domingo, abril 08, 2012

Cinco palabras que hacen de Córdoba un engaño


“Entre las 13.30 y las 17.30 horas de1 8 de octubre de 2011, el imputado José Bretón Gómez, mayor de edad penal, teniendo a su cuidado a sus dos hijos de 2 y 7 años de edad, José y Ruth Bretón Ortiz, por acuerdo con la madre encargada de la custodia de hecho de ambos hijos durante la tramitación de las negociaciones para la separación matrimonial, decidió ocultar a los mismos, bien causándoles previamente la muerte, bien llevándoselos a un sitio oculto fuera de la disposición de la madre. Desde ese momento hasta el día de la fecha no se ha tenido conocimiento alguno del paradero de los dos menores y si los mismos siguen con vida”.
Leedlo detenidamente porque es frío y descorazonador. Leedlo detenidamente porque es un ejemplo de lo que nuestra sociedad y nuestros medios de comunicación son capaces de hacer con tal de desatar el morbo, vender periódicos y fidelizar audiencias. Leedlo detenidamente porque es una manipulación y una mentira.
No quiero ni citar el nombre de quien se hace llamar periodista y se ha atrevido a iniciar de esa manera lo que se atreve a calificar como una información. No quiero ni citar el nombre del diario que no le ha puesto ya de patitas en la calle, no ha retirado su publicación de la red y no ha contratado espacios en todos los medios de comunicación del país para pedir perdón por tan repulsivo acto de manipulación informativa, que no tiene parangón en la prensa del mundo occidental atlántico si no nos remitimos a la Ops negra del asesinato de Kennedy o al escándalo Dreyffus.
Ese entrecomillado no es una información, no es una opinión, no es ni siquiera una contextualización. Es algo muy propio de las fechas que acabamos de pasar. Es un juicio ante la plebe para que elija entre Barrabás y el nazareno. es simple y llanamente el equivalente a cuarenta latigazos y una crucifixión.
Y solamente lo es porque faltan cinco palabras.
Cinco palabras que se omiten voluntariamente para justificar porque se apoya que toda una marea humana salga a la calle en el medio aniversario de la desaparición de los niños cordobeses Ruth y José para hacer lo que no puede hacer. Para intentar presionar a la judicatura de este país a que emita una sentencia contra alguien sin tener en cuenta nada más que lo que ellos, en su condición de jurado popular no electo y no requerido en el proceso, han decidido que ocurrió.
Y es sangrante no porque José Bretón, padre de los niños desaparecidos, sea culpable o inocente, no porque tenga razón o no, sino porque un medio de comunicación se convierte en el Cesar de Roma y le da a la turba lo que quiere sin tener en cuenta la más mínima ética con tal de que se identifiquen con él.
Mientras, contra viento y marea, hay profesionales que se empeñan en ser rigurosos, en informar de lo que ocurre y simplemente de eso, otros sencillamente se limitan a aportar carne al asador, leña al fuego y sacrificios al altar del furor popular negándose a hacer su trabajo y omitiendo adrede cinco palabras que cambian completamente el sentido de lo que ponen entre comillas.
Cinco palabras que no permitirían que ellos se basaran en sus prejuicios de que el padre es el culpable porque en estos casos el hombre solamente quiere hacer daño a la mujer y no le importa matar a su propia progenie, cinco palabras que eliminan la posibilidad de presentar como una justa reivindicación las pancartas que jalonan la manifestación instando a los jueces a que castiguen a Bretón y a Bretón a que confiese, cinco palabras que obligarían a periodistas y ciudadanos a hacer su trabajo y no intentar realizar el de los togados judiciales.
Cinco palabras que impedirían que ellos pudieran reforzar la única idea que quieren reforzar y que forma parte de su presupuesto ideológico por el cual el elemento masculino de la relación es siempre el causante de todos los males de la familia hasta el punto de que no hace falta juicio para saber que fue Bretón quien mató a sus hijos.
Porque el padre es desalmado y no tiene ningún amor por sus vástagos y por eso siempre será sospechoso de todo lo malo que les pase.
Cinco palabras que les arrojarían a la realidad de que hay que hacer juicios y no prejuicios. De que la realidad de la culpabilidad no depende de sus ideas previas sino de lo que diga un juez.
SE LE ACUSA DE QUE
Leedlo así y no hay culpable, no hay monstruo, no hay manifestación y no hay presión posible.
Leedlo así y tenemos que esperar a que los que tienen la potestad de hacer justicia decidan qué es lo que ocurrió, quien lo hizo y cuál es la condena.
Leedlo así y tendréis que opinar que los que se manifiestan exigiendo condenas y demás castigos para una persona que es acusado y no culpable -al menos aún- son los que están alterando las reglas del juego, lo que están faltando a la justicia y los que están intentando pasar por encima del Estado de Derecho.
Leedlo así y lo que hace el pueblo de Córdoba os dará miedo y lo que hace el periodista que los alienta con esta artera manipulación simplemente os resultara terroríficamente repugnante.

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