que menos importa es lo que haga Rouco, sus rabietas seniles o su ofuscada jubilación. Lo que importa es lo que hacen los cristianos españoles.
Los cristianos españoles protestan, por fin protestan por algo. Por fin le reclaman algo a sus jerarquías. No se trata de protestar contra otros, contra los ateos, los rojos, los descreídos o los gobiernos que según ellos los discriminan, se trata de protestar contra alguien que se dice cristiano y no actúa como tal.
Desde las revistas a las organizaciones, desde los curas y teólogos españoles hasta los prelados vaticanos, le arrojan a la cara los evangelios, los principios cristianos, la imagen de su iglesia y todo lo que tienen a mano para recordarle que no puede enrocarse en su furia, su riqueza y su recientemente estrenada misántropa para hacer lo que le venga en gana, que el era el portavoz de la iglesia, no la iglesia en sí misma, que el solo hablaba por su dios pero no era su dios.
Y es un cambio. Un cambio radical -ahora que asusta tanto lo radical, según parece-. Un cambio que parte de un argentino que ha decidido llamar las cosas por su nombre, una mutación que ha hecho que la política vaticana de un giro y apunta a un lugar diferente.
Los cristianos españoles hasta le preparan un escarche, ¡lo nunca visto desde que un tipo galileo cogió una fusta y la emprendió a mamporros en un templo de esas tierras!
Rouco Varela es el perfecto ejemplo de una jerarquía española que lleva demasiado tiempo fingiendo que los que ellos quieren, que lo que a ellos les conviene, es la voz de su dios. Y les ha servido durante siglos. Pero ahora parece que no, que ya no. Ahora ya no cuela que toda palabra de Rouco es palabra de dios.
Francisco, su política y sus palabras han enterrado la proverbial resignación cristiana. A lo mejor aún mantiene que hay que resignarse ante los designios ocultos de su dios invisible, pero no ante los excesos de sus más que visibles prelados. 
Ahora los cristianos españoles saben, porque lo dice y lo demuestra su pontífice, que protestar no es pecado, que exigir coherencia no te arroja al infierno, que querer cambiar su iglesia no les condena por los siglos de los siglos.
Van bien. Ojalá les dure y lo apliquen a otras muchas cosas.

jueves, abril 09, 2015

Mariano y la promesa simple como excusa electoral

Dicen los que presumen de saber lo que hay en la cabeza de nuestros gobernantes que el ínclito Don Mariano, el presidente que nuestros sufragios pusieron en Moncloa, confía en ser reelegido si en lo que queda de año se crean 800.000 puestos de trabajo.
Porque dicen que Don Mariano considerará así que cumplirá su promesa electoral mas rutilante, más reiterada, más recordada. Esa que hizo cruzado de brazos ante una oficina del desempleo: "cuando yo gobierne, bajará el paro".
No sé si considerar que Don Mariano es simple por naturaleza y cree que el hecho de que haya un parado menos que cuando accedió al Gobierno en 2011 puede compensar todo lo que ha hecho y ha dejado de hacer en otros asuntos. 
A lo mejor es tan limitado que superar en un empleado a su némesis y obsesión José Luis Rodríguez Zapatero le hace creer que lo ha hecho bien, le hace irse tranquilo a la cama pensando "le he ganado, lo he hecho mejor que él, soy mejor presidente que los socialistas" y con eso tiene bastante.
Pero me temo que el problema de la percepción de Don Mariano es otro. Me temo que lo que pasa es que piensa que los simples somos nosotros y que nosotros consideremos su promesa como una promesa simple y no compleja
Y por eso cree de profundis que si pasa y repasa ese dato, ese único parado menos, por delante de nuestros ojos, ávidos de contemplar la salida de la crisis, nosotros consideraremos que ha cumplido sus promesas, no nos daremos cuenta que más del 70% de esos puestos de trabajo no son a jornada completa, son contratos de días e incluso horas, cobran un 35% menos de sueldo medio del que se cobraba en 2011, que son puestos que tienen menos seguridad jurídica y más precariedad salarial.
Y de paso que hará que nos olvidemos de todo lo demás. 
De que todos lo miembros de su Guardia de Korps política han metido la mano en la caja pública, de los sobres de Génova, del desmantelamiento de la sanidad pública, de las subidas de impuestos, de la política de convertir la educación en un negocio y mecanismo de adoctrinamiento, del despilfarro en corridas de toros mientras se recorta en becas, del ataque frontal contra la actividad política social, del abandono de las personas dependientes, del rescate bancario, de la carga xenófoba de su política de inmigración, de su estalinista intento de control de los medios de comunicación, de su amnistía fiscal a los grandes defraudadores, de su política de enfrentamiento autonómico,... ¿sigo?
Me temo que ese intento de Don Mariano es creer que si nos puede decir "Veis, he cumplido mi promesa, el paro ha bajado" cuando la sociedad española le eche en cara cualquier otra cosa podrá decir lo de siempre "Yo lo he hecho mejor que los socialistas".
Yo no le voté así que me limitaré a torcer el gesto con disgusto y seguiré sin votarle, pero aquellos que le dieron sus votos quizás, solo quizás, deberían contestarle "le pusimos en Moncloa para que lo hiciera bien. No nos sirve que solamente lo haya hecho un parado mejor que José Luis Rodríguez Zapatero. Él es su obsesión, no la nuestra".
Pero eso también me temo que no pasará.

domingo, abril 05, 2015

La carta póstuma de Judas Iscariote

Soy Judas Iscariote, el zelote.
Este es mi testamento, mi última carta a un amigo que nunca la leerá porque está muerto y yo contribuí a su asesinato:
Joshua, chaval, la hemos cagado.
Eso que decías de que nos amaramos los unos a los otros, no te lo decía Yahve, te lo dictaba el sentido común.
Eso que defendiste de "al César lo que es del César y Dios lo que es de Dios", no lo escuchaste de los labios de Adonai. Era tu raciocinio más básico el que te lo susurraba al oído porque todos sabemos que la religión es algo personal y no social y el gobierno es algo que ha de ser ético y no moral.
Lo que dijiste de "más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos", era un acierto completo. Porque los ricos no piensan en los demás, ni en dios, ni en la justicia, ni en el futuro. Pero no venía de los labios de Yahve, sino de ese sentido de justicia y amor que tu padre, el de verdad, el hombre que aceptó por amor a una supuesta virgen embaraza, te inculcó a lo largo de los años. Yo estaba allí, yo jugaba contigo. Lo recuerdo.
¿Y lo de "no he venido a traer la paz sino la espada"?. ¡Eso era una frase gloriosa! Pero no te fue susurrada por antiguos profetas al oído ni gritada a los cuatro vientos por el Dios de La Zarza. La escribieron tus ojos al ver violadas a las hijas de Judea y Galilea por soldados romanos, esclavizados a los samaritanos por los propios judíos, masacrados a los niños por la locura paranoica del tetrarca Herodes protegiendo su trono.
Íbamos bien Joshua, ¿cómo llegamos a esto?, ¿cómo pudimos cagarla de esta manera?
Las voces que escuchabas tan solo eran la razón, la justicia y el dolor. Y tú metiste a Dios en esto.
Nunca sabré si lo creías de verdad o solo era una estrategia para darle importancia a tu mensaje. Pero la jodiste hasta las trancas. Y yo, que fui tu amigo desde el principio, la jodí contigo por confiar en ti y entregarte para que tu estrategia funcionara.
Les quiero. Les quiero a todos. Quiero que sean libres, quiero que sean humanos, quiero que sean felices.
Pero sé, como tú lo sabías, que tienen que cambiar, que tienen que luchar, que tienen que arriesgarse para hacerlo. Pero sé que están solos y obligados a hacerlo por sí mismos.
¡Y tú les diste a Dios!
Ahora no cambiarán, implorarán que Adonai les cambie desde dentro: ahora no lucharán, rogarán que Yahve les gane las batallas. Y no se arriesgarán, esperarán que dios imponga la justicia.
Y los ricos, los fuertes y los poderosos repetirán hasta convencerlos de ello que todo lo que ocurra "es la voluntad de Yahve", "El mensaje de Adonai", "El plan de Dios", que él decidirá, salvará y castigará. Y lo harán porque saben, como tú y como yo, que ningún dios va a bajar a imponerles justicia, que ningún dios ha accedido nunca a la realidad de la existencia.
La cagaste Joshua.
Te pido por favor que nunca resucites y si lo haces, te escondas, te alejes y mueras con María rodeado de hijos. Te pido por favor que nunca asciendas a los cielos elevado por Dios en cuerpo y alma.
Necesitan estar solos. Necesitan saber que nadie les ayuda. Necesitan vivir, luchar y arriesgarse por sí mismos.
Salom por los siglos de los siglos, Joshua. Te quiero.

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